Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Akanishi Jin

Telaraña (kamePi)

Título: Telaraña

Autor: Lilith

Pairing: Kamenashi Kazuya & Yamashita Tomohisa + OC

Fandom: Johnny’s Jimusho

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai  / Angs / Romance / Escolar / AU / Todo público

09/06/14

To: Ai-chan, que es una de las dos culpables de que yo le haya tomado tanto gusto al KamePi aunque eso signifique separar al AKame TwTo Otanjoubi Omedetou, pekeña! Espero que podamos seguir acumulando recuerdos Johnnysticos juntas por muchos años más! ^^ I luv u ❤ 

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Todo sucedió de un modo tan lento que apenas si fui consciente de lo que pasaba hasta que había sido demasiado tarde.

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Tomo y yo nunca habíamos sido los mejores amigos. Para ser sinceros, nos odiábamos mutuamente. ¿Cuándo había iniciado esa situación? La verdad ni siquiera lo recordaba. Pero para cuando entré al instituto, ya era un hecho que no nos soportábamos y que si terminábamos coincidiendo en algún lugar, seguramente discutiríamos o incluso nos agrediríamos, con suerte solo nos miraríamos mal y nos ignoraríamos; todos lo sabían y todos preferían no estar cerca cuando esas cosas ocurrían… cosa que, para mi pesar, sucedía cada vez más a menudo ahora que estábamos nuevamente en la misma escuela. Adiós nuevamente a mis pacíficos días de instituto. Al menos hasta que él se graduara y yo pudiera recuperar mi tranquila vida de estudiante.

-Deberías simplemente ignorarlo, Kame-chan…- Era lo que Ueda siempre decía y yo sabía que tenía razón, pero simplemente no podía. Una vez que lo tenía frente a mí y que me miraba de ese modo que tanto me molestaba, ya no podía pensar, simplemente se me calentaba la sangre y quería golpearlo, hacer desaparecer esa cara suya que tanto me sacaba de quicio. -…no me gusta verte con esa expresión molesta en tu carita.- Fue inevitable que una sonrisita se me dibujará en los labios cuando me tocó la punta de la nariz con su dedo de ese modo tan dulce que solo él tenía.

-Tat-chan…- Y cómo a menudo pasaba, sus tiernas caricias y sus suaves labios sobre los míos, eran lo único que podía hacerme dejar de pensar en Tomo y su cara de palo arrogante. Ueda siempre había tenido ese extraño poder sobre mí. Solo él era capaz de hacerme olvidar todos mis problemas y preocupaciones.

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Nos habíamos conocido en una librería durante mi viaje escolar a Yokohama al final de mi primer año de secundaria. Ese día también había peleado con Tomo, ni siquiera recuerdo por qué, sólo recuerdo que por segunda vez nos habíamos agarrado a golpes en un parque cercano a la casa de huéspedes donde estábamos; molesto por haber sido derribado nuevamente frente a todos, me había ido a caminar en un vano esfuerzo por tranquilizarme antes de poder volver.

-¿Estás bien?…- Me habían extendido un bonito y caro pañuelo de seda de color azul marino con ribetes plateados. Levanté la mirada dispuesto a desquitar un poco de mi frustración con el niño de papi que se atrevía a sentir lastima por mí… pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta cuando miré esa brillante sonrisa dedicada únicamente para mí.

 

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Romeo, Julieta y el… ¿gato? (RyoDa)

 
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Título: Romeo, Julieta y el… ¿gato?
Autor: Omocha y Lilith *nuestro primer trabajo juntas, weee!~*
Pairing: Ueda Tatsuya & Nishikido Ryo
Fandom: KAT-TUN & Kanjani8
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai  / Yaoi / Lemon / Angs / Romance / Comedia / AU
04/10/13
To: Ueda Tatsuya por existir y llenar nuestra vida de tantas cosas hermosas… empezando por nuestra amistad~ Otanjoubi omedetou Uepi!~
N/A: Jajaja se suponía que ibamos a escribir un shot corto jajajaja pero ya ven yo y mis biblias XD Es largo, pero espero que le den una oportunidad ^^b
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Guardé la libreta en mi mochila. No había dormido muy bien la noche anterior y las cervicales me estaban matando… Tal vez venir había sido un error, podía haberle puesto una excusa al profesor y librarme del viaje, pero era el delgado de la clase, “tenía que dar un buen ejemplo”, o eso me habían dicho a mí mismo por lo menos unas cien veces en un intento desesperado por auto convencerme de que esto era lo mejor para mí.

