Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

El Lugar Perfecto Cap.3

EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10

 

CAPITULO 3: La fuerza de las PALABRAS.

Eran casi las tres de la mañana… no estaba seguro de qué era, pero había escuchado algo. Comenzaba a quedarme nuevamente dormido cuando lo oí otra vez. Me senté sólo para comprobar qué era… Al parecer Ueda tenía una pesadilla. Aún en sueños Akanishi lo atormentaba… me pregunté hacía cuánto que se lo aguantaba y por qué.
-…no me dejes solo…- Por su voz parecía que estaba a punto de llorar y mi corazón se sentía intranquilo. De pronto muchas cosas parecieron tomar sentido… Pesé a que él parecía preferir estar solo, la verdad es que no sabía cómo no estarlo… y entendí que su soledad no hacía más que lastimarlo. “Ya no quiero estar solo…” repetía entre lágrimas. Sinceramente sólo quería abrazarlo pero no me atrevía… sujeté su mano.
-Shhh… no estás solo… yo siempre estaré contigo…- Le decía en voz baja cerca del oído mientras acariciaba su cabello. Para mí era algo insignificante en comparación de un abrazo, pero luego de un par de minutos, pareció tranquilizarse; me recosté junto a él apoyando mi frente con la suya, sujetando sus manos entre las mías. –Descansa Ueda… no pasa nada, aquí estoy…- La expresión de su rostro se relajó hasta devolverme al chico apacible al que le besé la frente al darle las buenas noches… y de aquel mal sueño sólo habían quedado los rastros de agua salada atravesando su carita dormida.
No supe cuándo me quedé dormido hasta que desperté al carme de la cama, Aún me sobaba la cabeza cuando vi su sonrisa adormilada.
-¿Estás bien?- Decía apenas abriendo los ojos.
-Espero que sí… ¿dormiste bien?- Le devolví la sonrisa.
-Sí… creo que es la primera vez en varias semanas que logro dormir de corrido sin despertar…-
-¿Eh? ¿No habías estado durmiendo bien?-
-No… toda la noche me despertaba… creo que he tenido muchas pesadillas últimamente…- Se sentaba estirándose un poco con los ojos cerrados.
-Mmmm… ya veo…-
-¿Qué cosa?- Preguntaba curioso mirándome de reojo.
-Eso explica por qué Ueda había lucido un par de ojeras impresionantes estos últimos días…- La verdad es que no me atreví a decirle que sabía de sus pesadillas, eso implicaría confesar que lo había cuidado y me daba mucha pena hacerlo, me daba miedo su reacción, así que simplemente me callé.
-Jasjajajaja… no, esas son parte de mi nuevo look… me quedan, no?-
-Mmmm…- Lo miré como si me molestara su comentario. -¡No! A Ueda definitivamente le sienta mejor esa sonrisa…- Señalé sus labios mientras se reía. Se sonrojó un poco.
-Jajaja que cosas dices Taguchi…- Desvió la mirada a otro lado. -¡No es cierto! ¿Ya son las ocho?- Se paró de un salto de la cama al ver la hora, de hecho si no quito los pies me los hubiera aplastado.
-¡No puede ser! Todavía debo ir a mi casa, bañarme y cambiarme… legaré tardísimo…- Me levanté tranquilamente.
-Calma… calma… Métete a bañar…- Lo empujé hasta el baño. –Mientras, te buscaré algo de ropa. –Abrí la llave del agua caliente y cerra la puerta al salir. Entre mi ropa encontré un pantalón y una sudadera negros que seguramente le quedarían bien pues a mí me venían un poco cortos, saqué de la comoda una playera gris claro y se las puse sobre la cama. –Iré a bañarme al cuarto de mis padres, te dejé la ropa sobre la cama, las toallas están en el estante, en la parte de abajo…- Me apoye en la puerta de acrílico y luego salí de la habitación.
-Gracias…- Fue lo único que oí al cerrar la puerta.

Para cuando volví, él ya se había terminado de vestir, yo aún llevaba puesta sólo la toalla… había olvidado llevarme mi ropa.
-Lo siento… olvidé mi ropa… estaré listo en unos minutos.-
-Tranquilo… gracias a ti ya no hay prisa… parece que siempre estás ahí para salvarme…- Me pareció exagerado su comentario.
-Claro que no… no puedes decir que te salvé sólo por darte ropa limpia…- Echó a reír de repente.
-Sí, en eso tienes razón…- Por su expresión comprendí que había algo más allá en sus palabras que no había alcanzado a entender.
-¡El desayuno está listo!- Se escuchó la voz de mi mamá desde la cocina.
-Sí mamá… enseguida vamos…- Luchaba con mi ropa para no perder la toalla al salir de la habitación, Ueda levantó la playera que se me había vuelto a caer y la puso en la cama pues tenía las manos ocupadas.
-Bajaré primero… vístete aquí…- Salió sin darme opción a negarme, amarrándose las agujetas de los tenis antes de cerrar la puerta.

