Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Kojiciento. Cap6

Capítulo 6

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Seto se quedó callado, agradeció estar a oscuras y sólo llevar una pequeña lamparita que ya había apagado. Llevó sus manos hacia su nariz para no hacer ningún ruido y no gritar.
Se escuchó un fuerte golpe…
– Auch, auch… ¡Dueele!. – Era la voz de un hombre, una voz que Seto ya había escuchado antes. Decidió alumbrar con la lámpara aún presa del pánico y con las uñas enterradas en la tela de su asiento.
Grande fue su sorpresa al encontrar a Kenn tirado en el piso, sobre el costal.

– ¡Kenn!. ¡¿Qué haces aquí?!.
– ¡Chico nuevo!… ¡Menos mal que eres tú y no nadie más!. – Seto ayudaba a levantarse a Kenn.
– Sí… ¡¿Por qué traes vestido?!. – Señaló sorprendido hacia el cuerpo de Kenn. – ¡Y los labios pintados de rojo pasión!.
– Em… ¿Estrategia?.
– ¿De qué hablas?.
– Bueno, parece que tú también estás aquí por lo mismo, así que te contaré… Ed-sama tiene esta agencia de talentos, utiliza a los chicos para explotarlos y demás… Quería hacer esta agencia mucho más grande, por lo que iba a comprar a los D-Johnnys con ayuda de Kenzo, pero para eso, tenía que mandarle chicos a Kenzo para que él, produzca toda clase de cosas sucias… Y así, las carreras de estos chicos vayan en ascenso, aunque no en el medio que ellos quisieran…
– ¿Kenzo es el que hace las películas xxx?.
– Sí… Eso tengo entendido…
– ¿Y tú que haces con vestido?.
– Yo trabajo en los D-Johnnys, pero también trabajo encubierto aquí como Sachiko… ¿Entiendes?.
– Sachiko es… Mujer…
– Sí sí… Bueno, el punto es que, he venido a por el planificador de Ed-sama para ver si será mejor seguir con la compra de D-Johnnys y cual es nuestro futuro…
– Yo también vine por eso… O algo así. – Seto sacó de su chaqueta los trozos de papel arrugado en los que Ryo había expuesto el plan.
– ¡Ah que lindos dibujos!. ¿Quién los hizo?. – Kenn miraba encantado el plan.
– Ryo…
– ¡Le diré que me dibuje algo!.
– Bueno bueno, hagamos lo que dice aquí: busquemos todos los documentos y alguna cosa de valor.
– Entiendo… Creo que su súper agenda la guarda en… – Kenn fue directo hacia un cuadro en la pared y lo retiró de ella, se encontraron con una caja fuerte.
– ¿Cuál será la clave?. ¡Estamos perdidos!. – Chillo Seto.
– No no, será algo fácil… 1234. – La caja fuerte no abrió.
– Déjame intentar. – Dijo Seto. – 5678. – Incorrecto.

Dos intentos después, al no obtener resultados, Seto decidió llamar a Ryo y los demás.
– ¿Si diga?… ¿Ueda?… ¡Necesito la clave de la caja fuerte.
– No la sé, te pasaré a Ryo…
– ¿Ryo?… La clave de la caja…
– No la sé… Pregúntale a Takki…
– ¿Takki?… Sabes la clave de…
– No la sé~ No la sé~ querido Seto. Intenta con Chin-chan, él se la pasa metido en esa oficina.
– ¡Pero tu también!. Además, ¡¿Qué hace Chinen en un bar?!.
– ¡Seto-kun!. ¡Esto es muuuuuuuy divertido!. PumChaPumcha.
– ¡Chin-chan está ebrio!. – Dijo Seto asustado.
– ¡Hacen muuucho alboroto por una estúpida contraseña!. ¡Podría ser 2402 o algo así!. – Seto escuchaba la voz de Jin del otro lado.
– No puede ser 2402 Jin, sólo tú utilizas esa clave. – Decían Koki y Maru.
– ¡Ese niño ha interrumpido la fiesta!. – Seguía quejándose Jin. – Bueno, tengo una idea meeejor… Ed-sama, si tuvieras que poner una clave a algo y no quisieras que nadie la adivinara… ¿Cuál pondrías?. – Preguntaba.
– ¡Eso es fácil chicos!… ¡Es… claaaaro iiip… que podría… 11iiip22!.
– Ya lo tienes, ahora deja de molestar que nos divertimos viendo a Ed-sama beber descontroladamente. – Jin cortó la conversación.
– ¡La tengo Keen!. ¡Y Ed-sama está totalmente perdido!. ¡Hacía ‘iiip’ y todo!.
– Bueno bueno, ¿cuál es?.
– 1122. – Seto puso la clave, se escuchó un pequeño chasquillo proveniente de la caja fuerte. Abrió.

Dentro de ésta, encontraron una gruesa carpeta de aros, en la portada se podía leer ‘Ponnys & D-Johnnys’. Y también se podía apreciar otra escritura más abajo que ponía: ‘(Proyecto súper-hiper-mega-secreto :D)’. Era la letra de Takki.
Ambos se miraron extrañados y empezaron a hojear.
Había fotos de todos los P-Ponnys y de los J-Johnnys también… Debajo de sus fotografías había pequeñas notas de distintos colores.
Después de leer hoja por hoja, Seto y Kenn echaron a reír y guardaron la carpeta en el costal de Seto.

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