Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Kamenashi Kazuya

Parallel World Cap.10

Parallel World

FicxCap

FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 10: El adiós incomprendido.

 

 

Akanishi se veía absolutamente estupefacto, si Ueda hubiera tardado un solo segundo más en abrir, probablemente le hubiera pegado en la cara, por lo que fue inevitable que se le dibujara una sonrisa estúpida sólo de imaginar la escena; Ueda por el contrario no le devolvió la sonrisa al verlo, ni siquiera lo saludo por cortesía… de alguna manera, la expresión de su rostro le daba la impresión de que estaba enojado… con él. Aquella sonrisa se esfumó de inmediato, seguramente estaba enojado por todos los mensajes en la contestadora…

-Ho-hola Tatsuya… ¡Vaya! Después de todo estamos en sintonía, ¿no te p…- Ni siquiera lo dejó terminar de hablar, soltó lo que llevaba en la mano. El puñetazo fue tan duro que en cuanto Akanishi se llevó la mano al labio, la sangre le manchó de rojo los dedos.

-¡Escúchame  bien Jin!- Ueda se inclinó para tomarlo por el cuello de la chamarra y levantarlo del piso sin tacto alguno. -¡Si le vuelves a poner un dedo encima a Fujiie o a cualquiera de mis amigos, vas a desear nunca haberme conocido!- Una vez que le dijo todo lo que quería, lo aventó con fuerza hacia la calle, se giró para tomar el bolso y su bufanda y luego cerró la puerta. Aquella mirada tan fiera y esa actitud tan salvaje y dominante le habían resultado simplemente fascinantes, nunca antes había visto ese lado suyo y ahora más que nunca quería hacerlo suyo. Todo aquel deseo terminó en un impulso que lo obligó a empujarlo contra la puerta y comenzar a besarle el cuello y la oreja, pasando sus manos sin control a través de su entrepierna y bajo su camisa blanca. Nunca antes se había podido resistir a eso… Ueda siempre caía directo a sus labios. Pero no había respuesta de su parte, de ningún tipo. De pronto sujetó con fuerza sus muñecas… con demasiada fuerza… se volteó y estampó a Akanishi contra la pared.

-Lo siento… yo no te pertenezco… no vuelvas a acercarte a mí por favor…- Se quedó boquiabierto mirando cómo se alejaba calle abajo mientras se frotaba las manos y la mandíbula. Nunca se hubiera esperado que ese chico, al que siempre defendía, tuviera tanta fuerza. No podía dejarlo ir, no, eso era mentira, la verdad es que no quería dejarlo ir… ahora menos que nunca.

 

Cuando menos pensó, ya lo había seguido hasta el Hospital. Lo perdió de vista cuando la puerta del elevador se cerró… al menos sabía que se dirigía al sexto piso. Por un momento le pareció que el hospital era demasiado lujoso para que el chico ése pudiera pagarlo, pero luego concluyó que con toda seguridad era cosa de Ueda, después de todo, era el hospital de su tío. Entró al ascensor y oprimió el botón marcado con el número seis; el único problema ahora era saber en qué habitación estaban… pensó que tal vez debía ser su día de suerte: Ishigaki y  sus amigos iban saliendo del cuarto al final del pasillo. Se escondió cerca del lobby, entre toda la gente no sabrían siquiera que era él. Se quedó ahí un rato más, por si acaso regresaban; gracias a sus continuas paranoias de persecución, Yodogawa no pudo verlo cuando regresó, Ueda corría por el pasillo con una chamarra en la mano.

-Gracias Ueda…- Decía con una sonrisa tomando la prenda.

-Ah, no hay de que, hace mucho frío afuera… Yodogawa, ¿podrías dárselos a Dai-chan, por favor? Debe cuidar sus manos- Recibió los guantes que le extendía algo tímido y los guardó en el bolsillo de la chamarra que se acababa de poner. Ueda tenía razón en algo: estaba haciendo frío, Ishigaki era un poco friolento y a menudo se le acalambraban los dedos cuando hacía frío, estaban en finales, así que debía cuidarse.

-Gracias… sí, yo se los doy… Ueda…- Se giró al escuchar que lo llamaba.

-¿Qué pasa?- De nuevo estaba aquella sonrisa.

-Cuida de Fujiie por favor…- Le sorprendió que le pidiera aquello pero de inmediato entendió que había aprobado su relación. Yodogawa se dio media vuelta y entró al elevador diciéndole adiós por última vez con la mano. Ueda no pudo evitar poner una sonrisa tonta, se sentía demasiado feliz. A diferencia de Akanishi que había despedazado por completo el vaso de unicel  que tenía en la mano. Ueda regresó al cuarto, el celular de Akanishi comenzó a sonar, por el timbre sólo podía ser Kamenashi. Ueda se detuvo, a lo lejos le pareció escuchar el teléfono de Akanishi sonando… Aquella cancioncita desapareció de repente.

-Debe ser mi imaginación…- Pensó en voz alta y echó a andar mientras Akanishi tapaba desesperadamente la bocina de su móvil para atenuar el ruido, no iba a colgarle, sabía que si no le respondía se preocuparía y seguiría marcando, era mejor responderle y dejarlo tranquilo aunque fuera con mentiras.

 

-¿Cenaste algo delicioso mientras estaban en casa?- Dentro de la habitación, Fujiie lo esperaba con una sonrisa.

-Noup…- Se acercó a él y lo besó. –Sólo saqué la basura… se había apilado por toda la casa sin que me diera cuenta…- Ueda reía traviesamente, tal vez por la verdad oculta tras aquellas palabras.

-¿En serio? Bueno, al menos ya no está ahí, verdad?, así que eso es bueno…- Fujiie jugaba con su cabello pues lo había despeinado un poco cuando le quitó la bufanda; a Ueda le gustaba tenerlo así de cerca, así que no le molestaba en lo más mínimo.

-¿Ya cenaste?, ¿tienes hambre?- Por su expresión al escuchar su pregunta supo de inmediato que la respuesta sería un “no”; por lo poco que comió durante el almuerzo y la comida, fácilmente se podía deducir que la comida no le había gustado; pero no podía culparlo, incluso la de la cafetería era mala, por eso él mismo había pedido tantas cosas, tenía la esperanza de que al menos una de entre todas tendría que estar buena, a pesar de su apariencia, también era de buen apetito pero no cualquier cosa le resultaba deliciosa.

-Tenía hambre… pero no me gustó lo que me trajeron… sólo me comí la fruta y la gelatina…- Estaba un poco apenado, no quería que lo considerara quisquilloso con la comida. –Le cambié el resto a Igo por unos chocolates…- Señalaba la envoltura vacía junto a la charola con los trates sucios.

-Mmm… pero todavía tienes hambre, cierto?- Lo miraba un tanto preocupado, siempre se comportaba así cuando se trataba de comer, no por nada él era un chico sano.

-Si…- Fujiie se ruborizaba mientras asentía tímidamente. –Un poco…- Ahora le resultaba inclusive más adorable mirándolo de ese modo.

-¡Ya sé!… ya que no te prohibieron nada de alimentos, iré a traerte algo saludable pero delicioso… te gusta el pastel? Me gusta comerlo como postre…- La idea también le agradaba en demasía.

-Sí… también me gusta…- Jugueteaba con los dedos sobre el dorso de la mano de Ueda. Alguien llamaba a la puerta. La enfermera de guardia les sonreía amablemente. Revisó los medicamentos y tomó la bandeja para llevársela.

