Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

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Parallel World Cap.6

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

 

CAPITULO 6: El grito en medio de la desesperación.

 

 

-Oye… Ueda…- Al pasar la estación, Fujiie ya no sabía dónde estaban ni a dónde se dirigían.

-Sí, dime…- Le respondía volviéndose a él para verlo a los ojos.

-A dónde vamos?- A Fujiie le parecía que ya habían caminado bastante, le preocupaba que lo llevara a algún lugar lujoso por el tipo de arquitectura que veía ahora en los vecindarios, pues no había traído mucho dinero consigo.

-De hecho ya llegamos…- De pronto se detuvo fuera de un hermoso edifico de apartamentos. A diferencia de donde vivía, aquí no debía haber más de seis departamentos en el edificio y parecían bastante grandes y caros.

-Vives en uno de estos departamentos?- Sonaba tímido aún mirando la construcción.

-Jajajaja, claro que no!… Vivo ahí…- Señalaba la casa justo enfrente del edificio. De construcción occidental y un enorme jardín alrededor, la casa parecía como sacada de una revista de gente famosa. Cruzaron la calle hasta llegar a la banqueta, Ueda abrió el cancel y caminaron por un caminito de piedras, subieron los cuatro escalones hasta la entrada. –Pasa… Ah no!, no es necesario que te quites los zapatos…- No sólo por fuera sino también por dentro, la casa era de estilo europeo. No había muchas cosas, nada era ostentoso o de mal gusto, todo era sencillo y armonizaba… a Fujiie le pareció que todo era muy propio de Ueda.

-Tu casa es linda… vives solo?- Preguntaba al notar que había dos habitaciones al fondo que parecían estar ocupadas , pues una estaba cerrada, a diferencia del resto y la otra estaba decorada con muchas fotografía, ya que Ueda aparecía en varias supuso que no le pertenecían.

-Sí… ahora vivo solo…- Su sonrisa se veía un poco triste, entendió que le resultaba doloroso tan sólo recordarlo, así que hizo a un lado su curiosidad.

-Aquella es la cocina?- La casa le pareció de pronto enorme y vacía, debía de ser difícil para él vivir solo en esa casa pues se veía que prefería estar acompañado. Prefirió cambiarle el tema, al menos, si estaba en sus mano, quería ayudarlo a olvidar lo que fuera que le provocaba esa tristeza.

-Sí… espera! No!… a dónde vas?- Ueda fue tras él al ver que se dirigía a la cocina.

-Te voy a ayudar, por supuesto…- Al ver esa sonrisa sintió algo en el estómago y rápido se dio la vuelta para sacar algunas cosas de la alacena, no quería que notara que se había sonrojado.

 

Hacía mucho tiempo que Ueda no disfrutaba tanto preparando la comida. Akanishi no solía ayudarle y Kamenashi prefería hacer las cosas a su manera, pues decía que Ueda cocinaba demasiado “italianado”. Fujiie por el contrario se adaptaba a él sin perderse a sí mismo y obviamente disfrutaba lo que hacía… su sonrisa empezaba a volvérsele adictiva.

-Rayos!- Exclamó de repente al ver la hora, estaban tan a gusto que el tiempo se les había ido sin sentir.

-Qué pasa?- Preguntaba Ueda un tanto divertido con su expresión fácil y que casi se ahogaba con un trozo de pollo que se acababa de llevar a la boca.

-Ya son las dos!-

-Qué?!- Si hubiera bebido lo que tenía en la mano, probablemente se lo hubiera escupido en la cara… sacó su celular sólo para comprobar que el reloj de la sala no mentía.

 

Aunque Fujiie no quería, Ueda se empeño en que tomaran un taxi tan pronto como llegaron a la avenida. No más de cinco minutos después ya estaban de regreso en la Universidad.

-Qué demonios hace Tatsuya con ese mocos otra vez?- Mascullaba entre dientes cuando los vio bajar del auto. Akanishi estaba muerto de celos,  pero esta vez no podía hacer nada pues estaba con Kamenashi, quien al ver cómo su novio tensaba los músculos de la mandíbula miró de reojo hacia donde veía… aquello le dolió, pero no dijo nada, no quería que todo aquel enojo estallase en su contra.

 

-Ammm… Supongo que aquí es cuando nos despedimos, verdad?- No parecía estar muy seguro de querer hacerlo.

-Supongo que sí… pero eso sólo significaría que nos volveremos a ver pronto, no?- La forma en que Ueda veía las cosas hacía que Fujiie se fascinara cada vez más con él.

Ninguno de los dos se vio el resto de la tarde, los dos suponían que tendrían clase o que estarían ocupados.

“Nos vemos después del ensayo? Terminamos a las 8:00” decía el mensaje de Ishigaki. Pareciéndole una buena idea le dijo que sí, de todos modos, cualquier cosa era mejor que estar en casa pensando estupideces.

Faltaban quince minutos para que dieran las ocho cuando Ueda salió del salón de piano donde había estado tocando las últimas dos horas desde que su clase de composición había terminado. Bajaba despacio las escaleras mientras escribía un mensaje: “Ya voy para allá” le decía a Ishigaki. Akanishi estaba esperándolo en el descanso del segundo piso.

-Buenas noches Tat-chan…- Decía como siempre solía hacer cuando pasaba por él después de clases.

-Jin! Que haces aquí?- Algo en la manera en la que lo miraba no le agradaba en lo más mínimo. Lo conocía lo suficiente cómo para saber cuando Akanishi se traía algo entre manos.

-Nada en especial… sólo quería verte…- Subió los dos escalones que los separaban para llegar hasta donde estaba Ueda y sin más lo besó. Ueda de inmediato lo apartó de un empujón.

-Qué haces?! Tú y yo ya no tenemos ése tipo de relación!…- El hecho de que se hubiera referido a ellos como “tu y yo” y no como “nosotros”, que era como siempre hacía, molestó bastante a Akanishi.

-Ummm… pues creo que eso no lo decides tú…- Se acercó de nuevo a él sujetándolo por la nuca para volverlo a besar, pero a diferente del primer beso, éste no era ni dulce ni delicado.

-Jin! Ya basta!- Ueda trataba de empujarlo pero sólo conseguía que lo aferrara con más fuerza. –Déjame Jin! Me haces daño!- Ueda continuaba forcejeando, cosa que sólo lograba divertir más a Akanishi. El celular de Ueda sonaba dentro de su bolsillo… debía ser Ishigaki, tardó más en sacarlo que en lo que Akanishi se lo tiró al piso de un manotazo cuando lo empujó contra la pared para poderle desabotonar el abrigo.

-Eres mío… nada ni nadie cambiará eso.- Besaba tan bruscamente sus labios que terminó lastimándolo tras una mordida.

-No! No soy tuyo!- Ueda lo empujó con fuerza cuando Akanishi trató de meter la mano por debajo de su camisa. No logró correr mucho, Akanishi lo aferró por el abrigo, Ueda prefirió quitárselo y bajó un par de escalones más, pero no los suficientes; lo agarró del cabello y luego por el brazo y lo estampó contra el muro.

-Eres mío!… no dejaré que nadie más te tenga!- Gritaba colérico en su oído.

-Jin! Qué demonios crees que haces?- Odiaba tanto la voz de Ishigaki que le resultaba inconfundible. Estaba dispuesto a darle por fin esa paliza que se había estado aguantando los últimos años, pero al ver que no venía solo y que dos de los chicos que lo acompañaban si podrían significarle problemas, optó por soltar a Ueda pasando de largo entre ellos… de pronto reparó en Fujiie, quien lo miraba casi con odio, notando que era el chico con el que lo había visto últimamente.

-Oye! Jin! A dónde crees que vas?- La habitual amabilidad en la voz de Ishigaki había desaparecido por completo.

-Qué quieres, Daisuke? Piensas pelear contra mí? No me hagas reír…- Era obvio que lo retaba… burlándose de él… menospreciándolo.

-Pues no pienso dejar así las cosas…- Ishigaki avanzó hacia él y lo sujetó por el cuello de la camisa.

-Dai-chan!… No!…- Lo hubiera golpeado de no ser porque Ueda se lo impidió. Akanishi zafó las manos de Ishigaki y se sacudió la camisa, definitivamente buscaba pleito.

Fujiie vio su abrigo tirado en la escalera y fue por él para sobreponérselo, no había que ser un genio para darse cuenta de que Ueda era muy susceptible a los cambios de temperatura y que por eso siempre se abrigaba bien.

-Nos vamos? Le dijo con una sonrisa a la vez que le limpiaba con su pañuelo la sangre del labio. Ueda sólo le asintió tomando el pañuelo, su mano estaba helada, tal vez más debido al susto y el coraje reprimido que al frío. Tomó a Ueda de la mano y pasó de largo a Akanishi, entendiendo de inmediato lo que se proponía, Yodogawa se le colgó del brazo a Ishigaki y lo obligó a ir tras ellos, seguidos de Yonemura e Igo.

-Si hubieran caído en su juego, hubiera sido peor para todos y no sólo para ti, verdad?… y no quieres que tenga motivos para hacernos algo, verdad?- Le decía Fujiie suavemente apretando con más fuerza su mano pero son hacerle daño alguno, Ueda asintió agachando la mirada, sorprendido de lo bien que el chico había entendido sus sentimientos y sus acciones.

-Lo conozco… quería que Dai-chan lo golpeara para hacer algo más como venganza…- Miraba preocupado a Ishigaki como pidiéndole perdón por haberse entrometido entre ellos cuando discutían.

-Tat-chan tiene razón… yo también lo sabía! Pero no puedo perdonarlo por haberse atrevido a hacerte daño…- Lo abrazó, estaba furioso, pero su amigo tenía razón, caer en las provocaciones de Akanishi sólo traería más problemas para todos. –Será mejor que hoy te quedes en mi casa…- Más que una invitación sonaba como una orden suplicante, pues temía que pudiera ir a buscarlo a su casa.

-Gracias Dai-chan, pero no es necesario… prefiero irme a casa y descansar… Ustedes ya tenían planes, no quiero que los hagan a un lado por mi culpa… por favor…-

-Estás seguro? No quieres venir con nosotros aunque sea sólo un rato? Más tarde te llevo a casa…- Ishigaki no estaba seguro de que dejarlo solo fuera buena idea, pero sabía que era muy terco y que no estaba logrando persuadirlo.

