Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para DBSK

Amor eterno (JaeChun)

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Título: Amor eterno
Autor: Lilith 
Pairing: JaeJoong & YooChun / DBSK
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai  / Angs
Tipo: One-shot
 ~Forever love – X-JAPAN
10/08/12
N/A: No estaba muy segura de publicar esto, pero pues ya que estaba escrito…
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Minuto a minuto, la enorme ciudad comenzaba a adquirir vida. El cielo, normalmente teñido de colores pastel a esa hora, mostraba un gris plomizo que hacía que todos llevaran la sombrilla a la mano. Los coches tenían ya abarrotadas las avenidas y, cual hormigas, las personas salían por las escaleras de las estaciones del subterráneo desparramándose en ambos sentidos de la calle hasta donde alcanzaba la vista. El olor a café y tabaco entremezclados con smog era el aroma de cada mañana en Tokio y en medio de aquel cuadro de vida citadina, un par de chicos bajaban de un taxi estacionado afuera de un lujoso hotel en una de las zonas más exclusivas de la región.
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El frío denotaba aún más la extrema blancura de su piel, que hacía resaltar sus labios rojos y sus enormes ojos oscuros. Esperaba pacientemente en la acera con las manos en los bolsillos de su abrigo negro y escondiendo la mitad de su rostro debajo de la gruesa bufanda gris oscuro que lo protegía del frío sin quitarle la mirada de encima al chico que se inclinaba hacia el conductor para pagar la tarifa de viaje. Un pensamiento poco inocente se coló en su mente arrebatándole una leve sonrisa que se apresuró a ocultar con el dorso de su mano al tiempo que apartaba los ojos de esa silueta que tanto le gustaba para fijarla en los ventanales de la fachada que se alzaba frente a él. Debía guardar la compostura, apenas eran las nueve de la mañana y ya estaba pensando en llevarse a su novio a la cama. Ciertamente se había terminado por contagiar de su perversión.
-¿De qué te ríes?… La gente creerá que estás mal de la cabeza…- Esa voz, su voz, siempre le había parecido la cosa más seductora del universo y en ese momento estaba acompañada de esa sonrisa tan sincera y dulce que tanto le fascinaba.
-De nada… Si te lo dijera, de seguro no llegarías a la conferencia…- Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso al recordar lo que había imaginado, así que desvió la mirada a otro lado intentando recuperar la compostura.
-Mmm… Y tú cómo sabes que quiero ir a esa conferencia, ¿eh?…- Lo mataba cada que hacía eso. Y es que sentía tantas y tantas cosas cuando le susurraba con ese timbre de voz tan profundo al oído, que sentía que sus piernas se volvían de gelatina.
-Eres un pervertido, Park YooChun…- Decía en voz baja mirando a su alrededor y rogando porque nadie hubiera reparado en su conversación. Su sonrisa tímida lo decía todo. Se había salido con la suya: en verdad le encantaba provocar así al mayor, le parecía tan adorable que no podía evitarlo.
-Pero eso es lo que más te gusta de mí, ¿no?…- Susurró en su oído rozando discretamente con el dedo índice su cadera deteniéndose al llegar a la ingle siguiendo aquel recorrido poco decente por el cuerpo de su novio con los ojos, esa mirada cargada del más puro deseo. Lo miró directo a los ojos con expresión provocativa al ver que se estremecía al llegar a ese sensible lugar. Sus mejillas no podían ponerse más rojas. Apartó súbitamente la mano. -Vamos… Tengo una charla que dar…- Tomó su maleta y echó a andar dejando al otro pobre al borde del colapso parado a mitad de la banqueta tratando desesperadamente de controlar su respiración y los latidos de su corazón. -¿Jae?… ¿No vienes?…- Su enorme sonrisa lo esperaba un par de pasos adelante.
-Eres un malvado, ¿sabías?… A veces creo que sólo te gusta molestarme…- Le hizo un puchero de fingida indignación y corrió para alcanzarlo.
-No digas eso, Jae…- Acarició suavemente su mejilla con el dorso de la mano y le acomodó la bufanda al reparar que su piel estaba fría. -Sabes que no hay nadie en este mundo que te ame tanto como yo…- Y ahí estaba, desbordándose a través de sus ojos desde su corazón, ese inmenso amor que no le cabía en el cuerpo cuando se trataba de su primer y único amor. Pasó su pulgar por su labio inferior. Un gesto que sólo ellos entendían: quiero besarte ahora.
-YooChun…- Suspiró. No. Había algo en lo que su novio se equivocaba. No era su lado pervertido lo que más le gustaba de él, sino esa mezcla perfecta entre la ternura y la pasión con la que siempre lo había amado y la forma tan sincera y directa de demostrarle todo lo que sentía por él con tan sólo una caricia, una mirada.
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Pensando en ti… (JaeChun)

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Título: Pensando en ti…
Autor: Lilith 
Pairing: JaeJoong & YooChun / DBSK
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai  / Yaoi / Lemmon
Tipo: One-shot
 ~Mirotic – DBSK
To: Cualquier otra fan del SOULMATE que ame tanto a esta couple como yo ^^b
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Aún ahora me pregunto cuándo fue que me di cuenta que no podía dejar de estar pensando en ti…
Lo nuestro había sido tan sólo un encuentro casual basado en la atracción física y el deseo sexual.
Un flechazo de una noche en medio del bullicio de la gente y el efecto delirante de las luces de neón bailando al ritmo de la música electrónica que hacia vibrar la pista de baile.
Todo comenzó con un golpe a mi ego.
¿Cómo demonios era posible que no tuviera encima a las miles de chicas habituales a esa hora de la noche?… ¿Qué demonios las mantenía a todas ancladas al suelo allá abajo que no estaban suplicándome por besos y caricias para saber quién sería la afortunada en compartir conmigo la cama de un motel cercano esa noche?
Empezaba a sentirme molesto.
Me levanté del sillón de piel donde había estado desde hacía un par de horas contemplando las siluetas voluptuosas de mis futuras víctimas meciéndose bajo el influjo de aquella música adictiva. Necesitaba saber qué o quién se atrevía a robarme toda la atención.
Aquello fue instantáneo.
Bastó mirarte por un segundo para saber que la sensualidad de cada uno de tus movimientos sería el plato fuerte de mi cena. Y es que el modo en que tu suave y oscuro cabello se mecía era alucinante… Esa sexy sonrisa tentadora que invitaba abiertamente al pecado de la mano de tus carnosos labios rojos… Esos enormes y profundos ojos de mirada seductora que de a poco se tornaban inocentes cómplices de tus sensuales expresiones.
Todo tú eras la lujuria encarnada.
Debías ser mío.
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Más que un sueño hecho realidad. Cap 5 -Final-

CAPITULO 5. La promesa que floreció.

Los días pasaban y los ensayos se volvían cada vez más demandantes; la fecha del debut estaba cerca y teníamos que dar lo mejor de nosotros.

La convivencia se había vuelto mayor, todos estábamos más unidos, y justo como el señor Hyung había dicho, eso se veía reflejado en nuestro trabajo en equipo.

