Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para AKame

Justo como recuerdo (RyoPi)

 

Título: Justo como recuerdo.

Pairing: RyoPi / NewS (y un poco de otros pairings de Kanjani y KAT-TUN)

~Stereo – Nishikido Ryo~

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai

To: Risa, que ama a los Principitos con locura~ (gomen ne por haber tardado tanto en postear, perdí muchas veces el archivo mientras lo transcribía de mi cuaderno por culpa de mi celular u.uU Espero que te guste.)

 .

 .

El verano por fin había llegado a su fin… El paisaje a mi alrededor había cambiado de color tornándose con los cálidos tonos ocres y marrones del otoño. El bullicio de la ciudad debido a las vacaciones había cesado poco a poco después de que terminaran los festivales y junto con todo lo que dejaba de ser lo que era ayer… el amor que comenzó en mi adolescencia… ese primer amor, el que creí que sería eterno… también llegó a su fin.

“¿Es así cómo se siente un corazón roto?”

“¿Es éste el dolor de la separación?”

“Lo odio…”

No podía sino pensar en todo lo que habíamos compartido juntos. Llorar mientras recordaba cada mínimo detalle suyo, cada hábito y manía. Y las lágrimas no cesaban. Muerto en vida. Así era como me sentía sin su compañía.

Pero no pude odiarlo… Todo lo que soy ahora es gracias a él… Todo lo bueno que hay ahora en mi vida se lo debo a él y a su egoísmo.

¿Cómo pudo una relación de tantos años terminar de este modo?

Caminaba de regreso a mi departamento. Siendo viernes por la noche, Ryo-chan seguramente estaría en casa de Uchi o en algún bar con sus amigos de la banda; lo cual me daría tiempo para tomar una ducha y disimular de algún modo esos ataques de ansiedad que a menudo terminaban en un mar de lágrimas. Busco como siempre, las llaves en el bolsillo de mi pantalón y las deslizo suavemente en la cerradura. De un modo casi mecanizado me quito los zapatos y camino en silencio por el pasillo que lleva del recibidor a la sala, siguiéndome derecho hasta mi habitación. Ni siquiera me molesté en cerrar la puerta. Todo dentro de esas cuatro paredes me recordaba algo de él… su sonrisa mientras me miraba desde la ventana… su rostro dormido cuando se quedaba en el pequeño diván junto al balcón… su delgado cuerpo sobre mi cama hablando de mil y un cosas… su mirada coqueta desde la puerta del baño. En cualquier lugar a dónde mirara había un eco de su paso por mi vida que desaparecía casi tan pronto como aparecía frente a mis ojos.

Simplemente no pude más…

(click para seguir leyendo)
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Here I go again~♥

Helloooooooooooooooooow mundo fanfickero!!!!

Me extrañaron?

*diganle que si para que no se ponga màs emo de lo que ya anda XD*

Yokatta~♥

me tambièn las misseo mashin severo! ^ ^

Les cuento?

bueno,  màs bien les presumo!

Miren a la ezquina superior derecha de su monitor…

Tachaaaaaaan~

Seeeeeeeeeeeee!

Estrenamos gifcito del sitio!!!!!

*aplausos*

Pues aki trayendo un breve resumen de los hechos que acontecen la vida de su poco humilde anfitriona en la Tierra de los Ikemen…

Pues como habràn notado las visitantes màs frecuentes o las residentes de este lugar de ensueño, la mayoria de los fics de la lista de peticiones ya estàn terminados *coff coff pidanle mas cosas para que la mantengan ocupada y no ande pensando estupideces…*

FuDa: El fic que querìa mi sista~ sobre un par de kawaiitos de la JE. Se alargò màs de lo pensado, pero well… asì pasa cuando sucede XD Y dudo que alguien se queje XD

Escrito: 100%

Transcrito: 100%

Posteado: 11 de 14 caps XD

YamaChii: El que debìa de antaño XD ya està desde hace un par de meses en su respectvo post ^^b

Ueperucita roja: jajajajajajajajajajaja ya lo empece XD pero como lo escribo en mis ratos de ocio en el celular, va un poco lento XD ademàs tuve que parar debido a una investigacion de campo necesaria para seguir redactando. Asì que lento, pero ahì va XD

RyoTego: jajajajaja mi primer fic “lemmon”… aunque… Luz! Gomen! u.uU al final quedo como “softlemmon” u////uU Pero juro que puse todo mi empeño en escribirlo u.uU Así que haber que les parece… si no, ps total! jajajaja lo borro! jajajajajaja

Escrito: 100%

Transcrito: 100%

Posteado: 0% *en cuanto haga el los botones para el indice lo subo! *

TakaYama: El fic de Dahlia mosha… Es el que sigue en la lista de los fics en el cuaderno! Asì que espero pronto terminarlo n.n Ya se me ocurrio algo lindo y justificado para la historia 😛

SeToHi: jajajajajajajajaja ps esto ya empezò a tomar forma en un rato de ocio en la oficina… jajajajajajaja y al final creo que quedara como una saga de one-shos cortos que relatarà las patoaventuras de un grupo de amiga en su primer viaje juntas a Japòn… un cap dedicado a cada grupito. Y ps el cap del SeToHi ya està siendo escrito, asì que veamos còmo termina esto XD Por lo pronto mi sensei del japo lo ha titulado “Lilitachi no monogatari” jajajajaja pero dudo usar ese tìtulo jajajajajajaja

AKame: Pues en vista de todo el petx con Jin… jajajajajaja la breve saga de las patoaventuras de Jin y Kame tendrà una nueva aparicion 😛 asì que en cuanto termine de hacer un par de cosas, escribo el desenlace de esta tragedia! jajajajajajaja me pregunto si Arien me pateara muy duro si mato a Jin al final~? XD jajajajajaja Hiro! no me veas asì u////uU jajajajajaja

Sore ja minna-san…

debo partir…

mis obligaciones como predicadora de los Johnnys me demandan en casa de Johnny *sip, asì se llama el susodicho a cuya casa ira a visitar para que le presente a sus primas a las cuales està decidida esta loca fana a volverlas johnnystas, al cabo que ya cayeron al vicio de los doramas XD*

Se cuidan…

Bye byecicle~

 

Anís. Cap4 -Final-

Capítulo 4.

Entrámos a la casa que más bien parecía fábrica de tábaco.
Comencé a limpiar todo mientras Jin se quedaba dormido sobre el sofá. Fuí por una cobija y su almohada favorita (aparte de mi brazo o mi pecho) y lo acomodé para que durmiera cómodo.
Una vez que terminé de limpiar y mientras aquél aroma tan desagradable desaparecía, cogí mis llaves y salí.