-Gracias… pero esta vez rechazaré la invitación… me siento cansado… quiero dormir un poco…-

-De acuerdo… entonces vamos para que tomes un taxi, de acuerdo?- Ueda asintió aceptando de buena gana; la verdad es que no quería irse caminando.

-Lamento que nos hayamos conocido en esta situación… pero gracias por todo…- Ueda se despidió de todos y entró al vehículo. Tanto Ishigaki como Fujiie notaron su expresión de dolor al apoyar el brazo izquierdo en el asiento, mismo que se había estado sujetando discretamente mientras se detenía el abrigo. Le desearon buenas noches y lo vieron alejarse calle abajo.

-Iremos al lugar de siempre? Igo intentaba disipar el ambiente tenso y extraño en que habían quedado.

-Sí! Muero de hambre- Respondía Yodogawa de inmediato y ambos echaron a andar seguidos de Yonemura.

-Me pregunto si estará bien?- Fujiie seguía preocupado mirando las luces rojas del taxi alejándose.

-No te preocupes… es más fuerte de lo que parece… El día que Jin lo harte de veras, lo conocerá por las malas…- Le dio una palmadita en el hombro y fueron detrás de los demás.

 

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Parallel World Cap.5

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

 

CAPITULO 5: La mano que abrazaba el silencio.

  

Hoy también llovía. Su ánimo había mejorado bastante desde el día anterior. Se había quedado hasta entrada la madrugada tocando el piano… Simplemente había llegado a casa con una extraña necesidad de componer algo en el piano… trataba de evocar algo feliz pero, recordar a Akanishi le dolía, y al final, la melodía se tornaba azul melancolía… aunque eran buenas, no eran para nada los colores que estaba buscando para la melodía que había comenzado a flotar en él mientras había estado en la sala de piano el otro día.

 

Así que tras haber dormido un poco y darse un largo baño, ahora caminaba tranquila y distraídamente por la avenida. De pronto se sorprendió a sí mismo pensando en aquel chico de radiante sonrisa. Por eso fue demasiado su asombro cuando se topó con él un par de calles delante de la estación.

-Ueda! Buenos días!- Su voz un poco grave pero dulce también denotaba sorpresa.

-Buenos días Fujiie…- Fue casi aterrador que hubiera aparecido cinco segundos después de haber pensado en él… pensado en que quería verlo… ver nuevamente su sonrisa.

-Siempre vas a esta hora a clase? No te había visto…-

-jejeje… no, de hecho hoy voy un poco tarde porque tomé la “ruta panorámica”…- A Fujiie le pareció adorable esa manera que tenía de hablar… A Ueda le pareció encantadora su manera de sonreír mientras le hablaba… ninguno de los dos conocía lo que el otro sentía en ése entonces pero ambos entendieron que eran felices tan sólo con el hecho de haberse encontrado.

 

Akanishi esperaba a Ueda bajo el cerezo del jardín de la entrada, cuando por fin lo vio, esa sonrisa que tanto amaba le provocó un escalofrío que recorrió toda su espalda… aún lo amaba pero lo que tenía ahora con Kamenashi, seguramente jamás lo encontraría con Ueda… de pronto ese sentimiento de adolescente enamorado dio paso a un ataque incontrolable de celos… esa sonrisa le “pertenecía” y ahora se la estaba dedicando a un completo extraño… lo miró cuidadosamente… dónde le había visto antes?… Un flashback le trajo a la mente aquel encuentro en la escalera, aquel cambio drástico en la forma de tocar de Ueda… Quién demonios era ese mocoso? Qué tenía que ver con Ueda?… Simplemente llegaría y golpearía primero para descargar lo que sentía y haría las preguntas después… su maravilloso plan se esfumó en cuanto vio que Kamenashi lo llamaba.

 

-Hoy tienes piano con Ishigaki, verdad?-

-Sí, cómo lo sabes?- Ueda sonaba sorprendido.

-Él me lo dijo anoche cuando terminamos el ensayo…- Estaba un poco apenado por cómo él había reaccionado a su comentario.

-Ah! Cierto, la banda…- Decía ya más tranquilo.

-Ammm…  si te parece bien… te gustaría almorzar con nosotros?- Su pregunta lo tomó por sorpresa… pero por alguna  razón lo hizo feliz.

-En verdad? No les molestara a los demás?…- Preguntaba inocente pues en realidad no los conocía y oficialmente no habían sido presentados aún.

-No! Todos estuvimos de acuerdo…- Si había algo más detrás de su comentario, a Ueda no le importó. Estaba demasiado feliz, tanto como para no notar siquiera que Nishikido los miraba casi con odio mientras pasaban por el pasillo de la sección de cuerdas del segundo piso rumbo al tercer piso. –Bueno… entonces pasaré por ti y por Ishigaki cuando salda de clase, ok?- Era imposible que le dijera que no con esa carita.

-Ok… nos vemos más tarde…- Se despidieron con una sonrisa al pie de la escalera.  Fujiie regresó por el pasillo para bajar, Ueda se regresó un par de escalones para mirándolo bobamente mientras se alejaba, luego se dio la vuelta y subió, así que ya no vio cuando alguien detuvo a Fujiie al final del pasillo.

-Disculpa… tú eres de la sección de cuerdas eléctricas, no?- El chico le parecía conocido de algún lado pero no estaba realmente seguro.

-S-sí… por qué lo preguntas?- Era raro que alguien que no fuera amigo de sus amigos le hablara, él no era tan extrovertido como Igo o Yonemura, así que no conocía a tantas personas en la escuela, además de que apenas estaba en primer año y los demás estudiantes  solían ignorara a los “nuevos”.

-Akun es amigo tuyo, verdad? Es compañero de uno de mis amigos, Yasu…- Su sonrisa amable desvaneció el mal presentimiento que le había dado al principio.

-Eh? Sí… de hecho conozco a Yasuda-san, es increíble!- Una vez se sintió más en confianza también sonrió y se mostró más amigable.

-Ah sí, mi nombre es Nishikido Ryo, también toco la guitarra, creo que eres muy bueno tocando, Maru-chan también lo cree…- Le extendió la mano y Fujiie le correspondió el saludo.

-Maruyama-senpai? Lo conoces?… Ah, mucho gusto… soy Fujiie Kazuyori… – Si conocía a dos de los senpai que más admiraba en la escuela, entonces debía ser un buen sujeto, Yasuda y Maruyama eran muy agradables y siempre eran buenos con él y sabían elegir bien a sus amigos.

-Ah sí, ellos dos son dos de mis mejores amigos, junto con Murakami de la sección de piano, Yokoyama y Okura de percusiones, aunque Okura se traslado a Osaka hace poco, Subaru y Yamashita de canto… ah, lo siento, creo que llevabas prisa y yo entreteniéndote con tonterías… lo siento, luego nos vemos…- Era un chico bastante agradable y por supuesto que conocía a  todos los senpai que mencionaba, eran bastante destacados dentro de la Universidad, tanto por su personalidad como por su talento.

-Sí, lo siento, tengo clase… pero creo que seguramente nos veremos nuevamente… hasta luego!- Se despidió de él con una sonrisa y dobló a la derecha para bajar las escaleras, por lo que no vio cuando aquella dulce sonrisa dio pasó a una mirada llena de desprecio.

-Fujiie Kazuyori… que hace Ueda con ése chico?…- La puerta contra la que se recargaba sufrió las consecuencias de su enfado, si aquel puñetazo le dolió, ni siquiera le importó.

-Ryo-chan, estás bien? Por qué golpeas la puerta?… Shintaro-sensei te regañara de nuevo…- Le decía entre risas un chico bajito de cabello rubio vestido  con un overol corto a cuadros de colores llamativos.

-Cállate Yassu!… Estoy enojado!… no creo que quieras ponerte en lugar de la puerta, verdad?- Le decía con una sonrisa maliciosa. El chico lo miraba asustado negando insistentemente con la cabeza sin decir nada más, sabía que eso podía ser más que un comentario.

 

El profesor elogiaba si interpretación; fuera lo que fuera que lo tuviese tan inspirado, debía conservarlo, le había dicho. Ueda no pude más que sonreír y sonrojarse un poco ante aquel comentario y la mirada cuestionante de Ishigaki. Por alguna razón se sentía tan de buen humor que la clase le pareció durar apenas unos minutos… su rostro se iluminó al verlo de pie fuera del salón por detrás del profesor… gesto que no pasó para nada desapercibido por parte de Ishigaki, quien sonrió satisfecho de que dos personas a las que quería muchísimo pudieran ser felices juntas, y en ese mismo momento decidió ayudar a ese par… Los conocía lo suficiente, tal vez demasiado, como para saber que podrían pasar mil años antes de que se dieran cuenta por ellos mismos de lo que sentían el uno por el otro y que lo admitieran. De inmediato tomó su celular y puso en marcha su plan.

-Ishigaki-kun!!! No le había dicho ya que no usara esa cosa durante mi clase?!- La voz de profesor hizo eco dentro del salón.

-Lo lamento sensei…- En realidad no se arrepentía, lo había hecho con toda la intención de ser castigado.

-Ueda-kun, ya puede irse… para usted la clase ha terminado por el día de hoy.- Miró a su mejor amigo inseguro de salir, pero de inmediato Ishigaki lo detuvo.

-No te preocupes… mira!  Yori-kun ya está ahí… adelántense, si?-

-Mmm… seguro?… puedo salir y decirle…- Aún no parecía convencido de dejarlo pero de inmediato Ishigaki lo interrumpió.

-Sí, sí, segurísimo… los alcanzo cuando termine…- Por fin Ueda quedó satisfecho tras aquella sonrisa y salió del salón haciendo una reverencia de agradecimiento para el profesor.

 

-Ishigaki no viene?-

-Nop… lo castigaron…- Parecía bastante divertido con la situación, ya que él nunca había sido castigado.

