Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para D-BOYS

Kojiciento. Cap1

Capítulo 1

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Era un día soleado en Tokio, Japón. Todas las personas aprovechaban la última semana de vacaciones; los parques de diversiones estaban a reventar y por las noches en los karaokes ya no cabía nadie más.
Todos vivían sus vidas, excepto Seto Koji.

Las palabras de Dori y Tomo, resonaban en su cabeza:
“¡Debes de hacer algo de tú vida!. ¡One piece está por terminar!”.
Ese fue el detonante, Seto estaba ‘perdiendo el tiempo esperando mes con mes el nuevo tomo de One piece’… Después de todo, sus amigos de la infancia no se equivocaban.

– ¡Bien, lo tengo decidido!. – Anunció eufórico.
– ¿Qué cosa, See-chan?. Preguntó Dori interesado.
– ¿Venderás tú colección de Luffy para poder sobrevivir?. – Puntualizó Tomo.
– ¡NO!… ¡Haré el castina para entrar a los D-Johnnys!.
– ¡¡¿¿QUÉEEEEEE??!!. – Era demasiada la sorpresa. – Además, con soportarte todos los días en casa tenemos suficiente como para que también nos sigas al trabajo. – Agregó Tomo.
– Ya sé… Pero quiero valerme por mi mismo. Además, en D-Johnnys puedo superarme y pasar tiempo con ustedes y los demás.
– No querrás…

Dos días después, Seto estaba formado esperando su turno en una fila sin fin.
Sentía mariposas en el estómago y estaba sudando.
– ¡Siguiente!. – Anunció una voz desde un punto en la sala.
– Soy yo… Buenas tardes. Soy… Seto… Seto Koji.
– Sí hombre, y yo soy Yamashita Tomohisa, pero puedes llamarme Yamapi, ya sabes. – Hizo un guiño. El sujeto del otro lado de la ventanilla lucía amigable.
– Bue… Buenas tardes. Mucho gusto… He… Vine a hacer el…
– ¿Casting?. ¡Ah!, no es necesario. ¡Estás dentro de los D-Johnnys!.
– ¿Habla enserio?… Seto no podía creer la magia de los sueños…
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– Shhh shh, Seto, llegó el correo, creo que te interesa. ¡Despierta!.
– Mmm… Tomo… Eres muy molestoooo… Estaba soñando… Con Yamapi…. Mmm.
¡EHH!. ¿Te das cuenta de qué acabas de hacer?. ¡Estaba soñando con Yamapi!.
– Sí sí, Yamashita-san te agradece que seas su fan desde Shinrei… – Dijo Tomo sarcásticamente mientras señalaba el póster en el clóset de Seto. – El punto aquí, es que… ¡Estas dentro de los P-Ponnys!. ¡Woooah!.
– ¿P-PONNYS?.- Gritó Seto. – ¡Eran los D-Johnnys idiota!.
– ¿Ah sí?… Ups… Igual, estas dentro.

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Juego del Destino

JUEGO DEL DESTINO

One-Shot

SeDa

~Begin / DBSK~

01-04-10

Como los últimos tres días, las nubes grises mantenían ocultos los rayos del sol obligándome a permanecer en casa para que mi resfriado no empeorase. Después de una semana de no haber salido desde que comencé a sentirme mal, hoy sentía que si no salía a respirar aire fresco me volvería otra de las plantas de mi departamento. Miré de reojo el reloj en la pared de la sala… apenas eran las 6:00pm; faltaban dos horas todavía para que llegara Tomo-chan a hacerme compañía como había estado haciendo desde que enfermé. Me amarré las agujetas de los tenis y descolgué mi chamarra del perchero al salir. Me acomodé la bufanda mientras bajaba las escaleras y me eché encima el gorro, más que para evitar que me reconocieran en la calle, para que la casera no me viera salir… si Tomo-chan se enteraba me regañaría por más tiempo del que podría disfrutar de su compañía.

-¡Ah… se siente genial!- Levanté los brazos y me estiré en cuanto me encontré libre de la jaula en la que me mantenían. Metí las manos en los bolsillos de mi chamarra roja favorita, ya que me había olvidado los guantes. No pensé en regresar por ellos pues no planeaba estar fuera por más de una hora. Me decidí a disfrutar de mi paseo. Caminé en línea recta por la misma avenida por donde vivía, a unos veinte minutos a pie estaba un parque donde me gustaba ir a leer, ese era un buen lugar para desaburrirme. Aunque normalmente estaba lleno de niños jugando y corriendo por todas partes, hoy apenas si pasaba alguien. Desde donde estaba pude ver el árbol debajo del cual me gustaba sentarme. Corrí hasta él y me deje caer de espaldas sobre la pila de hojas secas que estaba ahí. Si alguien me hubiera visto en ese momento, probablemente hubiera pensado que estaba loco… riendo a carcajadas mientras lanzaba las hojas al aire para que cayeran en mi rostro. Una vez que pasó mi efusión saqué mi reproductor, me puse los audífonos y oprimí el botón de “play”. Me sentí como nuevo apenas si escuché los acordes de la guitarra que inundaban mi cuerpo de pies a cabeza.

Me despertó el vibrador de mi teléfono… abrí poco a poco los ojos, no quería despertar… me sentía demasiado a gusto. Nuevamente sentía el celular vibrando dentro del bolsillo izquierdo de mi pantalón. ME quité un audífono sólo para comprobar que era Tomo-chan quien me estaba llamando… La luz de día casi se había ido por completo… El móvil comenzó a sonar por tercera vez…

-¿Tomo-chan?…-

-Kouji… ¡Gracias a Dios…!- Parecía a punto de romper a llorar apenas escuchó mi voz. -¿Dónde demonios estás?- Ahora estaba regañándome molesto -¿Estás bien?- Después de tantos años ya había aprendido a acostumbrarme a sus drásticos cambios de ánimo… después de todo esa era una de las cosas que tanto me gustaban de él.