Por fin llegó el día que tanto había esperado. Esa mañana el señor Hyung nos había despertado una hora antes de lo habitual, diciendo que ese día no iríamos a la agencia, cosa que a todos nos extrañó. Era día de estudio, nos dijo; todo estaba arreglado para nuestro primer día de grabación. Al escuchar esto hubo lágrimas de felicidad por parte de todos nosotros; hacía ya un par de semanas que habían sido elegidas las canciones que estarían en nuestro sencillo debut. Habíamos estado practicando todos los días y comenzábamos a creer que debía haber algún problema, o que a los directivos aún no les convencía nuestro trabajo porque a pesar de todo, aún no habíamos grabado nada y eso sólo podía significar una cosa: el debut se había pospuesto.

Cuando llegamos al lugar de grabación, nuestras energías estaban a tope. Realmente éramos felices. Sabíamos que tras grabar el sencillo, el siguiente paso sería grabar el video promocional y sería cuestión de pocos días para que nuestro trabajo llegara a los medios. La descarga de adrenalina recorría mi cuerpo de pies a cabeza, casi no podía creerlo…

Pero lo que resultaba aún más increíble, era lo que sentía por él, mis sentimiento se habían vuelto menos confusos y más fuertes con el paso de los días. Desde aquella noche, llegábamos a casa y platicábamos horas enteras hasta que el cansancio y el sueño se apoderaban de nosotros; ahora sentía que lo conocía y sin duda alguna, lo quería… Lo quería mucho… a veces sentía lo quería demasiado; y por la forma en que me miraba, el tono de su voz cuando me hablaba, la delicadeza con que me trataba… todo de él me demostraba que también me quería.

Y todo cuánto sentía ahora me hacía feliz, si bien al principio me asustaba, el temor poco a poco se fue quedando en el pasado; lo único que a veces me perturbaba era la incertidumbre de no saber cómo era que él me quería. A veces era tan dulce y tan atento conmigo… pero otras veces era tan frío e indiferente que dolía. Algunas veces era tan amable y lindo con los demás, sobre todo con Yunho, y eso me molestaba un poco y a él parecía no importarle; otras veces, en cambio, era él quien parecía molesto cuando Jaejoong o Changmin pasaban mucho tiempo conmigo. Ahora le conocía, sí… pero aún así, a veces no podía entenderlo en lo absoluto…

-¿Qué tanto piensas Junsu?- La voz de Yunho era tranquila cuando se puso en cuclillas frente a mí.-Si lo miras así, ¿qué vas a dejarle a sus fans?-

-¡¿Ah?! No! Yo sólo estaba repasando la canción…- Le decía mientras me sonrojaba sujetando un puñado de hojas dentro de una carpeta.

-Jajajaja… si tú lo dices…- Su risa sarcástica me hizo reparar en que tenía las partituras de la canción al revés.

Yunho tenía razón, yo miraba a Yoochun, tratando de encontrar en sus ojos las respuestas a las dudas que me atormentaban. Lo miraba a través del cristal de la cabina mientras cantaba, viendo como me miraba fugazmente de vez en cuando.

No… no podía decirle lo que sentía… era un cobarde, el miedo al rechazo no me dejaba decirle nada… a veces incluso trataba de convencerme a mi mismo diciéndome que así era mejor, no quería que esto que sentía por él fuera un problema para el grupo, y mucho menos ahora que apenas comenzábamos.

-Oye, Yunho… ¿te puedo hacer una pregunta un tanto personal?- Mi vos denotaba inseguridad, y no era para menos, lo que quería preguntarle no era algo fácil de responder.

-Claro!… ¿qué es lo que quieres saber?- La seguridad en su mirada me dio la sensación de que ya sabía lo que quería preguntarle.

-Tú… quieres mucho a Jaejoong, ¿verdad?- No pude mirarlo a los ojos mientras le hablaba, la razón detrás de mi pregunta me hizo enrojecer, así que giré mi rostro hacia otro lado tratando de evitar que se diera cuenta.

-Sí! Así es… lo quiero mucho, ¿Qué no es más que obvio?- Un pícara sonrisa se dibujó del lado derecho de su boca… ¿sabía la intención de mi pregunta?¿Acaso estaba jugando con mi mente? Debía mostrarle determinación…

-No, eso es más que obvio…- Le decía con una sonrisa llena de complicidad. –Me refería más bien a qué tipo de afecto es el que sientes por él.- Sí, creo que eso dejaba más en claro lo que quería saber. –Él es más que un amigo para ti ¿no es así?- Por fin lo había dicho…

-¡Claro que es más que un amigo para mí!…- Sinceramente envidié con todo mi corazón la seguridad en sus palabras. –Él es mío… es mi juguete… pero eso ya lo sabías ¿no? Se lo digo todo el tiempo!- Decía con una gran sonrisa mientras se ponía de pie y colocaba sus brazos cruzados por detrás de su cabeza. –No podría vivir sin él…- Sus palabras fueron más un susurro para sí mismo.

-Yunho, entras a cabina en tres minutos…- Le decía el asistente del ingeniero de audio.

-¡Por fin! Bueno… espero haberte sido de alguna ayuda.- Lo sabía… él lo sabía… sabía lo que yo sentía por Yoochun… lo que no sabía era cómo o por qué… -Y si puedo darte un consejo: siempre es mejor ser sincero… Nunca sabrás lo que puedes tener hasta que te decidas a buscarlo ¿no crees?- Decía guiñándome un ojo mientras se perdía de mi vista al dar vuelta por el pasillo.

Me quedé en silencio sentado en el piso mirando el piso, pensando en lo que iba a hacer con mis sentimientos a partir de ese momento. Aunque la respuesta de Yunho no había sido la que esperaba escuchar, sus palabras me dieron mucho que pensar.

Una sombra tenue me bloqueó la luz. Para mi sorpresa, cuando levante la mirada me encontré directamente con sus ojos.

-Yunho me dijo que me estabas esperando porque tenías algo muy importante que decirme… ¿qué es?- La dulzura en su voz me hizo pasar por alto mi deseo de patear a aquél pequeño demonio…

Me puse de pie torpemente. Los nervios mezclados con los latidos desenfrenados de mi corazón me estaban volviendo loco. Nuevamente sentí como la sangre se agolpaba en mis mejillas.

-Si, tengo algo importante que quiero decirte… pero no creo que aquí sea el mejor lugar para decírtelo… ¿puedes esperar hasta que volvamos a casa?- No podía mirarle, estaba en shock, así que miraba alrededor viendo a toda la gente que pasaba una y otra vez cerca de nosotros, escondí mis manos en los bolsillos de mi chamarra, ver cómo temblaban podía serle hasta preocupante.

-¡No! Ni puedo ni quiero esperar… ¡vamos!- El tono firme y profundo de su voz me sacó del trance hipnótico en que me habían sumergido los latidos de mi corazón. Con un movimiento inesperado y brusco, me tomó del brazo y me arrastró a través de un largo corredor  escaleras arriba.

Conforme caminábamos, las luces comenzaron a atenuarse, hasta volverse un haz a medio desaparecer entre la oscuridad. Por más que miraba a mí alrededor, no encontraba a nadie, y todo cuanto pude ver cuando nos detuvimos, fueron cajas y cajas apiladas unas sobre otras dentro de lo que probablemente era una bodega.

-¡Listo!… aquí no hay nadie… ¿qué es lo que me quieres decir?- Su voz volvía a ser gentil y suave, pero la fuerza con la que sus dedos se cerraban alrededor de mi brazo era todo lo contrario.

