Johnnylandia

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Parallel World Cap.3

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 3: El beso que mató una sonrisa.

 

 

Para cuando terminaron de tocar, la luz de día había desaparecido por completo. Las luces de la ciudad llenaban la noche con cientos de estrellas multicolores. Desde donde estaban, parecía como si la ciudad misma fuera una especie de mar de destellos de colores. Ueda permanecía recargado en el marco de la ventana contemplando aquella vista que tanto le fascinaba y que sólo podía ser vista desde las afueras de la ruidosa ciudad.

 

Lenta y sigilosamente, Ishigaki se acercó a él por la espalda, aguantándose con todas sus fuerzas la risa para no delatarse… sólo para acercarse lo suficiente como para soplar suavemente en su oreja. No podía evitarlo… Ueda siempre reaccionaba de una forma tan linda que cuando tenía la oportunidad, no podía contenerse. Sin embargo esta ve la tan esperada reacción no llegó, a cambio sólo recibió una nostálgica mirada y una sonrisa a medias… Sabiendo que no era bueno preguntar en ese momento, no le quedó de otra más que sonreírle mientras revolvía su lacio y oscuro cabello con los dedos. Fujiie contemplaba a aquel par desde el otro extremo de la habitación donde desconectaba y guardaba los cables de su bajo, preguntándose si acaso ellos dos eran más que amigos.

-Será mejor que me vaya… si no me doy prisa perderé el último tren…- No quería interrumpirlos, pero se hacía cada vez más tarde y ellos parecían no hartarse de no hacer nada mientras estuvieran juntos.

-¿Es tan tarde ya?- Ueda miraba con desgano el reloj que colgaba de la pared sobre la pecera. –Yo también me voy…- Tomó del respaldo del sillón su abrigo negro y comenzó a abotonarlo lentamente, resultaba obvio que no quería irse.

-¿Seguro que quieres irte?- Sabes que puedes quedarte…- Por el modo en que se lo dijo, dedujo que no sería la primera vez.

-No, puedo escuchar a mi almohada llamándome suplicante para que vuelva a casa…- Miró a Ishigaki una última vez sonriéndole de nueva cuenta de aquel modo que tanto le gustaba y los despidió agitando la mano desde la barandilla de la escalera cuando los vio salir a la calle después de perderlos de vista mientras bajaban las escaleras.

-¿También tomarás el tren, Ueda-san?- Tímidamente rompió por fin el silencio que había entre ellos.

-Llámame sólo Ueda, quieres?- Su voz era agradable.

-Seguro?- Le parecía extraño pues acaban de conocerse hacía apenas unas horas.

-Sip…- A través de los mechones de cabello y la capucha de su abrió sobre su cabeza, alcanzó a ver una cálida sonrisa.

 

A medida que se acercaban al parque comenzaron a sentir frío. Ueda caminaba con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo sin notar que era cuidadosamente observado por la delgada figura que caminaba uno o dos pasos detrás de él con las manos rojas por el frío.

-¿Lluvia…?- La suave voz de Ueda lo sacó de sus pensamientos. Ambos miraron hacia arriba al notar que la luz de la luna había desaparecido entre densas y oscuras nubes, finas gotas comenzaron a caer resbalando sobre sus rostros.

 

Para cuando llegaron al andén de la estación, ya estaban empapados de pies a cabeza… aquella leve llovizna se había convertido en tormenta en apenas unos minutos. Tuvieron que correr los últimos metros para no perder el tren. Al verse en el reflejo del cristal los dos echaron a reír al ver el aspecto que tenían. Por suerte su abrigo había impedido que su ropa se mojara, así que Ueda se desabotonó rápido y se lo quitó para atravesarlo en el pasamanos más cercano. Por el contrario Fujiie estaba completamente mojado, así que aunque se quitase la sudadera, no hubiese servido de mucho.

 

Su viaje transcurrió tranquilamente entre risas y una plática amena sobre música y comida… dos de las cosas favoritas de ambos. Su sorpresa fue mucha cuando descubrieron que Ueda vivía cerca de la universidad donde él e Ishigaki estudiaban… y todavía se sorprendió más al saber que Ueda también estudiaba ahí pues no recordaba haberlo visto antes.

 

Lo último que vio antes de que la puerta se cerrara y el tren se alejara de donde estaba parado fue una amplia y hermosa sonrisa de parte de aquel chico que le decía adiós con la mano a través del cristal… su mirada se había tornado más amable conforme habían estado hablando, su cabello oscuro, aún húmedo y despeinado, enmarcaba las delicadas y finas facciones de su rostro; por alguna razón que apenas si lograba entender, aquel chico que lo miraba mientras se despedían le parecía cada vez más fascinante, casi como si fuera algo a lo que se había vuelto adicto.

 

En su pequeño y acogedor apartamento todo seguía cómo lo había dejado cuando se fue… lo único que había cambiado era el brillo en sus ojos. Y mientras se daba un baño caliente, Fujiie se preguntaba si volvería a ver pronto a aquel enigmático chico que se ocultaba del mundo bajo el gorro de su abrigo.

 

Todo estaba oscuro cuando abrió la puerta; había salido con tanta prisa que había olvidado encender la luz del recibidor antes de irse. Una luz pequeña y roja parpadeaba al fondo de la sala. No estaba seguro de querer escuchar, pero podía ser algo importante, así que presionó el botón para oír el mensaje. Como suponía, no era más que su ex… después de haber ido por una toalla para secarse un poco el cabello, estaba completamente decidido a borrar el mensaje sin terminar siquiera de escucharlo… pero algo en el tono de su voz le dijo que algo había pasado… de pronto le pareció que Akanishi estaba conteniéndose el llanto y aunque no sabía la razón, podía sentir como si algo se agolpara en su pecho… el mensaje terminó, pero él seguía sentado junto a la mesita donde estaba el teléfono, apoyando ambos brazos sobre sus rodillas, cabizbajo, ocultando el rostro debajo de la toalla blanca… aunque no quería, sus tibias lágrimas cayeron sobre la duela de madera… Quería odiarlo… pero era demasiado tonto como para seguir preocupándose por él.

 

Ya estaba acostumbrado a levantarse temprano. Aún cuando no hacía más de 15 minutos caminando a la Universidad, le gustaba tomarse su tiempo para arreglarse y dejar todo en orden en su casa antes de marcharse. Ueda siempre había sido así, después de todo, su padre era un político respetado y desde pequeño tuvo que aprender a ser independiente y autosuficiente, aún si eso significaba estar siempre solo; ahora había terminado por disfrutar de la soledad y a veces olvidaba lo que era la compañía de alguien más… así, Akanishi había logrado convertirse en su todo… en un mundo donde la música era su vida, el amor se había convertido en una cálida luz brillante que le recordaba que ya no estaba solo… esa misma luz que empezaba a extinguirse rápida e inevitablemente. Caminó lentamente hacia el recibidor, tomó las llaves y su saco, se puso los zapatos y abrió la puerta. De algún modo, al ver dentro, de pronto su casa le pareció un poco fría y sombría. El sonido de la puerta al cerrarse disipó la nube de pensamientos estúpidos que azotaban su mente en ese momento. Caminar siempre le ayudaba a relajarse, así que al final decidió tomar el camino largo hacia la escuela, al fin y al cabo, tenía mucho tiempo de sobra.

 

Como todos los días, su despertador fue apagado inconscientemente en su afán por dormir un poco más. Ahora era su celular el que llenaba la habitación con una dulce melodía… de pronto abrió los ojos… por el tono sabía que era Yodogawa, lo cual sólo podía significar una cosa: otra vez se había quedado dormido… Se incorporó de la cama de un salto y buscó el celular. Mientras hablaba con su mejor amigo se daba prisa en cambiarse de ropa… el chico al otro lado de la línea le explicaba algunos detalles sobre arreglos que le había hecho a las canciones al tiempo que Fujiie se lavaba los diente, tras lo cual salió corriendo cargando el bajo y su mochila, cerrando de prisa y como podía la puerta. Si corría alcanzaría el tren de las 8:00 y sólo llegaría 15 minutos tarde, con lo cual aún tendría derecho a un retardo en vez de una falta.

 

Ueda caminaba tranquilamente por uno de los amplios jardines de la escuela rumbo al edificio donde tendría su primer clase del día. No pudo evitar quedarse inmóvil en cuanto vio a unos metros de donde estaba a Akanishi con Kamenashi despidiéndose afectuosamente al pie de las escaleras que él tenía que subir. No podía continuar… aún no se sentía capaz de enfrentarse a ellos, mucho menos si estaban, sabía perfectamente que la sonrisa amable de Kamenashi y la mirada cínica de Akanishi no harían más que destrozarle más el corazón… ya estaba harto de llorar, simplemente quería dejarlos atrás.

 

Aunque quiso seguir corriendo para ser el primero a quien le diera los buenos días, al contemplar aquella escena entendió que no obtendría a cambio aquella sonrisa que estaba anhelando volver a ver. Aquel par se alejó tras un largo beso. El rostro de Ueda le pareció el vivo retrato de la tristeza encarnada… y un fuerte dolor comenzó a oprimir su pecho al ver cómo aquel chico que emanaba tanta luz se encogía poco a poco, como si se escondiera del mundo. Fujiie no supo que hacer o que decir en ese momento… simplemente no pudo hacer nada… al final sólo lo vio alejarse y subir los escalones del edificio de la sección de piano y voz.