-Disculpe… tengo un poco de hambre, la cafetería ya cerró y no quiero dejarlo solo por mucho tiempo… ¿hay problema si voy por comida y ceno aquí?…- Ante aquella carita y ese tono de voz era casi imposible decirle que no.

-Ah, no te preocupes hijo, si vas ahora, te tocará el cambio de guardia de la noche y nadie te prestará mucha atención, anda, ve…- La mujer, que se veía ya un poco mayor, le hablaba pausada y amablemente sonriéndole.

-Será mejor que vayas antes de que cierren los lugares cercanos… Estaré bien, te prometo que no iré a ningún lado…- Aún a pesar de su condición, bromeaba y sonreía.

-Ok… te creeré… pero mejor no me tardo… Si no encuentro nada cerca, tendré que probar suerte con las maquinas despachadoras del piso de abajo…- Los dos se despidieron entre risas. Ueda no mentía ni exageraba, no quería dejarlo solo mucho rato, aquel mal presentimiento continuaba y no quería averiguar a qué se debía.

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Parallel World Cap.9

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

CAPITULO 9: La caja desbordante de recuerdos.

 

 

A primera vista creyó que era una chica, nunca antes lo había visto con lentes, así que se sorprendió al reconocerlo una vez que pasó junto a él. No lo había visto, caminaba escribiendo algo en su celular. Así era mejor, seguía demasiado impactado por todo, no tenía cabeza para hablar con el chico en ese momento. Lo vio caminar hasta el mostrador. Por todo lo que llevaba en la bandeja pudo deducir que era de buen apetito, lo miraba divertido.

-¿Yodogawa-san?- Era imposible que Ueda no lo viera pues no le quitaba los ojos de encima aún cuando según Yodogawa estaba siendo discreto.

-Yodogawa, está bien…- Al final, terminó invitándolo a sentarse.

-Ok, entonces llámame Ueda, si?- A pesar de lo cansado que se veía, su sonrisa era amable y reconfortante, casi como si brillara. Ishigaki amaba esa sonrisa… probablemente Fujiie también se había enamorado de aquella sonrisa.

-De acuerdo…- Ya que no le quedaría de otra más que convivir con él, trató de hacerlo más agradable para ambos. -¿No has ido a casa desde ayer? Pareces cansado…- Al verlo recordó lo que a menudo mencionaba Ishigaki a modo de broma: para Ueda  dormir y comer eran cosas tan sagradas como la música.

-Estoy bien… sólo debo comer algo y estaré como nuevo…- Un bostezo cortó sus palabras. –También te ves cansado, estuviste tan preocupado que no dormiste, verdad?- Se sorprendió de que a pesar de que apenas si se conocían, pudo ver a través de él con tanta facilidad.

-Ah… no pasa nada… ya tendré tiempo para dormir…-

-Si, verdad? Yo también creo lo mismo… aunque no perdono mis horas de sueño…- Nuevamente sonreía. Le dolía admitirlo, pero era un buen chico y seguramente haría feliz a Fujiie.

 

Antes de que se diera cuenta, ya estaba sonriendo y disfrutando de su compañía. Ambos eran un poco tímidos cuando no conocían mucho a las personas pero aún así, en cuanto empezaron a hablar de música, congeniaron de inmediato. La verdad es que Ishigaki se sorprendió bastante al verlos llegar juntos.

-¡Yodi!- Fujiie se veía realmente feliz de verlo. -¿Cómo te fue en el examen?- Recogió sus pies haciéndole un ademan con la mano para que se sentara.

-Ah! Genial!… ¡Hubieras visto! Hasta Okamoto-sensei elogió mi batería!- Parecían dos niños platicando emocionados.

-¿De verdad? ¡Ah~! ¡Felicidades!- Verlos así le recordaba bastante a Ishigaki a cómo siempre habían sido él y Ueda desde la secundaria.

 

La enfermera había terminado de quitarle el suero a Fujiie y le había suministrado algunos medicamentos en la sonda para mitigarle el dolor que comenzado a sentir cuando el efecto de la anestesia empezó a desaparecer.

Poco rato después, Yonemura e Igo llegaban a la habitación con las mochilas repletas de bocadillos, dulces y comida chatarra. La enfermera tuvo que ir a pedirles que guardaran silencio pues sus risas se escuchaban por todo el pasillo. Al final decidieron llevar su fiesta a la azotea para no molestar a los otros pacientes. El resto de la tarde fue divertida y hasta un poco musical, pues de la nada Yonemura y Fujiie habían empezado a cantar y el resto no se pudo resistir a unírseles cuando, quien sabe porque, comenzaron a canciones de L´Arc~en~Ciel. Siempre se divertían mucho cuando estaban juntos, pero hoy era aún más porque, contrario a su apariencia calmada y taciturna, Ueda estaba igual de zafadito que ellos, así que de inmediato encajó en su mundo como una pieza de rompecabezas faltante.

 

Para cuando llegó la noche ya estaban muchos más calmados, habían brincado, corrido y jugado tanto que habían quedado exhaustos; ahora estaban quietecitos, sentados en la salita mirando un concierto de X-Japan en la televisión.

-Creo que iré a casa a darme un baño y a cambiarme de ropa aprovechando que están ellos aquí, no quiero dejarte solo… está bien? Sólo voy y vengo, lo prometo…- A Fujiie le pareció simplemente adorable; más que avisarle, le daba la impresión de que le estaba pidiendo permiso, sin duda era demasiado educado.

-No te preocupes, quieres? Tómate tu tiempo, te aseguro que no me pasara nada si te vas un par de horas… por mucho que te extrañe y aún si siento que muero, te prometo que no moriré…-  Fujiie era así, bromista y dulce, por eso no era cosa rara que todos y todas creyeran que era “lindo” y “divertido”.

-Fujiie…- Ueda se había sonrojado al escuchar aquello… Miró hacia donde estaban los demás y al ver que nadie los estaba mirando, puso su mano sobre la mejilla de Fujiie y se inclinó para besar tiernamente sus labios. –Volveré enseguida…- Fue lo que susurro sobre su boca antes de verlo sonreírle.

-Sip… ver con cuidado….- Ese detalle de Ueda le había gustado bastante, además de ser educado era caballeroso. De algún modo se sentía como una princesa, y aunque la idea no le resultaba del todo encantadora, tampoco le desagradaba mucho si el príncipe era Ueda. Lo último que vio fue su cabello meciéndose suavemente al compás de sus pasos antes de que se cerrara la puerta. De algún modo esa imagen le produjo un escalofrío a través de toda la espalda… era como una especie de mal presentimiento al cual por supuesto no quizo prestarle mucha atención, después de todo, no había nada más que pudiera pasar después de lo que le había hecho Akanishi…

 

Ueda caminaba por la avenida a paso un poco más aprisa de lo habitual. Por primera vez en su vida sentía que tenía que llegar lo más rápido posible a casa, ¿la razón?, simplemente quería volver al lado de Fujiie lo más pronto posible. Unas cuantas cuadras después de salir del hospital, las pequeñas y frías gotas de lluvia comenzaron a resbalar a través de los cristales de sus anteojos, por lo que volvió a guárdalos en el bolsillo interior de su suéter negro, el cual prefirió abotonarse.

 

Todo en su casa estaba tal cual lo había dejado. Sobre la mesita brillaba la lucecita roja de la contestadora. La miró con desdén; probablemente sería de nuevo Akanishi dejando como mil mensajes en otro de sus arranques de ebriedad y nostalgia mezclados con soledad en los que lo echaba de menos porque no estaba Kamenashi a su lado… no sería la primera ni la última vez que lo hacía desde que se había ido de casa vivir con su “nuevo amor”.