-Yoochun… me estás lastimando…- Me daba un poco de miedo su reacción, así que mi voz fue más como un susurro.

-¿Ah? ¿Qué dijiste?- Me decía acercándose un poco a mí con una tierna sonrisa.

-Que… me lastimas…- Le repetía mientras miraba su mano aferrando mi brazo.

-¡Ah! ¡Discúlpame!…- Ahora era él quien se sonrojaba al tiempo que me soltaba y retrocedía un paso. -¿Te hice daño?- Su mirada denotaba una gran preocupación.

-No te preocupes… no pasa nada… más daño me hago yo cuando me caigo de la cama, ¿verdad?- Le decía yo con una gran sonrisa a la vez que suavemente le tocaba el brazo, aunque la verdad era que quería abrazarlo, pero no me atrevía.

Mi comentario había cumplido su cometido, él sonreía. Y mientras yo pensaba en lo que quería y no podía hacer, él sorpresiva e inesperadamente me abrazó, como si supiera exactamente lo que estaba pensando, lo que necesitaba.

-¿te molesta?- Me susurraba dulcemente al oído; sentía cómo los latidos de mi corazón se aceleraban con cada sílaba que salía de su boca. -¿Sabes algo…?- Podía sentir a través de mi camiseta sus latidos, a un ritmo tan desenfrenado como el mío. –Tenía ganas de hacer esto… en verdad deseaba mucho volver a hacer esto…- Sus brazos aferraban mi cuerpo como si temiera que fuera a irme para siempre.

-Yo… no me iré a ningún lado Yoochun… yo voy a estar a tu lado siempre…- Mi corazón hablaba por mi y comenzaba a sentir que mi cerebro cedía ante mis sentimientos en el momento en que mis brazos se cerraron alrededor de su espalda. –Yo quiero estar contigo siempre…- Mis palabras se ahogaron en mi boca en el instante en que él me besó. Suavemente colocó sus manos sobre mis mejillas, gesto que correspondí, poniendo mis manos sobre las suyas.

-Toda mi vida esperé por este momento…- Sus lágrimas rodaban incesantemente a través de sus mejillas, brillando levemente a media luz mientras apoyaba su frente sobre la mía. –Esto era un sueño que creí que jamás se haría realidad… pero apareciste tú aquella tarde y desde ese momento sólo anhelaba poder estar así contigo… me prometí esperar a que te dieras cuenta… de que yo… yo…- Sus palabras se perdieron entre su respiración y su llanto, me dolía verlo llorar, pero la sonrisa que se asomaba en sus labios me hacía entender que sus lágrimas no se debían a ninguna tristeza.

-Yo no podía entender lo que sentía… simplemente porque nunca antes había sentido algo así… ¿pero sabes?…- Le susurraba mientras secaba sus lágrimas tiernamente. –Me alegra que hayas sido tú… me siento inmensamente feliz de que fueras tú la primera persona de quien me enamoré…- Por fin había podido decírselo. Mis sentimientos al fin llegaban a su corazón.

Quise decirle “Te amo”, pero no me dio tiempo de nada, lo único que supe fue que de nuevo me besaba… la calidez de sus manos sobre mi rostro… el roce suave y tibio de sus labios sobre los míos… y el compás de nuestros corazones latiendo al mismo ritmo me decían claramente que todo lo que había soñado hasta ahora, en el momento en que me tomó entre sus brazos, se había vuelto más que un sueño hecho realidad.

Más que un sueño hecho realidad. Cap 4

CAPITULO 4. Un sentimiento sin voz.

La hora feliz del desayuno pasó rápidamente. Yunho y Yoochun lavaban los trastes cuando el señor Hyung llegó; la verdad es que yo no me había percatado de su ausencia, por lo que la expresión de mi rostro fue más que evidente.

-Ah, ya te acostumbrarás, él suele escabullirse en la madrugada o temprano en la mañana para ir a la oficina…-

-O al menos eso es lo que nos dice… Nosotros sabemos que en realidad va a casa con su familia.-

Jaejoong Y Changmin miraban al señor Hyung por sobre mi hombro mientras hablaban; a pesar de que usualmente actuaban como niños, también eran muy maduros, sobre todo Jaejoong. De igual manera, Yunho y Yoochun que se veían tan adultos, también tenían sus ratos de inmadurez; supongo que era parte del encanto que todos teníamos, por eso no me extrañó cuando esos dos terminaron en una guerra de espuma de jabón  en la cocina.

-¡Chicos recojan ese desastre! ¡¡Por primera vez esta casa no parece zona de desastre y quiero que permanezca así!! ¿Me entendieron?- La voz del señor Hyung era autoritaria y firme mientras los regañaba con dedo acusador.- Gracias por tu duro trabajo Junsu. Vayan por sus cosas, ustedes tres vienen conmigo, saldremos antes hacia la oficina, debemos pasar a otro lugar primero.- El gesto severo en su rostro se desvaneció al instante cuando se dirigió a nosotros. Dado que yo no había traído nada conmigo, me quedé donde estaba mientras Jaejoong y Changmin volvían.

Cuando me di cuenta, estábamos cerca de la cafetería de Sungmin. Al llegar a mi casa, mamá esperaba de pie en la entrada. Antes de bajar, el señor Hyung me dio una lista con las cosas que debía empacar. Mamá nos recibió con gusto, el señor Hyung y Jaejoong se quedaron con ella bebiendo té en la sala mientras Changmin me acompañaba a mi habitación para ayudarme pues no teníamos mucho tiempo.

El suspiro de Changmin al ver las fotografías colgadas en la pared mientras subíamos las escaleras me hizo preguntarme cuánto hacía que ellos no iban a casa, sin embargo no dije nada, no quería hacérselo más difícil. Unos 20 minutos después estábamos de regreso en la sala, todos se despidieron cariñosamente de mi madre.

-Te estaremos esperando en el auto, ¿ok?- Me decía Jaejoong en voz baja guiñándome un ojo mientras apoyaba su mano en mi hombro para quitarme una de las maletas al tiempo que Changmin tomaba la otra.

El señor Hyung los miro con asombro y dio un gesto de consentimiento con su cabeza mientras salía por la puerta. Estos chicos! Sólo trataban de darme tiempo a solas con mi mamá; y yo se los agradecería por siempre.

Cuando entré al auto, les agradecí con una amplia sonrisa, el nudo en mi garganta me impedía hablar.

-No tienes porque hacerte el fuerte Junsu, no sólo necesitas a Yoochun para abrir tus sentimientos…-El tono de voz de Changmin era amable mientras me abrazaba.

-Si quieres llorar, llora, ¿está bien? Si te quedas con ese sentimiento dentro, tanto tu voz como tu espíritu se lastimaran…- Cuando Jaejoong puso su mano en mi cabeza dando una palmadita, estallé en llanto, pero aún así sonreía… Ahora me sentía parte de ellos… y ellos me aceptaban como tal… y por eso era feliz.

El resto del camino fue mucho más tranquilo que la noche anterior. Jaejoong comenzó a cantar en voz baja una canción, como sabía la letra comencé a cantar también; luego los tres estábamos cantando y riendo, así que el tiempo pasó volando.