Cuando llegué al café, Ueda ya estaba ahí.
– ¿Para que me buscaste Kame?. – Preguntó desinteresado.
– Tú me buscaste a mí primero, así que esa pregunta en realidad me corresponde a mí.
– Quería pedirte perdón, pero ya es muy tarde. ¿No?.
– Sí…
– Además, no quiero intervenir entre tú y él… Sólo me dí cuenta de que hice mal.
– Así es Ueda, pero ya es tarde. Se terminó hace mucho y si no mal recuerdo, fue todo tú culpa.
– Lo sé. – Ueda jugaba con la chuchara del café.
– Además, ¿no estabas con alguien?.
– Sí, pero sólo me engañó…
– Ah… Pues yo no estaré disponible cuando quieras o cuando alguien te tiré a la basura. Parece que tomaste un poco de tú propio chocolate, Ueda.
– Lo siento Kame… De verdad, les deseo lo mejor. – Ueda dejó algo de dinero sobre la mesa y se fue.
– Tan considerado como siempre… – Pensé.
En ese momento, Jin ya estaba despierto, pues me llamó.

– Kazu-chan… ¿Dónde estás?. – Aún sonaba adormecido.
– Salí a comprar comida. ¿Qué quieres de comer?.
– Lo que sea… Apúrate ¿sí?… Te amo.
– Sí, ya voy… – Colgué.

Cuando volví, Jin estaba durmiendo de nuevo, fuí a desperarlo con un beso y serví la cena que acababa de comprar.
Jin comió rápidamente y se puso a mirar televisión. Me senté a su lado.
– Jin… En un mes es tú cumpleaños ¿verdad?.
– Sí… ¿Me darás algo?. ¿Harás pastel para mí?.
– No te gusta tanto… ¿Quiéres?.
– Pero Kazuya sí me gusta… Mucho. – Jin se recargó en mi hombro y cerró los ojos.
Estaba muy cansado.

El día antes de su cumpleaños, discretamente preparé todo mientras Jin estaba fuera de casa.
Cuando dieron las 11:55pm, le llamé y lo llevé directo a la azotea. Él iba totalmente nervioso aunque no era propio de él.
– Cierra los ojos o arruinarás la sorpresa.
– Sí, sí. – Jin cubrió su rostro con las palmas de sus manos tal como lo hacen los niños pequeños.
Encendí las velas del pastel envinado que había preparado en la mañana y que tuve que ocultar de la vista de Jin por completo.
Luego, le pedí que abriera los ojos mientras cantaba para él.
Jin estaba emocionado y dejó escapar algunas lágrimas mientras aplaudía presa del sentimiento.
Le entregué el pastel y encendí los fuegos artificiales.
El cielo se llenó de colores y pequeñas figuras.
Jin dejó la torta sobre el piso y corrió hasta mis brazos, lo llené de profundos besos.
– ¡Gracias Kazuya!, ¡Gracias!. ¡Te amo tanto!. – Besaba más.

Le pedí que volviéramos al departamento para comer el pastel y darle sus regalos.
– ¡Ah!. ¿Aún hay más?. – Preguntó emocionado.
– Sí, claro. – Bajamos y comímos, lo llené de pastel cuando pedía su deseo.
Luego, cuando regresó de lavarse la cara, se encontró sobre la cama pequeñas notas mezcladas entre pétalos de rosas blancas que leyó una por una.
“Te amo”. “Gracias por todo”. “Siempre contigo”. “Te extraño cuando no estámos juntos”. “Te adoro”. “Eres mi vida”. Y cosas como esas eran las que cuidadosamente había escrito para él.
Miraba fascinado.
Su teléfono móvil no paraba de sonar, así que terminó apagándolo.
Saqué una pequeña caja de mi bolsillo y se la entregué, él la abrió llenó de emoción y se iluminó su rostro al ver el contenido.
Eran un par de zarcillos pequeños de plata cuya forma era un corazón y dentro de éste, había una pequeña cruz de cristál incrustrada.
– Son muy lindos Kazuya. – Me acerqué paa ponéselos, él me pidió que sólo le pusiera uno del lado derecho.
– Se te ve bien. – Dije.
– Tú te pondrás el otro. – Jin lo tomó y lo colocó del lado izquierdo de mi oído. Besó mi mejilla.
– Gracias Kazuya. – Jin se tiró contra la cama y cuando me coloqué encima de él, me miró fascinado.

Comenzámos besándonos, dejando que nuestras lenguas se cruzarán, pasando mis manos sobre su torso bajo la playera que llevaba puesta y que enseguida le quité. Mis labios se deslizaban sobre su pecho y suavemente lo acariciaba.
Jin me desvistió también y besó mi vientre. Se acomodó en su posición favorita y me dejó penetrar en él.
Dejó escapar pequeños gémidos de placer.
Después de entrar, salí y lo seguí besando.
Jin no paraba de gemir y repetir que me amaba y que le encantaba.
– ¿Te gusta?. – Me detuve para preguntar
– No te detengas Kazuya…
– Si te gusta, puedo tomar el video del recuerdo para tí. – Jin rió y con su cabeza señaló hacia el sitio donde guardábmos la videocámara a modo de broma.
Seguí besándolo y acariciándo mientras nuestras piernas se empapaban poco a poco de todo ese placer que habíamos dejado escapar.
– Kazuya. – Decía entre gémidos mientras me envolvía entre sus brazos y me acercaba a su cara para que yo lo besara más. Jin me acariciaba y mordía el cuello también.
Se aferraba a las sábanas de la cama mientras yo me movía en su interor.
Salí una vez más y detuve todo; pero Jin quería más, así que retomó su sitio habitual, sobre mí y no tardó en penetrarme por su cuenta, moviéndose como sólo él lo hacía.
– ¡Ahh Jin! … ¡Ahhh ahh me… duele…”. – Si, era un ligero dolor totalmente placentero. Jin sabía que lo amaba, por eso no se detenía; al contrario, se movía hacia atrás y hacia adelante, izquierda, derecha, arriba, abajo.
También gemía y sudaba.

Jin recogió un poco del líquido que se encontraba cerca de nuestras piersnas y que había salpicado todo.
Lo introdujo en mi boca, enseguida me besó.
– Gracias por hoy Kazuya…
– Te amo Jin.
– Y yo a tí… – Jin se levantó y con la lengua limpió los restros de líquido que yacían sobre mis piernas, luego, al advertir que ya era demasiado tarde, dijo que lo mejor sería dormir. Nos envolvió entre las sábanas y se acurrucó entre mis brazos y mi pecho, como tanto le gustaba hacer.
– Buenas noches.
– Kazuya, buenas noches. Gracias, fue mi mejor cumpleaños.
– Te amo.
– Buenas noches Jin. Feliz cumpleaños otra vez.
– Hoy hueles muchísimo más a mí que de costumbre.
– Es un día especial. – Besé su frente.

Anís. Cap3

Capítulo 3.