-Oh, ya veo… entonces qué hacemos?, nos vamos?… Supongo que nos alcanzará luego, ne?- Aunque quería esperarlo, no pudo negarse a aquella sonrisa; así que bajaron las escaleras rumbo al jardín cerca del auditorio principal donde ellos solían comer desde que se unieron para formar la banda ya que era un lugar un tanto apartado y pocos iban por ahí. Kamenashi miraba incrédulo la expresión de felicidad de Ueda pero al mismo tiempo se sintió feliz de volver a verlo sonreír así.

-Eh?!… Qué raro!… Igo y Yoshi ya deberían estar aquí… no perdonan la hora del almuerzo…- Su celular empezó a sonar, así que contestó. Ueda lo miraba preguntándose por qué ponía esa cara de desilusión.

-Qué pasó?- Se atrevió a preguntar con miedo a parecer entrometido.

-Yone e Igo tienen examen en cinco minutos…- De nueva cuenta su teléfono había empezado a sonar… leyó el mensaje de texto y se fue al piso hasta quedar en cuclillas llevándose ambas manos a la cabeza y completamente desanimado.

-Estás bien?- Se preocupó pensando que le habían dado malas noticias.

-Yoshi tampoco vendrá… un kohai le pidió ayuda… ah~…- Suspiro jugando con sus agujetas. –Con lo mucho que había esperado este almuerzo…- Ueda podía sentir su decepción casi como si él también la sintiera.

– Y si te invito a comer?- Propuso apenas pensando lo que hacía, al verlo tan afligido sintió que tenía que hacer algo para lograr que volviera a sonreír.

– De verdad?!… Gomen! Era la primera vez que te invitábamos y todo salió mal…- Se veía muy lindo mirándolo desde abajo pasando de la felicidad a la tristeza en segundos.

-No te preocupes… Tal vez era el destino que sólo almorzáramos juntos tú y yo… no crees?- Ueda le sonreía extendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse. Fujiie no lo pensó dos veces y tomó aquella mano cuya calidez se evidenció debido a lo fría que estaba su mano. No pudo evitar sonrojarse al ver que Ueda también lo había notado, así que soltó su mano de inmediato.

-Ah!… Lo siento…- Le pareció que había sido un poco brusco.

-No te preocupes… nos vamos?- Fujiie sólo le asintió y echaron a andar. Ueda siempre educado, no le dio mucha importancia a lo que había pasado, por el contrario, le pareció un gesto lindo de su parte, señal de que Fujiie se preocupaba por él. Desde una ventana del tercer piso, Ishigaki y los demás observaron a aquel par mientras se alejaban.

 

Iba tan absortó en la conversación y en su compañía que ni siquiera se percato de que habían salido de la escuela hacía buen rato y de que iban caminando por el mismo camino por donde siempre volvía a casa después de clases. Al notarlo, se paró en seco.

-Ueda… este…- Le daba un poco de pena interrumpirlo porque estaba diciéndole algo sobre recitales de invierno en Inglaterra.

-Qué pasa?- Él parecía de lo más tranquilo y despreocupado.

-Ammm… la cafetería… está para el otro lado, no?-

-Lo sé… es que no vamos para allá…- Respondía él con una sonrisa.

-Eh?!…- A Fujiie no le quedó más remedio que seguirlo pues había retomado el paso, pareciendo seguro de lo que hacía y no estaba seguro de querer arruinárselo.

Parallel World Cap.4

Parallel World

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

CAPITULO 4: La melodía que bailaba en la oscuridad.

 

Esos días no le gustaban mucho… sus cosas siempre se mojaban, tenía que usar la secadora del pelo cada noche para secar sus tenis al volver a casa, además hacía frío y eso no era muy de su agrado… lo único que le gustaba de la época de lluvias era que se hacían charcos por toda la ciudad. Le gustaba demasiado correr entre los charcos y mojar a Yodogawa cuando se paraba inocentemente cerca de alguno… no por nada sus tenis siempre terminaban mojados. Hoy sin embargo, ni siquiera había pensado en saltar directo sobre aquel charco cuando llegó a saludar a su mejor amigo… aquella triste expresión que había visto en el rostro de Ueda el día anterior aún estaba presente aunque no cerrara los ojos.

-Oh! Fuka! Buenos días!- Yodogawa miraba extrañado a Yonemura, pues Fujiie parecía no sentirse del todo bien ya que no le había respondido el saludo.

-Fujiie~… la Tierra llamando a Fujiie…- Yonemura agitaba la mano frente a su cara tratando de llamar su atención.

-Eh?!- Más que distraído parecía preocupado por algo… cosa rara en él porque no solía ser del tipo que se hunden en preocupaciones. Esa expresión en su rostro casi les dio miedo.

-Fuka, estás bien?- De entre todas las personas que lo querían, Yodogawa había sido siempre quien más se preocupaba por él… tal vez porque lo conocía desde siempre… tal vez porque eran mejores  amigos… tal vez porque eran compañeros de escuela desde jardín de niños… tal vez porque eran parte de la misma banda… pero la verdad es que por encima de que todas eran razones de sobra… la única que le importaba, era que Fujiie era la persona más especial e importante de su vida.

-Un!… no pasa nada… sólo es algo raro que pasó ayer… aunque nada tenía que ver conmigo…- Pronto volvió a su habitual sonrisa y ése brillo en su mirada que tanto le gustaban; así que su preocupación terminó por desvanecerse por completo cuando esa sonrisa tan particular en sus labios justo antes de saltar donde estaba mojando un poco su pantalón y zapatos.

-Fujiie!- Yonemura detestaba que lo mojar pero al final terminaba en su juego y al poco rato ya estaban todos pateando charcos mojándose unos a otros atacados de la risa. Incluso Ishigaki, quien usualmente era el más serio y tranquilo, terminaba uniéndose al resto de sus amigos… esta vez no había sido la excepción.

 

Amaba tanto los días lluviosos… sobre todo si estaba nublado, tanto como ver el cielo el nocturno o tocar el piano… el extraño pero agradable sentimiento que le provocaba era una gran fuente de inspiración para su música; además, por raro que pudiera parecer, la lluvia y el cielo gris lo ponían de buen humor… odiaba el sol, siempre lo hacía sentir mal físicamente, además hacía calor y él sólo soportaba el calor si venía de la mano de la dorada arena y un profundo mar azul. Apenas si había logrado dormir, no había sido  porque no tuviera sueño ni porque siguiera pensando en aquel beso entre su ex y su amigo, aunque ciertamente Akanishi era el culpable… por alguna razón había bebido demasiado y toda la madrugada había estado llamándolo… primero al celular y una vez que lo apagó tras no contestarle por segunda vez, comenzó a marcar al teléfono de casa… cuando lo dejó descolgado, la víctima fue la contestadora. Lo que más le molestaba era que conociéndolo, estaba 100% seguro de que para cuando despertara no recordaría absolutamente nada, dejando todo el peso de sus palabras sólo para Ueda. Odiaba traer semejantes ojeras, así que decidió usar sus lentes todo el día… En verdad que odiaba a Akanishi en ese momento; se había metido con dos de las cosas más preciadas que tenía: sus horas de sueño y su vanidad. Si no tuviera examen, seguramente no hubiera ido a la Universidad, sabía que estaría de mal humor.

 

A lo lejos vio a Ishigaki… s pesar de cómo se sentía se alegró al verlo, lo siguió un par de metro, tenía curiosidad por saber a dónde iba. Fujiie y un par de chicos le dieron la bienvenida, al verlos le extrañó que estuvieran un poco mojados, pero su duda fue resulta cuando vio que estaban de lo más felices jugando entre los charcos. Se quedó en la distancia contemplando a aquellos cinco chicos… envidiaba un poco a Ishigaki porque a diferencia de él, Ueda nunca había tenido un momento así; Akanishi se había encargado de alejar a la mayoría de los pocos amigos que tenía, dejando al final sólo a Okura, a quien apenas si veía pues estudiaba en Osaka; a Hiromitsu que prefería verlo lo menos posible para no causarle problemas con su pareja prefiriendo mantenerse en contacto por celular; a Kamenashi, su compañero de casa y a Ishigaki, a quien no había conseguido alejar por mucho que lo había intentado. Verlos reír de esa manera lo hizo sentir un poco miserable, ahora comenzaba a ver cuánto daño le había hecho aquel que decía amarlo. De prono, sin que pudiera darse cuenta, se vio atrapado por el brillo de aquella mirada, el encanto de esa sonrisa… por segunda vez en toda su vida sentía aquellas mariposas en el estómago. Asustado ante la simple y pequeña posibilidad de que aquel chico al que miraba le gustara, se alejó de ahí a toda prisa en busca del refugio y consuelo que sólo le daba el sonido del piano. Aquella habitación con escasa luz debido a las pesadas cortinas sobre las ventanas se volvió el lugar más tranquilo para él en ese momento. Ni siquiera se dio cuenta de que se había topado con Akanishi cuando subió corriendo las escaleras y mucho menos se percató de que había ido detrás de él ni de que en ese instante estaba de pie al otro lado de la puerta mirándolo a través de la angosta ventanilla al no poder entrar porque estaba puesto el seguro.

 

Subía los escalones rumbo a las salas de ensayos… por alguna razón se sentía un poco triste… después de todo, ya eran casi las 11 de la mañana y aún no lo había visto… al reparar en cómo se3 sentía se sintió avergonzado.

-… como si te lo toparas todos los días, Kazuyori…- Sus palabras y sus pensamientos quedaron de pronto atrapados por aquel sonido dulce y melancólico que flotaba nota a nota a través del pasillo. Fujiie siguió subiendo las escaleras, sin duda provenía del tercer piso pues era ahí donde se encontraba la sección de piano. Quería saber quién era el dueño de aquel sentimiento que le aceleraba el corazón inundándolo de algo cálido. No pudo evitar que se le escapara una expresión de asombro al ver al chico que miraba Ueda el día anterior bajando las escaleras justamente del sitio a donde él se dirigía. Sintiéndose un poco molesto al saberse conocido por alguien a quien no conocía en lo absoluto, Akanishi lo miró tan fría y despectivamente que Fujiie se sintió absolutamente intimidado tan sólo con su actitud y como por inercia desvió la mirada; pero ahora le quedaba claro que ese chico también estudiaba ahí.