Al llegar al edificio de la agencia, el señor Hyung sacó de la cajuela mis maletas, tomé la más pesada primero, Jaejoong se apresuró y tomó la otra; entre risas y malos chistes echamos a andar los tres detrás del señor Hyung. Subimos hasta el décimo piso; cuando la puerta se abrió, nos dirigimos hasta el fondo del pasillo donde había una puerta doble de madera, sorpresivamente cuando Changmin iba a abrir la puerta, ésta se abrió. Yunho y Yoochun estaban del otro lado a punto de salir cuando llegamos; al vernos, no entendí por qué, pero a Yoochun se le borró la sonrisa del rostro, la expresión en sus ojos me heló la sangre, parecía molesto.

-¡Vaya! ¡vaya! Los dejo un par de horas y regresan siendo los mejores amigos… jajajajaja no quiero imaginar lo que pasaría si los dejo compartir habitación…- Yunho parecía muy divertido con la situación, pero con cada palabra el rostro de Yoochun se tornaba frío e impenetrable.

-Ves Yoochun… no tenías de que preo…cuparte…- Mientras decía eso, Yoochun empujó a Yunho para pasar de regresó a la habitación.

-¿Hicimos algo que lo molestara?- Eso realmente me preocupaba, no me gustaba lo que sentí al verlo reaccionar así…

-No te preocupes… debió haberle molestado que no vino con nosotros por tus cosas a tu casa… eso debe ser todo… estará bien… ya se le pasara… -No había ni gota de mentira o exageración en las palabras de Jaejoong.- A veces se pone de malas por tonterías y Yunho no suele ser de mucha ayuda hasta que lo realmente lo hace enojar con todo lo que le dice para molestar…

-Si, hasta entonces, reacciona y hace algo tonto que le provoque una ataque de risa o se disculpa…- Por lo que decía Changmin, no sería la primera vez que le vería esa expresión en la cara a Yoochun, aunque la verdad esperaba que fuera la última…-Será mejor que vayamos a cambiarnos de ropa; la práctica de baile empezará en quince minutos.- Decía Changmin tras mirar su reloj mientras se dirigía al fondo de la habitación. Jaejoong y yo le seguimos de cerca.

Cinco o seis minutos más tarde, ellos dos estaban listos y se dirigieron hacia fuera con los demás.

-Será mejor que te acostumbres a desvestirte y vestirte tan rápido como puedas, no querrás que Hyung te esté apresurando siempre.- Jaejoong sonreía sujetándose de la puerta, luego de su consejo desapareció cerrando la puerta.

Me quité la camisa, al mirar al piso vi que mis agujetas estaban desamarradas, me senté en la banca del vestidor para anudarlas cuando escuché que la puerta se abría.

-¿Qué olvid…?- Definitivamente no era Jaejoong… Alguien me abrazaba con fuerza por la espalda. Al ver las mangas de su camisa y oler el perfume que desprendía su piel, supe que era él.

-Déjame estar así sólo un momento más… por favor…- Su voz se ahogaba en un sollozo… ¿acaso lloraba? Y como movido por voluntad propia, mi cuerpo reaccionó a él, y mis manos se aferraron a sus brazos como no queriendo que se fuera nunca.

Mi celular sonaba en alguna parte del piso; sus brazos me soltaron mientras me agachaba a recogerlo, escuché como salía en silencio. La llamada había sido de Changmin, temiendo que sospecharan algo, terminé de vestirme, guardé todas mis cosas en uno de los casilleros como habían hecho los demás y salí tan rápido como pude.

-¿Está todo bien? Yoochun salió de repente sin decir a dónde iba…- Yunho parecía preocupado.

-Sí… sólo entró y dijo “no tardes” y se fue…- No podía decirles lo que había pasado en verdad.- Por cierto Changmin… ¿para que me llamaste?-

-¡Perdón! Fue sin querer… por eso colgué rápido…- Su expresión era sincera, así que no le di importancia y comenzamos los ejercicios de calentamiento.

Yoochun entró como sin nada acompañado de un chico de apariencia no mucho mayor que nosotros al que me presentaron como nuestro coreógrafo. La práctica fue dura y agotadora, sobre todo para mí, pues no sabía ninguna de las rutinas, pero todos me ayudaron. Para cuando se anunció el fin del ensayo, todos estábamos desplomados sobre la duela, nadie pudo ni quiso moverse por al menos media hora, hasta que el señor Hyung entró gritando.

-Ensayo vocal en 20… ¡muévanse!-

Nadie contestó siquiera; sólo nos arrastramos como pudimos al vestidor para cambiarnos de playera y refrescarnos un poco. Diez minutos después caminábamos lentamente a través del pasillo cargando nuestras cosas, que parecían haber aumentado de peso, hacia otra habitación en el mismo pasillo.

El cuarto era tan grande como el anterior, también tenía piso de duela y espejos en las paredes; había un hermoso piano de cola al fondo y en el extremo opuesto había pedestales y micrófonos conectados a tres amplificadores.

-Recuerden apagar los celulares…- Decía preocupado Changmin.

-¿Por qué?- Les pregunté sin pensar.

-No querrás que suene mientras ellos están dando su clase… oh no… en verdad serie una lastima…- Yunho hablaba como si contase algo siniestro y perturbador.

La última vez casi lanzan el teléfono de Jaejoong por la ventana. Dicen que es una falta de respeto para su trabajo.- Yoochun era el único cuya respuesta sació mi curiosidad, aunque los otros tenían razón en actuar así, el celular era la única manera que teníamos de estar en contacto con nuestros amigos y familia.

-¡Aquí vienen!- Anunciaba desde la puerta Jaejoong al tiempo que guardaba en la envoltura el dulce que Yunho le había dado para reponer energía.

La pareja que entró no me pareció fuera de lo normal hasta que comenzaron a regañarnos por cualquier fallo. La clase de canto fue tan pesada como la de baile, pero resultaba agradable escuchar nuestras voces tanto por separado como en conjunto.

Para cuando salimos del salón, el sol ya se había puesto. Ahora entendía porque estaban tan callados cuando nos conocimos: estaban agotados. Nos dirigimos a la sala donde los encontré la noche anterior; el señor Hyung aún tenía cosas que atender, así que debíamos esperarlo ahí.

-¡Muero de hambre! ¿Alguien más muere de hambre?…- Changmin daba vueltitas por todo el sillón poniendo cara de gatito hambriento.

-¡Sí! ¡Yo también quiero comer algo!- Le decía Yunho mientras le pasaba una bolsa de gomitas que tenía en el bolsillo.

Yo sólo trataba de ignorarlos… Yoochun estaba sentado tocando el piano (el cual, por cierto, no vi la otra noche), mientras Jaejoong improvisaba al aire una canción; el sonido que producían era hermoso.

-¡Quiero comer! ¡Vamos por comida Jae! ¡Muero de hambre Jae!- Yunho pataleaba infantilmente acostado boca abajo sobre el sillón.-¡Eh, Jae, aliméntame!-

-¡Basta! ¡Los dos! ¡Vamos por comida, pero en castigo deberán comprar también para nosotros! Y si cuando volvamos no se callan y me dejan en paz un rato me las van a pagar, ¿de acuerdo?- El rostro de Jaejoong se volvió frío e imponente. Luego sin decir nada más, se puso su chamarra y salió de la habitación.