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Suspiré mirando por la ventana con desenfado mientras escuchaba música en mi reproductor, nada era mejor que escuchar a Gackt cuando me sentía de este modo. El paisaje había cambiado de lo urbano que habíamos dejado atrás antes de subir al transbordador, a lo rústico de nuestro destino en medio del océano. No me desagradaba del todo, había crecido en un ambiente similar hasta que nos trasladamos a Tokio cuando todavía era un niño… pero de todos modos me resultaba extraño verme rodeado de naturaleza y no de los imponentes rascacielos de la ciudad donde vivía ahora.
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Algo bueno dentro de todo lo malo es que iba a estar rodeado de gatos. Una sonrisa tonta apareció en mi rostro cuando me lo imaginé… cientos de gatos peludos y mimosos y muy pocas personas en esa pequeña y olvidada isla en medio de la nada. Tashirojima se podía volver mi lugar ideal en todo Japón. El autocar frenó y la profesora dio algunas indicaciones (bastantes obvias) sobre cómo nos debíamos de comportar en el hotel y en la isla en general… Después de todo, este no era nuestro primer viaje de excursión como alumnos del Aoyama Gakuin, ya sabíamos que debíamos mantener cierto perfil ante la sociedad por el bien del prestigio de la Institución, o al menos eso era lo que a menudo nos recordaban la directora y los profesores.
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Esperé a que todos mis compañeros bajaran antes de poder hacerlo yo, no porque fuera mucha mi amabilidad, sino porque nadie esperaba que fuera de otra forma, ninguno de ellos me dejó paso para que lo hiciera antes ni me dirigió una sola mirada mientras pasaban por mi lado, ¿para qué? Nunca habíamos congeniado bien, me recordaban demasiado a mi familia, todos interpretando un papel de perfección sólo por aparentar y quedar bien frente a los demás cuando la realidad distaba tanto de la fantasía. No, ya tenía demasiado de esa farsa en mi casa como para encima tener que representar algo que no era también fuera de ese lugar. Era mejor ignorarlos y pasar el resto de mi vida escolar en un entorno menos estresante que el de mi casa.
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Apenas entramos al Ryokan donde nos hospedaríamos, los dueños nos dieron la bienvenida. Como supuse, la mayoría de las personas que vivían ahí eran adultos mayores. La profesora repartió las llaves. Dejé mi maleta en la que sería mi habitación, grande, tradicional y… solitaria, justo lo que necesitaba. No me extrañó ser el único sin un compañero de habitación, tampoco fue algo que me hiciera sentir mal, ya lo suponía… y casi rogaba por ello cuando salimos de la escuela esa mañana.
-Podría ser peor…- Me dije a mí mismo en voz alta mientras guardaba algunas de mis cosas en los cajones y me preparaba para salir sin perder tiempo; ya que había venido, disfrutaría lo máximo posible mi estadía en la Isla de los Gatos.
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Just One More Kiss (JinDa)

 
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Título: Just One More Kiss
Autor: Lilith 
Pairing: Akanishi Jin & Ueda Tatsuya 
Fandom: KAT-TUN
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai  / Angs / Romance / AU
04/07/13
N/A: Pues escribí este shot por el cumple de JinJin para un concurso del fanclub de México XD Espero que les guste, es muy cursi~
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 ¿Hacía cuánto que nos conocíamos?
La verdad es que ya ni siquiera lo recuerdo… prácticamente lo conozco desde que estábamos en el jardín de infancia. Toda la vida habíamos estado juntos. Él es lo único que viene a mi mente si hablamos de recuerdos. Siempre había estado ahí… a mi lado.
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Podríamos decir que siempre fuimos mejores amigos. Antes de que supiéramos incluso lo que esa palabra significaba, nosotros sabíamos que siempre estaríamos juntos. No había nada que no supiera de él y no había nada que no supiera de mí. Así era nuestra vida juntos. Riendo… llorando… peleando… descubriendo… aprendiendo… simplemente, siendo nosotros mismos…
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El tiempo no hacía sino unirnos más y más. Y con el paso de los años, lo único que cambió entre él y yo, fue nuestra apariencia. Por dentro, seguíamos siendo los mismos niños que se conocieron jugando con la arena en el parque del vecindario, hacía más de quince años.
Pero la vida no siempre suele ser color de rosa… al menos eso fue lo que aprendí aquel día…
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Noche Eterna (OkeDa/RyoDa)