 

Aún así oprimió el botón para reproducirlos… en efecto era él… furioso como muy pocas veces se sentía, sacó el pequeño casete de la máquina y jaló con brusquedad la cinta; no quería volver a escuchar su voz adictiva y venenosa diciéndole que lo extrañaba, que lo necesita ni mucho menos que dijera que aún lo amaba… estaba harto de él. Ahora que tenía a Fujiie podía ver claramente que lo que tenía con Akanishi no era más que una vil mentira. Todo este tiempo había sido usado por la persona a la que amaba con todo su corazón… la persona que le daba todo su amor a alguien más.

 

Su enojo era tan grande que, sin pensarlo dos veces, tomó la caja del último amplificador que había comprado y comenzó a meter dentro todas las cosas de Akanishi que aún estaban en la casa. Para cuando  terminó, estaba sentado junto a la caja, apoyando la espalda contra la pared y con las piernas extendidas, mirando como parecía que las cosas terminarían por desbordarse… ropa, discos, tazas, fotografías, libros y un montón de cosas más eran arrastrados por el pasillo y colocados afuera junto al resto de la basura.

-¡Bien!… Ahora a darme una ducha…- Cerró la puerta con fuerza al entrar y comenzó a desvestirse de camino al baño, nada disfrutaba más después del ejercicio que tomar una larga ducha con agua caliente, sólo que esta vez, su baño tendría que durar cuando mucho 15 minutos pues ya hacía más de dos horas que se había ido del hospital y quería volver ya, de algún modo había empezado a sentirse inquieto y eso le desagradaba, pues no sabía la razón. Aún así se sentía mucho más relajado una vez que salió. Se vistió rápido, un pantalón de mezclilla oscuro y una camisa de vestir blanca, medio anudó su corbata negra y se puso los calcetines; secó un poco el exceso de agua en su cabello, se lavó los dientes y se puso los zapatos, un poco de mouse en el cabello, un saco y casual junto con sus guantes. Entró a su habitación, tomó el bolso que a veces hacía de maleta de mano y metió dentro un par de pijamas que aún no habían sido sacadas de su empaque junto con algunos productos de uso personal como shampoo,  cepillos y pasta de dientes, jabón y cosas por el estilo que pensó que podrían necesitar, cerró el bolso y salió de la habitación. Dio un vistazo alrededor antes de abrir la puerta… ahora era sólo su casa, ya no quedaba ni rastro del paso de Akanishi, mirara por donde mirara ya no había ya no había nada que les hubiera pertenecido ni a Akanishi ni a Kamenashi. Y aunque todavía quedaban recuerdos por toda la casa, en ese momento se dio cuenta de que hacía ya un par de semanas que habían empezado a tornarse borrosos… era como si de algún modo hubieran empezado a desaparecer. Y aunque por un instante se sintió triste porque eran demasiados años de memorias juntos, al mismo tiempo sentía que por fin podría cambiar de página e iniciar algo nuevo… algo real. Dio una última mirada, como despidiéndose de lo que ya nunca más sería y tomó el picaporte. Al abrir la puerta se topó directamente con él, quien al parecer estaba a punto de llamar a la puerta.

Parallel World Cap.8

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

CAPITULO 8: La sonrisa que borró los pecados.

Los chicos se fueron temprano. El doctor les había dicho que su amigo no despertaría en un par de horas; probablemente ya estaría despierto por la tarde. Aunque no quería irse, Yonemura e Ishigaki terminaron por llevarse a Yodogawa casi a rastras, no habían dormido nada y tenían exámenes temprano. Al final, sólo Ueda se quedó en el hospital pues haciendo uso de sus excelentes notas y fama dentro de la Universidad, había conseguido que le aplazaran sus exámenes junto con los de Fujiie; se llevaba bien con el director de la sección, así que no hubo mayor problema.

Para cuando despertó, se encontró con un techo que no conocía; la luz que se colaba entre las blancas y delgadas cortinas le decía que probablemente era mediodía, se sentía un poco confundido y adolorido. Al ver la férula plástica alrededor de su mano y sentirla completamente adormecida, recordó la pelea con Akanishi… “Te quitaré todo lo que ames… Tu música! Tu bandita! Tus amigos! A Tatsuya!… Todo!”, le había dicho mientras pisoteaba frenético su mano una y otra vez. Sus lágrimas comenzaron a rodar silenciosas a través de sus mejillas ante la sola posibilidad de no poder tocar nunca más… Giró su rostro tratando de engañarse a sí mismo al no ver su mano vendada e inmovilizada. El apacible rostro que dormía a su lado calmó de pronto la tormenta que azotaba su corazón deteniendo el caudal interminable de agua salada que llevaba sus temores; con cuidado apartó los mechones de cabello que cubrían ese rostro indescriptible, ahora contemplaba un cuadro que, sin proponérselo siquiera, le robaba una boba sonrisa enamorada.

Sentía algo agradablemente cálido sobre su rostro… no quería despertar, pero al final terminó abriendo los ojos poco a poco hasta encontrarse directamente con una dulce y tierna sonrisa que lo contemplaba con absoluta fascinación. Estaba realmente feliz de que Fujiie abriera los ojos. Llevó su mano hasta su mejilla, dejando entre ellas la mano de Fujiie para preservar aquella caricia… quería sintiéndola aunque fuera un poco más. Volvió a cerrar los ojos, era una sensación por demás agradable, quería preservarla detalladamente por siempre en su memoria.

Ninguno de los dos quiso decir algo… ninguno pensó siquiera en moverse… simplemente era increíblemente placentero permanecer así.

-¿Te sientes mal? ¿Llamo a la enfermera?- Preguntó Ueda al ver que ponía carita de dolor. Fujiie no podía más que negarle con la cabeza. –Lo siento… por mi culpa tú…- Ueda contenía las lágrimas, no quería que lo viera llorar. Fujiie tomó con todas sus fuerzas la mano del chico a su lado, casi como diciendo “no te vayas!. Se quitó la mascarilla del oxígeno que lo había ayudado a respirar durante toda la noche debido a los golpes en el pecho y la espalda que le provocaron fallas respiratorias.

-Es…toy bi…en…- Esa sonrisa no podía ser mentira. –No fue… tu culpa… ok?…- Su expresión tan dulce y a la vez tan determinante, le robó una sonrisa.

-¿Está bien si me quedo contigo…?- La intención escondida detrás de sus palabras provocaba un rubor intenso en sus mejillas tan sólo de pronunciarlas.

Fujiie aferró lo más fuerte que podía la mano que sujetaba entre la suya, asintiendo con una radiante sonrisa.

-No dejaré que te vuelva a pasar algo…- No había necesidad de ser un genio para saber que no había ni una gota de mentira o exageración en sus palabras.

-Gracias…- Esa sonrisa en particular… ésa que le regaló mientras acariciaba su mejilla y lo miraba desbordante de sentimientos, ésa única y maravillosa fue la culpable de que Ueda no pudiera contenerse más y de que terminara besándole delicadamente los labios, dejándolo completamente en shock observándolo con los ojos abiertos de par en par, incapaz de reaccionar. Un beso breve y profundo que apenas si duró unos segundos.

-Sé que esto será problemáticos para ti pero… en verdad quiero estar contigo…- Casi susurró esa frase sobre sus labios. Una mirada de total incomprensión. -¡Ah! Lo siento…- Se incorporó sobre la silla. –Estoy siendo muy egoísta… no pensé en que tú ni siquie…- Si algo más iba a salir de su boca, quedó eternamente sepultado  cuando su mano lo tomó de la sudadera y lo jaló contra sí para besarlo también.