-¡Ya volvemos!…- Decían felizmente a coro Changmin y Yunho mientras corrían tratando de alcanzar a Jaejoong.- ¡Pórtense bien!…- Gritó por último Yunho, aunque no supe a qué se refería.

Las notas del piano comenzaron a llenar nuevamente el aire de la ahora, tranquila habitación; el actual silencio era ideal para disfrutar de su música. Le contemplé atentamente unos minutos… lucía tan diferente cuando tocaba… tan profundo… tan libre… tan natural… como cuando cantaba, sin embargo tan diferente de cuando lo hacía… proyectaba un aura totalmente diferente. Cerré los ojos y me dejé llevar por la música… me dejé llevar por él…

Un repentino silencio me regresó de golpe a la realidad. Abrí los ojos. Al principio creí que estaba solo, luego lo vi, recargado en el barandal del balcón.

-¿Estás… bien?- Le pregunté tontamente en voz baja sin saber algo mejor que decir. Su silencio me hizo entender que definitivamente no lo estaba y que no quería compañía… me disponía a entrar cuando su mano se cerró alrededor de mi muñeca.

-No te vayas…- Su voz era dulce… embriagadora. Aunque escondía su rostro entre su largo y oscuro cabello, pude ver el brillo reflejado en las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Él continuaba sujetando mi mano derecha, así que lleve mi otra mano hasta su rostro y sequé sus lágrimas; me dolía verlo así… sentía que era capaz de todo con tal de evitarle el menos sufrimiento. Le dediqué mi mejor sonrisa a falta de algo que decir, y nos quedamos en silencio mirando el cielo.

-Junsu… yo…- Cuando por fin se disponía a decir algo, el escándalo de los chicos lo frenó bruscamente, apretó mi mano con fuerza como si se negará a soltarla y luego por fin la soltó, justo cuando Jaejoong entraba con el mismo gesto molesto con el que se fue, y se dirigió directamente hacia el piano y comenzó a tocar.

-¡Eh!¡Chicos! Les trajimos algo, ¡vengan!- Ahora lucían bastante felices con la mesa de centro llena de bocadillos, chocolates, dulces y bebidas de lata.

Yoochun suspiró… Y mientras entraba susurró.

-Y así es como será siempre…- Pude ver como una sonrisa se dibujaba levemente en sus labios.

Confuso por sus palabras, me quedé mirando las estrellas un rato más, mirando mi mano… Aún podía sentir cómo si él la sujetara, su calidez todavía estaba impresa en mi piel.

El cuadro que podía ver en el interior me hacia feliz: Changmin y Yoochun comían divertido mirando desde el sillón como Yunho obligaba a un enorme pedazo de pan a entrar en la boca de un aún más molesto Jaejoong, argumentando que tenía que probarlo porque estaba delicioso…

Así era como eran siempre… ¿Era esto a lo que él se refería? Pronto descubriría el verdadero significado de sus palabras.

CAPITULO 4. Un sentimiento sin voz.

La hora feliz del desayuno pasó rápidamente. Yunho y Yoochun lavaban los trastes cuando el señor Hyung llegó; la verdad es que yo no me había percatado de su ausencia, por lo que la expresión de mi rostro fue más que evidente.

-Ah, ya te acostumbrarás, él suele escabullirse en la madrugada o temprano en la mañana para ir a la oficina…-

-O al menos eso es lo que nos dice… Nosotros sabemos que en realidad va a casa con su familia.-

Jaejoong Y Changmin miraban al señor Hyung por sobre mi hombro mientras hablaban; a pesar de que usualmente actuaban como niños, también eran muy maduros, sobre todo Jaejoong. De igual manera, Yunho y Yoochun que se veían tan adultos, también tenían sus ratos de inmadurez; supongo que era parte del encanto que todos teníamos, por eso no me extrañó cuando esos dos terminaron en una guerra de espuma de jabón  en la cocina.

-¡Chicos recojan ese desastre! ¡¡Por primera vez esta casa no parece zona de desastre y quiero que permanezca así!! ¿Me entendieron?- La voz del señor Hyung era autoritaria y firme mientras los regañaba con dedo acusador.- Gracias por tu duro trabajo Junsu. Vayan por sus cosas, ustedes tres vienen conmigo, saldremos antes hacia la oficina, debemos pasar a otro lugar primero.- El gesto severo en su rostro se desvaneció al instante cuando se dirigió a nosotros. Dado que yo no había traído nada conmigo, me quedé donde estaba mientras Jaejoong y Changmin volvían.

Cuando me di cuenta, estábamos cerca de la cafetería de Sungmin. Al llegar a mi casa, mamá esperaba de pie en la entrada. Antes de bajar, el señor Hyung me dio una lista con las cosas que debía empacar. Mamá nos recibió con gusto, el señor Hyung y Jaejoong se quedaron con ella bebiendo té en la sala mientras Changmin me acompañaba a mi habitación para ayudarme pues no teníamos mucho tiempo.

El suspiro de Changmin al ver las fotografías colgadas en la pared mientras subíamos las escaleras me hizo preguntarme cuánto hacía que ellos no iban a casa, sin embargo no dije nada, no quería hacérselo más difícil. Unos 20 minutos después estábamos de regreso en la sala, todos se despidieron cariñosamente de mi madre.

-Te estaremos esperando en el auto, ¿ok?- Me decía Jaejoong en voz baja guiñándome un ojo mientras apoyaba su mano en mi hombro para quitarme una de las maletas al tiempo que Changmin tomaba la otra.

El señor Hyung los miro con asombro y dio un gesto de consentimiento con su cabeza mientras salía por la puerta. Estos chicos! Sólo trataban de darme tiempo a solas con mi mamá; y yo se los agradecería por siempre.

Cuando entré al auto, les agradecí con una amplia sonrisa, el nudo en mi garganta me impedía hablar.

-No tienes porque hacerte el fuerte Junsu, no sólo necesitas a Yoochun para abrir tus sentimientos…-El tono de voz de Changmin era amable mientras me abrazaba.

-Si quieres llorar, llora, ¿está bien? Si te quedas con ese sentimiento dentro, tanto tu voz como tu espíritu se lastimaran…- Cuando Jaejoong puso su mano en mi cabeza dando una palmadita, estallé en llanto, pero aún así sonreía… Ahora me sentía parte de ellos… y ellos me aceptaban como tal… y por eso era feliz.

El resto del camino fue mucho más tranquilo que la noche anterior. Jaejoong comenzó a cantar en voz baja una canción, como sabía la letra comencé a cantar también; luego los tres estábamos cantando y riendo, así que el tiempo pasó volando.

Al llegar al edificio de la agencia, el señor Hyung sacó de la cajuela mis maletas, tomé la más pesada primero, Jaejoong se apresuró y tomó la otra; entre risas y malos chistes echamos a andar los tres detrás del señor Hyung. Subimos hasta el décimo piso; cuando la puerta se abrió, nos dirigimos hasta el fondo del pasillo donde había una puerta doble de madera, sorpresivamente cuando Changmin iba a abrir la puerta, ésta se abrió. Yunho y Yoochun estaban del otro lado a punto de salir cuando llegamos; al vernos, no entendí por qué, pero a Yoochun se le borró la sonrisa del rostro, la expresión en sus ojos me heló la sangre, parecía molesto.