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Título: Noche eterna
Saga: REQUIEM
Autor: Lilith 
Pairing: Ueda Tatsuya & Okura Tadayoshi / Nishikido Ryo & Akanishi Jin
Fandom: KAT-TUN & Kanjani8 / JE’s
Tipo: One-shot
Género: Yaoi / Lemon / Violacion / Angustia / Vampiros / Shonen-Ai
N/A: Este shot se desarrolla después del fic “Entre mis brazos”
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“REQUIEM”
El canto para el descanso de las almas…
O al menos eso era lo que yo sabía…
Toda una vida de disfrutar de los cantos fúnebres compuestos por los grandes maestros de la música mientras bebía una copa de vino tinto contemplando la frialdad del exterior a través de la ventana estando al resguardo del mundo en la comodidad de mi ignorancia sentado en un sillón… toda una vida de vivir creyendo ciegamente una mentira…
Porque ahora sé… que el Réquiem no es sino el vals de la condenación que todos y cada uno de nosotros bailamos cada noche durante esta maldita Danza Macabra que llamamos vida… nuestra eterna no-vida…
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Todo había comenzado aquella noche que terminé dormido entre sus brazos. Después de conocerlo, mi vida dejó de ser esa rutina aburrida dictaminada por las marionetas que bailaban a mi alrededor haciendo de ella un burdo espectáculo carente de encanto.
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Había sido mi primera vez. Había dejado de ser virgen a los 21 años… y contrario a lo que había pensado y deseado durante toda mi vida… aquella noche inolvidable había sido con un perfecto desconocido… y es que además de su nombre y de sus besos, yo no conocía nada de él. ¡Pero qué más daba! Había sido la mejor experiencia de mi vida y no me arrepentía de absolutamente nada. Y sí… Tal cual están pensando, fue otro chico quien volteó mi mundo de cabeza: Okura… Tadayoshi Okura… Aunque ni siquiera estaba seguro de que ese haya sido realmente su nombre porque… efectivamente, cuando desperté esa mañana, él ya se había ido… dejando tan sólo una nota sobre la almohada diciendo que volvería esa noche. ¡Ja! Sería bonito creer que así será, pero mi corazón hace mucho que dejó de hacerse ilusiones con respecto al amor a primera vista, así que estoy perfectamente consciente de que mi primera vez no fue sino una aventura de una noche en brazos del chico más guapo que había conocido en mis 21 años de vida. Nada más ni nada menos que eso. Y estaba bien con ello porque por primera vez en mucho tiempo, había sido realmente feliz… Libre.
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Eran alrededor de las dos de la tarde cuando me decidí a salir de la cama para tomar un baño y desayunar. ¡Dios! Me dolía cada célula de mi cuerpo como si hubiera corrido cien kilómetros y a pesar de que había dormido mucho más de lo que acostumbraba, seguía sintiéndome cansado y quería volver a la cama. Y así lo hice, porque cuando menos pensé me había quedado dormido en el sillón mientras veía la televisión, así que como pude, mejor me arrastré a mi cuarto y me volví a meter debajo de las cobijas. ¿Tan agotador era el sexo? No entendía como había personas que querían o podían hacerlo hasta tres veces al día… ¿Eran humanos?
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Ni siquiera me extrañó haber estado soñando con él. Ya me lo esperaba, después de todo lo que había pasado la noche anterior, no era para menos que hubiera dejado una fuerte impresión en mí.
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Lo que si no esperaba en absoluto, fue que me despertara el timbre y mucho menos verlo ahí afuera cuando abrí la puerta aún adormilado. Apenas alcanzaba a asimilar el hecho de que efectivamente era él quien estaba de pie frente a mí con esa hermosa sonrisa y no un espejismo producto de mi imaginación, cuando se lanzó sobre mí y comenzó a besarme. Pero no. No eran besos cargados de deseo sino besos tiernos un tanto plagados de desesperación… Como si hubiera pasado toda una vida desde la última vez que nos vimos.
-Okura-san?…- Me descolocó un poco su comportamiento y pese a que no me molestaba que estuviera abrazándome de ese modo, me preocupaba un poco el por qué lo hacía.
-Okura está bien… No es necesario que seas tan formal, Tatsuya…- Susurró en mi oído sin separarse de mi cuerpo. No podía resistirme a su forma tan apasionada y tierna de ser. Correspondí aquel abrazo como si fuera lo más natural del mundo. Estando entre sus brazos me sentía tan amado y protegido que no quería estar en un lugar que no fuera ese. -Te extrañé tanto…- Mis mejillas se tiñeron ligeramente de rubor.
-De verdad?… Pero si nos vimos hace unas horas…- No es que fuera un maldito desconfiado sin corazón, pero ya habían jugado tanto conmigo en su afán por poseer mi cuerpo, que me costaba creer que en verdad existía alguien capaz de amarme por quién era y no por cómo me veía o por la familia que tenía.
-Sí… No pude dejar de pensar en ti. Incluso mientras dormía estabas a mi lado… Así que al despertar temí que hubieras sido tan sólo mi más hermoso sueño y no pude evitar venir corriendo en cuanto cayó la noche y me vi libre de mis ataduras…-
-Okura…- ¿Bromeaba? ¿Cómo rayos podía ser que se sintiera justo como yo? -También me sentía así…- Me escondí contra su pecho. -La verdad no creí que volvería a verte…- Confesé sintiéndome un idiota. Me separó de su cuerpo lo suficiente para mirarme a los ojos. Llevó sus manos de mis hombros a mis mejillas.
-Niño tonto…- Un beso desbordado de dulzura. -¿Tan mal te traté anoche como para que pensarás que habías sido sólo una aventura de una noche?- Agaché la mirada. Me sentía tan desnudo y vulnerable cuando me miraba así a los ojos.
-¡No!- Negué desesperado. -Es sólo que…- Me calló con otro beso.
-No digas más… No traigas a tu mente recuerdos dolorosos… No mientras estés conmigo, ¿sí?- Susurró contra mis labios antes de continuar con sus besos.
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Justo como recuerdo (RyoPi)

 

Título: Justo como recuerdo.