-Si puedo estar contigo, todo estará bien…- El miedo, la culpa y todas sus angustias desaparecieron con aquella sonrisa. Ya no había nada entre ellos, en ese preciso instante estaban juntos, compartiendo la misma sonrisa en sus labios.

El doctor les explicó la gravedad de la lesión y su recomendación a partir de ese momento para tratar de minimizar lo más posible las secuelas. Si bien la operación había sido un éxito, algunos de sus nervios habían sido bastante dañados y no podían asegurarle que su mano volviera a funcionar del mismo modo que antes. Las lágrimas terminaron por desbordarse sobre su rostro mientras le aferraban con fuerza la mano tratando de brindarle consuelo. Una vez que el doctor dejó la habitación, Ueda lo abrazó y Fujiie terminó por romper en llanto.

-¿Qué haré si no puedo volver a tocar?- Hablaba bajito y pausado entre lágrimas y sollozos llenos de angustia y desesperación aferrándose al brazo del mayor, quien apoyaba la barbilla sobre su nuca tratando de hacerle ver que estaba con él.

-No dejaré que eso pase, de acuerdo?… Buscaré por todo el mundo de ser preciso, a los mejores especialistas. Definitivamente volverás a tocar… te lo prometo…- Sus palabras lograron tranquilizar al pequeño y frágil chico que aún se estremecía sollozando entre sus brazos.

Se había quedado profundamente dormido. Ueda lo acomodó con cuidado y suma delicadeza sobre la cama… se veía tan lindo durmiendo que no podía evitar sonreír mientras la observaba. Intentó deslizar su brazo para levantarse y dejarlo levantar, pero no pudo hacerlo, Fujiie se rebulló un poco atrapándole de nueva cuenta el brazo debajo de su cuerpo. Temía lastimarlo si lo movía demasiado, así que mejor se recostó a su lado. Aunque la verdad es que quería simplemente abrazarlo un rato más.

Yodogawa llegó al hospital acompañado de Ishigaki, estaba tan  ansioso por ver a su “querido Yori”, que apenas si había podido prestar atención en clase. Llamó despacio a la puerta pero nadie respondió; suponiendo que Ueda habría vuelto a casa abrió lentamente la puerta. Verlos durmiendo juntos fue más de lo que hubiera podido soportar… aquella escena lo había dejado conmocionado.

-¡¡¿Eh?!- Ishigaki había terminado estampándose contra Yodogawa cuando éste se paró de súbito después de haber dado sólo un paso dentro de la habitación. Su asombro fue aún mayor al ver a aquel par acurrucados el uno contra el otro como si fueran un par de gatitos.

Lo que a él le robaba una sonrisita de satisfacción y alegría, al chico parado frente a él le borró por completo la sonrisa dejándole el corazón hecho añicos. Amaba muchísimo a Fujiie y por eso mismo, sólo quería su felicidad, sin importar si no era a su lado… pero aún así… verlo con otro era mucho más doloroso de lo que había imaginado.

-¿Yodi…?- Estaba tan feliz de que aparentemente Fujiie y Ueda habían decidido darse una oportunidad y estar juntos, que no notó que su otro mejor amigo estaba sufriendo con ello. En un segundo todo tomó sentido ante sus ojos… ¿Cómo no se había dado cuenta antes?

-Creo que después de todo si iré a comer algo a la cafetería…- Nada en él denotaba cómo se sentía, pero lo conocía demasiado, siempre le había costado mucho trabajo demostrar sus sentimientos… su única salida para ello era la música, así que ya no le sorprendió tanto que incluso pudiera ser que estuviera odiándolos a él ya Ueda por quitarle de alguna manera a Fujiie.

-Dai-chan?…- Ueda tenía el sueño un poco ligero, así que no fue nada extraño que se despertara cuando se le cayó a Ishigaki el celular. Sacó con cuidado el brazo que Fujiie le atrapaba, lo sentía un poco entumecido. Camino un poco adormilado hasta la salita donde estaba sentado su amigo ordenando algunas cosas dentro de su mochila.

-Hola Tat-chan…- Volvió a la normalidad, después de todo, ni Ueda ni Fujiie tenían la culpa del dolor de Yodogawa, seguramente ninguno de los dos estaban enterados de sus sentimientos… y no era para menos, ni siquiera se habían percatado de lo que sentían el uno por el otro desde el primer momento.

-No has desayunado, cierto? Tienes cara de que no lo has hecho…- Decía entretenido mirando el aspecto infantil y amodorrado de su amigo. -¿Por qué no aprovechas que Yori está dormido y vas a comer algo?- A pesar de que era dos años más joven que Ueda, siempre se mostraba un tanto sobreprotector con él, probablemente debido a su personalidad y apariencia.

-Tienes razón…- Sonreía un poco apenado ya que Ishigaki lo conocía muy bien. –Sí, creo que debería ir a comer algo…- Parecía un poco serio y cansado, Ishigaki se preguntaba si no estaba exigiéndose demasiado. -Dai-chan~… muero de hambre~…- Hacía un lindo puchero mientras se sentada a su lado. Ése sí era el Ueda que estaba acostumbrado a ver, una vez que vio que había robado una sonrisa a su amigo que parecía un poco preocupado, dejó de lado su voz aniñada. –Cuídalo por mí un rato, quieres?…- Miraba de reojo a Fujiie mientras dormía.

-No tienes que ser tan informal Tat-chan… ahora con mayor razón cuidaría de él… ya no sólo es importante para mí sino también para ti…- Ueda entendió a la perfección lo que Ishigaki le estaba diciendo con aquellas palabras así que se ruborizó un poco.

-Dai-chan… gracias… no quieres nada?- Le dijo desde la puerta antes de salir.

-Nop… yo almorcé hace como una hora…- Respondía cerrando bien las cortinas para que no le molestara a Fujiie la luz mientras dormía. Ueda bajó en el elevador, en realidad se sentía mucho más cansada de lo que se veía pues no solía desvelarse ni malpasarse. 

Parallel World Cap.7

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

 

CAPITULO 7: El odio que consumía recuerdos. 

 

Ueda llegó a casa sin ningún contratiempo. Fue directo a su habitación, ni siquiera encendió las luces, se quedó en el silencio apacible de la noche sintiéndose miserable… no quería que nadie saliera lastimado. Nunca creyó que aquel chico tan carismático y encantador pudiera ser tan patán, ni mucho menos que hubiera sido capaz de hacerle daño.

Estaba molesto consigo mismo, no podía permitir que eso volviera a pasar, si no era capaz de defenderse, sus amigos se volverían a ver involucrados. Le preocupaba lo que Akanishi estuviera tramando, no le parecía normal que hubiera dejado las cosas así como así… por alguna razón, tal vez por sus palabras, Ueda se preocupó por Ishigaki, Akanishi siempre se había sentido celoso de él; y al mismo tiempo ahora le preocupaba Fujiie… Si Akanishi descubría lo que sentía por él, era más que seguro que le haría daño para quitarlo de su camino… Por segunda vez se sentía entre la espada y la pared…. Y nuevamente era debido a Akanishi. Al final se quedó dormido… se sentía terriblemente cansado y el brazo le dolía un poco, el fuerte agarre de Akanishi se había quedado marcado en su piel… seguramente amanecerían con moretones.