-¡Vaya! ¡vaya! Los dejo un par de horas y regresan siendo los mejores amigos… jajajajaja no quiero imaginar lo que pasaría si los dejo compartir habitación…- Yunho parecía muy divertido con la situación, pero con cada palabra el rostro de Yoochun se tornaba frío e impenetrable.

-Ves Yoochun… no tenías de que preo…cuparte…- Mientras decía eso, Yoochun empujó a Yunho para pasar de regresó a la habitación.

-¿Hicimos algo que lo molestara?- Eso realmente me preocupaba, no me gustaba lo que sentí al verlo reaccionar así…

-No te preocupes… debió haberle molestado que no vino con nosotros por tus cosas a tu casa… eso debe ser todo… estará bien… ya se le pasara… -No había ni gota de mentira o exageración en las palabras de Jaejoong.- A veces se pone de malas por tonterías y Yunho no suele ser de mucha ayuda hasta que lo realmente lo hace enojar con todo lo que le dice para molestar…

-Si, hasta entonces, reacciona y hace algo tonto que le provoque una ataque de risa o se disculpa…- Por lo que decía Changmin, no sería la primera vez que le vería esa expresión en la cara a Yoochun, aunque la verdad esperaba que fuera la última…-Será mejor que vayamos a cambiarnos de ropa; la práctica de baile empezará en quince minutos.- Decía Changmin tras mirar su reloj mientras se dirigía al fondo de la habitación. Jaejoong y yo le seguimos de cerca.

Cinco o seis minutos más tarde, ellos dos estaban listos y se dirigieron hacia fuera con los demás.

-Será mejor que te acostumbres a desvestirte y vestirte tan rápido como puedas, no querrás que Hyung te esté apresurando siempre.- Jaejoong sonreía sujetándose de la puerta, luego de su consejo desapareció cerrando la puerta.

Me quité la camisa, al mirar al piso vi que mis agujetas estaban desamarradas, me senté en la banca del vestidor para anudarlas cuando escuché que la puerta se abría.

-¿Qué olvid…?- Definitivamente no era Jaejoong… Alguien me abrazaba con fuerza por la espalda. Al ver las mangas de su camisa y oler el perfume que desprendía su piel, supe que era él.

-Déjame estar así sólo un momento más… por favor…- Su voz se ahogaba en un sollozo… ¿acaso lloraba? Y como movido por voluntad propia, mi cuerpo reaccionó a él, y mis manos se aferraron a sus brazos como no queriendo que se fuera nunca.

Mi celular sonaba en alguna parte del piso; sus brazos me soltaron mientras me agachaba a recogerlo, escuché como salía en silencio. La llamada había sido de Changmin, temiendo que sospecharan algo, terminé de vestirme, guardé todas mis cosas en uno de los casilleros como habían hecho los demás y salí tan rápido como pude.

-¿Está todo bien? Yoochun salió de repente sin decir a dónde iba…- Yunho parecía preocupado.

-Sí… sólo entró y dijo “no tardes” y se fue…- No podía decirles lo que había pasado en verdad.- Por cierto Changmin… ¿para que me llamaste?-

-¡Perdón! Fue sin querer… por eso colgué rápido…- Su expresión era sincera, así que no le di importancia y comenzamos los ejercicios de calentamiento.

Yoochun entró como sin nada acompañado de un chico de apariencia no mucho mayor que nosotros al que me presentaron como nuestro coreógrafo. La práctica fue dura y agotadora, sobre todo para mí, pues no sabía ninguna de las rutinas, pero todos me ayudaron. Para cuando se anunció el fin del ensayo, todos estábamos desplomados sobre la duela, nadie pudo ni quiso moverse por al menos media hora, hasta que el señor Hyung entró gritando.

-Ensayo vocal en 20… ¡muévanse!-

Nadie contestó siquiera; sólo nos arrastramos como pudimos al vestidor para cambiarnos de playera y refrescarnos un poco. Diez minutos después caminábamos lentamente a través del pasillo cargando nuestras cosas, que parecían haber aumentado de peso, hacia otra habitación en el mismo pasillo.

El cuarto era tan grande como el anterior, también tenía piso de duela y espejos en las paredes; había un hermoso piano de cola al fondo y en el extremo opuesto había pedestales y micrófonos conectados a tres amplificadores.

-Recuerden apagar los celulares…- Decía preocupado Changmin.

-¿Por qué?- Les pregunté sin pensar.

-No querrás que suene mientras ellos están dando su clase… oh no… en verdad serie una lastima…- Yunho hablaba como si contase algo siniestro y perturbador.

La última vez casi lanzan el teléfono de Jaejoong por la ventana. Dicen que es una falta de respeto para su trabajo.- Yoochun era el único cuya respuesta sació mi curiosidad, aunque los otros tenían razón en actuar así, el celular era la única manera que teníamos de estar en contacto con nuestros amigos y familia.

-¡Aquí vienen!- Anunciaba desde la puerta Jaejoong al tiempo que guardaba en la envoltura el dulce que Yunho le había dado para reponer energía.

La pareja que entró no me pareció fuera de lo normal hasta que comenzaron a regañarnos por cualquier fallo. La clase de canto fue tan pesada como la de baile, pero resultaba agradable escuchar nuestras voces tanto por separado como en conjunto.

Para cuando salimos del salón, el sol ya se había puesto. Ahora entendía porque estaban tan callados cuando nos conocimos: estaban agotados. Nos dirigimos a la sala donde los encontré la noche anterior; el señor Hyung aún tenía cosas que atender, así que debíamos esperarlo ahí.

-¡Muero de hambre! ¿Alguien más muere de hambre?…- Changmin daba vueltitas por todo el sillón poniendo cara de gatito hambriento.

-¡Sí! ¡Yo también quiero comer algo!- Le decía Yunho mientras le pasaba una bolsa de gomitas que tenía en el bolsillo.

Yo sólo trataba de ignorarlos… Yoochun estaba sentado tocando el piano (el cual, por cierto, no vi la otra noche), mientras Jaejoong improvisaba al aire una canción; el sonido que producían era hermoso.

-¡Quiero comer! ¡Vamos por comida Jae! ¡Muero de hambre Jae!- Yunho pataleaba infantilmente acostado boca abajo sobre el sillón.-¡Eh, Jae, aliméntame!-

-¡Basta! ¡Los dos! ¡Vamos por comida, pero en castigo deberán comprar también para nosotros! Y si cuando volvamos no se callan y me dejan en paz un rato me las van a pagar, ¿de acuerdo?- El rostro de Jaejoong se volvió frío e imponente. Luego sin decir nada más, se puso su chamarra y salió de la habitación.

-¡Ya volvemos!…- Decían felizmente a coro Changmin y Yunho mientras corrían tratando de alcanzar a Jaejoong.- ¡Pórtense bien!…- Gritó por último Yunho, aunque no supe a qué se refería.

Las notas del piano comenzaron a llenar nuevamente el aire de la ahora, tranquila habitación; el actual silencio era ideal para disfrutar de su música. Le contemplé atentamente unos minutos… lucía tan diferente cuando tocaba… tan profundo… tan libre… tan natural… como cuando cantaba, sin embargo tan diferente de cuando lo hacía… proyectaba un aura totalmente diferente. Cerré los ojos y me dejé llevar por la música… me dejé llevar por él…

Un repentino silencio me regresó de golpe a la realidad. Abrí los ojos. Al principio creí que estaba solo, luego lo vi, recargado en el barandal del balcón.