Pairing: RyoPi / NewS (y un poco de otros pairings de Kanjani y KAT-TUN)

~Stereo – Nishikido Ryo~

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai

To: Risa, que ama a los Principitos con locura~ (gomen ne por haber tardado tanto en postear, perdí muchas veces el archivo mientras lo transcribía de mi cuaderno por culpa de mi celular u.uU Espero que te guste.)

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El verano por fin había llegado a su fin… El paisaje a mi alrededor había cambiado de color tornándose con los cálidos tonos ocres y marrones del otoño. El bullicio de la ciudad debido a las vacaciones había cesado poco a poco después de que terminaran los festivales y junto con todo lo que dejaba de ser lo que era ayer… el amor que comenzó en mi adolescencia… ese primer amor, el que creí que sería eterno… también llegó a su fin.

“¿Es así cómo se siente un corazón roto?”

“¿Es éste el dolor de la separación?”

“Lo odio…”

No podía sino pensar en todo lo que habíamos compartido juntos. Llorar mientras recordaba cada mínimo detalle suyo, cada hábito y manía. Y las lágrimas no cesaban. Muerto en vida. Así era como me sentía sin su compañía.

Pero no pude odiarlo… Todo lo que soy ahora es gracias a él… Todo lo bueno que hay ahora en mi vida se lo debo a él y a su egoísmo.

¿Cómo pudo una relación de tantos años terminar de este modo?

Caminaba de regreso a mi departamento. Siendo viernes por la noche, Ryo-chan seguramente estaría en casa de Uchi o en algún bar con sus amigos de la banda; lo cual me daría tiempo para tomar una ducha y disimular de algún modo esos ataques de ansiedad que a menudo terminaban en un mar de lágrimas. Busco como siempre, las llaves en el bolsillo de mi pantalón y las deslizo suavemente en la cerradura. De un modo casi mecanizado me quito los zapatos y camino en silencio por el pasillo que lleva del recibidor a la sala, siguiéndome derecho hasta mi habitación. Ni siquiera me molesté en cerrar la puerta. Todo dentro de esas cuatro paredes me recordaba algo de él… su sonrisa mientras me miraba desde la ventana… su rostro dormido cuando se quedaba en el pequeño diván junto al balcón… su delgado cuerpo sobre mi cama hablando de mil y un cosas… su mirada coqueta desde la puerta del baño. En cualquier lugar a dónde mirara había un eco de su paso por mi vida que desaparecía casi tan pronto como aparecía frente a mis ojos.

Simplemente no pude más…

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Parallel World Cap.14

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 14: La ciudad de las flores danzarinas.

 

 

La luz roja sobre la puerta doble se apagó. El doctor salió para darles las buenas noticias: la cirugía había sido un éxito. En la sala de espera, todo eran risas y hasta lágrimas de felicidad. Ahora era donde comenzaba la verdadera batalla, pues de la rehabilitación dependería si podría volver a tocar o no, pero no sería para nada sencillo.

-Muchisimas gracias doctor!- Decían a coro Ueda, Ishigaki y Yodogawa.

-Será mejor que vayan a casa, él no despertara hasta mañana. Con permiso…- Se despidieron del hombre con una reverencia de profunda gratitud y de inmediato Yodogawa se abrazó a Ishigaki, se sentía por demás aliviado de que todo saliera bien. Okura los miraba desde donde estaba sentado; al percatarse, Ueda fue con él.

-Creo que deberías hablar con él…- Puso su mano en su rodilla y le dedicó una sonrisa de complicidad mirando de reojo a Ishigaki. -Dai-chan! ¿Puedes adoptar por esta noche a Okurin?- Dijo de pronto poniéndose de pie dejando desconcertados a Ishigaki y a Okura. Dándose cuenta  de lo que pretendía, Yodogawa fue junto a Kamenashi.

-Sí, Kamenashi y Yonemura se quedarán conmigo, necesito su ayuda chicos, no quiero repetir este curso…- Parecía preocupado por los resultados de su último examen. A Kamenashi realmente le daba igual, así que aceptó. Sin tener nada que decir, Ishigaki tuvo que resignarse a seguir sin querer el plan de Ueda.

 

Bajaron todos juntos a cenar algo en la cafetería. Parecían mucho más relajados ahora que tenían la seguridad de que Fujiie estaría bien. Igo estaba con sus bromas y chistes habituales arrancándoles ataques de risa a Kamenashi y Okura que no los habían escuchado ya por milésima vez cuando timbró su celular.

-Sé que me aman y que me echaran de menos mi querido público, pero debo partir pues requieren mi presencia y mi talento musical en otro lado…- Imitaba a algún personaje de la Edad Media apoyando el pie sobre la silla.

-¿Goto-kun necesita tu ayuda otra vez?- Preguntaba divertido Yonemura pues últimamente éso no era cosa rara.

-Jejejeje… así es. No puedo hacer nada pues mi guitarra es el mejor complemento para su violín…- Se puso la chamarra, se despidió de todos y calió casi corriendo.

-Veo que ser medio mandilones es un mal de este selecto círculo, verdad?- agregaba sarcásticamente Yodogawa moviendo en gesto de desaprobación la cabeza enfatizando con las manos que no tenían remedio.