-Tranquilo… sí, estoy bien… me quedé dormido en el parque… lamento haberte preocupado…-

Quédate ahí, ok? Voy por ti…-

-No hace falta, espérame en casa… enseguida estaré ahí… mejor comienza a preparar la cena, sí?- Sabía que nunca podría negárseme cuando le hablaba con ese tono de voz-

-¿Estás seguro? No me gusta que andes solo por la noche…-

-Seguro… tan seguro como que me muero de hambre…-

-Ok… entonces la cena y yo te estaremos esperando…- Colgué después de que dijera aquello, me senté y me estiré un poco para desperezarme. Finalmente me levanté y me sacudí las hojas que se empeñaban en venir conmigo a casa.

Emprendí mi camino a casa con el “Drain away” haciendo eco en mi cabeza. Sentí un poco de calor, probablemente porque caminaba lo más aprisa que podía; me descubrí la cabeza y seguí caminando. No quería preocupar más a Tomo-chan, ya bastante se había preocupado por mí todo este tiempo.

Una vez que vi la estación del metro me relajé, pues sólo me faltaba la mitad del camino. Iba tan absorto en mis pensamientos que no estaba demasiado atento a lo que me rodeaba… y terminé chocando de lleno con alguien que iba saliendo de la estación. Si bien no se veía corpulento ni era más alto que yo, si era mucho más fuerte y justo como yo solía hacer, llevaba puesto el gorro de la sudadera gris que usaba.

-¡Ah, lo siento! ¿Estás bien?- Me dijo de inmediato quitándose los audífonos con un particular y hermoso timbre de voz.

-Sí, estoy bien… perdón, fue mi culpa… no iba muy atento…- Me quedé sin palabras cuando lo miré… su rostro era demasiado lindo para ser un chico… y sus labios… no podía quitarles los ojos de encima.

-Yo tampoco… varias veces antes me ha pasado por absortarme en la música…- Su sonrisa también era hermosa; se agachó, levantó mi reproductor y me lo devolvió, se me había escapado de las manos pero ni siquiera me había dado cuenta.

-Ah, gracias…- Me sentía idiota… cosa que no pasaba a menudo y menos por cosas así… de pronto me percaté de ese extraño hormigueo recorriéndome la espalda.

-Con permiso… creo que ambos debemos tener más cuidado al caminar, no crees? Uno nunca sabe con quién puede terminar chocando en la calle…- Me volvió a sonreír, luego se inclinó levemente a modo de saludo y siguió su camino con pasos lentos pero firmes. Me di la vuelta y reanudé mi camino también. No debí avanzar más de diez pasos cuando dos chicos de mi edad más o menos me cerraron el paso al llegar a la esquina.

-Amigo… ¿traes cambio?- Me dijo el más alto.

-Lo siento… no traigo mi cartera…- Traté de esquivarlos pero el otro chico se me puso enfrente.

-¡Ah vamos! Vistes buena ropa, debes traer algo contigo…- Acercó la mano hacia mí, retrocedí un par de pasos, me di media vuelta, era mejor que subiera al metro, al menos ahí habría más gente que donde estaba. Me agarraron por la espalda abrazándome como si me conocieran para no levantar sospechas si alguien veía y me empujaron nuevamente rumbo a la esquina.

-De verdad no traigo dinero, sólo estab…- Me empujaron contra la pared, el chico más alto me golpeó en el estómago sofocándome por completo; el otro me sujetó por la chamarra para que no me cayera. Se reían maliciosamente viendo mi expresión mezcla de dolor y miedo. DE nuevo estaba contra la pared, su brazo presionando mi cuello no me dejaba respirar bien.

-Mmm… lo veas por donde lo veas, no parece un chico, no crees?- Le decía el que me sujetaba al otro.

-Mmm… Tendremos que asegurarnos entonces…- Me quitó la chamarra con facilidad aunque me resistí lo más que pude.

-Vaya, vaya… parece que después de todo no nos iremos con las manos vacías…- Por el tono del timbre supe de inmediato que era Tomo-chan. Aunque no quería, mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Mi teléfono sonaba en el bolsillo de mi pantalón mientras él se ponía mi chamarra.

-¿Tomo-chan?…- Decía el chico alto al ver la pantalla.

-Me pregunto si tu novia es más bonita que tú…- El sonido se detuvo cuando apagó el celular para meterlo en su bolsillo.

-Por supuesto que debe serlo… los idiotas como él siempre consiguen a las mejores chicas…- No entendí por qué se enojó así de repente. Comenzó a golpearme con fuerza y al final me mandó al piso de un puñetazo en la cara.

-¡Hey!- Escuché que alguien se acercaba corriendo.

-¡No te metas en lo que no te importa!- El chico alto terminó en el piso de un solo golpe a pesar de ser muchos más alto y corpulento. El otro sacó una navaja del bolsillo y se le acercó amenazante pero el chico no retrocedió, esquivó el navajazo y le lanzó un puñetazo justo en la boca del estómago que hizo retroceder un poco al atacante; el chico alto se puso de pie y trató de golpearlo por la espalda.

-¡Cui…dado!- Le dije lo más alto que pude, justo a tiempo para que reaccionara. El chico con la navaja trató de aprovechar la situación pero lo tomó del brazo y usando la misma fuerza de su impulso le dobló el brazo aplicándole una especie de llave que lo obligó a soltar el arma mientras gritaba del dolor. El otro chico pasó corriendo para escaparse, cuando intentaba levantarme me aventó con fuerza para quitarme de su camino.

Cuando volví a abrir los ojos percibí un olor agradable mezclado con una sensación cálida que me hacía sentir seguro…

-Lav…vanda…- Sí, ese era el olor que flotaba a mi alrededor.

-¿Eh? ¿Estás despierto?…- Esa voz… la recordaba de alguna parte… Sentí mi cuerpo extraño… la tenue luz que me rodeaba se desvaneció en pocos segundos.

La suave melodía de los violines me hacía sentir tranquilo, a través de mis ojos entreabiertos vi una luz amarillenta colgada del techo semejante a una esfera navideña brillando en medio de la oscuridad. Me sentí mareado… cerré nuevamente los ojos seguro de que aún seguía soñando y que debía despertar. Algo se sentía realmente agradable… fresco… en mi cabeza… nuevamente aquel olor a lavanda trajo a mi mente los recuerdos del mejor verano de mi vida… Dolía… De pronto todo el cuerpo me dolía… Volví a abrir los ojos asustado al recordar lo que había pasado camino a casa… ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba aquí? Eran sólo dos de las muchas preguntas que flotaban en mi mente atropellándose unas a otras.

