Johnnylandia

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Parallel World Cap.13

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

CAPITULO 13: Comienzo y reencuentro. 

 

Cuando abrió la puerta se topó directamente con Fujiie quien lo miraba desconcertado pues acababa de despertar y al que esperaba ver era más bien Ueda.

-Ah… buenos días… te llamas Fujiie, verdad?… Yo soy…- Estaba ruborizado a más no poder, no sabía qué hacer o decir.

-Kamenashi-senpai.- Lo interrumpió. Una de las ventajas de ser amigo de Igo y Yonemura era que podías conocer a muchas personas.

-Ya nos habían presentado antes?- Estaba apenado pues no podía recordarlo.

-Sí, Ishigaki nos presentó a principios de año, tocó para ti en tu presentación final del primer período…- Por el contrario, Fujiie tenía buena memoria, además le gustaba mucho la voz de Kamenashi, así que era obvio que lo recordaba.

-Oh, ya veo… disculpa, soy un poco despistado…- De pronto se preocupó, tal vez también sabía de lo suyo con Akanishi.

-No te preocupes… además yo soy alguien fácil de olvidar…- Su risita desvaneció sus temores.

-Oh! Ya se levantaron… Desayunamos?- Ueda entró de pronto cargando un par de bolsas que dejó sobre la mesita de centro, tomó un suéter gris del respaldo del sillón y se lo puso a Fujiie. –Está haciendo un poco de frío…- Le sonreía al tiempo que se lo abotonaba.

 

Después de tomar el desayuno se quedaron viendo una película. El celular de Kamenashi comenzó a sonar. Palideció de inmediato, sólo podía ser Akanishi. Ueda lo miró preocupado. Fujiie no entendía lo que estaba pasando pero no creyó que fuera conveniente preguntar, parecía que era algo delicado. No sabía qué hacer, sólo miraba fijamente la pantalla; Ueda se levantó y le quitó el teléfono de las manos para colgar, tras lo cual se guardo el móvil en el bolsillo.

-Le pediré a Dai-chan que te compre uno nuevo… será mejor que no tenga cómo localizarte en lo que todo se calma.- Su tono de voz no aceptaba un “no” por respuesta y en cierto modo ni siquiera pensó en hacerlo, él también sabía que sería lo mejor.

-Gracias Tatsu…- Fujiie fue el único que se dio cuenta de que temblaba y por eso trataba de esconder sus manos dentro de los bolsillos. Ueda llamó Ishigaki y le pidió que trajera algunas cosas de su casa cuando viniera de camino al hospital. Ishigaki tenía copia de la llave de la casa de Ueda, siempre había sido así desde que se volvieron amigos.

 

No llegó solo. Yonemura venía con él. Los dos parecían molestos al advertir la presencia de Kamenashi en la habitación. Sacaron a Ueda dejándolo a solas con Fujiie, quien cada vez entendía menos lo que estaba pasando.

-Lo siento…- Dijo Kamenashi rompiendo por fin el silencio.

-¿Por qué te disculpas?- Lo miraba extrañado.

-Esto es mi culpa… no debería estar aquí, será mejor que no le cause más problemas a Ueda y que me vaya de una buena vez…- Fujiie se preocupó ante su comportamiento.

-Quédate por favor… Ueda no estará tranquilo si sabe que te puede pasar algo…- Kamenashi lo miraba confundido, le remordía la consciencia.

-Si supieras lo que hice… lo que le hice a Tatsuya… no dirías éso…- Se dejó caer en el sillón sujetando su frente con ambas manos apoyando los codos en las rodillas.

-No me importa… a pesar de lo que haya sido, Ueda se preocupa por ti y te ha perdonado… yo no soy nadie para juzgarte ni a ti ni a él…- Se sorprendió por su reacción, se sentía culpable aunque no le había hecho nada.

-Es que…- El nudo en su garganta le dificultaba continuar. -…Yo fui quien alejó a Jin de Ueda… lo traicioné…- Terminó por romper en llanto al ver que se le acercaba.

