Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

B.Sweet. Cap3

Capítulo 3: It was mine.


Era increíble, Seto no solía comportarse de esa manera.
La única persona que Dori amaba, ahora le odiaba, pero no estaba tan sorprendido, pues después de todo, entendía sus motivos.
Habían transcurrido apenas cinco meses desde aquel incidente.
Dori había llegado del trabajo cansando y ahora solo estaba esperando a Seto para mirar un poco de televisión, hablar con él y dormir a su lado. En su lugar, tocaron la puerta y cuando Dori fue a abrir se encontró con Tomo; éste sin rodeos preguntó:
– ¿Por qué estas saliendo con Seto-kun?. – A pesar de lo duro de la pregunta, en su rostro, se reflejaba una inexplicable tranquilad.
– Por que lo amo. ¿Tiene algo de malo?. – Dori reía para sus adentros.
– Seto-kun era mío…
– ¡Eso fue hace tres años!. No entiendo por que estas aquí, pero si vienes por Seto, ahora él y yo estamos juntos. – Dori sabía que debía sonar firme.
– Sí sí. Pero, no vengo por él. Dori-san, vengo por ti. – Tomo le plantó un beso a Dori y éste no reaccionó, pero él que si reaccionó fue Seto, quien ya se encontraba en casa cargado de regalos que enseguida arrojó para salir corriendo.
– Lo siento Dori, parece que Seto-kun se ha enojado. – Tomo volvió a besar a Dori, pero ahora Dori lo empujo y le ordenó que se marchara.
Pasaron dos horas en las que Dori no paró de llorar, luego se quedó profundamente dormido.
Al día siguiente lo despertó un mensaje de texto: ‘¿Por qué hiciste eso?. Seto.’
Dori no había echo nada, él solo se quedo quieto ante tal sorpresa, ese fue su error.
Dori no quería hablar, no quería disculparse, no sabía que hacer ni que decir.
Pasaron dos meses, viviendo solo y durmiendo solo otra vez.
Luego llegó Tomo y le pidió disculpas.
– Realmente estoy apenado Dori-kun. No quise hacerte daño.
– No sirve de nada disculparte. Vete de mi casa ahora.
– Te amo Dori-kun. – Tomo abrazó a Dori y le retiró suavemente el pelo de la cara.
Dori se sintió nuevamente querido y útil.
Fue a su habitación, recogió un montón de monedas y billetes y se los arrojó a Tomo.
– ¿Con eso basta?. – Preguntó. Tomo estaba atónito.
– ¿Qué pretendes Dori-kun?.
– Quiero vivir contigo, quiero acostarme contigo todos los días.
– No se trata de dinero. Dori, yo te amo. Claro que puedes vivir conmigo.
– Pues yo no te amo a ti.
Una semana después, Tomo y Dori ya habían tenido sexo en tres ocasiones y vivían juntos, poco a poco se fueron acostumbrado a la convivencia diaria.
Dori vivía ahí sin hacer nada, excepto cocinar y complacer a Tomo en todo lo que quería. Y aguantaba todo eso, simplemente por que quería olvidar.
Tomo a menudo le llevaba chocolates y lo llenaba de besos en mejillas y cabeza, nunca en los labios.
Cualquiera hubiera reconocido el esfuerzo de Tomo, pues aún sabiendo que había actuado mal, hacía todo lo posible por ser el número uno para Dori, pero él siempre sería el número dos.
Y pasó el tiempo y Dori se fue volviendo más duro.
Entre más intentaba olvidar, más recordaba.

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