-Tranquilo… tranquilo…- Al principio no lograba enfocar el rostro al que le pertenecía aquella suave voz… poco a poco su imagen se fue volviendo nítida. Sus ojos me miraban llenos de sincera preocupación… Volví a recostarme, todo me dolía… nuevamente me quedé dormido mientras me perdía en aquellos labios rojos que parecían decirme “descansa”

Tenía frío… no podía ver más allá de mi nariz pero aún así corría… algo realmente aterrador venía tras de mí! Debía escapar pero cada ves había más obstáculos en mi camino que me hacían tropezar constantemente y caer… estaba cada vez más cerca… podía escuchar su respiración en mi nuca…

-¡¡¡Detente!!!- Le grité con todas mis fuerzas cuando sentí que cerraba sus garras alrededor de mi cuello.

-Tranquilo… fue una pesadilla… ya pasó…- Me susurraba lentamente al oído abrazándome. Podía sentir las gotas de sudor sobre mi cuerpo, respiraba trabajosamente con el corazón latiéndome fuera de control por el pánico. Su mano acariciaba mi cabello a la vez que su voz seguía sonando en mi cabeza. Era una pesadilla… sólo era un mal sueño… el miedo se fue dejando tras de sí un río de lágrimas que fluía silencioso. De pronto aquellas manos me sujetaron con fuerza haciéndome sentir protegido… como respondiendo a un llamado que yo no podía escuchar, mis manos aferraban con fuerza aquel cuerpo que me envolvía en su calidez.

La luz del sol que se colaba a través de las oscuras y gruesas cortinas del ventanal que tenía frente a  mí me dio de pronto en la cara obligándome a despertar. Lo primero que noté fue la tibieza de su mano sobre la mía y el contacto  de su cabeza apoyada en mi costado izquierdo. Los rasgos delicados de su rostro se veían aún más hermosos a la luz del día… nuevamente me encontré a mí mismo embrujado por su boca… ¿Qué estaba pensando? Sacudí un poco la cabeza para sacarme las ideas absurdas y descabelladas que me revoloteaban dentro. Desvíe la mirada hacia otro lado. El reloj sobre el escritorio marcaba las diez de la mañana… Había pasado la noche fuera de casa, Tomo-chan debía estar muerto de la preocupación… Tomo-chan debía estar buscándome… Tomo-chan… de pronto salió de mi cabeza cuando mis ojos se toparon con los suyos.

-Buenos días…- Su voz adormilada recalcaba su apariencia angelical… mi mano se sintió fría… vacía… cuando la soltó para frotarse los ojos, se incorporó y se estiró mientras hacía ruiditos chistoso; no supe por qué, pero no podía quitarle los ojos de encima. -¿Te sientes mejor?- Me dijo dulcemente mientras me sorprendía al colocar su mano sobre mi frente… sólo atiné asentir tímida y torpemente con la cabeza agachándome para esquivar su mirada al sentir que me miraba, tratando de ocultar que me sonrojaba. –Espero que no te moleste… si te hubieras quedado con tu playera te hubiera hecho daño, estaba demasiado húmeda por el sudor, lo bueno es que la fiebre ya te bajó…- Hasta que lo mencionó me di cuenta de que la que llevaba no era mi playera, empezando porque ésta era de manga larga. Se levantó y sacó algunas cosas del closet, mismas que dejó a mis pies sobre la cama. –Si quieres puedes tomar un baño, las toallas están en la puerta izquierda… ¿Tienes hambre?… Yo sí, iré a preparar el desayuno…- Su sonrisa fue lo último que vi antes de que cerrara la puerta. Sentía todo mi cuerpo adolorido, así que el agua de a regadera me hizo sentir mucho mejor.

-Perdón por las molestias… y gracias por cuidar de mí…-

-Ah, no te preocupes por eso… vamos, siéntate, debes estar hambriento, verdad?…- Su rostro sin duda se iluminaba con sólo una de sus sonrisas. -¿Cómo te llamas?- Preguntaba en su habitual tono dulce y bajito.

-Kouji… Seto Kouji…-

Traté de irme a casa convencido de que ya estaba bien y porque no debía estar más tiempo con él, pero mi cuerpo me traicionó y al final terminé nuevamente en sus brazos, perdido en esos ojos, tentado por esos labios…

-Será mejor que te vayas a recostar, ya que estés mejor te llevaré a casa, de acuerdo?… Así que no te sobreesfuerces  y mejor descansa.- Salió de la habitación dejándome en medio del silencio con mis pensamientos y los locos latidos de mi corazón que parecían nunca irse a detener.

De pronto comencé a escuchar una hermosa melodía… Las notas a veces dulces a veces melancólicas del piano inundaban cada célula de mi cuerpo llenando hasta el más olvidado rincón con extrañas emociones. La canción no me resultaba para nada conocida… ¿acaso era él quien tocaba?… La necesidad de saber fue más fuerte que el dolor que sentía… Caminé lentamente siguiendo aquel sonido que cada vez se escuchaba más fuerte. Al fondo del pasillo alcancé a ver una puerta entreabierta… de pie desde ahí sujetándome del marco de la puerta lo vi… la música fluía como agua a través de sus manos mientras su cuerpo se volvía uno con cada nota… Se sobresaltó un poco cuando me vio pero continuó tocando.

A medida que transcurrían las horas entendí muchas cosas sobre él… que vivía solo desde hacía algún tiempo… que aunque no lo pareciera, era mayor que yo… que probablemente su familia era adinerada… también me di cuenta de que no estaba acostumbrado a tener compañía aún cuando no le gustaba estar sólo. Entre más lo conocía, más me gustaba… había algo en él que lo hacía parecer misteriosamente encantador.

Mientras comíamos nuestra conversación giró en torno a la música y la comida… me sorprendió escuchar que aquella canción que tocaba había sido composición suya… Lavaba los platos preguntando cómo me sentía, y si bien aún no me sentía del todo bien, estaba mucho mejor que en la mañana, aún así debía volver a casa… algo me decía que si esto continuaba, ya no iba a querer irme nunca.