Al final se despidieron de Ueda y se fueron del hospital, ya volverían mañana para ver a Fujiie.

-Espero que ya dejes de perder el tiempo, a menos que quieras sólo esperar a ver cómo sube de nuevo al tren y se aleja de ti…- Susurró en su oído cuando lo abrazó. Ishigaki se sonrojó y lo miró asustado pues nunca le había dicho a nadie sobre éso.  Al ver la sonrisa de Ueda, entendió que todo había sido idea suya y sólo asintió con una sonrisa.

 

Se disponían a desayunar. Ya que no habían podido dormir mucho, tenían que recuperar energía de alguna manera. Lo primero que vieron cuando encendieron el televisor fue la noticia del escándalo en el mundo de la política: el hijo mayor del candidato Akanishi a Senador por parte del Partido Liberal Democrático había recibido el acta de formal prisión, con lo cual probablemente su imagen como político había terminado debido a todo el escándalo detrás del incidente.

-Dai-chan, será mejor que llamemos a Tatsuya…- Decía sin siquiera mirarlo ni percatarse de que la mermelada de su pan tostado estaba ahora sobre su mano y su pantalón.

-Definitivamente…- Apenas si pudo pasarse el bocado que tenía en la boca. –Tadayoshi…- Señaló su pantalón cuando logró que volteara.

-Waaa~! Pero si seré tonto…- Puso el pan sobre el plato y se levantó buscando un trapo para limpiarse.

-Lo bueno es que todavía no te ponías la camisa…- Decía como burla Ishigaki mirándolo desde el comedor.

-Cállate~…- Se veía adorable apenado ruborizándose mientras se lavaba las manos.

 

Los pétalos de las flores de cerezo caían como copos de nieve por toda la calzada principal que atravesaba la universidad, confiriéndole un aspecto por demás hermoso a la escuela.

Los nervios le estaban destrozando el estómago, sentía que había pasado una eternidad desde la última vez que había estado ahí y se preguntaba qué pasaría de ahora en adelante. Odiaba admitirlo pero estaba asustado. Había demasiados malos recuerdos a su alrededor.

-O-ku-ri-n~!!!- Sabía que era Ueda sólo por el olor de su cabello así que su sonrisa le iluminó el rostro al  momento.

-Uepi, ohayou~!- cuando se giró se encontró directamente con Ishigaki que venía con él.

-Okaeri!- Su expresión de sorpresa dio paso a la felicidad absoluta.

-Tadaima…- Estaba un poco molesto consigo mismo por haberse sonrojado apenas al verlo pues todo el viaje se había dicho a sí mismo que debía comportarse como el chico de la relación, empezando porque era mayor que Ishigaki, pero no podía evitar reaccionar como colegiala enamorada en cuanto lo tenía frente a sus ojos.

Se quedaron mirándose en silencio hasta que por fin Okura lo tomó de la mano y se lo llevó rumbo a la sección de piano para acompañarlo a su salón. Un par de metros adelante fueron abordados por todos los antiguos amigos de Okura, quienes también le daban la bienvenida después de tanto tiempo sin tenerlo por la ciudad. Entre ellos estaba Nishikido acompañado como siempre de Uchi.

-En verdad volviste Tacchon…- Su reacción era en verdad extraña.

-Sí, tenía motivos más que importantes para volver…- Okura le dedicó la más encantadora de sus sonrisas y lo pasó de largo con Ishigaki de la mano, dejando anonadado a Nishikido y asombrados a los demás pues nunca lo habían visto actuar así.

 

Ueda había contemplado aquello divertido… Nishikido se lo merecía por haberle rotó el corazón a su amigo, pero gracias a ello, ahora era realmente feliz con alguien que sí lo amaba, con alguien que sí se merecía a alguien tan maravillosos como su amigo. Metió las manos en los bolsillos de su abrigo negro, había algo pequeño dentro, se disponía a sacarlo para contemplarlo nuevamente cuando algo llamó de pronto su atención haciendo que les quitara los ojos de encima y se olvidara de todo lo demás… Una flor de cerezo caía mecida por el viento… como por inercia estiró la mano dando un paso adelante para tomarla en la palma de su mano, le extrañó que la flor hubiera caído del árbol intacta.

-Veo que no aprendes… es peligroso que hagas eso, sabes? Podrías golpear a alguien y hacer que cayera al suelo…- La voz un poco grave pero llena de ternura con tintes de timidez lo hizo sonreír enseguida.

-No, no creo que sea peligroso… además que sólo funciona contigo… eres el único que está cerca de mí cuando lo hago…- Se dio la vuelta para mirarlo y tenerlo cerca. –Cierra los ojos…- Su expresión era por demás adorable con todos aquellos pequeños pétalos rosa pálido a su alrededor. No quería perderse aquello pero al final lo obedeció.