 

A pesar de lo que había pasado, Ishigaki y los demás disfrutaban del ambiente y la compañía; incluso Fujiie sonreía como siempre junto a Yodogawa con las ocurrencias de Igo. La noche se había pasado volando, pronto serían las once, no podían desvelarse mucho, mañana tenían que ir a la Universidad. El teléfono de Fujiie comenzó a sonar, tan sólo por el timbre supo quién era, así que lo sacó de su bolsillo tan rápido como pudo: “Olvidé mi celular en la escuela y vine por él, pero no me siento muy bien… puedes venir por mí?”. No hubo necesidad de una llamada, con sólo ese mensaje se había sentido feliz.

-Chicos, creo que me iré primero…- Les anunció tras responderle el mensaje diciendo que ya iba para allá y que no tardaría mucho en llegar pues no estaba muy lejos de ahí.

-Y eso? Todo bien?- A Yonemura le extrañó su aviso siendo que siempre era el último en irse.

-Sí… bueno, es que Ueda me mandó un mensaje, parece que olvidó algo en la escuela…- De algún modo se apenó de decirles aquello a sus amigos, no quería que lo juzgaran.

En serio? Quieres que te acompañe? Aunque Yodogawa estaba un poco celoso, para él lo más importante era Fujiie.

-No, estaré bien… mañana tienes que levantarte temprano, no? Es tu examen del segundo trimestre, será mejor que vayas a casa y descanses…- Su preocupación no era para menos, lo conocía y sabía que probablemente había dormido dos o tres horas los últimos días practicando pues era bastante perfeccionista.

-Tienes razón… lo había olvidado…- Yodogawa a veces era muy despistado, así que los demás solían prestarle más atención, sin embargo, en esta ocasión, su olvido era sólo una mentira.

-Si necesitas algo o pasa algo llámanos, de acuerdo?- Ishigaki siempre se mostraba un poco sobreprotector con ellos dos, aún cuando ambos eran mayores que él los veía como a sus hermanos menores.

-Si, no te preocupes…- Para Fujiie más que su senpai de la escuela, era como un hermano del cual se sentía orgulloso. Se despidió y fue directo a la escuela; como estaba relativamente cerca, decidió irse a pie, al final echó a correr preocupado pues había empezado a hacer más frío.

 

Como era de esperarse, aún había muchas personas en las instalaciones; los exámenes  finales estaban próximos y no todos podían practicar en sus casas. Despreocupado por todos, se dirigió directo a la sección de piano, que fue donde encontraron a Ueda un par de horas antes. Alguien tocaba a lo lejos, cometía demasiados errores así que descartó la posibilidad de que fuera él… pero el sonido se volvía más fuerte conforme se acercaba al salón donde siempre estaba y de pronto recordó que se había lastimado, por lo que prefirió cerciorarse de si era él o no.

Llamó suavemente a la puerta pero no obtuvo respuesta, estaba demasiado oscuro                                                         dentro para ver bien quién era quien tocaba.. Tocó un poco más fuerte y la melodía se detuvo. Alguien abría la puerta recibiéndolo con una sonrisa, pero para su sorpresa e incomprensión, no era Ueda quien lo recibía.

-Mmm… mira nada más lo que tenemos aquí…- Otra vez Akanishi lo miraba con esa cara altanera y déspota.

-Qué haces aquí? Que le hiciste a Ueda?- Fujiie se preocupó de que le hubiera vuelto a hacer algo. Akanishi echó a reír de un modo que casi daba miedo.

-Me pregunto si eres muy inocente o si tan sólo eres muy idiota… En verdad creíste que era Tatsuya quien te pedía ayuda? Jajajaja supongo que tantos años recibiendo sus mensajes sirvieron de algo…- Su risa cínica y sarcástica molestó mucho más a Fujiie. –Mmm…- Comenzó a barrerlo de pies a cabeza. –Qué lástima que sus gustos hayan decaído tanto en tan poco tiempo…- Lo miraba de un modo tan despectivo que cualquier se hubiera sentido menos que nada. Supongo que es tan patético que puede consolarse incluso con alguien como tú… debe sentirse tan poca cosa qu…- Fujiie no pudo soportar más su actitud y lo calló de un puñetazo.

-No me importa que me digas que no valgo nada! Pero no te voy a permitir que digas esas cosas de Ueda!!!- Akanishi lo miraba sorprendido, nunca hubiera pensado que ese chico de apariencia tan frágil e infantil pudiera abrirle el labio de un solo golpe. Comenzó a reír histéricamente…

-Vaya! Vaya! Creo que a alguien le gusta demasiado mi pequeño Tat-chan… y yo que creía que esta vez quería ser él el protector…- Aunque Fujiie no entendía lo que trataba de decir, sintió la mala intención en sus palabras.

-Eso a ti no te importa!!!-

-Pues déjame ponerte algo en claro, estúpido… Tatsuya me pertenece, siempre ha sido así, y no pienso dejar que ni Ishigaki ni nadie lo tenga, mucho menos tú.-

-Ueda no es un objeto que pueda ser poseído por alguien; te agradecería bastante que me regresaras su celular y lo dejaras en paz…- Le estiró la mano mientras inclinaba su cabeza por educación.

-Jajajaja! Tú?… me estás dando órdenes?- Ni siquiera le dio una oportunidad para que reaccionara; el golpe en el estómago lo sofocó  por completo, trató de levantarse pero regresó al piso de una patada, y luego vino otra y otra más, apenas si podía respirar mucho menos gritar. Akanishi había dejado de necesitar un pretexto, simplemente quería golpearlo… sería el modo perfecto de demostrarle a Ueda que iba en serio, de molestar en el camino a Ishigaki y de quitar una piedra del camino. Para cuando Akanishi se cansó de pegarle y patearlo, Fujiie ya ni siquiera se defendía, el algún punto había dejado de moverse… para cuando bajó la escaleras ya no podía decir siquiera si respiraba o no, pero la verdad es que eso era lo que menos le importaba en ese instante, la adrenalina hacía su efecto, sólo encendió un cigarrillo y se fue al departamento de Kamenashi, seguro de que no lo dejaría dormir en un buen rato.

 

-Ah! Lo siento… estabas dormido?- Preguntaba una voz por demás amable.

-Si… pero… no se preocupe…- Contestaba más dormido que nada.

-Tat-chan~… Oye, Yori-kun sigue contigo?- Notó a Ishigaki un tanto preocupado.

-Fujiie? No, no lo he visto desde que nos despedimos… por qué lo preguntas?…- Ya se había incorporado y se frotaba los ojos tratando de abrirlos.

-Queeeeeeeeeeé?!- El grito al otro lado había terminado de despertarlo.

-Por qué? Qué pasó?- Bastó con que mencionara lo del mensaje para que Ueda saliera corriendo rumbo a la escuela, tan a prisa que ni siquiera alcanzó a ponerse el suéter e iba con él en la mano y las agujetas desamarradas. Sin duda alguno esto era cosa de Akanishi.

 

Pasaba ya de la media noche. Los estudiantes que quedaban comenzaban a irse, otros simplemente se tomaban un descanso. Al ver cómo venía, comenzaron a cuchichear entre ellos pero Ueda ni siquiera le dio importancia a su presencia. Se detuvo un segundo para tomar aire, no había señales ni de Akanishi ni de Fujiie. Las luces del edificio donde tomaba clases estaban encendidas, sin duda alguien se había quedado practicando, lo cual le extrañó porque todos los que conocía tenían piano en su casa y no se quedaban por la noche en la escuela pues hacía frío y podían dañarse las articulaciones de sus dedos. De pronto un escalofrío le recorrió la espalda. Corrió con todas sus fuerzas.