-Ah ya veo… entonces será mejor que te lleve a casa ahora, verdad? Deben estar preocupados y buscándote… me refiero a tu familia…- Me dio la ligera impresión de que sonaba triste, ¿acaso era por mí?

-No, creo… también vivo solo… probablemente los únicos que lo hagan sean mis amigos o mi manager…-

Aunque insistí en que no era necesario, él se negó a que viajáramos en metro pues le preocupaban mis heridas, así que subimos a un taxi. Pasaron quince o veinte minutos cuando llegamos a mi edificio. Me ayudó a subir las escaleras, lo cual nos tomó más tiempo del habitual pues todavía me sentía un poco débil y adolorido.

-Bueno… si n o necesitas nada más, será mejor que me vaya…- Me dijo tras ayudarme a abrir la puerta y darme la bolsa de papel con mis cosas.

-Etto… si no tienes nada más que hacer… ¿por qué no te quedas un rato?…- No entendía muy bien lo que me estaba pasando, pero al ver que estaba a punto de despedirse, un miedo inexplicable se apoderó de mí, ordenándole a mi cuerpo que lo retuviera un poco más… sabía que si se iba tal vez jamás volvería a verlo…

-¿Estás seguro?… Entonces me quedaré un poco, me preocuparía que estuvieras solo si te vuelves a sentir mal…-

-Gracias… por preocuparte tanto por mí… Ahmm… sé que a estas alturas es una grosería de mi parte… pero aún no sé cómo te llamas…- Sabía que debía estar tan rojo como un jitomate y no me molestó que se riera… su risa eran tan hermosa como su sonrisa.

-Ah lo siento… supongo que olvidé presentarme… me llamo Ueda… Ueda Tatsuya…-

¿Cuánto tiempo pasó? Realmente no estoy seguro, estando con él mi percepción del tiempo se distorsionaba. La puerta de la entrada se abrió de repente. Tomo-chan y Shunji-kun aparecieron de la nada; al parecer le habían pedido a mi casera que les avisara si me veía llegar. Tomo-chan me miraba atónito e inmóvil desde la entrada.

-Seto, ¿estás bien?, ¿dónde estabas? Estábamos muy preocupados por ti…- Tomo-chan me veía con los ojos llorosos, incapaz de decir algo… cómo si no pudiera creer que yo estaba ahí.

-Chicos… lo siento… pasaron muchas cosas… pero ya estoy bien…- Sonreía como de costumbre porque ya no quería que estuvieran preocupados. Ueda estaba de pie en la cocina con la bandeja del té en las manos, como dudando de sí entrar a la sala o no. Al ver que le sonreía le regresó la sonrisa al rostro y entró, haciendo una educada reverencia al llegar a donde estábamos. Por primera vez desde que llegó vi reacción por parte de Tomo-chan… estaba enojado.

-¿Pero qué fue lo que pasó?… Debiste habernos llamado, al menos debiste contestar cuando te llamamos…-

-Lo siento… me asaltaron de camino a casa… él es Ueda… me salvó… no estaba en condiciones de volver a casa… lamento haberlos preocupado…-

-Fue mi culpa, debí…- Ni siquiera lo dejó terminar de hablar… Tomo-chan le dio un fuerte puñetazo en la mejilla y comenzó a gritonearle… Ueda estaña tan desconcertado como yo… supongo que Tomo-chan malentendió lo que Ueda trataba de decir… o tal vez sólo lo convirtió en un pretexto para golpearlo… ¿acaso estaba celoso? Cuando menos pensé ya lo arrastraba a la entrada diciéndole que se fuera y que no se me volviera a acercar… Al final perdí de vista a Ueda cuando Tomo-chan le cerró la puerta en la cara. No sabía qué hacer, no parecía verdad lo que acababa de suceder…

-¡Tomo-chan! ¿Por qué hiciste eso? Él sólo…- Supongo que me levanté demasiado rápido, el dolor me dobló y de no ser por Shunji, hubiera terminado en el piso.

-¿Por qué lo hice? ¡Kou-cha, mírate! ¡No puedo perdonarlo si por su culpa estás así! ¡No soporto la idea de perderte!- Tomo-chan nunca me había hablado de esa manera, aunque parecía intentar retenerlas apretando los puños con todas sus fuerzas, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Un incómodo silencio se apoderó de la habitación.

-¡Tomo-chan! ¡Eres un tonto! Tienes razón… Sí es su culpa que esté así… ¡Si él no me hubiera ayudado no quiero ni imaginar qué me hubieran hecho!… Peleó contra ellos, aún cuando estaban armados; me cargó hasta su casa y no durmió ni se separó de mí durante toda la noche; cuidó de mí toda la mañana y estaba aquí preocupándose por mí para que no estuviera solo hasta que ustedes llegaran… ¿Cómo pudiste decirle todo eso?- De pronto me descubrí a mí mismo enojado… estaba enojado con Tomo, sí… pero también estaba enojado conmigo por no haber evitado que lo tratara así… Ueda… No podía dejarlo ir así… no quería dejarlo ir así… simplemente no quería que se fuera…

Salí corriendo del departamento para total sorpresa de  Tomo y Shunji… el dolor se volvía más insoportable a medida que bajaba; por más que me asomaba, no lograba verlo escaleras abajo. De pronto escuché la voz de Tomo llamándome desde arriba… no, tenía que encontrar a Ueda. Seguí bajando, presionando con fuerza mi mano por debajo de mis costillas… ¡Ahí estaba! Bajando el último recodo antes de llegar a la calle.

-¡Ueda!- Lo llamé con todas mis fuerzas. Se paró de inmediato y volteó hacia arriba. Al verme se dio media vuelta y comenzó a subir de regreso. Mi corazón comenzó a acelerarse cuando lo vi de pie en el descanso a escasos metro de mí.