Parallel World Cap.2

Parallel World

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 2: El llanto que cantaba en una sonrisa.

Aunque le daba pena por Ishigaki, a Ueda le gustaba que viviera en el quinto piso, porque así podía hacer un poco de ejercicio al tener que subir las escaleras, pues el edificio no tenía elevador, después de todo, no podía vivir en un lugar muy costoso porque su trabajo a medio tiempo no se lo permitía.

Como siempre, tocó el timbre una vez y luego golpeó suavemente con la mano dos veces. De inmediato, aquella voz tan familiar le respondió desde el otro lado y luego su amable sonrisa le dio la bienvenida cuando abrió a puerta.

-Hola! En verdad no creí que fueras a llegar tan rápido…- Se hizo a un lado para que pasara y luego cerró la puerta.

-¿Por qué? Te dije que no tardaría…-

-Es que dijiste que sólo te bañarías y eso… pero siempre tardas horas en arreglarte!- Bromeaban como de costumbre mientras caminaban hacia la cocina.

-En verdad hiciste las crepas?!- Ueda apenas si podía creerlo cuando las vio en un platón, listas para ser preparadas.

-Claro! Dijiste que querías desayunar eso, no?-

-Waa~! Gracias Dai-chan!- No era para nada raro que entre ellos se trataran con bastante cariño, habían sido amigos desde que Ishigaki entró a la escuela secundaria donde Ueda estudiaba, comenzando una gran amistad debido a su afición por la música… su amistad había sido cuidadosamente cultivada todos estos años, y nunca nadie ni nada había logrado perturbarla ni siquiera un poco. Hasta Akanishi a menudo se sentía celoso por la forma en la que amos se trataban, y a pesar de lo que muchos pensaban a veces, ellos nunca habían sido ni serían algo más que amigos.

-Gaki… gracias! Ya dejó de sangrar…- Ueda volteó  enseguida al reconocer aquella voz, podía olvidar los rostros de las personas fácilmente pero no sus voces, aunque apenas si cruzaron palabras, su oído no podría haber olvidado aquella voz… nunca se equivocaba.

-Ah! Yori-kun…- Le respondía amable Ishigaki al verlo en la sala.

-Ustedes… se conocen?- Preguntaba Ueda un tanto incrédulo al ver que Ishigaki, quien generalmente llamaba a todos por su apellido, trataba tan familiarmente a aquel chico.

-Sí, él es mi kohai en la universidad… aunque eso es un poco raro ya que es un año más grande que yo jejeje, como sea!… se llama Fujiie… Fujiie Kazuyori…-

-Mucho gusto… Soy Fujiie…- El chico se puso rojo hasta las orejas y apenas si lo miró cuando le dio la mano.

-Igualmente… yo soy Ueda Tatsuya…- sus miradas se cruzaron inevitablemente cuando Ueda le sonrió, Fujiie no pudo quitarle los ojos de encima, algo en su pecho le había dado un vuelvo increíble… era algo que nunca antes había sentido… y mucho menos con un chico. -Lamento muchísimo lo que pasó hace rato, cómo se encuentra tu rodilla?- Ueda de inmediato fijó su mirada en el vendaje que se había colocado cuidadosamente con cinta micropore.

-Sí, no fue nada grave no te preocupes… apenas si molesta… no te preocupes…- Fujiie se apresuraba a negar con ambas manos, simplemente resultaba adorable aún cuando moría de nervios.

-¿Eh? Ya se conocían? Tat-chan, tú fuiste quién derribó a nuestro pequeño Yori en el parque?…- Al instante sus mejillas se tiñeron del mismo tono rojo intenso de sus labios cuando Ishigaki dedujo lo que había pasado.

-Gaki!… también fue mi culpa por ir corriendo distraído… porque yo sí lo vi… él a mí no…- Ueda miró de reojo a Fujiie y le dirigió una cálida sonrisa mientras volvía inclinarse a modo de disculpa.

-Ok, ok… entre que fue culpa de Tat-chan o fue tu culpa, mejor desayunemos… supongo que te irás antes de que se ponga el Sol, verdad?- Aquellas palabras no obtuvieron la reacción habitual de parte de Ueda, en vez de una tímida sonrisa y su típico “no digas esas cosas!”, esta vez, por un breve instante antes de que girara su rostro hacia otro lado, Ishigaki creyó ver un par de lágrimas luchando por escapar de sus ojos melancólicos… sólo ese par de segundos fueron suficientes para que se diera cuenta de que Ueda y Akanishi habían terminado. Sin embargo, aún cuando él lo sabía perfectamente , lo veía sonreír y actuar como si nada pasara, lo cual no hacía más que preocuparlo por cómo se sentía en realidad, Ueda siempre había tenido problemas para mostrar sus sentimientos, debido a su entorno siempre había sido tímido y muy reservado, así que sí, definitivamente estaba preocupado por él.

Hacía mucho que no tenían un rato tan agradable juntos, la compañía de Akanishi se le había vuelto casi intolerable, odiaba el modo en que trataba a Ueda… sobre todo porque Ishigaki lo había descubierto mucho antes que su mejor amigo… Akanishi se había estado acostando con uno de sus compañeros de clase… un chico delgado de cabello oscuro al que Ueda conocía muy bien y a quien le tenía mucho aprecio… Kamenashi Kazuya… su compañero de casa.

La impresión de encontrarlos juntos había sido demasiada para el pobre chico… Ishigaki lo sabía perfectamente, había sido él quien abrazó a Ueda mientras lloraba desconsoladamente tras dos horas en las que sólo se quedó derrumbado en el piso de su departamento, justo bajo la ventana desde donde ahora miraba el exterior,  sujetando con fuerza su mano sin decir una palabra… casi como si fuera un muerto en vida… y es que en cierta parte, ese día había muerto algo dentro de él.

Ahora no podía evitar sentirse culpable, después de todo había sido idea suya citar a Akanishi para hablar una última vez… Ueda no tenía ni la menor intención de volver a su lado… sólo había algo que no era capaz de perdonar… la traición. Simplemente quería que Akanishi le explicara qué había pasado entre ellos, porque la incertidumbre lo estaba matando… el no saber qué había pasado cómo para que las cosas hubieran terminado así lo estaba torturando al grado de robarle el sueño y e apetito… las dos cosas que más disfrutaba en la vida después de la música. Preocupado por su estado, Ishigaki le sugirió hablar con él una última vez, creyendo que Akanishi no se negaría, después de todo, en un par de días hubiera sido su cuarto aniversario juntos y eso debía ser algo aún para alguien como él. Pero al parecer nada de eso había tenido importancia para Akanishi, al menos ya no.

Y por primera vez en la vida, le dolió verlo sonreír… porque entendió a la perfección que detrás de esa radiante sonrisa que tenía mientras ponía más helado de chocolate en el plato de Fujiie, se escondían amargas y dolorosas lágrimas dentro de su corazón.

-Ishigaki… ¿él es quien te ayuda con tu proyecto de tesis?- Le preguntó Fujiie cuando Ueda se levantó para llevar los platos sucios a la cocina.

-Sí, Tat-chan es en verdad increíble… mucho más talentoso que yo…- Ueda se avergonzaba un poco cuando escuchaba que dijera esas cosas porque le parecían sólo exageraciones de su amigo.

-¡¿eeh?! Me cuesta creer que haya alguien que toque mejor que tú el piano…- Fujiie puso sus ojos sobre aquel misterioso chico.

-Pues deberías creerlo… él fue quien me enseño a tocar y quien despertó en mí el amor por la música…- Ishigaki siempre hablaba así de Ueda, para él era un amigo muy importante y con quien siempre estaría profundamente agradecido.

-¿De verdad?… Me gustaría escucharlo tocar algún día…- Su interés por aquel chico que caminaba hacia el fondo de la habitación seguía creciendo a medida que sabía más de él.

-Será en otra ocasión porque hoy sólo tocará la guitarra para mí…-

-¿Qué…? ¡¿También toca la guitarra?!- Estaba en verdad sorprendido.

-¿Están hablando de mí…?- El repentino aumento en el volumen de voz de Fujiie los delató inevitablemente, por lo que se avergonzó al ver que Ueda lo miraba divertido de que se llevara las manos a la boca como para detener las palabras que ya habían sido pronunciadas.

-Así es… sólo presumo a mi querido Tat-chan…- Realmente disfruta ésa expresión en el rostro de su amigo cuando se ruborizaba.

-Sueles ser exagerado, sabes?- Ueda continuó conectando los cables de la guitarra que tenía en casa de su amigo al amplificador. Aunque a Akanishi  también le gustaba mucho la guitarra, en casa no podía practicar a gusto, pues se ponía de muy mal humor si no lo dejaba dormir por la tarde antes de irse  a trabajar; así que mejor había optado por practicar en casa de Ishigaki durante esas horas.