-Ya lo sabía…- Se sentó a su lado y lo abrazó. Los tres los miraban desde la entrada intercambiando miradas de aprobación y desaprobación.

-Si a Fujiie no le molesta, ustedes no deberían quejarse… no dejaré solo a Kame para que Jin le haga algo…- Ueda sonaba demasiado serio.

-En éso tiene razón Daisuke… si podemos evitar que alguien más pase por lo mismo que Yori, creo que deberíamos ayudar.- Al verse en desventaja, Ishigaki no tuvo más remedio que aceptar que Ueda cuidara de Kamenashi. Tanto como Fujiie como Ueda tenían razón… a veces era bueno perdonar y dejar atrás el pasado.

 

Para cuando llegó la hora de la comida Igo y Yodogawa ya habían llegado también, sintiéndose sin derecho a opinar, terminaron por aceptar lo que habían decidido los demás. A pesar de todo y de que hasta sentía que se lo merecía, Yodogawa no quería más tragedias en su vida, que hasta ahora había sido muy tranquila, y si Kamenashi estaba dispuesto a testificar contra Akanishi para que pagara por lo que le había hecho a Fujiie, entonces ayudaría a mantenerlo a salvo.

 

Los abogados de Ueda se reunieron con ellos por la tarde, el video en el celular de Akanishi era evidencia suficiente para procesarlo.

-Kame-chan… estás seguro de querer hacer ésto?… Entenderé si prefieres no hacerlo…- Todos miraban a Ueda mientras le decía aquello a su amigo.

-Lo haré!… Si ésto es lo único que puedo hacer para enmendar mis errores del pasado y que puedas volver a ser feliz, lo haré Ueda… No puedo amar a Jin sabiendo de lo que es capaz…- Su determinación dejó a todos sorprendidos.

 

Los días pasaban entre risas y preocupaciones. La fecha para el juicio ya había sido determinada. Tal como lo habían dicho los abogados, las evidencias hablaban por sí solas, así que no hubo mayores problemas. Por su parte el abogado del padre de Akanishi trataba de establecer un acuerdo fuera de los tribunales, no querían que la imagen del futuro senador se estropeara por los escándalos de su hijo mayor, pero todos sus intentos fueron en vano, sabían que ganarían el caso y que Akanishi pasaría un par de años en prisión; definitivamente ni querían ni necesitaban los millones que ofrecían, éso quedó más que claro, después de todo, aún la cantidad más grande era nada en comparación de lo que Ueda tenía en su cuenta personal gracias a sus recitales y su familia.

 

De algún modo les preocupaba que Akanishi no hubiera hecho nada hasta ahora, seguramente estaba planeando algo y la incertidumbre no los dejaba en paz.

 

Ueda se había encargado de tramitar un permiso de ausencia para Fujiie, pronto iniciaría el último trimestre del año escolar y aún no recuperaba por completo la movilidad en su mano. Su segunda cirugía ya estaba programada y dependiendo de los resultados verían si podían iniciar el programa de rehabilitación o si tendrían que operarlo una vez más. El tío de Ueda, que era el director y dueño del hospital, se había encargado de traer a los mejores especialistas; su sobrino se lo había pedido mucho y nunca lo había tan feliz antes.

 

El día de la cirugía había llegado. Todos le dieron palabras de ánimo a Fujiie y salieron de la habitación dejándolo a solas con Ueda.

-¿Tienes miedo?- Preguntaba mientras le ayudaba a desvestirse para ponerse la bata azul-verde que le había llevado antes la enfermera.

-Nop… no tengo por qué…- Su sonrisa era justo la misma que vio la primera vez. Se inclinó y  lo besó.

-Te amo…- Fue lo único que alcanzó a decirle al oído antes de que llamaran a la puerta y entrara el personal médico para llevárselo al quirófano.

 

-¿Uepi?- La voz del otro lado del teléfono sonaba un poco desesperada.

-¿Okurin?- Sabía perfectamente quién era aún cuando llamaba desde un teléfono público.