Aferraba la correa de su mochila con ambas manos, el estuche negro de su bajo colgaba de su hombro izquierdo. Lucía justo como la primera vez que lo vio en el parque. Tomó suavemente su mano derecha y puso con cuidado lo que tenía en su mano sobre ella. Besó sus labios por un par de segundos mientras le entrecerraba la mano cuidando que no aplastara lo que le había dado. Luego lo soltó y dio un paso hacia atrás. Fujiie abrió lentamente los ojos atontado todavía por aquel beso.

-Ah?!…- Abrió la mano para ver lo que le había dado. –Está completa…- Susurro mirándolo con una dulce sonrisa.

-Sip…- Ueda le asintió con una sonrisa de satisfacción al constatar que había obtenido lo que esperaba con aquel detalle, se había ruborizado un poco, volvió a meter las manos en los bolsillos y recordó lo que guardaba dentro, lo tomó y apretó la mano para darse valor. Fujiie bajó la vista para observar la pequeña flor. –Te eligió… así que la atrapé para ti antes de que desapareciera…- Lo miró de inmediato. A veces decía cosas así de raras pero en vez de molestarle, le gustaba. Entrecerró la mano y se acercó a Ueda.

-Pues dice que a cambio te regale algo…- Había terminado por gustarle el seguirle la corriente cuando hablaba de seres fantásticos y cosas por el estilo, no sabía mucho al respecto así que le resultaba fascinante.

-¿Ah sí?… ¿y qué…?- Fujiie lo besó por primera vez en público. Ueda apenas si lo podía creer, nunca antes lo había hecho porque le daba mucha pena. Estaba que no cabía en su cuerpo de la felicidad. Puso sus manos alrededor de su cintura, con cuidado para no tirar lo que sujetaba y lo atrajo contra su cuerpo para corresponderle aquel beso.

Una brisa fresca pasó a través de sus cuerpos agitándoles el cabello y meciendo los árboles que los rodeaban. Cientos de pétalos y pequeñas flores caían por todos lados debido al viento, flotando en el aire como si bailaran a su alrededor. Ambos se miraban contemplando lo más hermoso que sus ojos habían visto jamás. Un momento mágico y eterno que recordarían para siempre. Ueda acercó su mano a la cara de Fujiie y la abrió para que viera lo que tenía. La pequeña cadena de plata que encontró en el piso el día que lo conoció  había sido reparada. Apenas si podía creerlo, incluso se pellizcó para saber si estaba soñando. Ueda soltó una ligera risita al ver la mueca de dolor en su carita de asombro. Tomó la pulsera entre sus dedos y la abrochó en tornó a su muñeca. Fujiie levantó la mano a la altura de sus ojos y contempló las pequeñas iniciales de su nombre que colgaban de los pequeños arillos plateados que las sujetaban a la cadena, justo como había hecho aquel día que vio a su abuela por última vez. Las lágrimas se contenían trabajosamente a punto de desbordarse. Movido por la emoción de haber recuperado algo extremadamente valioso y preciado que creyó haber perdido para siempre, se arrojó contra él para abrazarlo rodeándole el cuello con ambos brazos llenándole la cara de besos, diciéndole una y otra vez “te amo” y “gracias” a lo que Ueda un poco desconcertado pero absolutamente feliz no pudo más que corresponderle el abrazo y sonreírle deseando que pudieran vivir en esa ciudad llena de colores y melodías juntos por siempre.

Parallel World Cap.13

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

CAPITULO 13: Comienzo y reencuentro. 

 

Cuando abrió la puerta se topó directamente con Fujiie quien lo miraba desconcertado pues acababa de despertar y al que esperaba ver era más bien Ueda.

-Ah… buenos días… te llamas Fujiie, verdad?… Yo soy…- Estaba ruborizado a más no poder, no sabía qué hacer o decir.

-Kamenashi-senpai.- Lo interrumpió. Una de las ventajas de ser amigo de Igo y Yonemura era que podías conocer a muchas personas.

-Ya nos habían presentado antes?- Estaba apenado pues no podía recordarlo.

-Sí, Ishigaki nos presentó a principios de año, tocó para ti en tu presentación final del primer período…- Por el contrario, Fujiie tenía buena memoria, además le gustaba mucho la voz de Kamenashi, así que era obvio que lo recordaba.

-Oh, ya veo… disculpa, soy un poco despistado…- De pronto se preocupó, tal vez también sabía de lo suyo con Akanishi.

-No te preocupes… además yo soy alguien fácil de olvidar…- Su risita desvaneció sus temores.

-Oh! Ya se levantaron… Desayunamos?- Ueda entró de pronto cargando un par de bolsas que dejó sobre la mesita de centro, tomó un suéter gris del respaldo del sillón y se lo puso a Fujiie. –Está haciendo un poco de frío…- Le sonreía al tiempo que se lo abotonaba.

 

Después de tomar el desayuno se quedaron viendo una película. El celular de Kamenashi comenzó a sonar. Palideció de inmediato, sólo podía ser Akanishi. Ueda lo miró preocupado. Fujiie no entendía lo que estaba pasando pero no creyó que fuera conveniente preguntar, parecía que era algo delicado. No sabía qué hacer, sólo miraba fijamente la pantalla; Ueda se levantó y le quitó el teléfono de las manos para colgar, tras lo cual se guardo el móvil en el bolsillo.