Fujiie no pudo evitar mirarlo con los ojos abiertos de par en par… aunque Yonemura, su senpai y amigo de la Universidad con quien estaba empezando una banda, era de verdad bueno… No temía equivocarse al afirmar que la técnica de Ueda era mucho mejor… algo en su música… en su forma de tocar… algo en él lo hacía un espectáculo maravilloso… y de pronto le pareció ver a alguien completamente diferente frente a sus ojos… alguien sin ataduras… absolutamente libre como ésa melodía… y entonces entendió que éste era el verdadero Ueda Tatsuya… el que se fusionaba con cada cuerda, cada acorde, cada note… y por varios minutos ni él ni Ishigaki pudieron hacer o decir nada excepto contemplar aquella escena… como si ambos temieran que desapareciera si parpadeaban siquiera.

Parallel World Cap1

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi


CAPITLO:  Las hojas que flotaban en el viento.

La lluvia caía incesantemente al otro lado del ventanal… los acrílicos alrededor de los focos le daban una calidez agradable al café donde Ueda miraba las gotas resbalando a través del cristal, mientras permanecía sentado en una mesa de la esquina jugando con el popote en su vaso… Su abrigo era el único que no estaba mojado… ese detalle aunado a que sus guantes y su bufanda reposaban en el asiento de un lado, denotaban que llevaba por lo menos una hora esperando en la cafetería, pues era más o menos el tiempo que llevaba lloviendo en Kanagawa.

Los minutos continuaban pasando y su teléfono celular seguía sin sonar… poco a poco su rostro dulce y apacible dio paso a la decepción mezclada con tristeza… La leve sonrisa irónica que se dibujó fugazmente en la comisura de sus labios rojos dejaba en claro que la situación  no le resultaba inesperada… después de todo, Akanishi nunca lo había visto como algo serio… no era más que su juguete para las noches en que no podía tener a Kamenashi.

Y al final, lo que había sido planeado como una cena para dos… terminó servida intacta sobre la mesa, ahora vacía, al tiempo en que Ueda salía del lugar acomodándose la bufanda dentro del abrigo y echándose encima la capucha para ocultar su rostro de la gente que lo miraba en la avenida… no debía llorar… no valía la pena.

El frío de la madrugada junto con el timbre de su celular en alguna parte de la alfombra cerca del sillón donde se había quedado dormido, terminaron por despertarlo; a tientas, aún con los ojos cerrados, trataba de alcanzar el móvil para contestar… por la melodía que hacía eco en la quietud de su departamento, sabía que era Ishigaki quien lo llamaba… y siendo él, era seguro que se trataba de algo importante.

-¿Daisuke?-

-¿Tatsuya? Lo siento… ¿Te desperté, ne?-

-No te preocupes… igual no lograba descansar del todo… ¿Qué pasa?-

-¿Tienes planes par ahoy?-

-Realmente no… ¿por qué preguntas?-

-¿Podrías escuchar algunas canciones que compuse para mi examen final de la escuela?-

-Seguro… sabes que siempre puedes contar conmigo.-

Muchas gracias… Sería mejor que te deje dormir un poco más… ¿te veo por la tarde?-

-Mmm… no, sólo me baño y te veo en tu casa… te prepararé el desayuno…-

-¡Ah! No! En todo caso, lo debo prepararé yo… ¿de acuerdo?-

-OK! ¿Podríamos desayunar crepas? En verdad amo tus crepas!…-

-Jajaja… de acuerdo… Aquí te veo…-

La música sonaba un poco alto en sus audífonos mientras iba de pie recargado en un pasamanos cerca de la puerta en el tren, como de costumbre, evitaba que los demás lo miraran demasiado escondiendo su  rostro debajo de los mechones lacios de cabello que caían sobre su frente y mejillas. Si acaso alguien le habló, ni siquiera se dio cuenta; no se percato ni de las dos chicas sentadas frente a él que no habían dejado de coquetearle hasta que bajó del tren… y no es que no las hubiera visto, después de todo, una de ellas le resultaba por demás atractiva, simplemente era que odiaba a las chicas fáciles y en ese momento no quería iniciar una nueva relación, si acaso era que lo que  tenía con Jin podía haber sido considerado una relación.

La caminata hasta el departamento de Ishigaki siempre le resultaba agradable; y nada disfrutaba más del paseo que caminar por el parque en esta época del año cuando el verde de las hojas comenzaba a cambiar de color. El viento un tanto frío sobre su rostro entremezclado con el sonido del requinto de la guitarra eléctrica lo sacaron por un momento de la realidad… un breve instante en el que no pudo darse cuenta de que detrás suyo venía un chico delgado y de rostro infantil corriendo a toda prisa mientras cargaba al hombro un estuche negro de algún instrumento musical, así como su mochila y un montón de papeles entre las manos… un breve instante en el que se detuvo de súbito y extendió la mano para atrapar una hoja de arce color dorada que caía meciéndose suavemente con el viento… un breve instante en el que golpeó a aquel chico haciendo que sus hojas llenas de tablaturas terminaran esparcidas en el aire para caer al suelo.

-Lo siento mucho…- se quitó de inmediato los audífonos.

-… y justo cuando ya voy tarde…- le escuchó decir bastante preocupado.

-Lo siento muchísimo…- Decía una y otra vez inclinando la cabeza.

Ambos levantaban las hojas tan rápido como podían, Ueda estaba tan apenado que apenas si se atrevía a mirarlo a la cara; el otro chico parecía tan angustiado que ni siquiera notó el raspón en su rodilla.

-Toma…- Ueda extendió amablemente el pañuelo, aunque el chico lo miraba desconcertado y no lo tomaba. Ueda lo puso con cuidado sobre el raspón para limpiar los rastros de sangre que comenzaban a salir debido a la posición en la que el chico estaba mientras recogía sus cosas.

-Oh… gracias…-

Ahora era el otro chico quien se sonrojaba un poco mientras Ueda le amarraba cuidadosamente su pañuelo cubriéndole la herida. Acto seguido, le ayudó a levantarse y se despidió de él viendo como se alejaba lo más rápido que podía justo en la dirección a la que él mismo se dirigía… En el momento en que se disponía a seguir su camino, algo que brillaba en el piso llamó su atención, se agachó para levantarlo y lo tomó en la palma de su mano… era una pulsera de plata con unos pequeños dijes colgados… “F” y “K”. De inmediato levantó la mirada pero el dueño de aquella pulsera había desaparecido de su vista entre la multitud que cruzaba la avenida.

Un Rayo de Luz. Cap 4 -Final-

UN RAYO DE LUZ
Fic x Cap
YamaChii
~ Bokura no machi de~
04-07-10

Capítulo 4: Iluminado por la luz de tus ojos.

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El doctor volvió unos minutos después y al ver que la inflamación había bajado considerablemente, procedió a ponerme la férula en la nariz. Me tuve que quedar otro rato ahí acostado, para evitar que se cayera la venda de yeso por estar muy fresca. Miré el reloj que estaba en la pared de enfrente… ya había pasado casi media hora desde que habíamos llegado a la enfermería.

-Yamada, Yabu… problemas!!!- Yuto entró de súbito, ni siquiera llamó a la puerta, con lo cual dedujimos que algo muy malo había pasado, pues siempre era muy educado.

-Qué pasa Yuto?- Yabu se paró para darle palmaditas en la espalda, venía muy agitado, probablemente había corrido.

-Chinen y Yuma… están peleando… en la sala de los NYC!…-

-Qué?!!!- Como por inercia me levanté de la cama, mis oídos no daban crédito a lo que estaba escuchando…

-Sí… Chinen vino a ver cómo estabas poco después de que se fueran de la sala de ensayos… El ambiente estaba un poco tenso ahí… De pronto Chinen nos miró a todos y nos dijo “Por qué actúan como si supieran lo qué le pasó?”, estaba enojado… y luego Hika-chan le dijo “Pues porque en cierto modo, todos, hasta tú, sabemos lo que pasó!” y Chinen se fue contra Hika-chan y lo tomó por el cuello de la chamarra, pero Hika no hizo por moverse y seguía mirándolo cómo cuando nos regaña… Y Takaki llegó y abrazó a Chinen por la espalda y le dijo “Por qué no puedes entender lo mucho que sufre Yama-chan por tu bien?…” y Chinen después de mirarlo como cachorrito regañado, salió corriendo rumbo acá…- Yuto siempre hablaba de bulto cuando se trataba de este tipo de cosas, y aunque usualmente me resultaba gracioso, esta vez no podía reír… -Nos quedamos todos callados cuando se fue… no sabíamos qué hacer, Inoo y Hika dijeron que sería mejor que siguiéramos ensayando para no meternos en más problemas… los demás accedieron de buena gana, pero entonces Daiki-kun y yo fuimos tras Chinen porque estábamos demasiado preocupados para recordar los pasos de la coreografía…- A pesar de lo mucho que dijo, hablaba tan rápido que no tardó más que un par de minutos en decirnos todos… cuando estaba nervioso hablaba demasiado y a gran velocidad.

-Encontraron a Chinen?- Yabu no le tenía paciencia a Yuto en estos casos, porque contaba con demasiados detalles las cosas…

-Sí… no hizo por detenerse cuando le hablamos, Daiki lo tomó de la mano cuando le preguntó qué tenía, pero Chinen se zafó… estaba llorando, pero no parecía triste… sino más bien decepcionado o molesto… Dijo que tenía que ir a hablar con Yuma… se fue de regreso por donde nosotros veníamos y nos dejó ahí parados a medio pasillo… En eso vimos que el doctor entraba a la enfermería… así que volvimos al salón…- Yabu y yo nos volteamos a ver pensando exactamente lo mismo.