-Seto… ¿Qué haces?… Deberías estar descansando…- Corrió los últimos escalones hasta alcanzarme, rodeándome con el brazo para servirme de apoyo al ver que me sujetaba del pasamanos. Sentir nuevamente ese olor a lavanda envolviéndome junto con la calidez de su cuerpo, provocó algo extraño dentro de mí… y entonces entendí que quería quedarme así, con ese sentimiento inundándome de pies a cabeza… -¿Seto…?- Lo abracé fuerte, no me sentía triste aún así las lágrimas no se detenía… -¿Seto? ¿Qué tienes? ¿Qué te duele?…- Sonaba angustiado tratando de separarme de él para ver mi rostro mientras yo me aferraba a él para ocultarlo en su hombro… Supongo que finalmente entendió todo, porque sólo me abrazó con fuerza.

-Kou-chan…- Escuché la voz de Tomo más lejana que nunca. -… ya entiendo…- No podía mirarlo… no quería mirarlo… porque sonaba como si estuviera a punto de llorar. Lo escuché pasar corriendo a mi lado; no quería que se fuera así… pero al sentir que me estrechaba más entre sus brazos, entendí que Ueda no iba a dejarme ir… así que olvidé la idea de ir tras él.

-Ueda-san… ¿Puedes quedarte hoy con Seto?-

-Seguro… parece que tu amigo no estaba bien…-

-Seto… iré a buscar a Tomo… Te veo luego, ¿de acuerdo?… Llámame si necesitas algo, te dejé mi numero sobre la mesa…- Me limité a asentir a lo que Shunji decía. Me sentía culpable, pero no iba a cambiar de opinión. Mis lágrimas comenzaban a cesar, pero no quería que me soltara, así que permanecí abrazado a él por un momento más, sintiendo  sus dedos entre mi cabezo y su brazo en mi espalda.

-¿Estás mejor?- Su voz fue tan suave y dulce como la primera vez que lo vi. Puso sus manos en mis mejillas y secó los rastros de lágrimas que quedaban.

-Perdóname…-

-¿Por qué…?-

-Por ser tan egoísta después de todos los problemas que ya te he causado…- El sol comenzaba a ponerse llenando el cielo de un color rojizo que hacía su rostro aún más cálido.

-Uhmm…- Negó levemente mientras me sonreía; los tenues rayos del sol iluminaban su rostro…. Sus ojos me miraban llenos de ternura… sus mejillas se veían un poco sonrojadas y pude ver que el golpe que le había dado Tomo había sido más fuerte de lo que había pensado… puse mi mano en él para darle un poco de alivio… y sus labios, ahora me resultaban más tentadores que nunca… -Jamás me serías un problema Seto… y no me importa si quieres ser egoísta…-

-¿Entonces está bien si digo que no quiero perderte nunca?…- sentí cómo se encendían mis mejillas… agaché la mirada por miedo a cómo pudiera reaccionar ante mis palabras…. Inevitablemente aparté mi mano de su cara. Su silencio me asustaba. De pronto sentí que me rodeaba con sus brazos atrayéndome contra su cuerpo. Mientras apoyaba su rostro contra el mío me di cuenta de que ahora eran sus lágrimas las que fluían.

-Eso nunca va a pasar…- Susurró entrecortadamente en mi oído. Un escalofrío me recorrió la espalda… Debía haberlo puesto en un predicamento… él era demasiado amable y probablemente no sabía cómo rechazarme…

-Lo siento… olvida lo que dije… fue muy egoísta de mi parte…- Apoyé mis manos en su pecho para apartarme de él evitando mirarlo a los ojos. – …no debí agobiarte de esta manera después de todo lo que has hec…- En ese momento sujetó mis hombros con fuerza y ahogó mis palabras en un profundo beso…

-Eso nunca va a pasar… nunca vas a perderme Seto… porque nuestra historia apenas comienza…- Su voz se apagó en mis labios junto con los últimos rayos de Sol.

Nuevamente la luz de la mañana a través del espacio que abría el viento entre las pesadas cortinas del ventanal de su habitación me obligaba a despertar… Los finos destellos iluminaban su rostro acurrucado contra mi pecho… Su cuerpo se sentía tan cálido sobre mi piel… Aparté cuidadosamente el cabello de su rostro para no despertarlo… Y mientras yo me perdía en su encanto, esa sonrisa que tanto amaba me dio los buenos días por segunda vez…

Entre amor y buenas noches… Cap4 -Final-

Capítulo4:

Era un día nublado y en la televisión habían anunciado posibilidad de lluvia, esto arruinaba los planes de todas las personas que irían a dar un paseo.
Pero, Dori Sakurada no estaba dispuesto a arruinar los suyos, tomo dos chaquetas, dejó comida servida para las mascotas y salió deprisa.
Dentro del automóvil ya lo esperaba Seto, pero más que ansioso, se mostraba cansado, pues iba durmiendo. Dori le arrojó las chaquetas sobre las piernas y se detuvo a mirarlo un segundo, después le dio un beso en la mejilla y emprendió la marcha.
Puso música suave que después fue interrumpida por un spot informativo.
Todo el trayecto Seto fue dormido y eso desconcertó a Dori, puesto que quería hablar con él. Se sentía solo y cansado.
Finalmente llegaron, la idea de mostrarle a Seto el lugar donde había crecido, entusiasmaba a Dori.
Dori se bajó del auto, tomó una sombrilla y se dispuso a interrumpir el sueño de su pareja… Este ya estaba despierto, miraba hacia sus pies sin decir nada.
– See-chan, ya llegamos, ven levántate. – Por su parte, Seto seguía inmóvil con la mirada perdida. – See-chan, muévete comenzará a llover. – Dori notó que Seto ahora miraba hacia sus pantalones, cerca de su miembro; hizo caso omiso de la mancha que vio y jaló a Seto para que se levantara.
– No quiero ir…
– ¡Ah, pero si ya estamos aquí!. No vinimos en vano See-chan. – Dori cerró el auto de un portazo y clavo la mirada en Seto.
– No quiero ir… – Dori tiró fuertemente del brazo de Seto, este te quejó del dolor, pero después de recibir un beso inesperado, no dijo más.
– Entonces, sí no quieres ir… Quédate aquí, solo. – Dori comenzó a caminar, pero ahora Seto era quien se aferraba a Dori.
Todo el lugar lucía absolutamente desierto, todo era campo y no se divisaba nada cercano.
Fueron caminando, tomados de la mano, ambos sin decir nada hasta que finalmente advirtieron la presencia de una enorme casa; Seto soltó a Dori y echo a correr hacia ella.
Cuando Dori pudo alcanzarlo, Seto ya se encontraba inspeccionando el lugar pues la puerta estaba abierta.
Dori le dijo que si quería ver algo mejor, subieran al siguiente piso, Seto hizo caso y entró en una habitación al final del pasillo, en esta encontró una gran cama matrimonial y un montón de libros apilados en un rincón, también encontró una vieja fotografía de Dori sobre un buró. Se sentó en la cama a contemplarla.
– ¿De verdad eres tú Dori-chan?
– S… Sí, es una fotografía muy vieja. – Dori le quito el marco de las manos y comenzó a acariciarle el pelo, luego se inclino para besarle la mejilla.
Seto se dejó llevar y en un instante ya se encontraba recostado sobre la cama recibiendo besos de Dori.
 