Cuando volvímos a casa, el aroma a nicotina estaba esparcido por todos lados.
No tardé en darme de que Jin había fumado más de la cuenta, pues había muchísimas colillas en el piso, sobre la mesa, en los muebles de la recámara y hasta en el lavabo del balo.
– ¡Jin has fumado mucho!. – Lo reprimí.
– Desde que te fuíste… Una cajetilla diaria.
– ¡Eso es mucho!. Que irresponsable de tú parte… ¡Puedes enfermar!.
– Perdón, te extrañaba… – Me arrojé hacia sus brazos y lo besé en la mejilla.
– Kazuya… Ha pasado algo… Malo.
– ¿Qué cosa?. – Notaba la preocupación en su voz.
– El día en que me fuí… Recibí una llamada… Mi hermano… Murió… Y hoy, le harán una ceremonia en su honor o algo así… ¿Puedes acompañarme?. No quiero ir sólo. – Las lágrimas ya empapaban sus mejillas.
– Lo siento tanto Jin… – Lo abracé mucho más fuerte y lo llené de besos en la cabeza mientras el hundía su rostro contra mi pecho.
Yo estaba dispuesto a acomparño en todo lo que necesitara.

Nos metímos a bañar, Jin miraba hacia el suelo y no decía nada; simplemente dejaba que el agua recorriera su cuerpo. Yo permanecía en silencio.
Incluso, lo bañé como si él fuera un bebé, cuidadosamente le llené el cabello de shampoo y lo enjaboné por completo. Él sólo se limitaba a acariciarme las manos.
Luego, lo besé y él también me beso muy despacio.
Cuando terminó la ducha, también lo vestí yo mismo.
– Kazuya, cuando regresemos… ¿Me ayudarás a desvestirme también?. – Eché a reír y lo perfumé con su característico aroma en frasco; el cual yo no tenía que usar, pues Jin se encargaba de impregnarme de él.
Jin tomó otro cigarrilo de una cajetilla a medio consumir y se disponía a encenderlo cuando me encargué de arrebatárselo y aplastarlo con el pie. Él miró atónito.
– No quiero que fumes ya…
– Está bien, no lo haré.

Cuando llegamos a la ceremonia, Jin estacionó lejos de los demás, así que tuvimos que caminar un buen tramo. Jin tomó mi mano y así arribámos hasta donde estaban sus familiares.
Sus padres se acercaron sorprendidos al ver nuestro enlance.
– Jin que bueno que viniste… – Lo saludó su madre. – Buenas tardes… – Se dirigió a mi mientras echaba una ojeada rápida hacia nuestras manos y se ponía totalmente pálida. Solté a Jin y mejor le extendí mi mano para saludarla.
– Buenas tardes, soy Kamenashi Kazuya…
– Jin, no has cambiado tus gustos ¿eh?… Buenas tardes.
– Madre, padre… Kazuya es… Mi pareja. – Les dijo Jin. Sus padres trataron de ocultar la sorpresa que ya era totalmente evidente.
– Kamenashi-kun, por favor cuída bien de Jin. ¿Sí?. – Me dijo su madre. Asentí.
Sabía que tenía que cuidarlo, pues Jin fumaba muchísimo y en etapas tenía que toamr pastillas para no caer en depresión. Hacía varios meses que no las tomaba.

La ceremonia era cerca de un río y hacía un buen día; todos se acercaron a la orilla del río a dejar que la corriente se llevara pequeñas tablas con veladoras encendidas y trozos de papel rojo que llevaban las condolencias hacia la familia por parte de los asistentes.
Jin simplemente escribió: “Espero que estés bien. Mejor. Por favor cuídanos a Kazuya y a mí. Como ya no puedo estar contigo, el resto de mi vida quiero estar junto a él”.
Dobló el papel y lo amarró a la vela, encendió está y la dejo ir…
Nos sentamos a la orilla de río mientras mirábamos como se iban alejando todos los pequeños pedazos de madera.
Me recosté sobre el césped y Jin se colocó sobre mó. Tenía una expresión mucho más serena e incluso sonreía.
– Gracias Kazua. Te amo. – Me dijo al oído.
– ¿Por qué agradeces?.
– Porque eres el único que me está acompañando en ésto… – Me besaba la frente y luego mientras nos besábamos en los labios, llegaron sus padres e interrumpierón.
– Disculpen… Jin, deberías comportarte por hoy.
– Lo siento. – Jin siguió besándome mientras yo sonreía y sus familiares se acercaban para presenciar aquél espectáculo.
Algunos miraban perplejos, otros murmuraban. Jin se detuvo y se puso de pie.
– Bueno bueno, se acabó el show… – Me ofreció la mano para que me levantara y abrió paso entre la multitud.

Llégamos al automóvil y de regreso a casa, nos pusimos a charlar.
– ¿Por qué hiciste eso?. – Era la ceremonia de tú hermano…
– A él le hubiera encantando ver como soy feliz.
– Pero… Tú familia…
– No importan, ellos no me importan ya…
– ¡No puedes decir algo así!. – Jin frenó de imprevisto.
– Sí puedo… Él único que me importa ahora, eres tú Kazuya. – Un beso más selló sus palabras.

Cuando llegámos había alguien afuera del departamento. Cuando vió a Jin se levantó y lo saludó.
– Akanishi, tenemos que hablar… – Jin puso cara de molestia y le pidió que se marchara.
– Pensé que hace tiempo te dije que no me buscaras más… – El chico pelinegro pareció incomodarse con las palabras de Jin y volteó a verme.
Su cara se iluminó y yo también estaba sorprendido.
– ¿No eres tú… Kamenashi?. – Preguntó.
– Sí… – Respondí aún impactado.
– Por favor, no le digas nada a Ueda. – Salió corriendo.
– ¿Lo conoces Kazuya?.
– Sí… Ueda comenzó a salir con él mientras estaba conmigo…
– Ah… Pues él venía conmigo estándo con Ueda entonces…

Anís. Cap2

Capítulo 2.

Ueda se despidió rápidamente de Jin y me pidió que lo acompañará hasta la puerta, así hice.
Me dio un abrazo más y me dijo que estaría disponible siempre que llegara a necesitarlo, enseguida; plantó un beso sobre mis labios. No le correspondí en lo absoluto.
Él simplemente sonrió y se fue sin decir nada más.

Aquél acto hostil de su parte me sorprendió y volví hacia donde se encontraba Jin, él actuaba indiferente.
– Esas flores que trajo Ueda, son lindas. ¿Verdad?. – Rompí el silencio.
Pero Jin en su lugar, tomó el florero y lo arrojó hacia el piso así como todo lo que encontraba a su paso; yo seguía perplejo.
Jin no decía nada, simplemente arrojaba todo y pisoteaba las flores pasando sobre ellas una y otra vez.
Cogió sus llaves de su automóvil, su saco y salió dando un fuerte portazo tras de sí.

Me eché a llorar sobre el sofá en el que alguna vez lo había echo antes, no soportaba ver a Jin en ese estado, pero tampoco podía hacer nada.
Era la segunda vez que peleábamos enserio desde que lo conocí, así que no sabía bien como manejar dicha situación.
Las lágrimas fluían velozmente sobre mis mejillas, sentía un gran vacío.
No sabía que hacer así que lo único que logré hacer antes de caer presa del sueño, fue enviar un mensaje de texto.
-”Por favor, regresa… Te amo, Jin”-.