-Podría ser que… nos escuchó?…- Yo no me atrevía a decirlo… la sola posibilidad hizo que se me fuera la sangre del cuerpo… no podía ser!

-Pero eso no fue lo malo…- Yuto nos interrumpió de pronto…

-Entonces por qué no lo dices de una vez?!- Yabu estaba desesperado así que terminó por tomarlo por los hombros y lanzarle una mirada de reprensión.

-Es que luego Kento y Fuma vinieron corriendo a la sala de los JUMP… Chinen fue a buscar a Yuma a la sala de los juniors, pero como lo notaron actuando extraño vinieron a decirnos… al parecer iban rumbo a la sala de los NYC… por lo que dijeron, Chinen llevaba casi arrastrando a Yuma… lo bueno es que el sensei no estaba en ese momento porque de ser así…- Yuto siguió hablando pero yo ya no podía prestarle atención, mi cabeza estaba trabajando aún más rápido de lo que él hablaba… Sí… definitivamente Chinen lo había escuchado todo… y definitivamente debía estar molesto… y era seguro que terminaría reclamándole a Yuma lo que había hecho… y si eso pasaba, Yuma podía hacerle daño…

No lo pensé dos veces… me levanté y medio me puse los zapatos para salir corriendo de ahí… tenía que encontrarlos antes de que pasara algo.

-Yama-chan!!! A dónde vas?! Te vas a lastimar!!!- Me sabía mal ignorar así a Yabu después de lo preocupado que había estado por mí… pero Chinen era lo más importante para mí.

Corrí por el pasillo, pasando de largo nuestra sala de ensayos subí las escaleras y di vuelta para tomar el pasillo que llevaba hasta la sala de los NYC…

-Yamada-kun!- Kento se sorprendió un poco al verme llegar… solo. Fuma, Hikaru y Daiki estaban también en el pasillo… Al parecer ninguno de ellos había querido entrar… Desde afuera no podía escucharse nada, sólo veía a Chinen de espaldas a mi mientras hablaba con Yuma… Tomé el picaporte de la puerta… tenía miedo, estaba nervioso… pero debía armarme de valor.

-Yabu… Yuto…- Al parecer habían venido detrás de mí… Hikaru y Daiki fueron hacia ellos, Kento y Fuma se me quedaron viendo un momento y luego también se alejaron un poco rumbo a donde se habían quedado los demás…

Respiré hondo y abrí la puerta…

-… ¡accidente o no, debiste decírmelo! ¡Dijiste que éramos amigos, que podía confiar en ti! ¡¿Sabías de mis sentimientos y aún así lo hiciste?! ¡Eres horrible Yuma-kun! ¿Acaso todo este tiempo estuviste actuando de este modo mientras yo no me daba cuenta? ¿Estuviste tratando así de mal a Yama-chan todo este tiempo?… ¡Lo preguntaré sólo una vez más!… ¿Es verdad que te cae mal Yama-chan?- Yo nunca había visto así a Chinen… no había ni rastro del niño lindo e infantil que siempre solía ser, si bien ya lo había visto enojado y serio, en nada se comparaban con el tono de voz y el lenguaje corporal que tenía en este momento… no podía verle el rostro, pero aún así sabía qué tipo de expresión tenía mientras le decía aquello.

-¡Sí!… Me cae mal… siempre ha sido así y él lo sabe… pero entiende por qué lo hice… todo este tiempo tú has estado sintiéndote así, pensando sólo en él y él nunca ha correspondido tus sentimientos… ni siquiera se ha dado cuenta de ellos!… él único que siempre te ha amado de verdad he sido yo!!!- Yuma se acercó a Chinen y lo abrazó… Escucharlo confesarle su amor me hizo un corto circuito mental… un escalofrío helado me recorrió de pies a cabeza, no entendía lo que Yuma había dicho antes de eso… ya no entendía nada de lo que estaba pasando…

-¡No me toques!- Su voz me trajo de vuelta a la realidad… Chinen lo apartó de un empujón… Yuma estaba atónito… -¡A mí no me importa si Yama-chan corresponde mis sentimientos o no! ¡Yo sólo puedo amar a Yama-chan!-  Mi corazón latía como si estuviera a punto de explotar… ¿en verdad había escuchado bien?-

-Chinen… quédate conmigo!- Yuma se veía ahora patético ante mis ojos… pero al mismo tiempo lo admiré por haber tenido el valor de hacer algo que simplemente yo no podía… Seguía estúpidamente de pie en la entrada… no sabía qué hacer…

-Sí no puedes llevarte bien con la persona que más quiero… tú y yo simplemente no podemos ser amigos Yuma-kun…- Yuma lo sujetó bruscamente por el brazo para evitar que se fuera, la expresión de dolor que emitió Chinen hizo que mi cuerpo por fin saliera del estado en el que había estado.

-Yuma! Suéltalo!- Abrí la puerta de golpe y entré corriendo… pese a cómo me sintiera, no iba a permitir que le hiciera daño.

-Yama-chan!…-  Chinen me miraba entre aliviado y asombrado.

-No te metas Yamada! Acaso no fui lo suficientemente claro cuando te dije que no interfirieras?- Nuevamente me hablaba con aquel aire despectivo que tanto me molestaba.

-Yuma…- Chinen lo volteó a ver con una mirada fulminante… Yuma reparó en que había sido demasiado descuidado y había dejado caer su teatro de mentiras frente a Chinen…

-Sí… fuiste muy claro… pero yo nunca dije que me quedaría de brazos cruzados y mucho menos que te dejaría ponerle un dedo encima a Yuri!!!- De pronto perdí el control de mí mismo y lo golpeé con todas mis fuerzas en la cara… Perdió el equilibrio y se cayó… pero ni siquiera por ello soltó el brazo de Chinen y se lo llevó al piso con él. Ya me tenía harto, quería darle una paliza, aún cuando sabía que no debía hacerlo… además él también parecía estar de acuerdo en arreglar esto por las malas.

-Yamada! Yuma! Basta!…- Hikaru y Yuto me sujetaron por la espalda y me alejaron de él mientras Yabu y Kento hacían lo mismo con Yuma. Daiki ayudaba a Chinen a levantarse, pues en nuestro estúpido afán por ajustar cuentas me había olvidado de todo… me sentí culpable y apenado… no podía ni mirarlos a los ojos. Yuma se zafó de un jalón y salió completamente enojado, Kento y Fuma se disculparon por todo y se fueron detrás de él… después de todo, Yuma era parte de su grupo y sería complicado si tenían problemas entre ellos, había dicho Kento mientras se despedía de mí, y quien iba a entender eso mejor que yo, verdad?

Al ver a Chinen al borde de las lágrimas me sentí miserable… era mi culpa que tuviera esa expresión tan triste en su carita, no? Todos fueron a ver cómo estaba Chinen, pues pensaron que Yuma le había hecho algo y que por eso yo lo había golpeado… simplemente aproveché la oportunidad y la confusión para salir de ahí… tenía muchas cosas en que pensar.

Caminaba rumbo a la terraza cuando vi a uno de nuestros senpai de KAT-TUN hablando con alguien a quien no alcanzaba a ver porque la columna del vestíbulo lo tapaba… de pronto volteó hacia donde yo estaba, y pensando que tendría que fingirle una sonrisa como otras veces, me tomó por sorpresa aquella expresión de enfado, sino es que repulsión contra mí… Ahora lo veía venir…

-¡Oye! ¡Yamada!- Akanishi estaba con Yuma, ahora podía verlo de pie junto a la columna, y probablemente ya le había contado alguna de sus mentiras…

-¿Qué pasa senpai?- No debía mostrarle inseguridad ni miedo… por lo que sabía de él, se aprovechaba con facilidad de sentimientos como esos para amedrentar a las personas, incluso si sólo estaba bromeando… y yo no estaba para aguantarlo…

-¿Te parece correcto ir por ahí golpeando a tus kohai y compañeros de grupo?- Sin más ni más me empujó con ambas manos haciéndome retroceder un par de pasos para no caer…

-Supongo que debe ser peor que andar por aquí golpeando a chicos casi 10 años menores que tú, verdad?- Conocía perfectamente esa voz.

-Yokoyama-senpai…- Llegó y se interpuso entre nosotros, Maruyama-senpai y Yasuda-senpai venían con él, al parecer acaban de salir de ensayo.

-Yoko… será mejor que no te metas…- A Akanishi parecía no importarle estar en desventaja de número, pues seguía con su habitual actitud altanera.

-El que no debería meterse eres tú Akanishi-san…- Yokoyama-senpai le acababa de dejar en claro que no se rebajaría a su nivel y que no le parecía que se tomara aquellas confiancitas con él. -…Esto es cosa de los chicos… pero si te empeñas en interferir, no voy a quedarme de brazos cruzados si te metes con Yamada-kun… Si Nakayama-kun te tiene a ti para defenderlo… Yamada-kun nos tiene a todos nosotros y a sus amigos… me pregunto cuántas personas más estarán dispuestas a ponerse de tu lado y el suyo?…- le decía cínica pero educadamente mientras señalaba a Yuma con la mirada y el rostro. El resto de los Kanjani estaba ahí, guardando cierta distancia.