-¿Estás… bien?- Le pregunté tontamente en voz baja sin saber algo mejor que decir. Su silencio me hizo entender que definitivamente no lo estaba y que no quería compañía… me disponía a entrar cuando su mano se cerró alrededor de mi muñeca.

-No te vayas…- Su voz era dulce… embriagadora. Aunque escondía su rostro entre su largo y oscuro cabello, pude ver el brillo reflejado en las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Él continuaba sujetando mi mano derecha, así que lleve mi otra mano hasta su rostro y sequé sus lágrimas; me dolía verlo así… sentía que era capaz de todo con tal de evitarle el menos sufrimiento. Le dediqué mi mejor sonrisa a falta de algo que decir, y nos quedamos en silencio mirando el cielo.

-Junsu… yo…- Cuando por fin se disponía a decir algo, el escándalo de los chicos lo frenó bruscamente, apretó mi mano con fuerza como si se negará a soltarla y luego por fin la soltó, justo cuando Jaejoong entraba con el mismo gesto molesto con el que se fue, y se dirigió directamente hacia el piano y comenzó a tocar.

-¡Eh!¡Chicos! Les trajimos algo, ¡vengan!- Ahora lucían bastante felices con la mesa de centro llena de bocadillos, chocolates, dulces y bebidas de lata.

Yoochun suspiró… Y mientras entraba susurró.

-Y así es como será siempre…- Pude ver como una sonrisa se dibujaba levemente en sus labios.

Confuso por sus palabras, me quedé mirando las estrellas un rato más, mirando mi mano… Aún podía sentir cómo si él la sujetara, su calidez todavía estaba impresa en mi piel.

El cuadro que podía ver en el interior me hacia feliz: Changmin y Yoochun comían divertido mirando desde el sillón como Yunho obligaba a un enorme pedazo de pan a entrar en la boca de un aún más molesto Jaejoong, argumentando que tenía que probarlo porque estaba delicioso…

Así era como eran siempre… ¿Era esto a lo que él se refería? Pronto descubriría el verdadero significado de sus palabras.

Más que un sueño hecho realidad. Cap 3

CAPÍTULO 3. El ángel dormido.

El silencio de la noche se interrumpía por mi respiración entrecortada, él me sujetaba con fuerza evitando que mi cuerpo se desplomara contra el piso.

-Ammm… ¿Qué pasa? ¿Está todo bien?- La voz del señor Hyung denotaba preocupación.

-Sí, él sólo se sintió nostálgico por no volver a casa hoy; estará bien, el cambio nos afectó a todos al principio, ¿recuerdas?-

No quería que nadie más me viera así, tan frágil, tan vulnerable, así que mantuve mi rostro escondido entre su pecho. El sonido de sus pisadas fue disminuyendo hasta desaparecer, dejándome sólo con el sonido de sus latidos.

Di un paso hacia  atrás, al tiempo que le daba la espalda; él apartó sus brazos de mi cuerpo; saqué mis manos de los bolsillos, donde habían estado todo este tiempo y me apresuré a limpiar las lágrimas que aún se empeñaban en salir.

-Soy un gran tonto… perdón por todo esto- Decía tratando de reir mientras miraba al cielo.- Ni siquiera ha pasado un día y ya te estoy causando problemas… perdón…-

-No digas eso ¿quieres?- Escuché su voz detrás de mi y sus pasos acercándose.- Ya te dije que no eres y nunca serás una molestia para mi.- Escuché su dulce voz mientras se paraba a mi lado inclinando su cuerpo tratando de hacer contacto con mis ojos.- No deberías tratar de reir mientras lloras… – Me decía con una tierna sonrisa; el sonido del viento fue todo lo que escuchamos por un rato.

-Será mejor que entremos. Todos deben estar preocupados… además está comenzando a hacer frío.- Lentamente comenzó a caminar hacia el edificio, quedándose lo suficientemente cerca como para guiarme el camino y lo bastante lejos para no ver que aún lloraba.

Un obligado silencio reinó entre nosotros hasta que salimos del ascensor, aún así, me percaté de que él me miraba de vez en vez aunque trataba de ser discreto… en verdad se preocupaba por mí.

De pronto, la puerta se abrió sorprendiéndome totalmente.

-Aquí estamos, piso número 8. Este es tu nuevo hogar.- Apoyaba levemente sus manos sobre mis hombros desde mi espalda, luego se adelantó y abrió la puerta. Respiré profundamente, el llanto había parado por completo hacia un par de minutos.

El recibidor era pequeño pero elegante; dos pequeños escalones conducían a la sala de estar, la duela de madera contrastaba con los muebles en color negro. La mesa de centro estaba llena de revistas de cocina y partituras musicales en desorden. Las chamarras que habían traído puestas reposaban ahora sobre los respaldos de los sillones. Al fondo veía el comedor, que se conectaba a la izquierda con la cocina. Frente a la mesa de centro estaba un librero con una TV plasma; al lado estaba la puerta de una habitación, probablemente la del señor Hyung, pues podía escucharlo hablando nuevamente por teléfono desde el interior. A la derecha había tres puertas. Yunho y Jaejoong salieron de la puerta del fondo, por lo que deduje que debía de ser su habitación.

-Esta será tu habitación tanto tiempo como quieras.- Decía al tiempo que abría la primera puerta. –El cuarto de al lado es el de Changmin; compartimos el cuarto de baño con él.-Señalaba la puerta junto al closet.

Su habitación parecía ser el único lugar ordenado de la casa, el librero frente a la cama estaba lleno de libros y discos compactos. No tenía televisor, sólo un reproductor de música. Su ropa y zapatos estaban perfectamente acomodados en el closet.

-Será mejor que te pongas esto para dormir mientras traes tus cosas.- Me extendía una pijama color azul.

-Muchas gracias… pero no te molestes, estaré bien con lo que sea.-

-Ok, entonces toma. Estarás bien con esto, ¿verdad?- Sujetó mi muñeca y jaló mi mano para darme la ropa mientras sonreía.-Puedes usar esta toalla si quieres tomar un baño. Changmin no se duchará hasta después de cenar, y yo suelo hacerlo justo antes de dormir, así que si quieres, ahora sería un buen momento para que tomes tu tiempo. La comida estará aquí en quince o veinte minutos.-

-Está bien, entonces, si no hay problema… usaré el baño en este momento.-

Delicadamente se quitó los zapatos, se acercó lentamente al closet y sacó una camiseta blanca, tras ponerse unas elegantes pantunflas negras y cambiarse de playera, salió de la habitación cerrando suavemente la puerta.

-Ah… si necesitas algo, sólo házmelo saber, ¿está bien?- Su dulce y amable sonrisa se asomó nuevamente por la puerta antes de cerrarse.-¡Changmin! Junsu va a usar la ducha, ¿de acuerdo?-Le escuché decir quedamente a través de la puerta.

Después de todo lo que había pasado, el baño fue muy relajante. Estaba casi quedándome dormido cuando escuché el timbre. Al parecer la comida había llegado; así que me apresuré a salir para no hacerlos esperar.