Jin estaba junto a mí, me acariciaba y sonreía…
Sonó el timbre principal, desperté por la insistencia de las timbradas con los ojos hinchados y la vista nublosa. Jin había llegado.
Me miró con despreció y arrojó sus cosas sobre el sofá.
– Jin…
– ¿Qué quieres?. – Dijo fríamente mientras miraba las flores que yacían sobre el piso.
– Jin… – Era todo lo que podía decir.
Me agaché para recoger las flores y los pedazos de vidrio, eran tan finos que no noté cuando algunos trozos se clavaron en mis manos, hasta que comencé a sangrar. Jin se percató enseguida y fue a ver si estaba bien; sangraba mucho y Jin me miraba ahora con cara horrorizada.
Fue por unas vendas, alcohol y unas pinzas para quitar los pedazos de vidrio.

Lo hacía pacientemente intentando no lastimarme.
Cuando terminó, mi mano estaba cubierta de vendas y Jin de mi propia sangre. Me abrazó y pidió perdón.
– Lo siento tanto Kazuya… Perdóname, perdóname.
– ¿Porqué te disculpas?.
– Me enojé, actué torpemente y mira lo que te ha pasado, perdóname…
– Está bien Jin… No siento nada. – Jin pegó más su cuerpo contra el mío y así permanecimos varios minutos.
Cuando fuimos a dormir, me dolía la mano, pero no dije nada.
– Buenas noches Jin… Te… Amo…
– Buenas noches Kazuya… – La respuesta fría de Jin me hizo notar que él seguía molesto. Le dí la espalda en la cama, cosa que nunca hacía, pues siempre dormía abrazándolo.

Al día siguiente, Jin no estaba durmiendo, en su lugar y por toda la habitación había pétalos de diversas flores.
Quedé maravillado y me levanté corriendo para ver sí Jin se encontraba en casa.
– Jin, Jin…
– ¡Kazu-chan!. – Jin lucía tan animado entre todos esos pétalos regados por todos lados. – ¿Dormiste bien?. ¿Cómo se encuentra tú mano?.
– Bien, bien. Jin… ¿Ya no estás enojado?.
– ¿Qué quieres desayunar, Kazu-chan?. – Después de todo, seguía evadiendo el tema.
– Nada… No tengo hambre ahora. – Jin recogió algunos pétalos del piso y los esparció sobre mi.
Luego, dijo que tenía que ir a arreglar algunas cosas y volvería pronto.
La verdad, es que nunca volvió.

Pasó un día y Jin no volvía, algunos pétalos aún estaban frescos, no contestaba a su celular ni los mensajes.
Comenzaba a desesperarme y ya estaba casando de llorar y llorar.
Cerré todo y volví a mi departamento.
Todo estaba igual a como lo había dejado la última vez que viví ahí.

Una semana fue suficiente para que yo me encontrará en un estado denigrante, sentía que podía morir en cualquier momento.
Dejé de comer, sólo dormía y no salía para nada.
Un sobre blanco se deslizó bajo mi puerta.
Fui a ver quien lo había dejado ahí, cual fue mi sorpresa al encontrarme con Ueda otra vez.

– ¡AH!. Kame… No sabía que estabas aquí.
– Estoy aquí… ¿Tú qué haces aquí?.
– ¡No luces nada bien!. ¿Puedo pasar?. Si quieres podemos ir por un café o algo que gustes… ¿Estás bien?.
– ¡NO ESTÚPIDO UEDA!. ¡TODO ES POR TU CULPA!. – Estaba armando tremendo revuelo fuera de mi departamento, así que Ueda se invitó a pasar por sí sólo, después de todo, estaba tan acostumbrado.
– Kame… Sé que no estás con Jin…
– ¡¿QUIÉN TE HA DICHO ESO?, ¿TE LO HA DICHO ÉL?!… – Yo gritaba, lloraba y golpea el pecho de Ueda con todas mis fuerzas.
– La verdad… No. – Dejé de golpearlo porque el me tomó por los hombros y me arrojó contra la pared, luego me besó detrás de la oreja.
– ¡Aléjate de mí!. – Lo empujé también.
– Kame… Quiero, volver contigo.
– ¡Cállate!. – Ueda ya no renegó más y permaneció en silencio.
Luego giró y abrió la puerta; ambos quedamos paralizados al encontrar a Jin del otro lado.
Ueda pasó rápidamente a su lado y se fue corriendo.
Jin iba vestido de la misma manera que el día en que lo conocí, no dijo nada, recogió el sobre blanco que se encontraba en el piso y me lo entregó.

Encima de él tenía escrito ‘Perdóname’ y al reverso, un horrible dibujo de una pequeña tortuga con un corazón y a un sujeto abrazando a la tortuga.
Sabía que eso lo había echo Jin y no Ueda.

Parte 2:
Cuando recogí el sobre y leí lo que venía dentro, me emocioné tanto que abracé fuertemente a Jin y eche a llorar, él tan sólo se reía de mí y también me abrazaba.
Era la primera vez que Jin me escribía una carta, también era primera que me dejaba entrar a su corazón de una manera tan profunda.
Jin había dicho que me necesitaba.

Se separó de mi abrazo y me arrojó lentamente contra la pared del corredor principal y comenzó a besar con pasión; mis finos cabellos castaños se enredaban entre sus dedos cuando él los pasaba sobre mi cabeza.
Suavemente te aferraba a mí y aprovechaba la ocasión para reponer el tiempo perdido entre los dos.
Yo pensé que Jin sólo esperaba besarme hasta que se cansará, pero no fue así; hábilmente mientras besaba, también desabrochaba mis pantalones y me despojaba de la sucia playera que llevaba puesta, así, yo también hacia con él mientras mis manos recorrían su cuerpo bañado en éxtasis.

Jin y yo ahora estábamos completamente desnudos, así que él con sus manos me dirigió hasta el piso del departamento.
Ahí, medio sentados, Jin estaba sobre mí y yo recargado en la pared, él se movía como si aquello fuese un concurso de baile y él quisiera ser el ganador a como de lugar; sus sensuales movimientos me atrapaban por completo.
Nuestros cuerpos rozaban una y otra vez entre sí, por lo que efusivamente nuestros miembros se acariciaban cuando rozaban.
Coloqué mis piernas sobre sus hombros y él quedo arrodillado.
Jin besaba mi entrepierna y dejo a su lengua juguetear un poco con el miembro erecto que se encontraba frente a él. También acariciaba la parte más sensible de éste y después daba un leve mordisco.
Todo en un suave movimiento de caderas por su parte.
Sus rodillas raspaban una y otra vez contra el piso, pero a él parecía no importarle en absoluto, pues a pesar de los raspones, el sudor y el placer culposo, el seguía haciendo lo suyo.
Entre gemidos alcanzó a decir:
– Hacía mucho que no estábamos juntos así, ¿verdad Kazuya?.
– Sí Jin… Te extrañe tanto.
– Y yo a ti.
– No te vayas nunca más, ¿está bien?.
– Lo prometo.