-Yama-chan!- Inoo y Takaki venían corriendo por el pasillo, Takaki estaba al teléfono, probablemente con Yabu, quien también estaría buscándome. Kento, Fuma y Yugo permanecían expectantes, pero sin intención alguna de meterse, pues también se consideraban mis amigos y Yuma no era conocido precisamente por llevarse bien con nadie que no fuera Kento o los HS7 WEST…

-¿Qué está pasando aquí?- Kamenashi-senpai venía acompañado de Yamashita-san.

-Kame…- La actitud de Akanishi-senpai cambió de inmediato.

-Hey… Kamenashi-kun… serías tan amable de explicarle a tu colega que no debe meterse en los pleitos entre los juniors…- La sonrisa amable de Yokoyama-senpai y el tono de voz en que le decía aquello hicieron que Kamenashi entendiera al momento lo que estaba pasando, pues después de ver mi rostro, de inmediato volteó a ver a Yuma y luego le lanzó una mirada furiosa a Akanishi-senpai.

-Yamada!- Yuto venía corriendo seguido de Hikaru.

-Oh! Yuto-kun!- Tan pronto lo vio, Kamenashi-senpai fue a saludarlo tan afectuosamente como hacía siempre. Luego se giró hacia donde yo estaba. –Yamada-kun… escuché que habías tenido un accidente hace un rato… estás mejor? Parece doloroso para haber sido una simple caída…- le lanzó una mirada severa a Akanishi-senpai… -Será mejor que te cuides, no debes dejar que empeoré, de acuerdo?- Me dio una suave palmadita en el hombro al tiempo que me sonreía… -Yuto-kun, vengan a visitarme pronto, va? Les prepararé curry con arroz… Yokoyama… otsukaresama deshita…- Se despidió haciendo una educada reverencia… -Jin, nos vamos… tenemos entrevista, Ueda, Maru y Junno ya nos están esperando en la camioneta…- El modo en que se lo dijo fue completamente al tono en que se despidió de nosotros… Una vez que se vio solo, Yuma se alejó yendo detrás de su protector…

-Senpai… gracias… pero no tenías que hacerlo… Akanishi-senpai no es de los que dejan las cosas así, no quiero causarte problemas con él senpai…- Me preocupaba lo que había pasado… Tanto Kamenashi-senpai, como Yamashita-senpai y Akanishi-senpai, eran de los Johnnys consentidos de la agencia, no quería que eso le causara problemas a nadie…

-Naaaah! No te preocupes por él… dice más de lo que hace… además, no haría nada que hiciera enojar a Kamenashi y a Yamapi…- Yokoyama-senpai había vuelto a sonreír y hacer el tonto como siempre.

-Además… no dejaríamos que se meta con nuestro querido Yama-chan~! Yoko y Ryo-chan no nos lo perdonarían… ne?- Agregaba Maruyama-senpai mientras se acercaban a donde estábamos.

-Ves… no te preocupes… además si Akanishi quiere problemas, siempre puede vérselas conmigo… o con Koichi…- Subaru-san se acercó y me dio un golpecito en el hombro, sus palabras escondían algún tipo de burla de la cual no estaba yo muy seguro pero que preferí omitir suponiendo que lo decía porque Domoto-san era cómo el papá de los KAT-TUN.

-Y por si eso no fuera poco… tus amigos tampoco te dejarían solo…- Cuando miré hacía donde Yokoyama-senpai apuntaba discretamente, los JUMP estaban ahí… incluso Kento y el resto de los BIShadow seguían ahí junto con otros juniors.

-Chicos…- Sentía que se me iban a salir las lágrimas… estaba demasiado feliz…  De pronto me di cuenta de que ni Chinen ni Daiki estaban con ellos… y aunque al principio me sentí un poco mal, al final me alivió que al menos no estarías solo…

-Bueno… será mejor que nos vayamos a casa… estamos muertos… Si necesitas algo sólo llámame, de acuerdo?- Nishikido senpai se paró junto a mí y me dio un empujoncito… sus muestras de cariño siempre eran un poco bruscas, pero no me molestaban.

-Sip… gracias…- Me despedí de ellos con una sonrisa mientras les decía adiós con la mano.

-Yamada… estás bien?- Yabu corrió hacía mi para revisar la férula… incluso yo lo había notado… se había movido de lugar y la sangre había empapado las gasas con algodón que me había puesto el doctor dentro de la nariz. –Será mejor que volvamos a la enfermería… Chicos! Será mejor que todos regresen a sus actividades…- A Yabu le preocupaba mi nariz y que alguno de los sensei se enterara… como ya le había causado muchos problemas, decidí sólo hacer lo que me decía y me fui con él de regreso a la enfermería.

-Yamada! Qué pasó?- En el pasillo nos encontramos a Keito… al ver la sangre en las gasas también se preocupó.

-Nada… fue mi culpa por haber corrido… estaré bien…- Sonreí como siempre y seguimos caminando…

-No es nada grave… sólo procura no forzar demasiado la mano por un par de días…- Dentro, el doctor hablaba con alguien.

-Sí… entiendo…- Esa voz sólo le pertenecía a una persona.

-Será mejor que no lo dejen levantar cosas pesadas ni apoyarse sobre esa mano, de acuerdo…- Alguien más estaba con ellos.

-Sí doctor… le explicaré a los demás y le diré también al sensei de baile…- No me extrañó en lo más mínimo que fuera Daika quien estuviera contigo.

-Ok… listo… ya pueden irse chicos…-

-Gracias Takeda-sensei…- Por tu vocecita sabía que habías llorado… Segundos después por fin los ví… Tu mano derecha estaba vendada hasta la muñeca… me sentí culpable… probablemente había sucedido cuando Yuma te tumbó o mientras peleábamos.

-Yamada-kun! Qué te pasó? Te dije que no hicieras movimientos bruscos…- El doctor seguía regañándome mientras me revisaba y me sentaba en la cama donde segundos  antes estabas tú. Escuché que la puerta se abría mientras me quitaba la férula, el dolor cuando me quitó las gasas opacó el sonido cuando la cerraron a su paso.

Me quedé en silencio mientras el doctor hacía su trabajo… me sentía mal por hacerlo trabajar doble por mi culpa…

-Será mejor que te quedes aquí hasta que la férula se seque… de acuerdo?… Oh, cierto!, Yabu-kun… Ikeda-san estaba buscándote, no se oía muy contento…- Que nuestro manager estuviera buscando a nuestro líder, sólo podía significar que se había enterado de lo que había pasado…

-De acuerdo… Yama-chan, será mejor que descanses, si no alcanzo a volver, pídele a alguno de los chicos que te acompañe a casa, ok?- Yabu salió de la habitación acompañado del doctor… no alcancé a oír lo que le decía, pero preferí ignorar todo por un rato… saqué los audífonos del bolsillo de mi pantalón y me quedé escuchando música por más de una hora… el doctor había estado en su escritorio leyendo y firmando algunos papeles… Comenzaba a morir de aburrimiento cuando por fin el doctor se acercó a mi, apagué la música pues apenas si escuchaba lo que me decía.

-…secó… ya puedes irte… será mejor que tengas más cuidado…- reafirmó la venda de yeso con un poco de cinta micropre y regresó a su escritorio…

-Gracias doctor… y perdón por las molestias…- Me puse los zapatos y salí de la habitación. Una vez fuera me estiré un poco… me sentía un poco adormilado… de tanto estar sin hacer nada me había empezado a dar sueño.

-Yama-chan…- Tu voz parecía más un susurro… me tomaste por sorpresa… cuando volteé, te vi sentadito en cuclillas fuera de la enfermería…

-Chii-chan! Qué haces? Estuviste ahí todo el rato?- Apenas si daba crédito a lo que veía…

-Un… estaba esperándote…- Te levantaste con cuidado para no lastimarte… la mochila te estorbaba un poco así que te di la mano para ayudarte…

Caminábamos de nuevo sin decir nada… casi todos se habían ido… era raro que alguien se quedara después de las 8pm en la agencia, sobre todo los juniors… tampoco me sorprendió que los chicos se hubieran ido ya… Mi mochila seguía donde la había dejado… guardé mis cosas tan rápido como pude… Continuabas parado cerca de mí sin decir nada… mirando al piso, aferrando con fuerza la correa de tu mochila que colgaba sobre tu pecho.

-Ahmm…Yama-chan…- Había un poco de timidez en tu voz.

-Que sucede Chii-chan…- Dejé lo que estaba haciendo y volteé hacía dónde estabas.

– Lo siento…- Si hablabas bajito no era debido a que te costara decir aquello, sino a que te aguantabas las ganas de llorar… -Por mi culpa pasaste por malos ratos… yo… Yama-chan…- Era raro que te costara encontrar las palabras indicadas, retorcías la correa entre tus dedos agachando la mirada. –Yama-chan… ¿me odias?… yo… entenderé si Yama-chan no quiere volver a hablarme… yo…- No soportaba ver tus lágrimas cayendo silenciosamente sobre tus manos mientras te esforzabas en disimular que llorabas… Simplemente no pude… y terminé tomándote entre mis brazos.

-No digas tonterías… nunca … sin importar lo que pudiera pasar… sin importar nada ni nadie… yo jamás podría odiarte Chinen…  porque… simplemente no podría vivir sin ti…- Te apreté con fuerza entre mis brazos… ya no tenía miedo de nada… lo único que me daba miedo era perderte… y ese miedo había desaparecido por completo…

-Yama-chan…- Apenas si pudiste pronunciar mi nombre… sentí como poco a poco tus brazos rodeaban mi cintura mientras continuabas llorando.