-Ueda!- Alguien le hablaba, la voz le parecía familiar.

-Nishikido-kun…- Su voz entrecortada debido a la carrera desde su casa y el sudor en su frente lo preocuparon más que la palidez inusual de su rostro.

-Estás bien? Qué te pasó? Qué haces aquí a estas horas?- Nishikido no podía evitar preocuparse por él, lo conocía desde antes que Akanishi, incluso se había interesado en él antes que el otro, pero cuando por fin se armó de valor para confesar sus sentimientos, ellos ya estaban juntos.

-Jin… has… visto a Jin!- Se esforzaba en respirar para poder hablar, en verdad se veía desesperado. Nishikido no puedo evitar poner cara de fastidio sólo de escucharlo pronunciar su nombre.

-Sí… estuvo desafinándote el piano… se fue hace poco, Yassu lo vio salir cuando llegó…- Ya no le hablaba con una sonrisa, de cierta manera parecía molesto.

-Viste a alguien con él?! Un chico como de tu estatura, delgado de carita medio infantil… Llevaba pantalón negro y una sudadera roja a cuadros anudada a la cintura- De pronto le pareció más preocupado por saber éso que por saber sobre Akanishi. Algo le sonaba… Al no recibir respuesta de su parte y ver su cara de “no sé de qué hablas” Ueda subió corriendo, tenía un mal presentimiento.

 

Deseaba que fuera mentira… Una pequeña figura yacía inmóvil en el piso. Quería que no fuera verdad… Se acercó sintiendo que sus piernas temblaban pues a pesar de las manchas de sangre vio los cuadros de su sudadera. Corrió desesperado y moviéndolo lo menos posible, lo giró para verle el rostro.

-Fujiie!!… Fujiie!…- Lo revisó con cuidado, no respiraba con normalidad, estaba muy golpeado, pero al menos seguía con vida. De pronto una herida en particular llamó su atención: su mano derecha… se veía realmente mal. Algo se le cayó cuando lo movió: su celular. Era imposible que pudiera sujetarlo con fuerza, su mano estaba hecha pedazos. Nishikido contemplaba aquello desde unos escalones más abajo. No podía creer que Akanishi hubiera podido hacer algo así, sus sospechas eran ciertas, el chico al que Ueda describió era Fujiie. Al menos algo lo dejó tranquilo: ya no tendría que hacer las cosas él, Akanishi había hecho todo, incluso mejor de lo que él mismo había pensado. Bajó las escaleras, caminó hasta el final del pasillo, hasta el salón donde había hablado con Fujiie hacía unas horas y donde ahora había alguien de pie esperándolo.

-Ryo-chan, a dónde te habías ido?- El chico le hacía un puchero mientras se echaba al hombro el estuche del violín que estaba apoyado en la puerta.

-A ningún lado Uchi… sólo esperaba a que salieras…- Le decía con una sonrisa al tiempo que lo besaba para luego rodearlo con el brazo y bajar las escaleras. Cuando salieron del edificio Nishikido dio un último vistazo hacia el tercer piso.

-Olvidaste algo?- Le preguntaba dulcemente besándole la mejilla.

-Nop… Tienes frío?- Lo estrechó un poco más contra su cuerpo y caminaron rumbo a la avenida.

 

Por primera vez en todo este tiempo Ueda odió a Akanishi con toda su alma… y se odió a sí mismo por haber involucrado a Fujiie.

-Si? Necesito una ambulancia…- Tras finalizar la llamada, envolvió con cuidado la mano de Fujiie con su pañuelo y lo cubrió con su suéter. Un par de minutos después llegó la ambulancia y se fueron al hospital.

El doctor le dijo que tendría que ser sometido a cirugía de inmediato, su mano estaba muy dañada. Ueda llamó a Ishigaki pues se necesitaba el consentimiento de un familiar para llevar a cabo la operación y en su celular no había ningún contacto que pareciera ser un pariente, sus llamadas frecuentes eran a Ishigaki, Yodogawa o Igo y ninguno de ellos servía. Al final Ishigaki le pasó el teléfono de su casa, una de las internas a cargo del doctor que lo atendía y que estaba de guardia esa noche llamó. Ishigaki e Igo llegaron al hospital poco después de la llamada. Ueda se sentía terriblemente culpable por lo que había pasado, había un nudo en su garganta que le dificultaba hablar mientras les explicaba su condición. Ahora no podían hacer otra cosa más que esperar a que saliera de la sala de operaciones.

Parallel World Cap.6

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

 

CAPITULO 6: El grito en medio de la desesperación.

 

 

-Oye… Ueda…- Al pasar la estación, Fujiie ya no sabía dónde estaban ni a dónde se dirigían.

-Sí, dime…- Le respondía volviéndose a él para verlo a los ojos.

-A dónde vamos?- A Fujiie le parecía que ya habían caminado bastante, le preocupaba que lo llevara a algún lugar lujoso por el tipo de arquitectura que veía ahora en los vecindarios, pues no había traído mucho dinero consigo.

-De hecho ya llegamos…- De pronto se detuvo fuera de un hermoso edifico de apartamentos. A diferencia de donde vivía, aquí no debía haber más de seis departamentos en el edificio y parecían bastante grandes y caros.

-Vives en uno de estos departamentos?- Sonaba tímido aún mirando la construcción.

-Jajajaja, claro que no!… Vivo ahí…- Señalaba la casa justo enfrente del edificio. De construcción occidental y un enorme jardín alrededor, la casa parecía como sacada de una revista de gente famosa. Cruzaron la calle hasta llegar a la banqueta, Ueda abrió el cancel y caminaron por un caminito de piedras, subieron los cuatro escalones hasta la entrada. –Pasa… Ah no!, no es necesario que te quites los zapatos…- No sólo por fuera sino también por dentro, la casa era de estilo europeo. No había muchas cosas, nada era ostentoso o de mal gusto, todo era sencillo y armonizaba… a Fujiie le pareció que todo era muy propio de Ueda.

-Tu casa es linda… vives solo?- Preguntaba al notar que había dos habitaciones al fondo que parecían estar ocupadas , pues una estaba cerrada, a diferencia del resto y la otra estaba decorada con muchas fotografía, ya que Ueda aparecía en varias supuso que no le pertenecían.

-Sí… ahora vivo solo…- Su sonrisa se veía un poco triste, entendió que le resultaba doloroso tan sólo recordarlo, así que hizo a un lado su curiosidad.

-Aquella es la cocina?- La casa le pareció de pronto enorme y vacía, debía de ser difícil para él vivir solo en esa casa pues se veía que prefería estar acompañado. Prefirió cambiarle el tema, al menos, si estaba en sus mano, quería ayudarlo a olvidar lo que fuera que le provocaba esa tristeza.

-Sí… espera! No!… a dónde vas?- Ueda fue tras él al ver que se dirigía a la cocina.

-Te voy a ayudar, por supuesto…- Al ver esa sonrisa sintió algo en el estómago y rápido se dio la vuelta para sacar algunas cosas de la alacena, no quería que notara que se había sonrojado.

 

Hacía mucho tiempo que Ueda no disfrutaba tanto preparando la comida. Akanishi no solía ayudarle y Kamenashi prefería hacer las cosas a su manera, pues decía que Ueda cocinaba demasiado “italianado”. Fujiie por el contrario se adaptaba a él sin perderse a sí mismo y obviamente disfrutaba lo que hacía… su sonrisa empezaba a volvérsele adictiva.