-Le pediré a Dai-chan que te compre uno nuevo… será mejor que no tenga cómo localizarte en lo que todo se calma.- Su tono de voz no aceptaba un “no” por respuesta y en cierto modo ni siquiera pensó en hacerlo, él también sabía que sería lo mejor.

-Gracias Tatsu…- Fujiie fue el único que se dio cuenta de que temblaba y por eso trataba de esconder sus manos dentro de los bolsillos. Ueda llamó Ishigaki y le pidió que trajera algunas cosas de su casa cuando viniera de camino al hospital. Ishigaki tenía copia de la llave de la casa de Ueda, siempre había sido así desde que se volvieron amigos.

 

No llegó solo. Yonemura venía con él. Los dos parecían molestos al advertir la presencia de Kamenashi en la habitación. Sacaron a Ueda dejándolo a solas con Fujiie, quien cada vez entendía menos lo que estaba pasando.

-Lo siento…- Dijo Kamenashi rompiendo por fin el silencio.

-¿Por qué te disculpas?- Lo miraba extrañado.

-Esto es mi culpa… no debería estar aquí, será mejor que no le cause más problemas a Ueda y que me vaya de una buena vez…- Fujiie se preocupó ante su comportamiento.

-Quédate por favor… Ueda no estará tranquilo si sabe que te puede pasar algo…- Kamenashi lo miraba confundido, le remordía la consciencia.

-Si supieras lo que hice… lo que le hice a Tatsuya… no dirías éso…- Se dejó caer en el sillón sujetando su frente con ambas manos apoyando los codos en las rodillas.

-No me importa… a pesar de lo que haya sido, Ueda se preocupa por ti y te ha perdonado… yo no soy nadie para juzgarte ni a ti ni a él…- Se sorprendió por su reacción, se sentía culpable aunque no le había hecho nada.

-Es que…- El nudo en su garganta le dificultaba continuar. -…Yo fui quien alejó a Jin de Ueda… lo traicioné…- Terminó por romper en llanto al ver que se le acercaba.

-Ya lo sabía…- Se sentó a su lado y lo abrazó. Los tres los miraban desde la entrada intercambiando miradas de aprobación y desaprobación.

-Si a Fujiie no le molesta, ustedes no deberían quejarse… no dejaré solo a Kame para que Jin le haga algo…- Ueda sonaba demasiado serio.

-En éso tiene razón Daisuke… si podemos evitar que alguien más pase por lo mismo que Yori, creo que deberíamos ayudar.- Al verse en desventaja, Ishigaki no tuvo más remedio que aceptar que Ueda cuidara de Kamenashi. Tanto como Fujiie como Ueda tenían razón… a veces era bueno perdonar y dejar atrás el pasado.

 

Para cuando llegó la hora de la comida Igo y Yodogawa ya habían llegado también, sintiéndose sin derecho a opinar, terminaron por aceptar lo que habían decidido los demás. A pesar de todo y de que hasta sentía que se lo merecía, Yodogawa no quería más tragedias en su vida, que hasta ahora había sido muy tranquila, y si Kamenashi estaba dispuesto a testificar contra Akanishi para que pagara por lo que le había hecho a Fujiie, entonces ayudaría a mantenerlo a salvo.

 

Los abogados de Ueda se reunieron con ellos por la tarde, el video en el celular de Akanishi era evidencia suficiente para procesarlo.

-Kame-chan… estás seguro de querer hacer ésto?… Entenderé si prefieres no hacerlo…- Todos miraban a Ueda mientras le decía aquello a su amigo.

-Lo haré!… Si ésto es lo único que puedo hacer para enmendar mis errores del pasado y que puedas volver a ser feliz, lo haré Ueda… No puedo amar a Jin sabiendo de lo que es capaz…- Su determinación dejó a todos sorprendidos.

 

Los días pasaban entre risas y preocupaciones. La fecha para el juicio ya había sido determinada. Tal como lo habían dicho los abogados, las evidencias hablaban por sí solas, así que no hubo mayores problemas. Por su parte el abogado del padre de Akanishi trataba de establecer un acuerdo fuera de los tribunales, no querían que la imagen del futuro senador se estropeara por los escándalos de su hijo mayor, pero todos sus intentos fueron en vano, sabían que ganarían el caso y que Akanishi pasaría un par de años en prisión; definitivamente ni querían ni necesitaban los millones que ofrecían, éso quedó más que claro, después de todo, aún la cantidad más grande era nada en comparación de lo que Ueda tenía en su cuenta personal gracias a sus recitales y su familia.

 

De algún modo les preocupaba que Akanishi no hubiera hecho nada hasta ahora, seguramente estaba planeando algo y la incertidumbre no los dejaba en paz.

 

Ueda se había encargado de tramitar un permiso de ausencia para Fujiie, pronto iniciaría el último trimestre del año escolar y aún no recuperaba por completo la movilidad en su mano. Su segunda cirugía ya estaba programada y dependiendo de los resultados verían si podían iniciar el programa de rehabilitación o si tendrían que operarlo una vez más. El tío de Ueda, que era el director y dueño del hospital, se había encargado de traer a los mejores especialistas; su sobrino se lo había pedido mucho y nunca lo había tan feliz antes.