Todos estaban en la sala viendo la televisión. El señor Hyung estaba sentado leyendo el periódico; Yunho sentado en el extremo izquierdo del sillón con los pies sobre la mesa de centro usaba un pantalón de franela gris y una playera blanca sin mangas; recostado en su estómago sobre un cojín morado con estrellas blancas estaba  Jaejoong apoyando los pies en el regazo de Changmin, quien estaba sentado en el otro extremo vistiendo un short azul y una camiseta de tirantes blanca. En el sillón frente al televisor y de espaldas a mí, estaba Yoochun cambiando los canales con el control remoto.

-Ah! Siéntate chico.- Decía el señor Hyung señalando el sillón frente a mí.- O si lo prefieres comenzaremos a comer; ya está todo servido sobre la mesa.- De repente me di cuenta de que todos me miraban fijamente con una extraña y chistosa expresión en sus rostros.

-Podemos cenar ahora si gustan, por mi está bien.- Su reacción me causo gracia, ellos esperaban esa respuesta, debían estar hambrientos.

La hora de la comida fue por demás animada; se estaba tan bien con ellos; a cada momento aprendía algo nuevo de aquellos chicos, y me pude dar cuenta de que todos eran muy diferentes y aún así estaban unidos por el mismo sueño que yo.

Después de comer nos dimos las buenas noches y nos fuimos a nuestras habitaciones; el cansancio se había apoderado de todos y ahora sólo había un pensamiento en nuestras cabezas: dormir.

Al poco tiempo la única luz encendida dentro de la casa era la del cuarto de Yoochun, las notas del piano llenaban la habitación con una dulce melodía; el sonido de las gotas de agua hacían un eco agradable en el cuarto de baño que llegaba hasta mis oídos. Me senté en la cama, me sentía cansado; supongo que poco a poco me fui recostando hasta quedarme dormido porque cuando abrí los ojos, lo único que vi fue su rostro a menos de treinta centímetros del mío. Fue tanta mi sorpresa que no pude evitar lanzar un grito a la vez que caía de la cama debido al brusco movimiento que hice al retroceder, trayendo conmigo almohada y cobijas en un intento inútil de sujetarme de algo para no caer.

-¿Estás… bien?- Su voz queda y adormilada llegó hasta mis oídos como un rayo de luz matinal. Sin darme tiempo a contestar su pregunta, vi su rostro asomarse desde la orilla de la cama con una tierna sonrisa dibujada en sus labios.- Será mejor que vuelvas a la cama… aún faltan dos horas para que nos levantemos…-Con un lento movimiento vi su silueta desaparecer.-Si no duermes ahora anhelaras estas… horas… de…-Su voz se apagó poco a poco; cuando apoyé los brazos sobre la cama me di cuenta de que estaba profundamente dormido. Volví a la cama, cerré los ojos tratando de volverme a dormir, pero los latidos de mi corazón volvían a despertarme sólo para hallarme a mi mismo contemplando su hermoso y apacible rostro dormido y el suave movimiento de su pecho desnudo, que me decía que los minutos transcurrían en vano en mi intento por quedarme dormido.

Resignado a la realidad, me levanté de la cama y salí de la habitación determinado a hacer algo más productivo: poner un poco de orden al caos que reinaba en la casa. Si bien, la verdad era más bien que no soportaría estar con él en la habitación por mucho tiempo más, sentía que el corazón se me iba a salir.

Para cuando Yunho y Changmin se levantaron, la casa estaba limpia y todo estaba ordenado, y yo estaba en la cocina preparando el desayuno.

-¡Buenos días chicos!- Una gran sonrisa les dio la bienvenida desde detrás del desayunador.

-¡Vaya! Creo que nos sacamos la lotería contigo Junsu.-Changmin sacaba felizmente los platos y cubiertos de la alacena para colocarlos en la mesa.

-Debes haberte despertado muy temprano, ¿seguro que descansaste?- Había un todo sarcástico en las palabras de Yunho, imposible de percibir debido a su inocente sonrisa, pero presente en el brillo casi perverso de sus ojos mientras miraba fijamente mi brazo; sin darle importancia a ese detalle, seguí sacando rebanadas de pan francés para acomodarlas sobre los platos que Changmin sostenía.

-¡Algo huele muy bien por aquí…!- Mi corazón se aceleró en un segundo y estuve a punto de vaciarme encima lo que batía con un tenedor. No pude evitar sonrojarme al ver su torso marcado por el ejercicio y recodar lo que había pasado; así que fui incapaz de mirarle siquiera.

-¡Buenos días!- Decía con voz animada sin quitar la vista del frente.-El desayuno está casi listo, ¿por qué no toman asiento?- El ruido de la mantequilla sobre el sartén mezclado con los locos y descontrolados latidos de mi corazón no me dejaron escuchar cuando él se acercó a mí.

-¿Puedo ayudarte en algo?- Su voz sonaba apacible, pero aún así su proximidad me sorprendió; sin embargo, lo que casi hace que tirara el desayuno fue sentir su respiración en mi oreja mientras hablaba.- Disculpa… creo que te asusté ¿verdad?- Decía recogiendo la espátula de madera que antes sostenía en mi mano. -¿Ah? Tienes un moretón… ¿estás bien?- Tenía razón, había un gran moretón en mi brazo, ni siquiera me había dado cuenta de que dolía.

-Ah! Tienes razón… debí golpearme cuando me caí…- Decía con una tímida sonrisa y sonrojándome un poco. Al menos ahora sabía porque Yunho me miraba fijamente.

-No deberías ser así con él Yoochun… ¿no ves que casi le das un infarto?- La sonrisa irónica de Yunho me decía que había algo más detrás de sus palabras, pero no pude descifrarlo.

-Ammm… no… no pasa nada… Será mejor que coman antes de que se enfríe- Mi sonrisa, aunque un tanto nerviosa, ayudó a suavizar el ambiente, si bien aún me sentía el blanco de todas las miradas y extraños comentarios de los tres chicos sentados a mi alrededor, por lo que realmente di gracias de que Jaejoong apareciera a tiempo para robarme la atención.

-¡Que rico huele!… ¿qué es?- Su dulce voz aún adormilada, su pijama a medio abotonar y su rostro infantil le conferían una apariencia aún más angelical que cuando estaba totalmente despierto.

-¡Junsu nos preparó el desayuno!, ¿no es genial? ¡Ven siéntate aquí conmigo!- Yunho se había levantado para arrastrar a Jaejoong, quien aún luchaba consigo mismo por despertar, a la mesa; yo también estuve a punto de pararme y ayudarlo a sentarse, temía que se cayera o que tropezara con algo mientras caminaba con frotándose los ojos con los dorsos de sus manos.

-¡¡¡¿Aaaaaah?!!! ¿Pero que pasó aquí que…? Está todo… tan… tan… limpio!- Creo que por fin estaba cien por ciento despierto mirando con desconcierto en todas direcciones mientras Yunho lo obligaba a sentarse para desayunar.

-Aaaahf, esof… Jundsuf lo hisof…-

-¡Ya te he dicho que no hables mientras masticas Changmin!-

Lo último que vi antes de que todos estalláramos en una fuerte y refrescante carcajada, fue a Yoochun agachándose para quitarle una de sus pantunflas a Jaejoong para golpear en la cabeza con ella a Changmin, quien aún con el tenedor en la boca, ponía cara de niño regañado por su mamá.