En ese momento, comencé a llorar, ya que para mí una semana sin él era como una eternidad y no podía soportarlo más. Simplemente no imaginaba como sería sí no estuviera más conmigo. No quería pensar en eso.
Jin por su parte, se notaba mucho más tranquilo y lleno de vida, no sé si estaba agradecido conmigo o demasiado excitado, pero cualquiera que fuera el caso, yo lo amaba y me encantaba compartir mi vida con él y poder estar a su lado.
Cuando Jin se detuvo e incluso las caricias y los besos lo hicieron con él, comprendí que todo había terminado.

Jin se levantó y arrojó mis ropas contra mi cara, se sacudió las rodillas que estaban cubiertas de heridas y se vistió de prisa.
– Bueno Kazuya, tenemos que volver a casa.
– Sí, ya voy. – Yo por mi parte, me vestía lentamente mientras notaba como Jin observaba de reojo mi cuerpo.
Me acerqué a él mientras el se quedaba mirando de arriba a bajo pues
apenas llevaba puestos los pantalones desabrochados.
– Vístete rápido Kazuya… – Se agachó para perderme de vista.
Lo tomé por la cara y lo mije fijamente, él apartó mis manos y me besó una vez más, así que vacilamos otro rato.
Luego, él me ayudo a vestirme y nos marchamos.

Anís. Cap1

Anís.

Capítulo 1.

Hace dos años ya que te conocí, Jin.
Yo siempre iba a caminar allí, sin embargo nunca antes te había visto, incluso conociendo a varias personas que frecuentaban el lugar.

Aquél día iba caminando sobre la avenida principal, totalmente solo y cabizabajo. Era la primera vez que no asistía acompañado y me sentía extraño, de pronto me detuve ya que, un chico se paró frente a mí e interrumpió mi camino.
Lo miré pero él no me miraba, era un poco más alto que yo y llevaba gafas oscuras y un sombrero que cubría parte de su rostro, el pelo suelto a la altura del hombro.
Tan sólo se quedó de pie frente a mí.

Me dispuse a dar media vuelta y retomar mi recorrido, después de todo, a eso iba; ciertamente no esperaba que aquél chico hiciera o dijera algo, pero él tomó una tarjeta de un bolsillo en su pantalón y me la acercó al tiempo que susurraba ‘toma esto, por favor’.
Así lo hize y después en lugar de mirarlo, me quedé leyendo aquella tarjetita blanca serigrafeada, solo aparecía un número telefónico acompañado de una dirección.

Levanté suavemente el rostro y le pregunté decididó:
– ¿Quién eres?.
– Akanishi… Llámame. – Luego el se retiró los lentes y guiño el ojo derecho al tiempo que sonreía.
Me pareciá increíble la gentileza de sus gestos pero sólo asentí y seguí caminando.

La calle estaba repleta de parejas que iban a ese sitio para tener algún encuentro; también había grandes tiendas de juguetes, revistas y películas, todo, de una calidad obsena increíble. Parecía el paraíso de la lujuria.
Yo sin encambio, solo acudí a ese sitio para comprar una revista, quería ver al que fue mi amante con su nuevo juguete… Quería también, tomar mi corazón y destrozarlo por completo.
Llegué al último local sobre la calle, el A-801-AB.

– ¡Ah, Kazuya-kun!. ¿Qué te trae por aquí?. – Misaki, el empleado, corrió a darme la bienvenida.
– Hola Misaki, emm he venido a comprar la PikkuPikku 181… ¿La tienes?.
– Sí sí, es muy pedida, pero aún tengo algunos ejemplares. ¿Es esa dónde sale Ueda-san?-
– … Sí… Esa… – Misaki fue a la bodega y volvió con un ejemplar.
– ¡Aquí tienes!… Por cierto, Kazuya… Escuché que Ueda-san y tu…
– ¿Ya no éstamos juntos?. – Interrumpí.
– Sí… Eso… ¿Es cierto?.
– Es cierto…
– ¡Oh Kame-kun!. ¡Lo siento tanto!.

Era repugnante ver a Ueda besar a alguien más, no soportaba nisquiera la idea de saber que alguien más estaba a su lado, totalmente desnudos y uno sobre el otro acariciándose y riéndose de mí sobre esas páginas totalmente impresas a color…
Pero, entre ellas, había una foto particularmente encantadora, era de Ueda, aparecía sólo. Mi Ueda.
El rostro de Ueda, sus ojos totalmente cristalizados a punto de estallar… Perdió el encanto dicha imagen cuando advertí las próximas lágrimas.

– Así que tú nuevo juguete es malo en la cama ¿eh?. – Me atreví a bromear.
La verdad es que por dentro estaba muriendo, pero quería tomarlo todo con humor y olvidar.
Tomé el móvil y comenzé a marcar el número impreso en la tarjeta.

– ¿Sí, diga?. – Contestó alguien desde el otro lado.
– ¿Quién eres?. – Pregunté de nuevo.
– ¿Quién habla?. ¿Quiéres servicio?. – Evadía mi pregunta.
– ¿S… Servicio?.
– Creo saber quien eres, me interesas. ¿Yo te intereso?.
– ¡¿Quién eres?!.
– Sigue la dirección de la tarjeta, te estaré esperando. – Colgó.

No estaba seguro de asistir a aquella reunión improvisada. Sí, tenía curiosidad pero no tanta.
Seguí hojeando la PikkuPikku… Quería morir, gritar, olvidar.
Tomé mi saco, la billetera, las llaves y salí corriendo.

Afuera hacía frío y estaba lloviendo, el lugar no quedaba muy lejos, pero aún así llegué empapado y cansado.
El chico de la tarde abrió la puerta.
– ¡Viniste!. ¡Adelante, pasa!. – De nuevo era amable conmigo.
– Eh… Buenas noches, disculpa que llegará así… Además ahora, estoy ensuciando aquí y vengo empapado…
– No te preocupes, viniste y eso me hace feliz…
– ¿Perdón?.
– Es decir, tú, ese chico con el que tropezé… Aquí, en mi casa… Bueno, eso me hace feliz. – El chico fue por una toalla y me la ofreció.
– Gracias…
Cuando ya estaba algo seco, él me ofreció pasar a su ducha para regular mi temperatura y así no enfermar. Accedí.