Ninguno de los dos dijo algo… simplemente las palabras no eran necesarias… Ese abrazo era capaz de decir con mayor claridad lo que había en nuestros corazones… Era la primera vez que nos abrazábamos de ese modo… pero aún así se sentía como si fuera algo tan habitual… era como si de algún modo nuestros cuerpos reconocieran que se pertenecían… podía sentir tu corazón latiendo más rápido de lo normal, del mismo modo en que seguramente podías sentir el mío…

-Yama-chan…- Aunque por fin habías dejado de llorar, tu voz seguía siendo apenas un hilito audible cerca de mi oído.

-¿Qué sucede Chinen…?- Me separé un poco para mirarte a los ojos… con el dorso de mi mano quité las lagrimitas que aún se empeñaban en decorar tu rostro.

-¿Podrías dejar de llamarme Chinen?…- Tú extraña petición me tomó por sorpresa… no entendía nada…

-Y entonces… ¿cómo debería llamarte?…-

-Antes lo hiciste… quiero que me sigas llamando así…- Ese puchero en tu carita me obligó a pensar en todo lo que había dicho con respecto a ti durante el día… De pronto la respuesta vino a mí al mirarme dentro de tus ojos que me miraban suplicantes…

-¿Yuri…?- Sí, mientras discutía con Yuma  te había llamado por primera vez por tu nombre… -¿Quieres que te llame por tu nombre?… – Era extraño, no estaba acostumbrado, pero que me lo pidieras me hacía feliz.

-Un…- Asentiste con una tímida sonrisa. -Quiero que Yama-chan me llame por mi nombre…- Tu sonrisita pícara me decía que había alguna razón detrás de aquello.

-¿Y porque Chii-chan…- Ese gesto de desaprobación me hizo corregir lo que decía. -…Yuri-chan quiere que lo llame por su nombre?- Ahora tenía aún más curiosidad.

-Porque quiero que Yama-chan me llame de un modo diferente a los demás… quiero ser especial para Yama-chan… porque Yama-chan es el más especial para mí…- Me tomaste completamente por sorpresa… jamás me hubiera esperado que en cuanto terminaras de decir eso me besarías… -Yama-chan… me gustas…- Susurraste en mi oído mientras te abrazabas a mí por el cuello. Sentía que moriría de felicidad en ése sólo momento.

-Yuri…- Ahora era yo quien te abrazaba… Acariciando tu rostro con mi mejilla. –Te quiero… siempre te he querido…- Por fin te lo había dicho… lo que había estado ocultando todos estos años… Por fin había llegado a ti… Tus ojos brillaban con una luz que nunca antes había visto… mirándome a mí… sólo a mí… sonreías de un modo tan puro… tan inocente… no podía dejar de ver tus labios… así que simplemente hice caso a lo que dictaba mi corazón y me incliné un poco para besarlos… Tus manos jugaban con mi cabello mientras te atraía suavemente contra mí… Un beso mágico que se prolongó hasta que la luz anaranjada del atardecer desapareció de la ventana… pero en mi mundo ya no era necesaria ninguna otra luz… ahora estabas a mi lado… y eras todo lo que necesitaba.

.

.

“¿Hacía cuánto que nos conocíamos?…

No es que no lo recordara, ¿sabes?…

Sino más bien que, en el momento en el que nuestros labios se encontraron por vez primera… nuestros corazones descubrieron que siempre habían estado juntos…”

Un Rayo de Luz. Cap3

UN RAYO DE LUZ
Fic x Cap
YamaChii
~ Bokura no machi de~
28-06-10

Capítulo 3: La verdad silenciada en una lágrima.

-¿Estás bien Yamada?- La pregunta de Yuto me tomó completamente por sorpresa. Aún cuando no era su costumbre meterse en los asuntos de los demás, siempre estaba al tanto de nosotros, de cierta manera, creo que se sentía un tanto responsable de nosotros porque éramos más pequeños que él, del mismo modo en que Yabu-kun se preocupaba de todos nosotros desde que fuimos llamados a formar parte de los JUMP.

-¡Claro! ¿Por qué lo preguntas Yuto?- Me sabía mal mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad, después de todo, lo había decidido, sí alguna vez le confesaba a alguien mis sentimientos, sería a Chinen.

-Mmmm… ya veo… es que hace un par de días que te noto como preocupado… tal vez sea sólo cansancio, ne?- Su habitual sonrisa regresó a su cara al ver la mía, Yuto era mi amigo, de cierto modo quería pedirle consejo, que me escuchara, pero no quería que las cosas cambiaran entre nosotros cuando descubriera lo que sentía por alguien más del grupo, de nuestros amigos… y menos si él también sentía algo por la misma persona que yo.

-Sí, supongo que debe ser eso…-

-Yama-chan… no será que sigue molestándote Nakayama-kun? Cuando los veo me da la impresión de que no le caes bien… Ha pasado algo entre ustedes?- Al escuchar lo que decía, me quedé helado, aunque a veces parecía un poco despistado debido a su exceso de felicidad cotidiano, la verdad es que Yuto siempre era muy observador… Jamás hubiera pensado que alguien pensara lo mismo que yo…

-Mmmm… Ya decía yo que no eran alucines míos… jejejejeje- Traté de hacerme el tonto… Hablar sobre Yuma llevaría a Chinen en algún momento, era mejor dejar todo como estaba.

-Yama-chan~! De qué hablan que están tan cerquita, eh?- De pronto sentí sus brazos delgados y el olor de su cabello alrededor de mi cuello, de la nada había aparecido justo para salvarme… o eso parecía… porque su abrazo no hizo más que disparar a tope los latidos de mi corazón.

-Ne~ Chinen… Ha pasado algo entre Yamada y Nakajima-kun? Me da la impresión de que a Yuma no le cae bien Yamada…- Sin más ni más Yuto le soltó aquella pregunta, aunque no le pude el rostro, de inmediato supe que su sonrisa había desaparecido.

-Claro que no! Yuma-kun no se lleva mal con nadie! Él es nuestro amigo!- Fue inevitable que se hiciera un incómodo silencio a la vez que todos los demás volteaban a la esquina donde nosotros estábamos… era raro que Chinen se enojara, y mucho más raro que gritara.

-Qué pasa Chii-chan?- Daiki y Takaki llegaron de inmediato hasta donde estábamos. Ver a Chinen era para ponerle lo pelos de punta a cualquiera, cuando se enojaba, perdía toda expresión angelical del rostro  y aparecía un Chinen completamente diferente… La verdad es que sólo lo habíamos visto así un par de veces, y siempre era yo quien lograba bajarle el enojo. Pero esta vez no sabía si podría manejar la situación.

-Yuto-kun está siendo malo con Yuma-kun… Él no trataría mal a nadie con intención! Mucho menos a Yama-chan!- Pese a la diferencia de estatura, Yuto parecía hacerse cada vez más pequeño frente a aquel “niño” que lo miraba fríamente.

-No estoy siendo malo Chinen! Ni siquiera estoy diciendo algo malo de Nakajima-kun… sólo estoy diciendo que a mí me parece que Yamada no le cae bien… es todo…- Yuto optó por no hacer las cosas más grandes, teníamos poco tiempo para ensayar antes de irnos al programa, no podíamos perder el tiempo en tonterías… porque para mí, cualquier cosa referente a Yuma, era una tontería.

-Y yo te estoy diciendo que no! Él nunca le haría algo malo a Yama-chan, verdad que los tres nos llevamos bien Yama-chan?- Mi corazón… de algún modo dolía… algo lo oprimía dolorosamente… no quería mentir! Pero decir la verdad… – Verdad Yama-chan?- Si mirada suplicaba una respuesta que no era capaz de dar… -Yama-chan?- Había dejado de sacudir desesperado mi mano… ahora me miraba casi preocupado por mi silencio.

-Lo siento Chinen… mentiría si dijera que todo está bien… es que a veces…- Ni siquiera me dejo terminar de hablar… Soltó mi mano un poco brusco y comenzó a hablar en el mismo tono de reproche que a Yuto.

-Tú también? Yuma es un buen chico… a veces actúa un poco frío pero es porque nunca había tenido amigos hasta que entró a la agencia!!! No deberían juzgarlo si no lo conocen! No me importa lo que piensen! Yuma es mi amigo y nada más me importa!!!- Dolía… dolía mucho… sus palabras se clavaban una a una cada vez más dolorosamente… lo que más había temido desde que todo esto empezó, finalmente había sucedido… No supe que decir… no supe cómo retenerlo… sólo lo vimos alejarse corriendo y salir a través de la puerta doble de madera… Todos nos mirábamos como diciéndonos lo mismo… pero ninguno se atrevió a decir algo… Chinen no regresó durante el resto del ensayo… y yo sentía que los colores de mi mundo se apagaban lentamente sin entender muy bien la razón… sabiendo solamente que se debía a la ausencia de ti… de tu luz…

-No te preocupes Yama-chan, seguro se le pasa rápido- Decía Inoo con una sonrisa, dándome palmaditas en el hombro mientras alistaba mis cosas para ir a darme una ducha rápida antes de irme al programa, esperaba que eso me ayudara a sentirme mejor.