-Será mejor que no me meta con él…- Se dijo a sí mismo pues era una persona a la que no le gustaba meterse en problemas… así que creyó conveniente mantenerse lejos de alguien como él. Siguió su camino en cuanto se aseguró de que Akanishi se había ido.

 

La música desapareció justo cuando llegó al pasillo. Creyendo que y no encontraría a quien tocaba se resignó a seguir hacia donde se dirigía por principio de cuentas. Ahora la melodía era mucho más romántica y colorida… Fujiie se dio la vuelta y avanzó movido por el sonido encantador. Del otro lado de la puerta pudo ver aquella hermosa sonrisa que tanto había anhelado observar desde que se había despertado; mantenía los ojos cerrados dejándose llevar por las notas entremezcladas con sus sentimientos. Simplemente quería seguir mirando a Ueda… aunque no pudiera sentarse a su lado.

Parallel World Cap.3

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 3: El beso que mató una sonrisa.

 

 

Para cuando terminaron de tocar, la luz de día había desaparecido por completo. Las luces de la ciudad llenaban la noche con cientos de estrellas multicolores. Desde donde estaban, parecía como si la ciudad misma fuera una especie de mar de destellos de colores. Ueda permanecía recargado en el marco de la ventana contemplando aquella vista que tanto le fascinaba y que sólo podía ser vista desde las afueras de la ruidosa ciudad.

 

Lenta y sigilosamente, Ishigaki se acercó a él por la espalda, aguantándose con todas sus fuerzas la risa para no delatarse… sólo para acercarse lo suficiente como para soplar suavemente en su oreja. No podía evitarlo… Ueda siempre reaccionaba de una forma tan linda que cuando tenía la oportunidad, no podía contenerse. Sin embargo esta ve la tan esperada reacción no llegó, a cambio sólo recibió una nostálgica mirada y una sonrisa a medias… Sabiendo que no era bueno preguntar en ese momento, no le quedó de otra más que sonreírle mientras revolvía su lacio y oscuro cabello con los dedos. Fujiie contemplaba a aquel par desde el otro extremo de la habitación donde desconectaba y guardaba los cables de su bajo, preguntándose si acaso ellos dos eran más que amigos.

-Será mejor que me vaya… si no me doy prisa perderé el último tren…- No quería interrumpirlos, pero se hacía cada vez más tarde y ellos parecían no hartarse de no hacer nada mientras estuvieran juntos.

-¿Es tan tarde ya?- Ueda miraba con desgano el reloj que colgaba de la pared sobre la pecera. –Yo también me voy…- Tomó del respaldo del sillón su abrigo negro y comenzó a abotonarlo lentamente, resultaba obvio que no quería irse.

-¿Seguro que quieres irte?- Sabes que puedes quedarte…- Por el modo en que se lo dijo, dedujo que no sería la primera vez.

-No, puedo escuchar a mi almohada llamándome suplicante para que vuelva a casa…- Miró a Ishigaki una última vez sonriéndole de nueva cuenta de aquel modo que tanto le gustaba y los despidió agitando la mano desde la barandilla de la escalera cuando los vio salir a la calle después de perderlos de vista mientras bajaban las escaleras.

-¿También tomarás el tren, Ueda-san?- Tímidamente rompió por fin el silencio que había entre ellos.

-Llámame sólo Ueda, quieres?- Su voz era agradable.

-Seguro?- Le parecía extraño pues acaban de conocerse hacía apenas unas horas.

-Sip…- A través de los mechones de cabello y la capucha de su abrió sobre su cabeza, alcanzó a ver una cálida sonrisa.

 

A medida que se acercaban al parque comenzaron a sentir frío. Ueda caminaba con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo sin notar que era cuidadosamente observado por la delgada figura que caminaba uno o dos pasos detrás de él con las manos rojas por el frío.

-¿Lluvia…?- La suave voz de Ueda lo sacó de sus pensamientos. Ambos miraron hacia arriba al notar que la luz de la luna había desaparecido entre densas y oscuras nubes, finas gotas comenzaron a caer resbalando sobre sus rostros.

 

Para cuando llegaron al andén de la estación, ya estaban empapados de pies a cabeza… aquella leve llovizna se había convertido en tormenta en apenas unos minutos. Tuvieron que correr los últimos metros para no perder el tren. Al verse en el reflejo del cristal los dos echaron a reír al ver el aspecto que tenían. Por suerte su abrigo había impedido que su ropa se mojara, así que Ueda se desabotonó rápido y se lo quitó para atravesarlo en el pasamanos más cercano. Por el contrario Fujiie estaba completamente mojado, así que aunque se quitase la sudadera, no hubiese servido de mucho.

 

Su viaje transcurrió tranquilamente entre risas y una plática amena sobre música y comida… dos de las cosas favoritas de ambos. Su sorpresa fue mucha cuando descubrieron que Ueda vivía cerca de la universidad donde él e Ishigaki estudiaban… y todavía se sorprendió más al saber que Ueda también estudiaba ahí pues no recordaba haberlo visto antes.

 

Lo último que vio antes de que la puerta se cerrara y el tren se alejara de donde estaba parado fue una amplia y hermosa sonrisa de parte de aquel chico que le decía adiós con la mano a través del cristal… su mirada se había tornado más amable conforme habían estado hablando, su cabello oscuro, aún húmedo y despeinado, enmarcaba las delicadas y finas facciones de su rostro; por alguna razón que apenas si lograba entender, aquel chico que lo miraba mientras se despedían le parecía cada vez más fascinante, casi como si fuera algo a lo que se había vuelto adicto.

 

En su pequeño y acogedor apartamento todo seguía cómo lo había dejado cuando se fue… lo único que había cambiado era el brillo en sus ojos. Y mientras se daba un baño caliente, Fujiie se preguntaba si volvería a ver pronto a aquel enigmático chico que se ocultaba del mundo bajo el gorro de su abrigo.

 

Todo estaba oscuro cuando abrió la puerta; había salido con tanta prisa que había olvidado encender la luz del recibidor antes de irse. Una luz pequeña y roja parpadeaba al fondo de la sala. No estaba seguro de querer escuchar, pero podía ser algo importante, así que presionó el botón para oír el mensaje. Como suponía, no era más que su ex… después de haber ido por una toalla para secarse un poco el cabello, estaba completamente decidido a borrar el mensaje sin terminar siquiera de escucharlo… pero algo en el tono de su voz le dijo que algo había pasado… de pronto le pareció que Akanishi estaba conteniéndose el llanto y aunque no sabía la razón, podía sentir como si algo se agolpara en su pecho… el mensaje terminó, pero él seguía sentado junto a la mesita donde estaba el teléfono, apoyando ambos brazos sobre sus rodillas, cabizbajo, ocultando el rostro debajo de la toalla blanca… aunque no quería, sus tibias lágrimas cayeron sobre la duela de madera… Quería odiarlo… pero era demasiado tonto como para seguir preocupándose por él.

 

Ya estaba acostumbrado a levantarse temprano. Aún cuando no hacía más de 15 minutos caminando a la Universidad, le gustaba tomarse su tiempo para arreglarse y dejar todo en orden en su casa antes de marcharse. Ueda siempre había sido así, después de todo, su padre era un político respetado y desde pequeño tuvo que aprender a ser independiente y autosuficiente, aún si eso significaba estar siempre solo; ahora había terminado por disfrutar de la soledad y a veces olvidaba lo que era la compañía de alguien más… así, Akanishi había logrado convertirse en su todo… en un mundo donde la música era su vida, el amor se había convertido en una cálida luz brillante que le recordaba que ya no estaba solo… esa misma luz que empezaba a extinguirse rápida e inevitablemente. Caminó lentamente hacia el recibidor, tomó las llaves y su saco, se puso los zapatos y abrió la puerta. De algún modo, al ver dentro, de pronto su casa le pareció un poco fría y sombría. El sonido de la puerta al cerrarse disipó la nube de pensamientos estúpidos que azotaban su mente en ese momento. Caminar siempre le ayudaba a relajarse, así que al final decidió tomar el camino largo hacia la escuela, al fin y al cabo, tenía mucho tiempo de sobra.

 

Como todos los días, su despertador fue apagado inconscientemente en su afán por dormir un poco más. Ahora era su celular el que llenaba la habitación con una dulce melodía… de pronto abrió los ojos… por el tono sabía que era Yodogawa, lo cual sólo podía significar una cosa: otra vez se había quedado dormido… Se incorporó de la cama de un salto y buscó el celular. Mientras hablaba con su mejor amigo se daba prisa en cambiarse de ropa… el chico al otro lado de la línea le explicaba algunos detalles sobre arreglos que le había hecho a las canciones al tiempo que Fujiie se lavaba los diente, tras lo cual salió corriendo cargando el bajo y su mochila, cerrando de prisa y como podía la puerta. Si corría alcanzaría el tren de las 8:00 y sólo llegaría 15 minutos tarde, con lo cual aún tendría derecho a un retardo en vez de una falta.

 

Ueda caminaba tranquilamente por uno de los amplios jardines de la escuela rumbo al edificio donde tendría su primer clase del día. No pudo evitar quedarse inmóvil en cuanto vio a unos metros de donde estaba a Akanishi con Kamenashi despidiéndose afectuosamente al pie de las escaleras que él tenía que subir. No podía continuar… aún no se sentía capaz de enfrentarse a ellos, mucho menos si estaban, sabía perfectamente que la sonrisa amable de Kamenashi y la mirada cínica de Akanishi no harían más que destrozarle más el corazón… ya estaba harto de llorar, simplemente quería dejarlos atrás.

 

Aunque quiso seguir corriendo para ser el primero a quien le diera los buenos días, al contemplar aquella escena entendió que no obtendría a cambio aquella sonrisa que estaba anhelando volver a ver. Aquel par se alejó tras un largo beso. El rostro de Ueda le pareció el vivo retrato de la tristeza encarnada… y un fuerte dolor comenzó a oprimir su pecho al ver cómo aquel chico que emanaba tanta luz se encogía poco a poco, como si se escondiera del mundo. Fujiie no supo que hacer o que decir en ese momento… simplemente no pudo hacer nada… al final sólo lo vio alejarse y subir los escalones del edificio de la sección de piano y voz.