Abrí la llave mientras me desvestía y colgué mis ropas allí mismo, el agua era tibia y el baño era simple pero bien decorado, era cómodo.
Después, mientras me estaba mojando, alguien tocó a la puerta, era él.
– Perdón, te traje ropa… Me llevaré la tuya y la pondré a secar en otro sitio. Espero que esta te quede bien.
– Sí gracias, muchas gracias. – No podía verlo por la puerta corrediza de la ducha.
– ¿Estás disfrútando del baño?.
– Sí, es agradable… – De pronto, él corrió la puerta y entró conmigo, había suficiente espacio para los dos y quedé maravillado con ese atrevimiento de su parte. Su cuerpo estaba perfectamente moldeado.
– Y… ¿Qué tal ahora?. – Preguntó suavemente.
– Sí, lo disfruto. – Respondí.
– Me alegra… Por cierto, me llamo Jin, Akanishi Jin. ¿Y tú?.
– Jin… – Susurré. – Mi nombre es Kamenashi, Kamenashi Kazuya.
– ¿Kazu-chan?… Es lindo. – Dijo mientras se acercaba para besarme, correspondí a su beso, la tentación era grande y el agua escurriendo por su cuerpo, seductora.
Luego, él me beso más mientras aferraba sus manos a mi pelo. Me fascinaba aquella actitud decidida, el sabía lo que estaba haciendo.

Aquél encuentro no fue nada más que besos y caricias, incluso si la erección de Jin era notoria, no pasó a más.
Se detuvo mientras me miraba encantado, después me plantó un par más de besos en el cuello. Yo sólo sonreía.
Jin salió de la ducha y me ofreció una toalla, también me mostró el lugar exacto de la crema y cualquier otra cosa que pudiera necesitar… El salió con una toalla encima cubriendo su espalda.

Cuando terminé y salí, Jin llevaba puesta una enorme y suave camisa blanca y pantaloncillos de mezclilla.
– ¿Tienes que salir?. – Dije.
– No, no.
– Ah, entiendo. – Jin me ofreció a tomar asiento sobre el sofá y colocó dos tazas de té sobre la mesa.
– ¿Gustas un poco de té, Kazuya?.
– Sí, gracias… – Me acerqué para tomar un ligero sorbo. El sabor era suave.
Jin se acercó y me acarició el pelo.
– Me gusta como te ves con el cabello húmedo. – Añadió.
– A Ueda también… – Susurré.
– ¿Perdón?. – Me tomó por los hombros y se acomodó de modo que quedáramos de frente. Yo dejé la taza sobre la mesa. – ¿Estás saliendo con alguien?. – Preguntaba con cara de preocupación,
– No, no es eso… – Miré hacia abajo, no podía sostenerle la mirada.
– ¿Estás mintiendo Kazuya?. – Aunque el enojo de su parte era evidente, el me sostenía suavemente.
– No te estoy mintiendo… Eso ya terminó… Hace mucho tiempo. Es sólo que… Lo recordé ahora…
– Kazuya, no seas imbécil. Eso ya terminó, ¿verdad?. Bueno, pues ya olvídalo… Por favor, olvídalo…. – Jin se inclinó para plantarme un beso en la frente.
Yo me sentí seguro una vez más desde aquél día, sentí apoyo de su parte.
Su tacto era caliente y sus besos cálidos.

Seguí bebiendo… Jin se levantó y se fue hacia otra habitación, lo seguí.
Él sólo estaba recostado con los ojos cerrados y una expresión triste, me acosté a su lado y lo abracé, me miró sorprendido.
– Lo siento Kazuya, todo pasó muy rápido. ¿No?.
– No, eso no importa Jin… Esta bien. – Lo abracé mucho más fuerte.
Permanecímos así algunos minutos, luego, nos quedamos dormidos.

Cuando desperté, todo estaba en completa oscuridad y silencio; los automóviles ya no pasaban por las calles. Tomé el móvil para ver la hora ‘3:30am’.
Era tarde, habíamos dormido mucho.
Después, noté que Jin ni se encontraba dormido a mi lado. Salí a buscarlo.

Él estaba en la cocina recalentando sobras de comida.
– ¡Kazuya!, que bueno que despertaste, ¿tienes hambre?. – Preguntó cuando vió que me acercaba.
– Sí… Un poco…
– Toma asiento, en un momento estará listo… – Cuando Jin terminó todo, lo puso sobre la mesa y me invitó a probarlo, así hice…
– Umm… ¡Está rico!. – Le dije.
– ¿Sí, te gustó?. – Preguntó sorprendido.
– ¡Sí!. ¿Qué es?.
– Umm… Bueno… Sobras de Yakimeshi de pollo, un poco de calamar, curry del otro día…
– ¿¡Enserio es todo eso!?. – Y aunque la mezcla era extraña, me gustaba…
– Sí. – Jin mostró una sonrisa sincera y me acercó un trozo de pollo para que lo comiera, luego, él también comío un trozo y así sucesivamente hasta que terminamos.

Después, Jin se llevó los platos y cuando volvió se inclinó a mi lado.
– Quiero pasar más tiempo contigo, Kazuya.
– A mi también me gustaría… – Le dije.
Jin me abrazó de nuevo, un abrazo eterno que disfruté.
En ese momento también pensé, que definitivamente quería pasar todo mi tiempo a su lado.
Tal ves era una situación extraña, yo… Involucrándome con un extrao, comiendo en su casa, duchándome con él… Sí, era extraño pero a mi me parecía bien.
Cualquier persona lo llamaría destino.

Después de eso, Jin me cogió la mano y dijo que me llevaría a un sitio especial…
Me dirigió a unas escalas que se encontraban al lado de su habitación, luego tras subir algunos escales, aún tomados de la mano, llegamos frente a una puerta negra; Jin giró la perilla y el espectácuo que ví enseguida fue maravilloso…
Habíamos llegado a la azotea de su departamento, no había tantos edificios y el paisaje era encantandor, contrastaba con el gran cielo nocturno perfectamente estrellado…

Jin nos llevó hacia un rinconcito sobre el piso, pidió que me recostará… Él se recostó a mi lado una vez más.
– Este lugar es agradable…
– Sí, por eso te traje aquí. – Dijo-. Además, donde éstamos acostados, es el sitio ideal…
– ¿Sueles venir aquí a menudo?.
– No realmente, sólo cuando tengo tiempo…
– ¿Ahora lo tienes?.
– Para tí, siempre lo tendré, Kazuya.
Jin me encantaba cada segundo un poco más. Me acurruqué entre sus brazos mientras el me besaba suavemente.

Al día siguiente, desperté nuevamente en la habitación de Jin. Él todavía estaba durmiendo, era temprano según aseguraba el reloj despertador.
Tomé mi móvil y sigilosamente enfoqué su rostro. ¡Clic!.
Era una fotografía extraordinaria; Jin durmiendo boca abajo con una expresión tranquila y amigable en el rostro, su pelo castaño revuelto por todos lados… Jin abrazando una almohada mientras la sábana le cubría apenas un poco más debajo de la espalda.
Lucía como un ángel y era mí ángel.