Poco a poco se vieron envueltos en un ambiente de pasión lleno de miradas, sonrisas y caricias.
Dori comenzó a desabotonar la camisa de Seto, lo hacía lentamente mientras Seto se limitaba a mirarlo con ojos de deseo.
Mientras tanto, Dori seguía haciendo su trabajo con paciencia, se puso a jugar sobre el pecho de Seto, le tocaba los pezones y luego daba una suave lengüetada.
Seto solo miraba hacia el techo. Después se desabrochó el pantalón.
Dori le tomo la mano y la puso a un lado de su cuerpo sobre cama, luego, él mismo despojó de los boxers a Koji y comenzó a agitarse rápidamente Hacia delante y hacia atrás.
Lentamente el polvo se fue adhiriendo a la piel desnuda de Seto; la cama rugía sin parar.
Seto gemía a más no poder. Adelante y atrás.
Todo era un indicativo de que el orgasmo había llegado.
– See-chan… – Dori se detuvo agitado.
– Aaaaah, ahhh… No te detengas Dori-chan.
– ¿Te gusta que juegue así contigo? – Dori comenzó a besar lentamente el cuerpo de Seto. Iba sin prisa alguna.
De pronto Seto se levantó y lo abrazo.
– ¿Acaso solamente juegas conmigo? – Las lágrimas corrían por sus ojos.
– No, no es eso See-chan… Yo te amo. – Sin decir más, Dori besó a su compañero; esperando que ese momento no terminara.
Seto se hizo de lado y le indicó a Dori que se recostará; luego él retomó la pose de caballito y comenzó a acariciar.
Sus lágrimas se detuvieron. La sonrisa de Dori le hacía feliz.
Finalmente, mordió. Atrapó entre sus dientes a unos labios, un par de pezones, piel de la cintura y el miembro de su pareja.
Dori no se quejaba de dolor, eran mordiscos suaves y de amor.
Después de todo, a él también le gustaba sentirse querido.

TAN TAN!

Entre amor y buenas noches… Cap3

Capítulo3:

Para Seto Koji ya era costumbre dormir en el sillón y lidiar con el dolor.
Ya se estaba levantando cuando vio salir a Dori a toda prisa, iba tan rápidamente que ni siquiera se despidió como solía hacerlo.
Seto al ver aquello, pensó que lo mejor sería darle una buena bienvenida a Dori para cuándo llegará, así que comenzó a preparar crepas, pues bien sabía que eran una de las comidas favoritas de Dori.
El tiempo pasó volando y ya pasaban de las dos para cuando llegó Dori.
– Estoy en casa, lamentó haberme ido así sin avisar. – En su rostro se dibujaba una expresión de preocupación
– ¡Dori-chan!, ahh por fin llegaste, ¡hice crepas! – Seto llegó y se le arrojó encima, obligando así a Dori a que le abrazara, este lo hizo.
Después fueron hacia la cocina y comieron, Dori en silencio. Aquello extrañaba muchísimo a Seto pero no se animaba a preguntar el motivo, pues tenía claro que los asuntos de Dori solo le correspondían a el mismo.
Al terminar, Dori se dirigió hacia la ducha, Seto fue corriendo detrás de él y dijo que tampoco había tenido tiempo de bañarse.
– Entonces báñate tú, yo tengo trabajo. – Dori arrojó su toalla hacia el piso y salió, pero el castaño pudo tirarle del brazo y alcanzó a decirle que no le gustaba nada esa actitud suya y que si no cambiaba se olvidara del asunto de vivir juntos.
Dori lo miró con desaprobación pero entro de nuevo al baño.
Enseguida, despojó de su vestimenta a Seto y lo empujo hacia la ducha, luego él hizo lo mismo.
– ¿Qué estás haciendo Dori-chan? – Seto realmente se sentía extrañado pero le excitaba el simple hecho de estar junto a su Dori-chan.
– Si See-chan quiere que sea lindo con él para que viva conmigo, seré lindo. – La nube gris que llevaba Dori desapareció en un instante.
– Ahora resulta que tú eres el que quiere que viva yo aquí… Qué raro. – Seto miraba hacia todos lados, excepto a su compañero. Dori abrió las llaves de la ducha y dijo que un príncipe necesitaba a su princesa.
Enseguida tomo a Seto por los hombros y comenzó a besarlo como si el asunto tratará de ver quien besaba más rápido y quien devoraría al otro primero.
Después vinieron las caricias lentas, dispuestas a recorrer milímetros y milímetros.
– See-chan luce encantador desnudo y con el pelo mojado… – Dori se detuvo a decir aquello mientras tomaba entre sus manos el miembro de Seto.
Seto sabía que seguramente Dori daría el primer paso, y así fue.
Se colocó detrás de Seto y comenzó a darle un pequeño masaje y luego a lamerle la espalda, Seto se reía pues la lengua de Dori le daba cosquillas; vino el dolor.
Dejó escapar un gemido y luego otro y otro, esto indicaba a Dori que su penetración había estado bien, se detuvo y volvió a abrazar a Seto.
– … ¿Qué acabas de hacer? – Seto se mostraba interesado.
– No preguntes, me siento mal. Tengo náuseas. Iré a recostarme. – Dori cerró las llaves del agua, se echó su toalla encima y salió de la habitación.
De nuevo había dejado solo a Seto, estaba comenzando a fastidiarlo.
Seto salió del baño y se arrojó sobre el sillón, ya estaba vestido cuando pensó en ir a ver a Dori.
Dori estaba recostado mirando hacia el techo, Seto se recostó a su lado y le besó la mejilla, poco después abrazó su pecho desnudo.
– Dori-chan… – Otra vez estaba utilizando la voz más tierna que podía.
– Dime See-chan. – Dori se notaba más calmado.
– Entonces… Sí… ¿Quieres ser mi príncipe?
– Así es. Dori se levantó solo para ponerse justo encima de Seto, después le besó y dijo: – Siempre y cuando tú quieras ser la princesa.