Parallel World Cap.2

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 2: El llanto que cantaba en una sonrisa.

Aunque le daba pena por Ishigaki, a Ueda le gustaba que viviera en el quinto piso, porque así podía hacer un poco de ejercicio al tener que subir las escaleras, pues el edificio no tenía elevador, después de todo, no podía vivir en un lugar muy costoso porque su trabajo a medio tiempo no se lo permitía.

Como siempre, tocó el timbre una vez y luego golpeó suavemente con la mano dos veces. De inmediato, aquella voz tan familiar le respondió desde el otro lado y luego su amable sonrisa le dio la bienvenida cuando abrió a puerta.

-Hola! En verdad no creí que fueras a llegar tan rápido…- Se hizo a un lado para que pasara y luego cerró la puerta.

-¿Por qué? Te dije que no tardaría…-

-Es que dijiste que sólo te bañarías y eso… pero siempre tardas horas en arreglarte!- Bromeaban como de costumbre mientras caminaban hacia la cocina.

-En verdad hiciste las crepas?!- Ueda apenas si podía creerlo cuando las vio en un platón, listas para ser preparadas.

-Claro! Dijiste que querías desayunar eso, no?-

-Waa~! Gracias Dai-chan!- No era para nada raro que entre ellos se trataran con bastante cariño, habían sido amigos desde que Ishigaki entró a la escuela secundaria donde Ueda estudiaba, comenzando una gran amistad debido a su afición por la música… su amistad había sido cuidadosamente cultivada todos estos años, y nunca nadie ni nada había logrado perturbarla ni siquiera un poco. Hasta Akanishi a menudo se sentía celoso por la forma en la que amos se trataban, y a pesar de lo que muchos pensaban a veces, ellos nunca habían sido ni serían algo más que amigos.

-Gaki… gracias! Ya dejó de sangrar…- Ueda volteó  enseguida al reconocer aquella voz, podía olvidar los rostros de las personas fácilmente pero no sus voces, aunque apenas si cruzaron palabras, su oído no podría haber olvidado aquella voz… nunca se equivocaba.

-Ah! Yori-kun…- Le respondía amable Ishigaki al verlo en la sala.

-Ustedes… se conocen?- Preguntaba Ueda un tanto incrédulo al ver que Ishigaki, quien generalmente llamaba a todos por su apellido, trataba tan familiarmente a aquel chico.

-Sí, él es mi kohai en la universidad… aunque eso es un poco raro ya que es un año más grande que yo jejeje, como sea!… se llama Fujiie… Fujiie Kazuyori…-

-Mucho gusto… Soy Fujiie…- El chico se puso rojo hasta las orejas y apenas si lo miró cuando le dio la mano.

-Igualmente… yo soy Ueda Tatsuya…- sus miradas se cruzaron inevitablemente cuando Ueda le sonrió, Fujiie no pudo quitarle los ojos de encima, algo en su pecho le había dado un vuelvo increíble… era algo que nunca antes había sentido… y mucho menos con un chico. -Lamento muchísimo lo que pasó hace rato, cómo se encuentra tu rodilla?- Ueda de inmediato fijó su mirada en el vendaje que se había colocado cuidadosamente con cinta micropore.

-Sí, no fue nada grave no te preocupes… apenas si molesta… no te preocupes…- Fujiie se apresuraba a negar con ambas manos, simplemente resultaba adorable aún cuando moría de nervios.

-¿Eh? Ya se conocían? Tat-chan, tú fuiste quién derribó a nuestro pequeño Yori en el parque?…- Al instante sus mejillas se tiñeron del mismo tono rojo intenso de sus labios cuando Ishigaki dedujo lo que había pasado.

-Gaki!… también fue mi culpa por ir corriendo distraído… porque yo sí lo vi… él a mí no…- Ueda miró de reojo a Fujiie y le dirigió una cálida sonrisa mientras volvía inclinarse a modo de disculpa.

-Ok, ok… entre que fue culpa de Tat-chan o fue tu culpa, mejor desayunemos… supongo que te irás antes de que se ponga el Sol, verdad?- Aquellas palabras no obtuvieron la reacción habitual de parte de Ueda, en vez de una tímida sonrisa y su típico “no digas esas cosas!”, esta vez, por un breve instante antes de que girara su rostro hacia otro lado, Ishigaki creyó ver un par de lágrimas luchando por escapar de sus ojos melancólicos… sólo ese par de segundos fueron suficientes para que se diera cuenta de que Ueda y Akanishi habían terminado. Sin embargo, aún cuando él lo sabía perfectamente , lo veía sonreír y actuar como si nada pasara, lo cual no hacía más que preocuparlo por cómo se sentía en realidad, Ueda siempre había tenido problemas para mostrar sus sentimientos, debido a su entorno siempre había sido tímido y muy reservado, así que sí, definitivamente estaba preocupado por él.

Hacía mucho que no tenían un rato tan agradable juntos, la compañía de Akanishi se le había vuelto casi intolerable, odiaba el modo en que trataba a Ueda… sobre todo porque Ishigaki lo había descubierto mucho antes que su mejor amigo… Akanishi se había estado acostando con uno de sus compañeros de clase… un chico delgado de cabello oscuro al que Ueda conocía muy bien y a quien le tenía mucho aprecio… Kamenashi Kazuya… su compañero de casa.

La impresión de encontrarlos juntos había sido demasiada para el pobre chico… Ishigaki lo sabía perfectamente, había sido él quien abrazó a Ueda mientras lloraba desconsoladamente tras dos horas en las que sólo se quedó derrumbado en el piso de su departamento, justo bajo la ventana desde donde ahora miraba el exterior,  sujetando con fuerza su mano sin decir una palabra… casi como si fuera un muerto en vida… y es que en cierta parte, ese día había muerto algo dentro de él.

Ahora no podía evitar sentirse culpable, después de todo había sido idea suya citar a Akanishi para hablar una última vez… Ueda no tenía ni la menor intención de volver a su lado… sólo había algo que no era capaz de perdonar… la traición. Simplemente quería que Akanishi le explicara qué había pasado entre ellos, porque la incertidumbre lo estaba matando… el no saber qué había pasado cómo para que las cosas hubieran terminado así lo estaba torturando al grado de robarle el sueño y e apetito… las dos cosas que más disfrutaba en la vida después de la música. Preocupado por su estado, Ishigaki le sugirió hablar con él una última vez, creyendo que Akanishi no se negaría, después de todo, en un par de días hubiera sido su cuarto aniversario juntos y eso debía ser algo aún para alguien como él. Pero al parecer nada de eso había tenido importancia para Akanishi, al menos ya no.

Y por primera vez en la vida, le dolió verlo sonreír… porque entendió a la perfección que detrás de esa radiante sonrisa que tenía mientras ponía más helado de chocolate en el plato de Fujiie, se escondían amargas y dolorosas lágrimas dentro de su corazón.

-Ishigaki… ¿él es quien te ayuda con tu proyecto de tesis?- Le preguntó Fujiie cuando Ueda se levantó para llevar los platos sucios a la cocina.

-Sí, Tat-chan es en verdad increíble… mucho más talentoso que yo…- Ueda se avergonzaba un poco cuando escuchaba que dijera esas cosas porque le parecían sólo exageraciones de su amigo.

-¡¿eeh?! Me cuesta creer que haya alguien que toque mejor que tú el piano…- Fujiie puso sus ojos sobre aquel misterioso chico.

-Pues deberías creerlo… él fue quien me enseño a tocar y quien despertó en mí el amor por la música…- Ishigaki siempre hablaba así de Ueda, para él era un amigo muy importante y con quien siempre estaría profundamente agradecido.

-¿De verdad?… Me gustaría escucharlo tocar algún día…- Su interés por aquel chico que caminaba hacia el fondo de la habitación seguía creciendo a medida que sabía más de él.

-Será en otra ocasión porque hoy sólo tocará la guitarra para mí…-

-¿Qué…? ¡¿También toca la guitarra?!- Estaba en verdad sorprendido.

-¿Están hablando de mí…?- El repentino aumento en el volumen de voz de Fujiie los delató inevitablemente, por lo que se avergonzó al ver que Ueda lo miraba divertido de que se llevara las manos a la boca como para detener las palabras que ya habían sido pronunciadas.

-Así es… sólo presumo a mi querido Tat-chan…- Realmente disfruta ésa expresión en el rostro de su amigo cuando se ruborizaba.

-Sueles ser exagerado, sabes?- Ueda continuó conectando los cables de la guitarra que tenía en casa de su amigo al amplificador. Aunque a Akanishi  también le gustaba mucho la guitarra, en casa no podía practicar a gusto, pues se ponía de muy mal humor si no lo dejaba dormir por la tarde antes de irse  a trabajar; así que mejor había optado por practicar en casa de Ishigaki durante esas horas.

Fujiie no pudo evitar mirarlo con los ojos abiertos de par en par… aunque Yonemura, su senpai y amigo de la Universidad con quien estaba empezando una banda, era de verdad bueno… No temía equivocarse al afirmar que la técnica de Ueda era mucho mejor… algo en su música… en su forma de tocar… algo en él lo hacía un espectáculo maravilloso… y de pronto le pareció ver a alguien completamente diferente frente a sus ojos… alguien sin ataduras… absolutamente libre como ésa melodía… y entonces entendió que éste era el verdadero Ueda Tatsuya… el que se fusionaba con cada cuerda, cada acorde, cada note… y por varios minutos ni él ni Ishigaki pudieron hacer o decir nada excepto contemplar aquella escena… como si ambos temieran que desapareciera si parpadeaban siquiera.

Parallel World Cap1

Parallel World

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

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CAPITLO:  Las hojas que flotaban en el viento.

La lluvia caía incesantemente al otro lado del ventanal… los acrílicos alrededor de los focos le daban una calidez agradable al café donde Ueda miraba las gotas resbalando a través del cristal, mientras permanecía sentado en una mesa de la esquina jugando con el popote en su vaso… Su abrigo era el único que no estaba mojado… ese detalle aunado a que sus guantes y su bufanda reposaban en el asiento de un lado, denotaban que llevaba por lo menos una hora esperando en la cafetería, pues era más o menos el tiempo que llevaba lloviendo en Kanagawa.