Me acosté junto a él de nuevo. Frente a frente.
Unos minutos después, cuando estaba cayendo en un sueño vacilante, sentí como Jin me acariciaba la cabeza, lentamente abrí los ojos y le sonreí, él también me miraba así…
– Buenos días Kazuya… – Dijo en voz baja, luego me plantó un beso en los labios.
– Buenos días Jin… ¿Dormíste bien?.
– Si estabas conmigo, sí. ¿Tú?.
– Sí, dormí muy bien…
– Entonces, tendrás que venir a dormir conmigo todos los días. – Decía pícaro.
– ¿Puedo?. – Y yo, le seguía el juego.
Sonó el timbre del departamento, Jin se puso la misma camisa que la noche anterior y fue a abrir.
Yo me quedé allí esperando a su regreso…
Diez minutos más y no volvía.
Me levanté y me dispuse a espiar por la puerta. Apenas alcanzaba a escuchar la voz de Jin y la de otro hombre.

– Akanishi-san, te necesito…
– Ya te dije que se acabó, no hay más…
– ¡Pero tú eres el que me buscó Akanishi!… Y luego, te necesité… Por favor… Una vez más házme tuyo… Lléname de placer… Te pagaré por eso y lo que te debo… – Aquella persona, sonaba histeríca, comenzaba a gritar.
– ¿Puedas dejar de gritar?. – No te necesito a tí ni a tu dinero. ¡Ya no!. ¡Lárgate de mi casa!.
– Akanishi… – El llanto era evidente en su voz quebrada. – Hace una semana… ¡Te necesito!. ¡Házme el amor de nuevo!. ¡Debe ser fácil para una persona como tú!.
– ¡CÁLLATE Y VETE DE AQUÍ!. – Jin también estaba gritando, se escuchaba enojado.
Yo tenía ganas de salir y detener aquella pelea cuya razón no comprendía del todo, comenzaba a entender la clase de vida que llevaba Jin… Sabía que no debía involucrarme más.

Tomé mi ropa seca, me la puse, hice la cama y me ahogé en lágrimas.
Ya no escuchaba la discusión y Jin entró a la recámara, corrió a abrazarme. Me quedé callado.
– Perdona por todo ese alboroto… Se ha ido. – Me levanté, aparté a Jin de mi lado, tomé mis cosas y salí tan rápido como pude de allí..,

Jin salió corriéndo detrás de mí y logró alcanzárme, me envolvió entre su abrazo por detrás.
Me detuve esperando escuchar una explicación lógica.

– Kazuya… ¿Puedo explicarte?. – Preguntó entre sollozos.
– ¿Qué cosa?. – Dije fríamente.
– Entre… Esa persona y yo… No hay nada, ¿sí?. Kazuya, no te equivoques, el único que me importa eres tú… Yo, me dedicaba… a eso… Pero, hace una semana que lo dejé y luego, llegáste tú y con más razón decidí dejarlo… – La voz de Jin estaba completamente quebrada, él me abrazaba fuertemente.
– Entonces si pensáste dejarlo, ¿qué hacías en aquél lugar?.
– Fuí a un bar… Pero antes de llegar, tropezé contigo… ¿Tú que hacías ahí?.
– Fuí a comprar una revista…
– Kazuya, ¿quiéres volver a mi casa?.
– Sí… – Dí la vuelta, tomé su mano y regresamos.

Cuando entrámos, Jin se sentó en el sillón más grande de la sala; yo me acosté sobre sus piernas.
Jin me acarició el pelo y también detrás del oído, sin saberlo, Jin acariciaba mi punto débil y también mi favorito. Yo, sonreía.

– ¿Te gusta Kazuya?.
– Sí… Me gusta… – Con sus finos dedos fue recorriendo mi cabeza, mi cara y mis labios. Comenzó a llorar de nuevo.
Sus lágrimas cayeron sobre mi rostro.
– Jin… Jin… – Yo también lloraba ahora.
Jin se inclinó más y quedó a pocos centímetros de mi cara, se cubría el rostro con las manos.
– ¿Por qué lloras?.
– Lo siento Kazuya… – Se limpió las lágrimas y me mostró una sonrisa fingida.
– No tienes que hacer eso Jin… – Me levanté y lo abracé tan fuerte como pude, él se aferró a mi abrazo y dejó escapar más lágrimas que antes.
– Kazuya, quiero terminar con esto… Quiero dejar de ser un objeto sexual al que todos recurren para olvidar… Quiero… estar… contigo… Kazuya… – Antes de que yo pudiéra decir algo, él sigió hablando mientras se ahogaba en llanto. – Pero, sé que mi pasado… Eso a lo que me dedicaba…. Probablemente tú no puedas entenderlo…
– ¡No digas eso Jin!, lo entiendo… ¡No me importa a que te dedicabas!; es tú vida, tú sabes lo que haces y además, eres alguien atractivo y joven… Además… Tienes toda una vida por delante, necesitas dinero… – Jin rió.
– ¿Dijiste atractivo?.
– Eh… Sí… No… No es que quise decir eso. – Jin se abalanzó sobre mí y me tiró contra el sofá.
Nos besamos.
– Jin, yo te apoyaré siempre… No te preocupes.
– Gracias Kazuya. – Un beso más… Diez besos más.
– ¿Porqué a mí sólo me besas?.
– ¿Qué quieres decir?… ¿Quiéres ser parte de mí?. ¿Quiéres que sea parte de tí?.
No quiero hacer algo que tú no quieras. – Jin me seguía besando. – Además, no quiero que seas mi objeto y ya. Sí llego a acostarme contigo, será por amor. – Añadió.
– Entonces… Ámame…
– Te amo. – Jin sellaba cada una de sus suaves palabras con un beso.

Una hora después, Jin se estaba duchando y yo miraba televisión cuando salió el anuncio de un nuevo parque de atracciones donde la entrada era gratuita por inaguración.
Jin salió del baño, iba secándose la cabeza y sin prenda alguna, después de todo, era su casa y él era libre de andar por ahí desnudo.
Se detuvo frente al televisor.
– ¿Te gustaría ir allá, kazu-chan?
– ¿Kazu-chan?.
– Me gusta…
– Kazu-chan quiere ir a ese lugar.
– Bien, pues irémos. Voy a vestirme. – Jin se fue hacia su habitación.

Cuando salió, iba vestido con un pantalón pescador de mezclilla, una playera negra de manga corta y encima otra corta a cuadros y rayas rojas con blanco, cuello en “V”.
Además, llevaba el pelo recogido en una coleta y una gorra negra.
– Te ves bien… Además, ¡hueles a anís!.
– Jajaja, gracias… – Jin apagó todo y salímos.
El camino fue corto, pero agradable; cuando llegamos al parque, estaba repleto de personas, había desde parejas y grupos de amigos, hasta familas completas.
Jin y yo ibamos tomados de la mano.
Parámos en un puesto de algodón de azúcar. Jin compró uno de color azul, lo acercó a mí para que comiera, él también se acercó para darle otro mordisco mientras yo comía, la gente nos miraba perpleja.