Entre amor y buenas noches… Cap2

Capítulo 2:

Seto se encontraba recostado sobre el sillón mirando hacia el techo.
La idea de dormir solo no le agradaba mucho, pero habían sido órdenes de Dori y tenía que obedecerlas.
Estaba planeando lo que haría en el día y como podría hacer feliz a Dori, cuando este entró a la sala y se quedó parado junto a la nueva cama de Seto; el que estaba acostado, por reflejo cerró los ojos para fingir que se encontraba durmiendo.
Dori se acercó aún más a Seto, que este pudo sentir la respiración sobre su rostro; acto seguido, unos suaves labios sobre los suyos. Respondió al beso.
– ¡Ahh mentiroso!, no estabas durmiendo. – Dori esta vez se mostraba más animado.
– Sí estaba durmiendo, pero mi príncipe azul me despertó.
– ¿Y quién se supone es el príncipe?
– Tú… – Seto se levantó y tomo entre sus brazos a Dori, lo miro escasos segundos y comenzó a besarlo por toda la cara, para después terminar en los labios.
El ataque de besos pareció interminable hasta que el móvil de Dori comenzó a timbrar.
Dori se apartó de Seto y atendió.
– ¿Sí diga?… Ah ya veo, iré ahora mismo… Gracias.
– ¿Quién era Dori-chan?, ¿a dónde iras?, ¿puedo acompañarte?
– Seto por favor, no seas tan insistente. Nos vemos. – Dori cogió sus llaves, dio media vuelta y salió a toda prisa.
De nuevo había dejado abandonado a Seto, pero esta vez no se sentía triste ni culpable, al contrario, se sentía muy feliz… Hasta el día anterior, el siempre había tenido claro que su amigo de la infancia era un imposible y que debía retener sus sentimientos hacia él, pero cuando formó parte de él, aquellas ideas que le nublaban la mente, volaron y se fueron… Ahora su deseo era que siempre fuera así.
 
Seto había visto la noche anterior un programa por televisión llamada ‘tu primera cita’, del cual había sacado miles de ideas que estaba dispuesto a poner en práctica.
Tomó el teléfono y le marco al manager de Dori.
– ¿Sí?, buenas tardes señor… Eh quería ver si Dori está muy ocupado.
– ¡Ah buenas tardes Seto!, no, no está ocupado solo tiene que ver algunos preparativos para un comercial en el que participará.
– Ah entiendo, bueno muchas gracias, hasta luego. – Seto, aventó el teléfono hacia el sofá y salió a toda prisa.
Al llegar a la agencia de Dori, encontró a este muy sonriente con un montón de fans, lo que provocó que Seto se desenfrenara y fuera corriendo a toda prisa hacia donde estaba Dori y lo aprisionara entre sus brazos… Enseguida, las fans comenzaron a gritar y a tomar fotografías y la sonrisa de Dori desapareció.
Llegó el equipo de seguridad y apartaron a todas las fans de los chicos, luego los llevaron hacia la puerta trasera y los dejaron en la mitad de la calle.
Era el momento que Seto estaba esperando.
 
 
 
– Nee Dori-chan… – Hizo la voz más tierna que tenía.
– ¿Qué quieres? – Y la de su compañero no mostraba exactamente ternura.
– Pensaba que podrías distraerte… Yendo al cine, por ejemplo.
– ¿Pensabas?, bueno, vamos…
Durante todo el camino, ambos fueron callados y mirando hacia bajo, hasta que por fin arribaron al cine favorito de Dori, ahí se exponía la película ’Yumechuchu’.
Entraron a la próxima función que comenzaría dentro de nada y se sentaron en los asientos del medio… Aún no empezaba.
Ninguno dijo nada y esta vez no había dulces ni palomitas de por medio para calmar al silencio.
Dori dio el primer paso y colocó su mano sobre la de Seto, luego tomó con sus finos dedos la cara del castaño y le planto un beso, y luego otro; esta vez Seto quería ser el que hiciera sentir feliz a Dori… Las luces se apagaron, el momento perfecto.
Seto se levantó de su asiento y enseguida se colocó sobre Dori, acto que sorprendió a Dori, pero aún así se dejo llevar.
Seto comenzó a hacer una extraña danza en las piernas de Dori, provocando a este a comenzar, pero no lo hizo…
Así que a duras penas, Seto se quitó la playera y fue en ese momento cuando Dori le mordió el pezón izquierdo.
– Ahh… – Seto dejo escapar un susurro de su boca, a pesar de que eran los únicos en la sala no quería hacer mucho ruido.
Después, Dori comenzó a besarlo.
– Estas excitado See-chan. – Repitió aquello dos veces mientras le acariciaba el miembro.
– Ahh… Ahhh… Ahhh… No te detengas…
Finalmente, Seto dejo caer todo su cuerpo sobre el de Dori y dijo que estaba cansado y sería más cómodo hacerlo en una cama… Dori respondió que sí con una suave risita, le devolvió su playera a Seto y le dijo que sería mejor que se marcharan, pues el guardia de sala podría haberlos visto.
Y tomados de la mano, salieron de ese lugar.