Los minutos continuaban pasando y su teléfono celular seguía sin sonar… poco a poco su rostro dulce y apacible dio paso a la decepción mezclada con tristeza… La leve sonrisa irónica que se dibujó fugazmente en la comisura de sus labios rojos dejaba en claro que la situación  no le resultaba inesperada… después de todo, Akanishi nunca lo había visto como algo serio… no era más que su juguete para las noches en que no podía tener a Kamenashi.

Y al final, lo que había sido planeado como una cena para dos… terminó servida intacta sobre la mesa, ahora vacía, al tiempo en que Ueda salía del lugar acomodándose la bufanda dentro del abrigo y echándose encima la capucha para ocultar su rostro de la gente que lo miraba en la avenida… no debía llorar… no valía la pena.

El frío de la madrugada junto con el timbre de su celular en alguna parte de la alfombra cerca del sillón donde se había quedado dormido, terminaron por despertarlo; a tientas, aún con los ojos cerrados, trataba de alcanzar el móvil para contestar… por la melodía que hacía eco en la quietud de su departamento, sabía que era Ishigaki quien lo llamaba… y siendo él, era seguro que se trataba de algo importante.

-¿Daisuke?-

-¿Tatsuya? Lo siento… ¿Te desperté, ne?-

-No te preocupes… igual no lograba descansar del todo… ¿Qué pasa?-

-¿Tienes planes par ahoy?-

-Realmente no… ¿por qué preguntas?-

-¿Podrías escuchar algunas canciones que compuse para mi examen final de la escuela?-

-Seguro… sabes que siempre puedes contar conmigo.-

Muchas gracias… Sería mejor que te deje dormir un poco más… ¿te veo por la tarde?-

-Mmm… no, sólo me baño y te veo en tu casa… te prepararé el desayuno…-

-¡Ah! No! En todo caso, lo debo prepararé yo… ¿de acuerdo?-

-OK! ¿Podríamos desayunar crepas? En verdad amo tus crepas!…-

-Jajaja… de acuerdo… Aquí te veo…-

La música sonaba un poco alto en sus audífonos mientras iba de pie recargado en un pasamanos cerca de la puerta en el tren, como de costumbre, evitaba que los demás lo miraran demasiado escondiendo su  rostro debajo de los mechones lacios de cabello que caían sobre su frente y mejillas. Si acaso alguien le habló, ni siquiera se dio cuenta; no se percato ni de las dos chicas sentadas frente a él que no habían dejado de coquetearle hasta que bajó del tren… y no es que no las hubiera visto, después de todo, una de ellas le resultaba por demás atractiva, simplemente era que odiaba a las chicas fáciles y en ese momento no quería iniciar una nueva relación, si acaso era que lo que  tenía con Jin podía haber sido considerado una relación.

La caminata hasta el departamento de Ishigaki siempre le resultaba agradable; y nada disfrutaba más del paseo que caminar por el parque en esta época del año cuando el verde de las hojas comenzaba a cambiar de color. El viento un tanto frío sobre su rostro entremezclado con el sonido del requinto de la guitarra eléctrica lo sacaron por un momento de la realidad… un breve instante en el que no pudo darse cuenta de que detrás suyo venía un chico delgado y de rostro infantil corriendo a toda prisa mientras cargaba al hombro un estuche negro de algún instrumento musical, así como su mochila y un montón de papeles entre las manos… un breve instante en el que se detuvo de súbito y extendió la mano para atrapar una hoja de arce color dorada que caía meciéndose suavemente con el viento… un breve instante en el que golpeó a aquel chico haciendo que sus hojas llenas de tablaturas terminaran esparcidas en el aire para caer al suelo.

-Lo siento mucho…- se quitó de inmediato los audífonos.

-… y justo cuando ya voy tarde…- le escuchó decir bastante preocupado.

-Lo siento muchísimo…- Decía una y otra vez inclinando la cabeza.

Ambos levantaban las hojas tan rápido como podían, Ueda estaba tan apenado que apenas si se atrevía a mirarlo a la cara; el otro chico parecía tan angustiado que ni siquiera notó el raspón en su rodilla.

-Toma…- Ueda extendió amablemente el pañuelo, aunque el chico lo miraba desconcertado y no lo tomaba. Ueda lo puso con cuidado sobre el raspón para limpiar los rastros de sangre que comenzaban a salir debido a la posición en la que el chico estaba mientras recogía sus cosas.

-Oh… gracias…-

Ahora era el otro chico quien se sonrojaba un poco mientras Ueda le amarraba cuidadosamente su pañuelo cubriéndole la herida. Acto seguido, le ayudó a levantarse y se despidió de él viendo como se alejaba lo más rápido que podía justo en la dirección a la que él mismo se dirigía… En el momento en que se disponía a seguir su camino, algo que brillaba en el piso llamó su atención, se agachó para levantarlo y lo tomó en la palma de su mano… era una pulsera de plata con unos pequeños dijes colgados… “F” y “K”. De inmediato levantó la mirada pero el dueño de aquella pulsera había desaparecido de su vista entre la multitud que cruzaba la avenida.

Un Rayo de Luz. Cap 4 -Final-

UN RAYO DE LUZ
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YamaChii
~ Bokura no machi de~
04-07-10

Capítulo 4: Iluminado por la luz de tus ojos.

.

El doctor volvió unos minutos después y al ver que la inflamación había bajado considerablemente, procedió a ponerme la férula en la nariz. Me tuve que quedar otro rato ahí acostado, para evitar que se cayera la venda de yeso por estar muy fresca. Miré el reloj que estaba en la pared de enfrente… ya había pasado casi media hora desde que habíamos llegado a la enfermería.

-Yamada, Yabu… problemas!!!- Yuto entró de súbito, ni siquiera llamó a la puerta, con lo cual dedujimos que algo muy malo había pasado, pues siempre era muy educado.

-Qué pasa Yuto?- Yabu se paró para darle palmaditas en la espalda, venía muy agitado, probablemente había corrido.

-Chinen y Yuma… están peleando… en la sala de los NYC!…-

-Qué?!!!- Como por inercia me levanté de la cama, mis oídos no daban crédito a lo que estaba escuchando…

-Sí… Chinen vino a ver cómo estabas poco después de que se fueran de la sala de ensayos… El ambiente estaba un poco tenso ahí… De pronto Chinen nos miró a todos y nos dijo “Por qué actúan como si supieran lo qué le pasó?”, estaba enojado… y luego Hika-chan le dijo “Pues porque en cierto modo, todos, hasta tú, sabemos lo que pasó!” y Chinen se fue contra Hika-chan y lo tomó por el cuello de la chamarra, pero Hika no hizo por moverse y seguía mirándolo cómo cuando nos regaña… Y Takaki llegó y abrazó a Chinen por la espalda y le dijo “Por qué no puedes entender lo mucho que sufre Yama-chan por tu bien?…” y Chinen después de mirarlo como cachorrito regañado, salió corriendo rumbo acá…- Yuto siempre hablaba de bulto cuando se trataba de este tipo de cosas, y aunque usualmente me resultaba gracioso, esta vez no podía reír… -Nos quedamos todos callados cuando se fue… no sabíamos qué hacer, Inoo y Hika dijeron que sería mejor que siguiéramos ensayando para no meternos en más problemas… los demás accedieron de buena gana, pero entonces Daiki-kun y yo fuimos tras Chinen porque estábamos demasiado preocupados para recordar los pasos de la coreografía…- A pesar de lo mucho que dijo, hablaba tan rápido que no tardó más que un par de minutos en decirnos todos… cuando estaba nervioso hablaba demasiado y a gran velocidad.

-Encontraron a Chinen?- Yabu no le tenía paciencia a Yuto en estos casos, porque contaba con demasiados detalles las cosas…

-Sí… no hizo por detenerse cuando le hablamos, Daiki lo tomó de la mano cuando le preguntó qué tenía, pero Chinen se zafó… estaba llorando, pero no parecía triste… sino más bien decepcionado o molesto… Dijo que tenía que ir a hablar con Yuma… se fue de regreso por donde nosotros veníamos y nos dejó ahí parados a medio pasillo… En eso vimos que el doctor entraba a la enfermería… así que volvimos al salón…- Yabu y yo nos volteamos a ver pensando exactamente lo mismo.

-Podría ser que… nos escuchó?…- Yo no me atrevía a decirlo… la sola posibilidad hizo que se me fuera la sangre del cuerpo… no podía ser!

-Pero eso no fue lo malo…- Yuto nos interrumpió de pronto…

-Entonces por qué no lo dices de una vez?!- Yabu estaba desesperado así que terminó por tomarlo por los hombros y lanzarle una mirada de reprensión.

-Es que luego Kento y Fuma vinieron corriendo a la sala de los JUMP… Chinen fue a buscar a Yuma a la sala de los juniors, pero como lo notaron actuando extraño vinieron a decirnos… al parecer iban rumbo a la sala de los NYC… por lo que dijeron, Chinen llevaba casi arrastrando a Yuma… lo bueno es que el sensei no estaba en ese momento porque de ser así…- Yuto siguió hablando pero yo ya no podía prestarle atención, mi cabeza estaba trabajando aún más rápido de lo que él hablaba… Sí… definitivamente Chinen lo había escuchado todo… y definitivamente debía estar molesto… y era seguro que terminaría reclamándole a Yuma lo que había hecho… y si eso pasaba, Yuma podía hacerle daño…

No lo pensé dos veces… me levanté y medio me puse los zapatos para salir corriendo de ahí… tenía que encontrarlos antes de que pasara algo.

-Yama-chan!!! A dónde vas?! Te vas a lastimar!!!- Me sabía mal ignorar así a Yabu después de lo preocupado que había estado por mí… pero Chinen era lo más importante para mí.