Conforme segímos caminando, Jin cortaba pequeños trozos y me los ponía en la boca, casi como si estuviera alimentando a un bebé, luego, me besaba mientras el algodón se deshacía en nuestras bocas.
Las personas nos dedicaban miradas reprobatorias, a mí me incomodaban aquellos murmullos y acusaciones, pero Jin me cobijaba entre sus brazos mientras yo me apoyaba en sus hombros… Así, olvidaba todo lo demás.
Subímos y entramos a algunas atracciones, fuímos a comer y así se fue volando la tarde entera.
Volvímos a su departamento.

– ¿Tienes que ir a casa Kazu-chan?.
– No, no tengo que ir…
– Entonces, ¿te quedas conmigo?. – Dijo emocionado.
– Quiero quedarme contigo, tonto. – Fuí por un vaso de agua y cuando regresé Jin no estaba, lo busqué y nada…
Escuché un fuerte ruido en las escaleras, fuí a ver.
Jin se estaba riéndo mientras estaba tumbado sobre el último escalón.
– Tropezé. – Seguía riéndo.
– ¿Estás bien?. – Y a mí, me invadía la preocupación.
– Sí, sí… ¡Mira Kazu-chan, vamos arriba!. – Se levantó y subimos corriendo hacia la azotea.
Otra vez, el paisaje era de admirarse. – Aquí dormirémos hoy. ¿Qué te parece?.
– ¡¿Enserio?!… ¡Es una buena idea!. – Noté que Jin ya había llevado un futón hasta aquél sitio, fuí a acostarme. Jin sólo se sentó.
Así permanecímos un largo rato, charlando, hasta que comenzamos a dormir…
– ¿Estás durmiendo Kazuya?. – Susurró.
– No… – Lo abracé.
– ¿Sabías que te amo?. – Dijo.
– Y yo te amo a tí… – Jin se colocó sobre mi cuerpo y me besó, luego acarició detrás de mi oído y siguió besando.
Lentamente le quité la camisa y la playera, luego desabotoné sus pantalones y también lo despojé de ellos. El también hizo lo mismo conmigo.
– ¿Está bien, Kazu-chan?.
– Sí…
Nos seguímos besando y acariciándo. Jin llevaba el control y besaba suavemente, también me repetía hermosas palabras y besaba por todas partes.
Jin acomodó mis piernas y también su cuerpo, lentamente jugueteó con mi miembro y luego dejó entrar al suyo.
– Ahh Jin… Ahh… – Le arañé la espalda mientras el placer me invadía.
Él entraba y salía, siempre con cuidado intentándo no lastimarme.
El aroma de su cuerpo; anís, invadía todo el ambiente. El viento era fresco, no se escuchaba ruido alguno además de nuestros silenciosos gemidos.
Yo arqueába mi cuerpo, Jin jugueteaba.
– Ahhhh, te amo Kazuya. – Besába, acariciába, jugaba, mordía, disfrutába.
Cuando terminamos, estábamos bañados de pasión y también, estábamos cansados.
– Ahora tú también hueles a anís. – Dijo Jin mientras comenzaba a dormitar.
Su aroma se había impregnado en mi cuerpo tras aquél acto de amor.
Siempre que hacía el amor con Jin, terminaba yo con su olor tan característico

Dos meses después, Jin y yo ya vivíamos juntos. Y un año más tarde, fue suficiente para que decidiéramos estar juntos por siempre.
Un día común y corriente, Jin despertó muy amoroso y no paraba de besarme.
– Jin, amor, tengo una pregunta desde que te conocí…
– ¿Qué cosa?…
– ¿No dicen que las prostitutas no besan en la boca?. – Jin se echó a reír, me dió un leve golpe en la cabeza y añadió…
– Pues yo, sí. – Me besó.

Ya por la tarde, Jin estaba leyendo el periódico y yo preparaba la comida cuando alguien llamó a la puerta, fuí a abrir y me congelé cuando del otro lado del portal encontré a un sonriente Ueda con un enorme ramo de flores.
– Ueda… ¿Qué haces aquí?.
– ¡Kame!… Investigué tu dirección, compré las flores, llegué aquí y tadan~. Además, he venido a felicitarte Kame, me da tanto gusto que seas feliz. ¿Puedo pasar?.
– Sí claro, adelante… – Tomé las flores, lo presenté con Jin y fuí por un jarrón y algo de agua.
Jin y Ueda charlaban, luego se dieron un fuerte apretón de manos y un abrazo.
Eso me sorprendió.
Luego, Ueda volvió conmigo y me abrazó también felicitándome de nueva cuenta.
– Oye Kame, ¿cambiaste tú colonia?. – Preguntó.
– No… ¿Por qué?.
– Hueles como… ¡A anís!. – Dijo… Yo, en el rostro de Jin noté una sonrisa de complicidad dirigida a mí.

¿Recuerdas?…

Lágrimas en la Lluvia ~ CN BLUE

Domo~!

Pues como la rola del último fic no es de ningún grupo de la JE´s, aki les dejo la letra en español por si alguien se pregunta por qué elegí dicha canción para el Fic AKame titulado “Tres Deseos”…

Douzo~!

Lágrimas en la lluvia

~ CN BLUE ~


Nadie nunca ve… nadie siente el dolor

Lágrimas en la lluvia

Le pido un deseo a las estrellas, me pregunto dónde estas

Deseo que vuelvas a mi otra vez

Y todo es lo mismo que solía ser

Veo los días pasar y aún me pregunto por qué

Me pregunto por qué tiene que ser así

¿Por qué no puedo tenerte aquí como solía ser?

No sé cuál camino escoger

¿Cómo puedo encontrar el modo de seguir?

No sé si puedo seguir sin ti

Aún si mi corazón todavía esta latiendo sólo por ti

Realmente sé que no te sientes como yo

Y aún si el sol está brillando sobre mí

¿Cómo es que todavía me congelo?

Nadie nunca ve, nadie siente el dolor

Derramé lágrimas en la lluvia

Desearía poder volar, me pregunto qué dices

Desearía que volaras de vuelta a mí

Espero que todo sea lo mismo que solía ser

No sé cuál camino escoger

¿Cómo puedo encontrar el modo de seguir?

No sé si puedo seguir sin ti, sin ti

Aún si mi corazón todavía esta latiendo sólo por ti

Realmente sé que no te sientes como yo

Y aún si el sol está brillando sobre mí

¿Cómo es que todavía me congelo?

Nadie nunca ve, nadie siente el dolor

Derramé lágrimas en la lluvia

Oh… Derramé lágrimas en la lluvia

Oh… Hey… Lágrimas en la lluvia

Aún si mi corazón todavía esta latiendo sólo por ti

Realmente sé que no te sientes como yo

Y aún si el sol está brillando sobre mí

¿Cómo es que todavía me congelo?

Nadie nunca ve (nadie), nadie siente el dolor (nadie)

Derramé lágrimas en la lluvia

Lágrimas en la lluvia…

Lágrimas en la lluvia…

Lágrimas en la lluvia…

Lágrimas en la lluvia…