 

El día de la cirugía había llegado. Todos le dieron palabras de ánimo a Fujiie y salieron de la habitación dejándolo a solas con Ueda.

-¿Tienes miedo?- Preguntaba mientras le ayudaba a desvestirse para ponerse la bata azul-verde que le había llevado antes la enfermera.

-Nop… no tengo por qué…- Su sonrisa era justo la misma que vio la primera vez. Se inclinó y  lo besó.

-Te amo…- Fue lo único que alcanzó a decirle al oído antes de que llamaran a la puerta y entrara el personal médico para llevárselo al quirófano.

 

-¿Uepi?- La voz del otro lado del teléfono sonaba un poco desesperada.

-¿Okurin?- Sabía perfectamente quién era aún cuando llamaba desde un teléfono público.

-Sí… me enteré de lo que pasó… Estoy afuera de tu casa, dónde estás?- Ocurra había viajado desde Osaka en cuánto se enteró por Yasuda de lo que había pasado con Akanishi, aún cuando tenía un enorme motivo para no volver a Tokio.

-Estoy en el Hospital Central… Okurin, no debiste venir Ni…- Le preocupaba su amigo, había sufrido mucho y no quería que por su culpa tuviera que reabrir viejas heridas.

-Voy para allá…- Lo interrumpió al instante; no quería que mencionara siquiera su nombre.

 

Ueda ya lo esperaba en la entrada cuando se bajó del taxi. Tan pronto como lo vio le regalo su mejor sonrisa; hacía mucho que no se veían pero recordaba a la perfección su aroma y la calidez de su abrazo.

-Te eché mucho de menos…- Le decía Ueda estrechándolo tanto como podía sin lastimarlo.

-Yo también… ¿Cómo está él…?- Se sentía un poco mal por no recordar su nombre, pero Yasuda no era la mejor persona para pedir información por teléfono.

-Fujiie…? Aún no sale de cirugía pero confiamos en que todo saldrá bien. ¿Cómo sigues tú?- Después de lo que había pasado con Nishikido y de lo mal que se había portado Akanishi con él, Ocurra había caído en una horrible depresión y prefirió alejarse de todo.

-Bien… ya estoy bien, no te preocupes…- Sabía que podía creer en sus palabras. Habían sido mejores amigos desde hacía mucho tiempo y podía ver que lo decía en serio. Nuevamente era el mismo Ocurra Tadayoshi de antes de su relación con Nishikido.

 

Ueda le explicó lo que había pasado en los últimos tres meses mientras caminaban hacia la sala de operaciones. En cuanto lo vio, corrió a abrazarlo, aunque nunca se lo había dicho, Ishigaki había estado enamorado de él desde que Ueda se lo presentó y aún por encima de eso, lo consideraba un gran amigo y admiraba su talento musical, incluso habían formado una banda en la secundaria junto con otro de sus viejos amigos, Kitayama, quien era el vocalista y vecino de Okura. Las presentaciones vinieron después ya que Kamenashi era el único que ya lo conocía.

-¿Cuánto tiempo te quedarás Tada-chan?- Ishigaki guardaba la esperanza de que algún día decidiera regresar.

-Aún no lo sé… dependerá de un par de cosas… y de un par de personas…- Dijo lo último más como para sí mismo, al ver tal tristeza en sus ojos se preocupó ante la posibilidad de volverlo a perder debido a Nishikido, pues le quedó claro que no quería encontrárselo.

-No le des importancia a lo que no lo tiene, de acuerdo?… Todavía habemos quienes te queremos en nuestra vida y que queremos de vuelta tu batería…- Ueda se sentó a su lado y lo abrazó, a pesar de que Ishigaki nunca se lo había dicho, él se había dado cuenta de lo que sentía por Okura mucho tiempo atrás y ahora era la ocasión perfecta para agradecerle por haberle traído a Fujiie a su vida.

 

Kamenashi se sentía fuera de lugar. De pronto sintió como que no pertenecía a ése lugar… no lo merecía. Salió a la terraza a tomar un poco de aire fresco, eso si que le hacía falta. Se había pasado los últimos dos días encerrado en el departamento de Ishigaki pues Akanishi lo ido a buscar a casa de Ueda, en vano pues Yodogawa había intuido bien esa posibilidad y sugirió que se quedara en su departamento unos días mientras Ishigaki presentaba finales en la escuela para que no se quedara solo, tras lo cual volvió con él para que Yodogawa pudiera hacer lo mismo; pero a estas alturas ya estaba harto de estar de un lado para otro molestando a los amigos de alguien más. Extrañaba su casa, pero sabía que era el lugar menos seguro aún si cambiaba la cerradura porque Akanishi encontraría la forma de entrar y él no tendría forma de salir. Así que no le quedaba más remedio que esperar a que todo terminara. Suspiró. La nieve había comenzado a caer.