Corrí por el pasillo, pasando de largo nuestra sala de ensayos subí las escaleras y di vuelta para tomar el pasillo que llevaba hasta la sala de los NYC…

-Yamada-kun!- Kento se sorprendió un poco al verme llegar… solo. Fuma, Hikaru y Daiki estaban también en el pasillo… Al parecer ninguno de ellos había querido entrar… Desde afuera no podía escucharse nada, sólo veía a Chinen de espaldas a mi mientras hablaba con Yuma… Tomé el picaporte de la puerta… tenía miedo, estaba nervioso… pero debía armarme de valor.

-Yabu… Yuto…- Al parecer habían venido detrás de mí… Hikaru y Daiki fueron hacia ellos, Kento y Fuma se me quedaron viendo un momento y luego también se alejaron un poco rumbo a donde se habían quedado los demás…

Respiré hondo y abrí la puerta…

-… ¡accidente o no, debiste decírmelo! ¡Dijiste que éramos amigos, que podía confiar en ti! ¡¿Sabías de mis sentimientos y aún así lo hiciste?! ¡Eres horrible Yuma-kun! ¿Acaso todo este tiempo estuviste actuando de este modo mientras yo no me daba cuenta? ¿Estuviste tratando así de mal a Yama-chan todo este tiempo?… ¡Lo preguntaré sólo una vez más!… ¿Es verdad que te cae mal Yama-chan?- Yo nunca había visto así a Chinen… no había ni rastro del niño lindo e infantil que siempre solía ser, si bien ya lo había visto enojado y serio, en nada se comparaban con el tono de voz y el lenguaje corporal que tenía en este momento… no podía verle el rostro, pero aún así sabía qué tipo de expresión tenía mientras le decía aquello.

-¡Sí!… Me cae mal… siempre ha sido así y él lo sabe… pero entiende por qué lo hice… todo este tiempo tú has estado sintiéndote así, pensando sólo en él y él nunca ha correspondido tus sentimientos… ni siquiera se ha dado cuenta de ellos!… él único que siempre te ha amado de verdad he sido yo!!!- Yuma se acercó a Chinen y lo abrazó… Escucharlo confesarle su amor me hizo un corto circuito mental… un escalofrío helado me recorrió de pies a cabeza, no entendía lo que Yuma había dicho antes de eso… ya no entendía nada de lo que estaba pasando…

-¡No me toques!- Su voz me trajo de vuelta a la realidad… Chinen lo apartó de un empujón… Yuma estaba atónito… -¡A mí no me importa si Yama-chan corresponde mis sentimientos o no! ¡Yo sólo puedo amar a Yama-chan!-  Mi corazón latía como si estuviera a punto de explotar… ¿en verdad había escuchado bien?-

-Chinen… quédate conmigo!- Yuma se veía ahora patético ante mis ojos… pero al mismo tiempo lo admiré por haber tenido el valor de hacer algo que simplemente yo no podía… Seguía estúpidamente de pie en la entrada… no sabía qué hacer…

-Sí no puedes llevarte bien con la persona que más quiero… tú y yo simplemente no podemos ser amigos Yuma-kun…- Yuma lo sujetó bruscamente por el brazo para evitar que se fuera, la expresión de dolor que emitió Chinen hizo que mi cuerpo por fin saliera del estado en el que había estado.

-Yuma! Suéltalo!- Abrí la puerta de golpe y entré corriendo… pese a cómo me sintiera, no iba a permitir que le hiciera daño.

-Yama-chan!…-  Chinen me miraba entre aliviado y asombrado.

-No te metas Yamada! Acaso no fui lo suficientemente claro cuando te dije que no interfirieras?- Nuevamente me hablaba con aquel aire despectivo que tanto me molestaba.

-Yuma…- Chinen lo volteó a ver con una mirada fulminante… Yuma reparó en que había sido demasiado descuidado y había dejado caer su teatro de mentiras frente a Chinen…

-Sí… fuiste muy claro… pero yo nunca dije que me quedaría de brazos cruzados y mucho menos que te dejaría ponerle un dedo encima a Yuri!!!- De pronto perdí el control de mí mismo y lo golpeé con todas mis fuerzas en la cara… Perdió el equilibrio y se cayó… pero ni siquiera por ello soltó el brazo de Chinen y se lo llevó al piso con él. Ya me tenía harto, quería darle una paliza, aún cuando sabía que no debía hacerlo… además él también parecía estar de acuerdo en arreglar esto por las malas.

-Yamada! Yuma! Basta!…- Hikaru y Yuto me sujetaron por la espalda y me alejaron de él mientras Yabu y Kento hacían lo mismo con Yuma. Daiki ayudaba a Chinen a levantarse, pues en nuestro estúpido afán por ajustar cuentas me había olvidado de todo… me sentí culpable y apenado… no podía ni mirarlos a los ojos. Yuma se zafó de un jalón y salió completamente enojado, Kento y Fuma se disculparon por todo y se fueron detrás de él… después de todo, Yuma era parte de su grupo y sería complicado si tenían problemas entre ellos, había dicho Kento mientras se despedía de mí, y quien iba a entender eso mejor que yo, verdad?

Al ver a Chinen al borde de las lágrimas me sentí miserable… era mi culpa que tuviera esa expresión tan triste en su carita, no? Todos fueron a ver cómo estaba Chinen, pues pensaron que Yuma le había hecho algo y que por eso yo lo había golpeado… simplemente aproveché la oportunidad y la confusión para salir de ahí… tenía muchas cosas en que pensar.

Caminaba rumbo a la terraza cuando vi a uno de nuestros senpai de KAT-TUN hablando con alguien a quien no alcanzaba a ver porque la columna del vestíbulo lo tapaba… de pronto volteó hacia donde yo estaba, y pensando que tendría que fingirle una sonrisa como otras veces, me tomó por sorpresa aquella expresión de enfado, sino es que repulsión contra mí… Ahora lo veía venir…

-¡Oye! ¡Yamada!- Akanishi estaba con Yuma, ahora podía verlo de pie junto a la columna, y probablemente ya le había contado alguna de sus mentiras…

-¿Qué pasa senpai?- No debía mostrarle inseguridad ni miedo… por lo que sabía de él, se aprovechaba con facilidad de sentimientos como esos para amedrentar a las personas, incluso si sólo estaba bromeando… y yo no estaba para aguantarlo…

-¿Te parece correcto ir por ahí golpeando a tus kohai y compañeros de grupo?- Sin más ni más me empujó con ambas manos haciéndome retroceder un par de pasos para no caer…

-Supongo que debe ser peor que andar por aquí golpeando a chicos casi 10 años menores que tú, verdad?- Conocía perfectamente esa voz.

-Yokoyama-senpai…- Llegó y se interpuso entre nosotros, Maruyama-senpai y Yasuda-senpai venían con él, al parecer acaban de salir de ensayo.

-Yoko… será mejor que no te metas…- A Akanishi parecía no importarle estar en desventaja de número, pues seguía con su habitual actitud altanera.

-El que no debería meterse eres tú Akanishi-san…- Yokoyama-senpai le acababa de dejar en claro que no se rebajaría a su nivel y que no le parecía que se tomara aquellas confiancitas con él. -…Esto es cosa de los chicos… pero si te empeñas en interferir, no voy a quedarme de brazos cruzados si te metes con Yamada-kun… Si Nakayama-kun te tiene a ti para defenderlo… Yamada-kun nos tiene a todos nosotros y a sus amigos… me pregunto cuántas personas más estarán dispuestas a ponerse de tu lado y el suyo?…- le decía cínica pero educadamente mientras señalaba a Yuma con la mirada y el rostro. El resto de los Kanjani estaba ahí, guardando cierta distancia.

-Yama-chan!- Inoo y Takaki venían corriendo por el pasillo, Takaki estaba al teléfono, probablemente con Yabu, quien también estaría buscándome. Kento, Fuma y Yugo permanecían expectantes, pero sin intención alguna de meterse, pues también se consideraban mis amigos y Yuma no era conocido precisamente por llevarse bien con nadie que no fuera Kento o los HS7 WEST…

-¿Qué está pasando aquí?- Kamenashi-senpai venía acompañado de Yamashita-san.

-Kame…- La actitud de Akanishi-senpai cambió de inmediato.

-Hey… Kamenashi-kun… serías tan amable de explicarle a tu colega que no debe meterse en los pleitos entre los juniors…- La sonrisa amable de Yokoyama-senpai y el tono de voz en que le decía aquello hicieron que Kamenashi entendiera al momento lo que estaba pasando, pues después de ver mi rostro, de inmediato volteó a ver a Yuma y luego le lanzó una mirada furiosa a Akanishi-senpai.

-Yamada!- Yuto venía corriendo seguido de Hikaru.

-Oh! Yuto-kun!- Tan pronto lo vio, Kamenashi-senpai fue a saludarlo tan afectuosamente como hacía siempre. Luego se giró hacia donde yo estaba. –Yamada-kun… escuché que habías tenido un accidente hace un rato… estás mejor? Parece doloroso para haber sido una simple caída…- le lanzó una mirada severa a Akanishi-senpai… -Será mejor que te cuides, no debes dejar que empeoré, de acuerdo?- Me dio una suave palmadita en el hombro al tiempo que me sonreía… -Yuto-kun, vengan a visitarme pronto, va? Les prepararé curry con arroz… Yokoyama… otsukaresama deshita…- Se despidió haciendo una educada reverencia… -Jin, nos vamos… tenemos entrevista, Ueda, Maru y Junno ya nos están esperando en la camioneta…- El modo en que se lo dijo fue completamente al tono en que se despidió de nosotros… Una vez que se vio solo, Yuma se alejó yendo detrás de su protector…

-Senpai… gracias… pero no tenías que hacerlo… Akanishi-senpai no es de los que dejan las cosas así, no quiero causarte problemas con él senpai…- Me preocupaba lo que había pasado… Tanto Kamenashi-senpai, como Yamashita-senpai y Akanishi-senpai, eran de los Johnnys consentidos de la agencia, no quería que eso le causara problemas a nadie…

-Naaaah! No te preocupes por él… dice más de lo que hace… además, no haría nada que hiciera enojar a Kamenashi y a Yamapi…- Yokoyama-senpai había vuelto a sonreír y hacer el tonto como siempre.

-Además… no dejaríamos que se meta con nuestro querido Yama-chan~! Yoko y Ryo-chan no nos lo perdonarían… ne?- Agregaba Maruyama-senpai mientras se acercaban a donde estábamos.

