Johnnylandia

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Anís. Cap4 -Final-

Capítulo 4.

Entrámos a la casa que más bien parecía fábrica de tábaco.
Comencé a limpiar todo mientras Jin se quedaba dormido sobre el sofá. Fuí por una cobija y su almohada favorita (aparte de mi brazo o mi pecho) y lo acomodé para que durmiera cómodo.
Una vez que terminé de limpiar y mientras aquél aroma tan desagradable desaparecía, cogí mis llaves y salí.

Cuando llegué al café, Ueda ya estaba ahí.
– ¿Para que me buscaste Kame?. – Preguntó desinteresado.
– Tú me buscaste a mí primero, así que esa pregunta en realidad me corresponde a mí.
– Quería pedirte perdón, pero ya es muy tarde. ¿No?.
– Sí…
– Además, no quiero intervenir entre tú y él… Sólo me dí cuenta de que hice mal.
– Así es Ueda, pero ya es tarde. Se terminó hace mucho y si no mal recuerdo, fue todo tú culpa.
– Lo sé. – Ueda jugaba con la chuchara del café.
– Además, ¿no estabas con alguien?.
– Sí, pero sólo me engañó…
– Ah… Pues yo no estaré disponible cuando quieras o cuando alguien te tiré a la basura. Parece que tomaste un poco de tú propio chocolate, Ueda.
– Lo siento Kame… De verdad, les deseo lo mejor. – Ueda dejó algo de dinero sobre la mesa y se fue.
– Tan considerado como siempre… – Pensé.
En ese momento, Jin ya estaba despierto, pues me llamó.

– Kazu-chan… ¿Dónde estás?. – Aún sonaba adormecido.
– Salí a comprar comida. ¿Qué quieres de comer?.
– Lo que sea… Apúrate ¿sí?… Te amo.
– Sí, ya voy… – Colgué.

Cuando volví, Jin estaba durmiendo de nuevo, fuí a desperarlo con un beso y serví la cena que acababa de comprar.
Jin comió rápidamente y se puso a mirar televisión. Me senté a su lado.
– Jin… En un mes es tú cumpleaños ¿verdad?.
– Sí… ¿Me darás algo?. ¿Harás pastel para mí?.
– No te gusta tanto… ¿Quiéres?.
– Pero Kazuya sí me gusta… Mucho. – Jin se recargó en mi hombro y cerró los ojos.
Estaba muy cansado.

El día antes de su cumpleaños, discretamente preparé todo mientras Jin estaba fuera de casa.
Cuando dieron las 11:55pm, le llamé y lo llevé directo a la azotea. Él iba totalmente nervioso aunque no era propio de él.
– Cierra los ojos o arruinarás la sorpresa.
– Sí, sí. – Jin cubrió su rostro con las palmas de sus manos tal como lo hacen los niños pequeños.
Encendí las velas del pastel envinado que había preparado en la mañana y que tuve que ocultar de la vista de Jin por completo.
Luego, le pedí que abriera los ojos mientras cantaba para él.
Jin estaba emocionado y dejó escapar algunas lágrimas mientras aplaudía presa del sentimiento.
Le entregué el pastel y encendí los fuegos artificiales.
El cielo se llenó de colores y pequeñas figuras.
Jin dejó la torta sobre el piso y corrió hasta mis brazos, lo llené de profundos besos.
– ¡Gracias Kazuya!, ¡Gracias!. ¡Te amo tanto!. – Besaba más.

Le pedí que volviéramos al departamento para comer el pastel y darle sus regalos.
– ¡Ah!. ¿Aún hay más?. – Preguntó emocionado.
– Sí, claro. – Bajamos y comímos, lo llené de pastel cuando pedía su deseo.
Luego, cuando regresó de lavarse la cara, se encontró sobre la cama pequeñas notas mezcladas entre pétalos de rosas blancas que leyó una por una.
“Te amo”. “Gracias por todo”. “Siempre contigo”. “Te extraño cuando no estámos juntos”. “Te adoro”. “Eres mi vida”. Y cosas como esas eran las que cuidadosamente había escrito para él.
Miraba fascinado.
Su teléfono móvil no paraba de sonar, así que terminó apagándolo.
Saqué una pequeña caja de mi bolsillo y se la entregué, él la abrió llenó de emoción y se iluminó su rostro al ver el contenido.
Eran un par de zarcillos pequeños de plata cuya forma era un corazón y dentro de éste, había una pequeña cruz de cristál incrustrada.
– Son muy lindos Kazuya. – Me acerqué paa ponéselos, él me pidió que sólo le pusiera uno del lado derecho.
– Se te ve bien. – Dije.
– Tú te pondrás el otro. – Jin lo tomó y lo colocó del lado izquierdo de mi oído. Besó mi mejilla.
– Gracias Kazuya. – Jin se tiró contra la cama y cuando me coloqué encima de él, me miró fascinado.

Comenzámos besándonos, dejando que nuestras lenguas se cruzarán, pasando mis manos sobre su torso bajo la playera que llevaba puesta y que enseguida le quité. Mis labios se deslizaban sobre su pecho y suavemente lo acariciaba.
Jin me desvistió también y besó mi vientre. Se acomodó en su posición favorita y me dejó penetrar en él.
Dejó escapar pequeños gémidos de placer.
Después de entrar, salí y lo seguí besando.
Jin no paraba de gemir y repetir que me amaba y que le encantaba.
– ¿Te gusta?. – Me detuve para preguntar
– No te detengas Kazuya…
– Si te gusta, puedo tomar el video del recuerdo para tí. – Jin rió y con su cabeza señaló hacia el sitio donde guardábmos la videocámara a modo de broma.
Seguí besándolo y acariciándo mientras nuestras piernas se empapaban poco a poco de todo ese placer que habíamos dejado escapar.
– Kazuya. – Decía entre gémidos mientras me envolvía entre sus brazos y me acercaba a su cara para que yo lo besara más. Jin me acariciaba y mordía el cuello también.
Se aferraba a las sábanas de la cama mientras yo me movía en su interor.
Salí una vez más y detuve todo; pero Jin quería más, así que retomó su sitio habitual, sobre mí y no tardó en penetrarme por su cuenta, moviéndose como sólo él lo hacía.
– ¡Ahh Jin! … ¡Ahhh ahh me… duele…”. – Si, era un ligero dolor totalmente placentero. Jin sabía que lo amaba, por eso no se detenía; al contrario, se movía hacia atrás y hacia adelante, izquierda, derecha, arriba, abajo.
También gemía y sudaba.

Jin recogió un poco del líquido que se encontraba cerca de nuestras piersnas y que había salpicado todo.
Lo introdujo en mi boca, enseguida me besó.
– Gracias por hoy Kazuya…
– Te amo Jin.
– Y yo a tí… – Jin se levantó y con la lengua limpió los restros de líquido que yacían sobre mis piernas, luego, al advertir que ya era demasiado tarde, dijo que lo mejor sería dormir. Nos envolvió entre las sábanas y se acurrucó entre mis brazos y mi pecho, como tanto le gustaba hacer.
– Buenas noches.
– Kazuya, buenas noches. Gracias, fue mi mejor cumpleaños.
– Te amo.
– Buenas noches Jin. Feliz cumpleaños otra vez.
– Hoy hueles muchísimo más a mí que de costumbre.
– Es un día especial. – Besé su frente.

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