-Inoo-chan tiene razón, ya verás que medita todo y cuando menos lo esperemos ya andará por aquí y por allá con su sonrisa haciendo cosas lindas como siempre…-  Yabu trataba de mantenerse tranquilo, pero algo en sus ojos me decía que también estaba preocupado de que no se le pasara tan fácilmente.

-Sí, gracias chicos! Tienen razón… esperemos a ver qué pasa…- Sonreía, pero me sentía un poco falso… era sólo que no quería darles más cosas de que preocuparse. Esto debíamos resolverlo sólo nosotros tres, no debía arrastrar los problemas del NYC hacia los JUMP… definitivamente no lo haría.

Las gotas frías caían incesantemente sobre mi piel, pero ni siquiera podía sentirlas… no podía sacarme de la cabeza esa mirada mientras lo defendía… nadie me miraba, y aún cuando lo hubieran hecho, no había modo de que se dieran cuenta… así que sin más ni más dejé rodar mi lágrimas entremezclándose con el agua de la regadera… No podía subir al escenario ahogándome en mí mismo por el dolor. La verdad es que ni siquiera me di cuenta cuando la puerta se abrió, mucho menos fui consciente de que alguien había entrado y que se acercaba a mí. Para cuando lo supe mi cara ya estaba contra el frío mosaico de la pared mientras me sujetaban bruscamente del cabello.

-Vaya, vaya… parece que has perdido Yamada… Por lo que acabo de escuchar Chinen ha decidido no elegirte a ti… así que espero que te mantengas calladito y lo más lejos de él que puedas… no quiero que me estorbes ahora que daré un paso adelante… entendiste?- Jaló con fuerza de mi cabello para aventarme de lleno contra la pared, fue inevitable que terminara en el piso al resbalar con el agua debido a la inercia de aquel brusco movimiento… No fue necesario voltear para saber que había sido él quien intentaba amenazarme… pensé en levantarme y darle un golpe en la cara con todas mis fuerzas… pero… eso sólo lograría alejar más a Chinen de mí… además… podía ver mi propia sangre diluyéndose con el agua, así que mejor me apresuré en revisar mi nariz… definitivamente no estaba rota pero se veía un poco inflamada y el golpe en mi mejilla definitivamente haría que la maquillista y el manager me riñeran… Tan desanimado como jamás creí sentirme mientras estuviera en la agencia, caminé hasta el estacionamiento donde la camioneta ya estaba esperando. Tal como pensé, tú ya estabas ahí… pero no estabas con él… Y aunque me pregunté por qué, al final no le di importancia. Subí en silencio sin mirarte siquiera, intentando ocultar mi rostro entre mi cabello aún mojado y la capucha de mi sudadera… Apoyé la cabeza contra el cristal y el chofer se puso en marcha… El silencio entre nosotros no hacía más que profundizar el dolor que sentía… un dolor tan fuerte que ni siquiera permitía que sintiera el dolor en mi nariz.

En cuanto nos detuvimos, abrí la puerta y bajé… Yendo a toda prisa directo al camerino ahogándome entre mis pensamiento…

-Yamada-kun… ¿qué te pasó?- Tal como pensé, al ver cómo la coordinadora de imagen abría los ojos de par en par en cuanto me quité el gorro, supe que a continuación vendría un terrible regaño.

-Lo siento… no tuve cuidado en el baño… resbalé y me golpeé al caer…- No pude decir la verdad… aunque la verdad es que no quise hacerlo… Mientras ella sujetaba mi barbilla para revisar mi rostro, pude la mirada maliciosa de Yuma mientras se reía de mí…

-¿En qué demonios piensas? Deberías tener más cuidado… ¿por qué no tienes más consideración por nosotros…- Ella continuaba regañándome, pero ni siquiera podía escucharla… estaba furioso… y no podía hacer nada al respecto… al menos no por ahora… así que me limité a descargar toda mi ira y frustración apretando mis puños con todas mis fuerzas… Su risa me molestaba… en verdad que quería borrársela de un puñetazo.

-Chinen-kun… será mejor que te cambies de una vez…- Ni siquiera me había percatado de que estaba de pie detrás de mí… Por inercia giré mi rostro en dirección a donde la coordi miraba. La misma expresión… no… no era la misma… tú, a diferencia de ella, me mirabas con absoluta preocupación…

-Yama…chan…- Titubeabas… incluso parecías inseguro de acercarte… A través del espejo pude ver como el rostro de Yuma se contraía en una mueca de enojo.

-Chinen-kun~… vamos! Vamos! Debemos alistarnos rápido… gracias a Yamada-kun tendremos que hacerlo nosotros mismos… coordi-neechan estará ocupada por un buen rato~!- Trataba de hacerse el lindo… y lo conseguía a la perfección… te dejaste arrastrar por él, aún cuando fue obvio que no querías irte… pero así era mejor… después de todo, nuestras fans esperaban por nosotros y no podíamos decepcionarlas…

El trabajo de la coordinadora y de su asistente fue sorprendente… ni siquiera se notaba lo hinchada que estaba mi nariz… el dolor se había vuelto casi insoportable, pero debía demostrar mis capacidades actorales al máximo. Sus gritos, aplausos y sonrisas fueron una gran motivación para mí… mientras ellas fueran felices disfrutando de nuestra música, todo esto tenía sentido. Desmaquillarme fue todavía más doloroso… si normalmente tomaba más de 10 minutos que nos quitaran el maquillaje, esta vez me habían puesto mucho más… así que cada que presionaban con la esponja para retirarlo, dolía peor que cuando me estampó contra la pared. A través de las lágrimas contenidas en mis ojos pude verte de pie en la puerta mientras sujetabas el picaporte… Sufrías al verme así…

-Yama…chan?… yo…- También tú estabas con un nudo en la garganta, al escucharte en tendí que en verdad sufrías viéndome así…

-Chinen-kun~! Volvemos juntos?- Yuma era tan cínico… no entendía como nadie se daba cuenta de que todo él era una asquerosa fachada.

-Yo~!!! Yuma-kun! Chinen-kun! Otsukare~…- Aunque no lograba verlo, sólo al escucharlo supe que era Akanishi-san… también había estado en el programa, con todo eso de la promoción de sus conciertos como solista y esas cosas… No era que lo odiara también, era sólo que era muy cercano a Yuma, así que de cierto modo, también me caía mal… ellos eran muy parecidos… con el tiempo me había dado cuenta de ello… no por nada se llevaba tan bien, y él lo sabía, pues aunque siempre había sido “Yabu-kun! Yabu-kun~”, últimamente buscaba mucho a Yuma, algún modo me daba la impresión de que se veía a sí mismo en él… me sentía mal por Yabu, pero su actitud me resultaba insoportable a veces…

-Otsukaresama~ senpai…- Yuma parecía realmente feliz de verlo, después de todo, era uno de los senpai a los que más admiraba… Chinen se limitó a responder el saludo con una sonrisa.

-Gomen ne… Yuma-kun… esperaré a Yama-chan… aún tenemos trabajo con los JUMP…- La sonrisa de Chinen no era la de siempre… a través del espejo podía ver cómo me mirabas de reojo mientras le decías aquello.

-Eh? Eso quiere decir que ya has terminado el trabajo por hoy, Yuma-kun?-  De algún modo me alegro oírle decir aquello, probablemente lo invitaría a algún lugar y por fin me desharía de él por el día de hoy.

-Sip…- Por primera vez no parecía muy seguro de su respuesta. –Pero aún debo volver a la agencia a recoger mis cosas, he estado aquí desde el ensayo, y dejé mis cosas en mi casillero…- Su facilidad para mentir me dejó sin palabras. Era obvio que jamás admitiría que había estado en la agencia y mucho menos que fue él quien me había golpeado… Fue entonces cuando entendí por qué no estada en la camioneta cuando nos fuimos de la agencia.

-Pues entonces vayamos y de ahí te invito a comer… qué te parece?- Chinen ya ni siquiera les estaba prestando atención, sólo sonreía de vez en cuando educadamente, en realidad, aunque él no podía ver que yo lo miraba, había estado al pendiente de mi todo el rato… y de alguna manera, eso me hacía feliz.

-Chinen-kun… nos vemos mañana, ne? Me despides de Yamada-kun, ojala que mejore pronto…- Sus palabras destilaban mentiras, pero me daban igual…

-Sip~… Gracias Yuma-kun… yo le daré tu recado!- Los vi pasar por su lado en dirección a la salida. No pude evitar dar un respiro de tranquilidad, el dolor se había vuelto demasiado insoportable como para seguir aguantándome y soportarlos también a ellos al mismo tiempo… simplemente era demasiado para mí.

En cuanto mi tortura con el desmaquillante terminó, me puse de nuevo mi sudadera, me eché el gorro encima, tomé mi mochila y salí del camerino, estabas platicando con Koyama-senpai en el pasillo… Me sentía mal por irme sin decir nada, pero no quería hablar con nadie, lo cierto es que sólo quería llorar… Así que me fui directo a la camioneta y dejé que se escaparan una o dos lágrimas lejos de la vista de todos.