-Ves… no te preocupes… además si Akanishi quiere problemas, siempre puede vérselas conmigo… o con Koichi…- Subaru-san se acercó y me dio un golpecito en el hombro, sus palabras escondían algún tipo de burla de la cual no estaba yo muy seguro pero que preferí omitir suponiendo que lo decía porque Domoto-san era cómo el papá de los KAT-TUN.

-Y por si eso no fuera poco… tus amigos tampoco te dejarían solo…- Cuando miré hacía donde Yokoyama-senpai apuntaba discretamente, los JUMP estaban ahí… incluso Kento y el resto de los BIShadow seguían ahí junto con otros juniors.

-Chicos…- Sentía que se me iban a salir las lágrimas… estaba demasiado feliz…  De pronto me di cuenta de que ni Chinen ni Daiki estaban con ellos… y aunque al principio me sentí un poco mal, al final me alivió que al menos no estarías solo…

-Bueno… será mejor que nos vayamos a casa… estamos muertos… Si necesitas algo sólo llámame, de acuerdo?- Nishikido senpai se paró junto a mí y me dio un empujoncito… sus muestras de cariño siempre eran un poco bruscas, pero no me molestaban.

-Sip… gracias…- Me despedí de ellos con una sonrisa mientras les decía adiós con la mano.

-Yamada… estás bien?- Yabu corrió hacía mi para revisar la férula… incluso yo lo había notado… se había movido de lugar y la sangre había empapado las gasas con algodón que me había puesto el doctor dentro de la nariz. –Será mejor que volvamos a la enfermería… Chicos! Será mejor que todos regresen a sus actividades…- A Yabu le preocupaba mi nariz y que alguno de los sensei se enterara… como ya le había causado muchos problemas, decidí sólo hacer lo que me decía y me fui con él de regreso a la enfermería.

-Yamada! Qué pasó?- En el pasillo nos encontramos a Keito… al ver la sangre en las gasas también se preocupó.

-Nada… fue mi culpa por haber corrido… estaré bien…- Sonreí como siempre y seguimos caminando…

-No es nada grave… sólo procura no forzar demasiado la mano por un par de días…- Dentro, el doctor hablaba con alguien.

-Sí… entiendo…- Esa voz sólo le pertenecía a una persona.

-Será mejor que no lo dejen levantar cosas pesadas ni apoyarse sobre esa mano, de acuerdo…- Alguien más estaba con ellos.

-Sí doctor… le explicaré a los demás y le diré también al sensei de baile…- No me extrañó en lo más mínimo que fuera Daika quien estuviera contigo.

-Ok… listo… ya pueden irse chicos…-

-Gracias Takeda-sensei…- Por tu vocecita sabía que habías llorado… Segundos después por fin los ví… Tu mano derecha estaba vendada hasta la muñeca… me sentí culpable… probablemente había sucedido cuando Yuma te tumbó o mientras peleábamos.

-Yamada-kun! Qué te pasó? Te dije que no hicieras movimientos bruscos…- El doctor seguía regañándome mientras me revisaba y me sentaba en la cama donde segundos  antes estabas tú. Escuché que la puerta se abría mientras me quitaba la férula, el dolor cuando me quitó las gasas opacó el sonido cuando la cerraron a su paso.

Me quedé en silencio mientras el doctor hacía su trabajo… me sentía mal por hacerlo trabajar doble por mi culpa…

-Será mejor que te quedes aquí hasta que la férula se seque… de acuerdo?… Oh, cierto!, Yabu-kun… Ikeda-san estaba buscándote, no se oía muy contento…- Que nuestro manager estuviera buscando a nuestro líder, sólo podía significar que se había enterado de lo que había pasado…

-De acuerdo… Yama-chan, será mejor que descanses, si no alcanzo a volver, pídele a alguno de los chicos que te acompañe a casa, ok?- Yabu salió de la habitación acompañado del doctor… no alcancé a oír lo que le decía, pero preferí ignorar todo por un rato… saqué los audífonos del bolsillo de mi pantalón y me quedé escuchando música por más de una hora… el doctor había estado en su escritorio leyendo y firmando algunos papeles… Comenzaba a morir de aburrimiento cuando por fin el doctor se acercó a mi, apagué la música pues apenas si escuchaba lo que me decía.

-…secó… ya puedes irte… será mejor que tengas más cuidado…- reafirmó la venda de yeso con un poco de cinta micropre y regresó a su escritorio…

-Gracias doctor… y perdón por las molestias…- Me puse los zapatos y salí de la habitación. Una vez fuera me estiré un poco… me sentía un poco adormilado… de tanto estar sin hacer nada me había empezado a dar sueño.

-Yama-chan…- Tu voz parecía más un susurro… me tomaste por sorpresa… cuando volteé, te vi sentadito en cuclillas fuera de la enfermería…

-Chii-chan! Qué haces? Estuviste ahí todo el rato?- Apenas si daba crédito a lo que veía…

-Un… estaba esperándote…- Te levantaste con cuidado para no lastimarte… la mochila te estorbaba un poco así que te di la mano para ayudarte…

Caminábamos de nuevo sin decir nada… casi todos se habían ido… era raro que alguien se quedara después de las 8pm en la agencia, sobre todo los juniors… tampoco me sorprendió que los chicos se hubieran ido ya… Mi mochila seguía donde la había dejado… guardé mis cosas tan rápido como pude… Continuabas parado cerca de mí sin decir nada… mirando al piso, aferrando con fuerza la correa de tu mochila que colgaba sobre tu pecho.

-Ahmm…Yama-chan…- Había un poco de timidez en tu voz.

-Que sucede Chii-chan…- Dejé lo que estaba haciendo y volteé hacía dónde estabas.

– Lo siento…- Si hablabas bajito no era debido a que te costara decir aquello, sino a que te aguantabas las ganas de llorar… -Por mi culpa pasaste por malos ratos… yo… Yama-chan…- Era raro que te costara encontrar las palabras indicadas, retorcías la correa entre tus dedos agachando la mirada. –Yama-chan… ¿me odias?… yo… entenderé si Yama-chan no quiere volver a hablarme… yo…- No soportaba ver tus lágrimas cayendo silenciosamente sobre tus manos mientras te esforzabas en disimular que llorabas… Simplemente no pude… y terminé tomándote entre mis brazos.

-No digas tonterías… nunca … sin importar lo que pudiera pasar… sin importar nada ni nadie… yo jamás podría odiarte Chinen…  porque… simplemente no podría vivir sin ti…- Te apreté con fuerza entre mis brazos… ya no tenía miedo de nada… lo único que me daba miedo era perderte… y ese miedo había desaparecido por completo…

-Yama-chan…- Apenas si pudiste pronunciar mi nombre… sentí como poco a poco tus brazos rodeaban mi cintura mientras continuabas llorando.

Ninguno de los dos dijo algo… simplemente las palabras no eran necesarias… Ese abrazo era capaz de decir con mayor claridad lo que había en nuestros corazones… Era la primera vez que nos abrazábamos de ese modo… pero aún así se sentía como si fuera algo tan habitual… era como si de algún modo nuestros cuerpos reconocieran que se pertenecían… podía sentir tu corazón latiendo más rápido de lo normal, del mismo modo en que seguramente podías sentir el mío…

-Yama-chan…- Aunque por fin habías dejado de llorar, tu voz seguía siendo apenas un hilito audible cerca de mi oído.

-¿Qué sucede Chinen…?- Me separé un poco para mirarte a los ojos… con el dorso de mi mano quité las lagrimitas que aún se empeñaban en decorar tu rostro.

-¿Podrías dejar de llamarme Chinen?…- Tú extraña petición me tomó por sorpresa… no entendía nada…

-Y entonces… ¿cómo debería llamarte?…-

-Antes lo hiciste… quiero que me sigas llamando así…- Ese puchero en tu carita me obligó a pensar en todo lo que había dicho con respecto a ti durante el día… De pronto la respuesta vino a mí al mirarme dentro de tus ojos que me miraban suplicantes…

-¿Yuri…?- Sí, mientras discutía con Yuma  te había llamado por primera vez por tu nombre… -¿Quieres que te llame por tu nombre?… – Era extraño, no estaba acostumbrado, pero que me lo pidieras me hacía feliz.

-Un…- Asentiste con una tímida sonrisa. -Quiero que Yama-chan me llame por mi nombre…- Tu sonrisita pícara me decía que había alguna razón detrás de aquello.

-¿Y porque Chii-chan…- Ese gesto de desaprobación me hizo corregir lo que decía. -…Yuri-chan quiere que lo llame por su nombre?- Ahora tenía aún más curiosidad.

-Porque quiero que Yama-chan me llame de un modo diferente a los demás… quiero ser especial para Yama-chan… porque Yama-chan es el más especial para mí…- Me tomaste completamente por sorpresa… jamás me hubiera esperado que en cuanto terminaras de decir eso me besarías… -Yama-chan… me gustas…- Susurraste en mi oído mientras te abrazabas a mí por el cuello. Sentía que moriría de felicidad en ése sólo momento.

-Yuri…- Ahora era yo quien te abrazaba… Acariciando tu rostro con mi mejilla. –Te quiero… siempre te he querido…- Por fin te lo había dicho… lo que había estado ocultando todos estos años… Por fin había llegado a ti… Tus ojos brillaban con una luz que nunca antes había visto… mirándome a mí… sólo a mí… sonreías de un modo tan puro… tan inocente… no podía dejar de ver tus labios… así que simplemente hice caso a lo que dictaba mi corazón y me incliné un poco para besarlos… Tus manos jugaban con mi cabello mientras te atraía suavemente contra mí… Un beso mágico que se prolongó hasta que la luz anaranjada del atardecer desapareció de la ventana… pero en mi mundo ya no era necesaria ninguna otra luz… ahora estabas a mi lado… y eras todo lo que necesitaba.

.

.

“¿Hacía cuánto que nos conocíamos?…

No es que no lo recordara, ¿sabes?…

Sino más bien que, en el momento en el que nuestros labios se encontraron por vez primera… nuestros corazones descubrieron que siempre habían estado juntos…”