-Rayos!- Exclamó de repente al ver la hora, estaban tan a gusto que el tiempo se les había ido sin sentir.

-Qué pasa?- Preguntaba Ueda un tanto divertido con su expresión fácil y que casi se ahogaba con un trozo de pollo que se acababa de llevar a la boca.

-Ya son las dos!-

-Qué?!- Si hubiera bebido lo que tenía en la mano, probablemente se lo hubiera escupido en la cara… sacó su celular sólo para comprobar que el reloj de la sala no mentía.

 

Aunque Fujiie no quería, Ueda se empeño en que tomaran un taxi tan pronto como llegaron a la avenida. No más de cinco minutos después ya estaban de regreso en la Universidad.

-Qué demonios hace Tatsuya con ese mocos otra vez?- Mascullaba entre dientes cuando los vio bajar del auto. Akanishi estaba muerto de celos,  pero esta vez no podía hacer nada pues estaba con Kamenashi, quien al ver cómo su novio tensaba los músculos de la mandíbula miró de reojo hacia donde veía… aquello le dolió, pero no dijo nada, no quería que todo aquel enojo estallase en su contra.

 

-Ammm… Supongo que aquí es cuando nos despedimos, verdad?- No parecía estar muy seguro de querer hacerlo.

-Supongo que sí… pero eso sólo significaría que nos volveremos a ver pronto, no?- La forma en que Ueda veía las cosas hacía que Fujiie se fascinara cada vez más con él.

Ninguno de los dos se vio el resto de la tarde, los dos suponían que tendrían clase o que estarían ocupados.

“Nos vemos después del ensayo? Terminamos a las 8:00” decía el mensaje de Ishigaki. Pareciéndole una buena idea le dijo que sí, de todos modos, cualquier cosa era mejor que estar en casa pensando estupideces.

Faltaban quince minutos para que dieran las ocho cuando Ueda salió del salón de piano donde había estado tocando las últimas dos horas desde que su clase de composición había terminado. Bajaba despacio las escaleras mientras escribía un mensaje: “Ya voy para allá” le decía a Ishigaki. Akanishi estaba esperándolo en el descanso del segundo piso.

-Buenas noches Tat-chan…- Decía como siempre solía hacer cuando pasaba por él después de clases.

-Jin! Que haces aquí?- Algo en la manera en la que lo miraba no le agradaba en lo más mínimo. Lo conocía lo suficiente cómo para saber cuando Akanishi se traía algo entre manos.

-Nada en especial… sólo quería verte…- Subió los dos escalones que los separaban para llegar hasta donde estaba Ueda y sin más lo besó. Ueda de inmediato lo apartó de un empujón.

-Qué haces?! Tú y yo ya no tenemos ése tipo de relación!…- El hecho de que se hubiera referido a ellos como “tu y yo” y no como “nosotros”, que era como siempre hacía, molestó bastante a Akanishi.

-Ummm… pues creo que eso no lo decides tú…- Se acercó de nuevo a él sujetándolo por la nuca para volverlo a besar, pero a diferente del primer beso, éste no era ni dulce ni delicado.

-Jin! Ya basta!- Ueda trataba de empujarlo pero sólo conseguía que lo aferrara con más fuerza. –Déjame Jin! Me haces daño!- Ueda continuaba forcejeando, cosa que sólo lograba divertir más a Akanishi. El celular de Ueda sonaba dentro de su bolsillo… debía ser Ishigaki, tardó más en sacarlo que en lo que Akanishi se lo tiró al piso de un manotazo cuando lo empujó contra la pared para poderle desabotonar el abrigo.

-Eres mío… nada ni nadie cambiará eso.- Besaba tan bruscamente sus labios que terminó lastimándolo tras una mordida.

-No! No soy tuyo!- Ueda lo empujó con fuerza cuando Akanishi trató de meter la mano por debajo de su camisa. No logró correr mucho, Akanishi lo aferró por el abrigo, Ueda prefirió quitárselo y bajó un par de escalones más, pero no los suficientes; lo agarró del cabello y luego por el brazo y lo estampó contra el muro.

-Eres mío!… no dejaré que nadie más te tenga!- Gritaba colérico en su oído.

-Jin! Qué demonios crees que haces?- Odiaba tanto la voz de Ishigaki que le resultaba inconfundible. Estaba dispuesto a darle por fin esa paliza que se había estado aguantando los últimos años, pero al ver que no venía solo y que dos de los chicos que lo acompañaban si podrían significarle problemas, optó por soltar a Ueda pasando de largo entre ellos… de pronto reparó en Fujiie, quien lo miraba casi con odio, notando que era el chico con el que lo había visto últimamente.

-Oye! Jin! A dónde crees que vas?- La habitual amabilidad en la voz de Ishigaki había desaparecido por completo.

-Qué quieres, Daisuke? Piensas pelear contra mí? No me hagas reír…- Era obvio que lo retaba… burlándose de él… menospreciándolo.

-Pues no pienso dejar así las cosas…- Ishigaki avanzó hacia él y lo sujetó por el cuello de la camisa.

-Dai-chan!… No!…- Lo hubiera golpeado de no ser porque Ueda se lo impidió. Akanishi zafó las manos de Ishigaki y se sacudió la camisa, definitivamente buscaba pleito.

Fujiie vio su abrigo tirado en la escalera y fue por él para sobreponérselo, no había que ser un genio para darse cuenta de que Ueda era muy susceptible a los cambios de temperatura y que por eso siempre se abrigaba bien.

-Nos vamos? Le dijo con una sonrisa a la vez que le limpiaba con su pañuelo la sangre del labio. Ueda sólo le asintió tomando el pañuelo, su mano estaba helada, tal vez más debido al susto y el coraje reprimido que al frío. Tomó a Ueda de la mano y pasó de largo a Akanishi, entendiendo de inmediato lo que se proponía, Yodogawa se le colgó del brazo a Ishigaki y lo obligó a ir tras ellos, seguidos de Yonemura e Igo.

-Si hubieran caído en su juego, hubiera sido peor para todos y no sólo para ti, verdad?… y no quieres que tenga motivos para hacernos algo, verdad?- Le decía Fujiie suavemente apretando con más fuerza su mano pero son hacerle daño alguno, Ueda asintió agachando la mirada, sorprendido de lo bien que el chico había entendido sus sentimientos y sus acciones.

-Lo conozco… quería que Dai-chan lo golpeara para hacer algo más como venganza…- Miraba preocupado a Ishigaki como pidiéndole perdón por haberse entrometido entre ellos cuando discutían.

-Tat-chan tiene razón… yo también lo sabía! Pero no puedo perdonarlo por haberse atrevido a hacerte daño…- Lo abrazó, estaba furioso, pero su amigo tenía razón, caer en las provocaciones de Akanishi sólo traería más problemas para todos. –Será mejor que hoy te quedes en mi casa…- Más que una invitación sonaba como una orden suplicante, pues temía que pudiera ir a buscarlo a su casa.

-Gracias Dai-chan, pero no es necesario… prefiero irme a casa y descansar… Ustedes ya tenían planes, no quiero que los hagan a un lado por mi culpa… por favor…-

-Estás seguro? No quieres venir con nosotros aunque sea sólo un rato? Más tarde te llevo a casa…- Ishigaki no estaba seguro de que dejarlo solo fuera buena idea, pero sabía que era muy terco y que no estaba logrando persuadirlo.