-Yama-chan…? Llegamos…- No supe cuándo me quedé dormido… tu dulce voz me arrancó del sueño que tenía… supongo que ya estaba demasiado cansado… porque por un momento me pareció que acariciaban mi mejilla mientras dormía… pero eso no podía ser verdad?…

-Oh… gracias Chinen…- Durante el resto del camino hasta la sala de ensayos no volvimos a cruzar palabras. Aquel recorrido habitual, me parecía horriblemente eterno. Me daba miedo entrar… sabía que tras cruzar aquella puerta me vería envuelto en una lluvia interminable e implacable de preguntas. El golpe se había enfriado, y por lo que podía ver a través del reflejo en el cristal de la puerta, ahora lucía un poco más aparatoso, probablemente debido a la brusquedad con que me removieron todas aquellas capas de maquillaje.

-Hey~! Han vuelto!!!- La voz de Yuto provenía de atrás de nosotros. No quise voltear… así que sólo asentí con la cabeza. –Qué tal les fue?-

-Genial~! Eso es super obvio, ne~?!- Chinen actuaba normal… creo que en cierta forma entendió lo que yo sentía en ese momento.

-Yama-chan?…- Pero no contaba en que dentro habían escuchado a Yuto y ahora Takaki estaba de pie frente a mí, con aquella expresión mezcla de asombro y preocupación con que me habían mirado todos en el camerino.

-Qué te pasó en la cara?!!!- Hikaru apartó con cuidado el cabello de mi rostro y me examinó. Yabu estaba de pie a su lado, como ese par solían hacer a menudo, intercambiaron un par de miradas y luego Yabu me tomó por los hombros y me hizo dar la vuelta. Inoo y Daiki se veían preocupados, de algún modo me pareció que tanto ellos como Hikaru y Yabu sabían lo que había pasado, pero eso no podía ser posible… o sí?

-Parece grave… será mejor que te lleve con el doctor, de acuerdo?… Chicos, quédense ensayando, acompañaré a Yama-chan a que lo revisen en la enfermería… Inoo-chan, Hikaru, los dejo a cargo…- Yabu actuaba como un padre preocupado… él siempre era así… y eso era bueno…

-Haaai~! Cuenta con nosotros!- Inoo también estaba preocupado, pero prefería mantenerse  tranquilo para no preocupar más a los demás… Y es que incluso Ryu-chan que siempre estaba en la baba, me miraba casi asustado.

Daiki me observaba en silencio, pasando la mirada de mí a Chinen… Yuto me miró del mismo modo en que Chinen lo había hecho minutos antes… sabía que en cuanto tuviera la oportunidad me preguntaría qué había pasado. Nadie dijo nada para evitar empeorar las cosas con Chinen, pero por alguna extraña razón, todos parecían pensar lo mismo que Daiki… me preocupaba Chinen… pero no podía hacer nada al respecto. Nadie decía nada… incluso Takaki se había quedado en silencio mientras Yabu me llevaba abrazado por el pasillo.

-Duele mucho, verdad?- La habitual sonrisa amable de Yabu se desvaneció tan pronto nos alejamos lo suficiente de ellos…

-Sí… un poco…- Aunque no entendía muy bien la razón, Yabu parecía enojado, cosa que era muy rara tratándose de él.

El médico me revisó con cuidado… Tal como pensé, la falta de cuidado de la asistente al desmaquillarme, había terminado por empeorar el daño… Había corrido con suerte de no tenerla rota, fue lo primero que dijo el doctor. Sin embargo, recomendó entablillarme por un par de días para evitar que pudiera lastimarme, como no podía hacerlo mientras estuviera inflamada, me dijo que tendría que aplicarme un poco de hielo para bajar la inflamación, por lo que deduje que pasaría un buen rato ahí dentro. El doctor salió un momento, al parecer uno de los juniors se había lastimado durante uno de los ensayos de baile y tenía que ir a verlo.

-Si quieres regresa al aula Yabu… no podemos atrasarnos por mi falta de cuidado…- Le dije en cuanto estuvimos a solas.

-Claro que no… esto es más importante Yama-chan… lo preguntaré sólo una vez y quiero que me digas la verdad… de acuerdo?- No pude contestarle… sabía hacia dónde se dirigía la conversación. –De acuerdo?- Rara vez Yabu se ponía tan serio… viéndolo así, podrían decir que hasta daba un poco de miedo…

-De… acuerdo…- No tenía caso seguir dándole vueltas al asunto… sabía que tarde o temprano tendría que decirles… Eran mis amigos y no quería mentirles.

-Yama-chan… Esto… no fue un accidente, verdad?… Fue Yuma-kun, verdad?- Que fuera tan directo me tomó por sorpresa… no creí que fuera a preguntar con aquella seguridad. Me quedé callado un par de minutos.

-Yuma es una persona valiosa para Chinen… del mismo modo en que Chinen es valioso para nosotros… entiendo que lo proteja… de igual manera hacemos nosotros con él…- Quería dejarle en claro lo que pensaba, pero su reacción me dejó sin palabras.

-Eso nos importa muy poco… para nosotros sólo son importantes Yama-chan y Chii-chan…no me interesa saber por qué te quieres quedar callado… Sé perfectamente que lo haces por el bien de Chinen, pero entiende Yama-chan… No puedes dejar que esto se quede así, sabes que si se lo propone, Yuma volverá a hacerte la vida cansada… no por nada Johnny-sama decidió no hacer permanente la unit la vez pasada… Lo volveré a preguntar, así que limítate a responder… Fue Yuma-chan?- Nunca había visto aquella expresión tan severa en el rostro de nuestros líder… Estaba preocupado por nosotros… y no se quedaría de brazos cruzados aún si no le decía lo que había pasado… prefería que se enterara por mi boca y no cuando esto pudiera llegar a sus oídos como algún chisme de esos que luego suelen expandirse como pestes dentro de la agencia.

-Sí…- Me sentía como un niño pequeño acusando al abusón de la escuela…

-No fue accidental… qué fue lo que pasó?-  En ese momento me quedó claro que Yabu no me dejaría hasta que le contase todo lo que había pasado… en cierto modo yo lo entendía… si estuviera en su lugar yo haría lo mismo, si alguien que me importa ha sido golpeado por alguien más, también querría saber todo lo que pasó y hacer algo para evitar que volviera a suceder.

-Yabu… prométeme que no se lo dirás a Chinen… no quiero que se siga sintiendo entre la espada y pared… al menos no por culpa mía…- En verdad no quería que Chinen llegase a odiarme por esto y creo que me destrozaría si le contaba y no me creyera.

-Ok… no le diré nada a Chinen… pero en algún momento deberás decírselo tú… de acuerdo? Tarde o temprano se dará cuenta del tipo de persona que puede llegar a ser Yuma… Así que dime qué fue lo que pasó.- Sólo atiné a asentirle con la cabeza… estaba ordenando las palabras dentro de mi cabeza, no quería decir las cosas de modo que sonaran a exageraciones.

-Yuma me amenazó en los vestidores mientras me bañaba antes de irme al programa…- No podía decirle la razón detrás de todo esto…

-¿Te amenazó?- Por la reacción de Yabu me di cuenta de que aún a él le costaba creer ese tipo de comportamiento por parte de Yuma, y no era para menos, aún a mí me costaba creer que alguien con cara de ángel pudiera esconder un demonio dentro. -¿Por qué?- Finalmente apareció la pregunta a la que tanto rehuía…

-Mmm… me dijo que no quería que estuviera tan cerca de Chinen…- No estaba mintiendo… sin embargo, tampoco estaba diciendo la verdad.

-¿Y por eso te golpeó?- Yabu no daba crédito a lo que le decía…

-Un…- asentí ligeramente, aún me dolía, con todo y que el hielo había empezado a adormecerme una parte del rostro. –La estampada contra la pared fue como una advertencia de que iba en serio con su amenaza…-

-¡¿Te estrelló contra la pared?!… Pensé que te había dado un puñetazo… cuando muy vil, que te había golpeado con algo… pero… eso fue demasiado…- Yabu tomó mi mano como sustituto de lo que probablemente hubiera sido un abrazo de no ser porque yo estaba recostado.

-Mmm… en cierto modo creo que lo entiendo… quiere demasiado a Chinen, sabes?… creo que sólo tiene miedo de perderlo…- Era verdad, ya que él y yo sentíamos lo mismo por la misma persona, no me resultaba algo difícil poder entender cómo se sentía, aún cuando no compartía su ideología… para mí estaba primero la felicidad de Chinen, aún si esa felicidad no podía ser a mi lado… pero Yuma… sólo veía su felicidad a su lado…

-Discúlpame Yama-chan, pero sin importar los motivos… lo que hizo fue muy bajo… hasta para usar la violencia hay maneras… no me molestaría si esto hubiera pasado al pelearse a puño limpio… pero eso ni siquiera fue una pelea…- Yabu estaba muy molesto.

-Lo sé… pero lo único que de verdad me preocupa es lo que vaya a pasar a partir de ahora…- No era mentira, no era que le tuviera miedo a Yuma, lo único que me daba miedo es que este tipo de cosas siguieran pasando y que pudieran extenderse hacia algún otro de los JUMP como Takaki, Yuto o Daiki, quienes también eran muy apegados a Chinen…

-No te preocupes… como su líder y como su amigo, no dejaré que las cosas vayan más allá…- La forma en la que Yabu actuaba me dejaba en claro porque era nuestro líder… y se lo agradecí profundamente.