Entre amor y buenas noches… Cap1

Capítulo 1:

A pesar de ser un frío día de Noviembre, la idea de comenzar desde cero entusiasmaba tanto a Seto Koji que el tiempo pasaba volando.
Se encontraba en casa guardando sus últimas pertenencias en una caja de cartón, cuando finalmente el camión de mudanzas llegó y anunciaba la hora de partir hacia una nueva vida.
Al salir de aquella vieja casa, tuvo el presentimiento de que su felicidad por fin llegaría, y que sería un excelente cambio; pero todas esas ideas se dispersaron cuando Seto notó que en la parte delantera del camión no iba Sakurada Dori, como habían acordado anteriormente.
Aquello lo llenó de dudas, al punto de querer arrepentirse pero ya era demasiado tarde.
Durante todo el viaje que solo constaba de 40 minutos, Seto iba mirando el cielo, dándose mensajes mentales de ánimo y miles de ideas que emplearía para hacer feliz a Dori… Era momento de que él le pagara con la misma moneda.
 
 
En otra parte de la ciudad, los pájaros y las palomas se encontraban cantando y comiendo de los restos de pan que la gente dejaba sobre la acera.
El teléfono móvil de Sakurada Dori comenzó a sonar.
– ¿Sí, diga?. – El joven no se notaba tan entusiasmado como su interlocutor.
– ¿Dori-chan?, ¿ya tienes todo listo?, es tan tarde, yo ya estoy en camino.
– Tonto, ya voy para allá, tal vez llegue un poco tarde. Pero mande todo en el camión, ¿Está bien?.
– ¡Sí!, pero enserio no tardes, quiero que me ayudes a acomodar la casa.
– Si tenías que ser flojo… – Tomó su teléfono y colgó.
Aquel acto desconcertó aún más a Seto, quien al llegar a su nuevo hogar, no se mostraba tan animado y le deprimía aún más aquel color blanco silencioso de todas las paredes, pero al pensar que había sido idea de Dori, no se lo podía reprochar.
Finalmente, decidió poner manos a la obra y comenzó a desempacar y a poner fotos y más fotos de él y Dori en la pared de la sala principal.
Duro bastantes horas en su ardua labor cuando, al ir bajando las escaleras con una pesada caja cuya etiqueta decía ‘muñecos de peluche’, Seto resbaló e inicio una lluvia de peluches que volaron hacia todas las direcciones.
En ese momento, Seto pudo escuchar como Dori anunciaba que ya estaba en casa, pero no lo veía, así que grito con todas sus fuerzas.
– ¡Dori-chan, ven por favor!, ¡Dori-chan!
– ¿Qué rayos quieres?, ¿No te basto con ridiculizar la entrada con nuestras fotos? – Dori parecía muy enojado, eso lo percibía claramente Seto.
– No son solo fotos, ¡son nuestros recuerdos!… Además, necesito que me ayudes.
– ¿Qué quieres?- Dori pasó junto a las escaleras y advirtió todo el desorden y a Seto tirado con la pierna derecha estirada sobre el aire.- ¿Qué te paso?, ¡Levántate de ahí!.
– Me duele el tobillo, ayúdame a levantarme.
– No puedo.
– No por nada tomaste ese curso de primeros auxilios ¿cierto?
– Esta bien, está bien, pero no puedo revisar si tienes el tobillo inflamado con tus pantalones estos que te untas con mantequilla, desabróchatelos.- Seto, obedeció y se desabotono rápidamente, luego arqueo un poco su cuerpo para poder quitarse los pantalones.
– Dori-chan, ¿estás seguro de lo que haces?
– ¡Claro que sí!, See-chan debe confiar en mi.- Al quedar desnudas las piernas de Seto, Dori comenzó a darle un ligero masaje examinando el área del tobillo pero no notó nada extraño… Seto tenía la mirada fija en él y estaba completamente callado.
Después, Dori continúo haciendo el masaje hasta que sus ojos se posaron en el miembro de Seto y notó una erección… No dijo nada, simplemente sus manos se dispusieron a ir más arriba y despojar del bóxer a Seto.
Seto seguía en silencio.
Dori tomó entre sus manos aquella erección, se acomodó de rodillas en el escalón más próximo y comenzó a succionar lo que tenía entre sus dedos.
El silencio se rompió entre quejidos que Dori no sabía si eran de dolor ó de placer.
– Dori-chan, dori-chan… – La voz de Seto sonaba suplicante.
– ¿Te estoy lastimando, See-chan?
– Ahh… Dori…
Cuando Dori terminó no dijo nada, se sentía culpable. Tenía presente que acababa de formar la tormenta en el vaso y aquello le aterraba. También sabía, que había tenido una práctica extraña con su amigo de la infancia. Estaba preparado para ser odiado.
Rápidamente tomo los bóxer que anteriormente había quitado tan deprisa y se los arrojo a la cara a Seto, después se fue y se encerró en el baño.
Seto rápidamente te incorporó, se vistió y fue corriendo al baño.
Dori no había cerrado con seguro y se encontraba frente al espejo con la cara recién mojada. Al ver a Seto entrar, bajo la mirada y se quedo callado.
– Dori-chan… ¿Por qué estas triste? – Seto se aproximo para poder abrazar por detrás a Dori.
– Te hice daño, See-chan, lo siento. Perdóname. – Sus manos se posaron sobre las de Seto que ya lo estaban abrazando.
– No me hiciste nada, yo te quiero Dori-chan.
– Yo te quiero a ti, See-chan… – Permanecieron en silencio unos minutos. – ¡Ahhhh!, así que todo ese asunto de tu tobillo te lo inventaste tu ¿ehh? ¡See-chan es un mentiroso!
– No, no soy mentiroso, me duele mi tobillo.
– Entonces yo te cuidaré.

B.Sweet. Cap5 -Final-

Capítulo 5: Immortal memories.


“… Después de todo, por más que me aferre al presente, por más que quiera formar un futuro a tu lado, no puedo… No creo que sea imposible, simplemente me siento desplazado por alguien más, como si ese lugar, el primero en tu corazón, me perteneciera… ¿Es ó no así?. ¿Soy yo el primero ó el segundo?. Aún así, te seguiré amando…”
 
– ¿Recuerdas cuando nos conocimos Dori-kun?.
– Sí, tu estabas lleno de lodo y jugabas con una pelota.
– Y tu llegaste y me diste un beso.
– Jajajaja sí, luego tu me diste un puñetazo en el ojo derecho.
– Pero desde ese día estamos juntos, ¿verdad?.
– Sí, y te amo. Siempre estaremos juntos.