Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Detrás de una sonrisa (JunDa)

Título: Detrás de una sonrisa

Pairing: Ueda Tatsuya & Taguchi Junnosuke x OC

Fandom: KAT-TUN

notita-1~All mine – ONE OK ROCK~

Género: Shonen-ai, Angs, Todo público

Tipo: One-shot
To: Todas las personas que a veces se valen de una sonrisa para callar todas las cosas que no pueden expresar con palabras

11/06/14

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Siempre era lo mismo. Llegar por la mañana a la Agencia y repartir sonrisas y saludos con todos los que se cruzaran por mi camino. Atender los compromisos de nuestro horario programado para cada día y continuar saludando y sonriendo a todas las personas que nos topábamos en los pasillos y oficinas de las estaciones de radio, TV o revistas… Algo tan repetitivo que me dejaba agotado todos los días al llegar a casa. Esto no era para mí, no era lo que yo era, no era cómo me sentía en realidad… y sin embargo él resplandecía a donde quiera que iba, su rostro sonriente era siempre la única razón de que yo pudiera seguir dando lo mejor de mí, no se trataba de que yo pudiera o quisiera sonreía, era solo que su sonrisa me hacía sonreír. Mientras él estuviera a mi lado sonriendo de ese modo, yo podía ser capaz de cualquier cosa.

Esa mañana cuando lo encontré a solas en nuestra sala de prácticas, mirando su inexpresivo reflejo en el espejo de la pared, nunca se me pasó por la cabeza que esa sonrisa que se dibujó en su rostro al verme entrar fuese algo fuera de lo normal. Taguchi siempre se estaba riendo, aun cuando la ocasión no lo ameritaba, él sonreía.

-¡Oh, Uepi! ¡Buenos días!-

-Buenos días, Junno…- Le devolví la sonrisa y dejé mis cosas en el rincón de siempre para tomar asiento en el banquillo del piano, levantando la cubierta y retirando el protector de las teclas. Una mañana como cualquier otra. Yo tocando alguna que otra melodía que había estado trabajando en casa la noche anterior y él haciendo estiramientos antes de comenzar a practicar algunos nuevos pasos de baile para nuestras coreografías.

Había sido un día largo y desgastante. En realidad así habían sido todos nuestros días últimamente. Y no era para menos, después de todo lo que había pasado, prácticamente habíamos tenido que empezar de cero y al principio no había sido fácil, por eso ahora que todo parecía regresar a la normal, ni siquiera me sentía con derecho a sentir cansado. Sesiones de fotos, entrevistas, programa de radio, un par de apariciones en televisión y ensayos para nuestro siguiente concierto. Tan solo quería llegar a mi casa, meterme en la tina de baño, cenar algo delicioso y dormir toda la noche.

-¡Uepi!-

-¡WUAH!- Apareció de la nada cuando caminaba hacia la salida, no había modo en que no me sorprendiera, iba demasiado inmerso en mis pensamientos como haberme dado cuenta de que estaba ahí aún si hubiera ido caminando a mi lado.

-¡Lo siento! ¡Lo siento! No pretendía asustarte…- Su voz entre risas tuvo ese efecto de siempre: ponerme de buen humor.

-Ah, da igual… estoy demasiado cansado como para golpearte…- Sí, y como era mi costumbre siempre, mi boca terminaba dejando escapar palabras muy diferentes a las que pensaba dentro de mi cabeza. No podía evitarlo, bajo ningún concepto podía permitir que alguien supiera lo que sentía por mi compañero de trabajo, mucho menos él.

-¿Te sientes bien, Uepi?…- Y ahí íbamos de nueva cuenta, él acortando las distancias e invadiendo mi espacio intrapersonal, sin ser consciente de todo lo que provocaba en mí con sus inocentes acciones.

-Sí, solo déjame ir a casa, ok? Mañana estaré bien…- Me miró en silencio con un dejo de preocupación en los ojos. Odiaba saberme el culpable de que su sonrisa desapareciera de su rostro. -¿No deberías estar ya en casa? Hace buen rato que te habías ido…- Me sentí aliviado. Ahí estaba nuevamente ese simple y cotidiano gesto decorando su rostro.

-Ah, sí, bueno… es que yo… no quería volver a casa temprano…- Admitió agachando la mirada.

-¿Y era más divertido quedarte por aquí hasta estas horas?- Sacó su Nintendo DS del bolsillo de su chaqueta como si eso fuera lo más obvio del planeta.

-Tenía buenas razones para quererme quedar un rato más…- Se encogió de hombros guardando nuevamente el pequeño aparato. Y por sobre todas sus sonrisas, esa era mi favorita: llena de ternura y timidez.

-Bueno… supongo que nos vemos mañana…- Por desgracia, nunca podía disfrutar por mucho rato de esas sonrisas, porque me provocaba tantas cosas, que perdía control de mí mismo y prefería salir corriendo antes que dejarme llevar por lo que decía a gritos mi corazón.

-Uepi…-

-¿Mmm?…- Probablemente vio mi cara de “no tengo ganas de ir a jugar a las arcadias contigo” y por eso sólo negó ampliando su sonrisa.

-¡Buenas noches, Uepi!…- Agité mi mano en el aire antes de salir.

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