Me quedé mirando un rato su sonrisa mientras hablaba con mi madre.
-Junno… no te quedes ahí, ven a sentarte también…- Ueda volteó al escuchar que me hablaba.
-Sí, sí, ya voy…- Me senté junto a él, mi madre nos servía el desayuno mientras Ueda terminaba de exprimir las últimas naranjas.
-Toma…- Me sirvió el primer vaso con una sonrisa de oreja a oreja.
-Gracias…- Le di un trago, amaba el jugo de naranja natural.
-¿Está bueno?- Me miraba lleno de curiosidad. –Ah, menos mal… es la primera vez que hago jugo de este modo…- Agregó después de ver que asentía a su pregunta.
-¿En verdad?- Preguntaba mi madre desconcertada. -¿Qué tu mamá no te hace el desayuno?- Parecía enojada.
-No… cuando vivíamos juntos la servidumbre se encargaba de esas cosas… Ahora que vivo solo, el único jugo que bebo viene en envase tetra pack…- Se reían un poco apenado.
-¡Eso no puede ser posible! ¡Junno, debes traerlo a desayunar más seguido, entendiste?!… Con razón estás tan pálido querido, pero ya verás que pronto esas mejillas toman color… anda come más…- Le ponía un par de hotcakes más en un platito y más tocino y huevo sobre el arroz. Ueda le agradecía inclinando levemente la cabeza mientras comía felizmente. Sin duda era uno de los mejores desayunos de mi vida.

Mi madre nos despidió desde la banqueta, ondeando la mano hasta que nos perdió de viste. Desde que yo era pequeño tenía esa costumbre. Tal vez ella lo decía en broma, pero la verdad es que Ueda tenía mucho mejor aspecto esta mañana. Cosa que no se podía decir de Akanishi, quien seguramente había dormido poco o nada a juzgar por la cara que traía. Aunque pretendió no vernos, lo cierto es que le molestó en sobremanera que llegáramos juntos. Caminamos por el pasillo rumbo a nuestra sala de ensayos mientras él se quedaba en el lobby con Kame y Toma-kun.
-¿Estás bien? No pensé que nos fuésemos a topárnoslo así en cuanto entráramos…- Me preocupaba que se quedara a solas con él. Sobre todo después de que vi cómo lo trataba cuando se molestaba.
-No te preocupes… no sé muy bien por qué, pero desde que desperté tengo el presentimiento de que todo estará bien…-
-¡Buenos días~!- Nakamaru y Koki entraron tan ruidosos como siempre y aunque normalmente les hubiera seguido el cotorreo, esta vez mis pensamientos estaban en otra parte. ¿Pudiera ser que lo que le había susurrado anoche mientras dormía se hubiera quedado en alguna parte de su subconsciente? Me costaba creerlo, pero lo que había dicho me daba esperanzas.

De no haber estado presente, juraría que nada había pasado entre Akanishi y Ueda. Sabía que era un cínico, pero no creí que llagara a ese grado. Conforme avanzaba el día me di cuenta de que su comportamiento era completamente malintencionado. Ueda estaña tan desconcertado como yo… ahora con mayor razón sabía que no debía dejarlo a solas con él.

La hora de la comida había terminado. Koki me había estado molestando como de costumbre mientras Nakamaru y Ueda platicaban como solían hacer durante esa hora, supongo que se sentía más a gusto hablando con él porque tenían la misma edad. Akanishi había estado pegado a Kame todo el rato ignorando por completo a Ueda y uniéndosele a Koki de vez en cuando para quitarme la comida del plato o cualquier otra maldad que se les ocurriese mientras comíamos; Kame se limitaba a reír o regañarlos diciéndoles que estaban peor que los juniors.

Volvíamos a nuestra sala para reposar los quince minutos que quedaban antes de las clases de canto cuando nos topamos a algunos de los chibikos en el pasillo.
-Juri-kun~…- Koki y Nakamaru corrieron hacia el salón de los juniors al ver al hermanito de Koki entrando. Me adelanté apara alcanzar a Kame y a Ueda cuando oí que me llamaban,
-Taguchi-kun… senpai…- Volteé y vi que eran Yuto y Yamada. Aunque no quería me detuve para ver qué querían.
-¿Qué pasa chicos?-
¿Crees que tengas algo de tiempo? ¿Podrías ayudarnos con los pasos para tu solo?… Aún no nos salen…- No podía negarme; después de todo se estaban esforzando para que mi solo fuera genial durante el Shonen Club de esta semana.
-Sí, seguro…-
-¡Yuto-kun~!- Kame llegó corriendo y lo abrazó. De inmediato volteé y vi que Akanishi y Ueda no iban juntos. Akanishi estaba con Toma y Hasegawa, Ueda iba al salón de ensayos. Al menos eso me tranquilizó un poco, pero igual debía desocuparme cuanto antes.

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