-Sí… me enteré de lo que pasó… Estoy afuera de tu casa, dónde estás?- Ocurra había viajado desde Osaka en cuánto se enteró por Yasuda de lo que había pasado con Akanishi, aún cuando tenía un enorme motivo para no volver a Tokio.

-Estoy en el Hospital Central… Okurin, no debiste venir Ni…- Le preocupaba su amigo, había sufrido mucho y no quería que por su culpa tuviera que reabrir viejas heridas.

-Voy para allá…- Lo interrumpió al instante; no quería que mencionara siquiera su nombre.

 

Ueda ya lo esperaba en la entrada cuando se bajó del taxi. Tan pronto como lo vio le regalo su mejor sonrisa; hacía mucho que no se veían pero recordaba a la perfección su aroma y la calidez de su abrazo.

-Te eché mucho de menos…- Le decía Ueda estrechándolo tanto como podía sin lastimarlo.

-Yo también… ¿Cómo está él…?- Se sentía un poco mal por no recordar su nombre, pero Yasuda no era la mejor persona para pedir información por teléfono.

-Fujiie…? Aún no sale de cirugía pero confiamos en que todo saldrá bien. ¿Cómo sigues tú?- Después de lo que había pasado con Nishikido y de lo mal que se había portado Akanishi con él, Ocurra había caído en una horrible depresión y prefirió alejarse de todo.

-Bien… ya estoy bien, no te preocupes…- Sabía que podía creer en sus palabras. Habían sido mejores amigos desde hacía mucho tiempo y podía ver que lo decía en serio. Nuevamente era el mismo Ocurra Tadayoshi de antes de su relación con Nishikido.

 

Ueda le explicó lo que había pasado en los últimos tres meses mientras caminaban hacia la sala de operaciones. En cuanto lo vio, corrió a abrazarlo, aunque nunca se lo había dicho, Ishigaki había estado enamorado de él desde que Ueda se lo presentó y aún por encima de eso, lo consideraba un gran amigo y admiraba su talento musical, incluso habían formado una banda en la secundaria junto con otro de sus viejos amigos, Kitayama, quien era el vocalista y vecino de Okura. Las presentaciones vinieron después ya que Kamenashi era el único que ya lo conocía.

-¿Cuánto tiempo te quedarás Tada-chan?- Ishigaki guardaba la esperanza de que algún día decidiera regresar.

-Aún no lo sé… dependerá de un par de cosas… y de un par de personas…- Dijo lo último más como para sí mismo, al ver tal tristeza en sus ojos se preocupó ante la posibilidad de volverlo a perder debido a Nishikido, pues le quedó claro que no quería encontrárselo.

-No le des importancia a lo que no lo tiene, de acuerdo?… Todavía habemos quienes te queremos en nuestra vida y que queremos de vuelta tu batería…- Ueda se sentó a su lado y lo abrazó, a pesar de que Ishigaki nunca se lo había dicho, él se había dado cuenta de lo que sentía por Okura mucho tiempo atrás y ahora era la ocasión perfecta para agradecerle por haberle traído a Fujiie a su vida.

 

Kamenashi se sentía fuera de lugar. De pronto sintió como que no pertenecía a ése lugar… no lo merecía. Salió a la terraza a tomar un poco de aire fresco, eso si que le hacía falta. Se había pasado los últimos dos días encerrado en el departamento de Ishigaki pues Akanishi lo ido a buscar a casa de Ueda, en vano pues Yodogawa había intuido bien esa posibilidad y sugirió que se quedara en su departamento unos días mientras Ishigaki presentaba finales en la escuela para que no se quedara solo, tras lo cual volvió con él para que Yodogawa pudiera hacer lo mismo; pero a estas alturas ya estaba harto de estar de un lado para otro molestando a los amigos de alguien más. Extrañaba su casa, pero sabía que era el lugar menos seguro aún si cambiaba la cerradura porque Akanishi encontraría la forma de entrar y él no tendría forma de salir. Así que no le quedaba más remedio que esperar a que todo terminara. Suspiró. La nieve había comenzado a caer.

 

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