-Gracias… pero esta vez rechazaré la invitación… me siento cansado… quiero dormir un poco…-

-De acuerdo… entonces vamos para que tomes un taxi, de acuerdo?- Ueda asintió aceptando de buena gana; la verdad es que no quería irse caminando.

-Lamento que nos hayamos conocido en esta situación… pero gracias por todo…- Ueda se despidió de todos y entró al vehículo. Tanto Ishigaki como Fujiie notaron su expresión de dolor al apoyar el brazo izquierdo en el asiento, mismo que se había estado sujetando discretamente mientras se detenía el abrigo. Le desearon buenas noches y lo vieron alejarse calle abajo.

-Iremos al lugar de siempre? Igo intentaba disipar el ambiente tenso y extraño en que habían quedado.

-Sí! Muero de hambre- Respondía Yodogawa de inmediato y ambos echaron a andar seguidos de Yonemura.

-Me pregunto si estará bien?- Fujiie seguía preocupado mirando las luces rojas del taxi alejándose.

-No te preocupes… es más fuerte de lo que parece… El día que Jin lo harte de veras, lo conocerá por las malas…- Le dio una palmadita en el hombro y fueron detrás de los demás.

 

Parallel World Cap.5

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

 

 

CAPITULO 5: La mano que abrazaba el silencio.

  

Hoy también llovía. Su ánimo había mejorado bastante desde el día anterior. Se había quedado hasta entrada la madrugada tocando el piano… Simplemente había llegado a casa con una extraña necesidad de componer algo en el piano… trataba de evocar algo feliz pero, recordar a Akanishi le dolía, y al final, la melodía se tornaba azul melancolía… aunque eran buenas, no eran para nada los colores que estaba buscando para la melodía que había comenzado a flotar en él mientras había estado en la sala de piano el otro día.

 

Así que tras haber dormido un poco y darse un largo baño, ahora caminaba tranquila y distraídamente por la avenida. De pronto se sorprendió a sí mismo pensando en aquel chico de radiante sonrisa. Por eso fue demasiado su asombro cuando se topó con él un par de calles delante de la estación.

-Ueda! Buenos días!- Su voz un poco grave pero dulce también denotaba sorpresa.

-Buenos días Fujiie…- Fue casi aterrador que hubiera aparecido cinco segundos después de haber pensado en él… pensado en que quería verlo… ver nuevamente su sonrisa.

-Siempre vas a esta hora a clase? No te había visto…-

-jejeje… no, de hecho hoy voy un poco tarde porque tomé la “ruta panorámica”…- A Fujiie le pareció adorable esa manera que tenía de hablar… A Ueda le pareció encantadora su manera de sonreír mientras le hablaba… ninguno de los dos conocía lo que el otro sentía en ése entonces pero ambos entendieron que eran felices tan sólo con el hecho de haberse encontrado.

 

Akanishi esperaba a Ueda bajo el cerezo del jardín de la entrada, cuando por fin lo vio, esa sonrisa que tanto amaba le provocó un escalofrío que recorrió toda su espalda… aún lo amaba pero lo que tenía ahora con Kamenashi, seguramente jamás lo encontraría con Ueda… de pronto ese sentimiento de adolescente enamorado dio paso a un ataque incontrolable de celos… esa sonrisa le “pertenecía” y ahora se la estaba dedicando a un completo extraño… lo miró cuidadosamente… dónde le había visto antes?… Un flashback le trajo a la mente aquel encuentro en la escalera, aquel cambio drástico en la forma de tocar de Ueda… Quién demonios era ese mocoso? Qué tenía que ver con Ueda?… Simplemente llegaría y golpearía primero para descargar lo que sentía y haría las preguntas después… su maravilloso plan se esfumó en cuanto vio que Kamenashi lo llamaba.

 

-Hoy tienes piano con Ishigaki, verdad?-

-Sí, cómo lo sabes?- Ueda sonaba sorprendido.

-Él me lo dijo anoche cuando terminamos el ensayo…- Estaba un poco apenado por cómo él había reaccionado a su comentario.

-Ah! Cierto, la banda…- Decía ya más tranquilo.

-Ammm…  si te parece bien… te gustaría almorzar con nosotros?- Su pregunta lo tomó por sorpresa… pero por alguna  razón lo hizo feliz.

-En verdad? No les molestara a los demás?…- Preguntaba inocente pues en realidad no los conocía y oficialmente no habían sido presentados aún.

-No! Todos estuvimos de acuerdo…- Si había algo más detrás de su comentario, a Ueda no le importó. Estaba demasiado feliz, tanto como para no notar siquiera que Nishikido los miraba casi con odio mientras pasaban por el pasillo de la sección de cuerdas del segundo piso rumbo al tercer piso. –Bueno… entonces pasaré por ti y por Ishigaki cuando salda de clase, ok?- Era imposible que le dijera que no con esa carita.

-Ok… nos vemos más tarde…- Se despidieron con una sonrisa al pie de la escalera.  Fujiie regresó por el pasillo para bajar, Ueda se regresó un par de escalones para mirándolo bobamente mientras se alejaba, luego se dio la vuelta y subió, así que ya no vio cuando alguien detuvo a Fujiie al final del pasillo.

-Disculpa… tú eres de la sección de cuerdas eléctricas, no?- El chico le parecía conocido de algún lado pero no estaba realmente seguro.

-S-sí… por qué lo preguntas?- Era raro que alguien que no fuera amigo de sus amigos le hablara, él no era tan extrovertido como Igo o Yonemura, así que no conocía a tantas personas en la escuela, además de que apenas estaba en primer año y los demás estudiantes  solían ignorara a los “nuevos”.

-Akun es amigo tuyo, verdad? Es compañero de uno de mis amigos, Yasu…- Su sonrisa amable desvaneció el mal presentimiento que le había dado al principio.

-Eh? Sí… de hecho conozco a Yasuda-san, es increíble!- Una vez se sintió más en confianza también sonrió y se mostró más amigable.

-Ah sí, mi nombre es Nishikido Ryo, también toco la guitarra, creo que eres muy bueno tocando, Maru-chan también lo cree…- Le extendió la mano y Fujiie le correspondió el saludo.

-Maruyama-senpai? Lo conoces?… Ah, mucho gusto… soy Fujiie Kazuyori… – Si conocía a dos de los senpai que más admiraba en la escuela, entonces debía ser un buen sujeto, Yasuda y Maruyama eran muy agradables y siempre eran buenos con él y sabían elegir bien a sus amigos.

-Ah sí, ellos dos son dos de mis mejores amigos, junto con Murakami de la sección de piano, Yokoyama y Okura de percusiones, aunque Okura se traslado a Osaka hace poco, Subaru y Yamashita de canto… ah, lo siento, creo que llevabas prisa y yo entreteniéndote con tonterías… lo siento, luego nos vemos…- Era un chico bastante agradable y por supuesto que conocía a  todos los senpai que mencionaba, eran bastante destacados dentro de la Universidad, tanto por su personalidad como por su talento.

-Sí, lo siento, tengo clase… pero creo que seguramente nos veremos nuevamente… hasta luego!- Se despidió de él con una sonrisa y dobló a la derecha para bajar las escaleras, por lo que no vio cuando aquella dulce sonrisa dio pasó a una mirada llena de desprecio.

-Fujiie Kazuyori… que hace Ueda con ése chico?…- La puerta contra la que se recargaba sufrió las consecuencias de su enfado, si aquel puñetazo le dolió, ni siquiera le importó.

-Ryo-chan, estás bien? Por qué golpeas la puerta?… Shintaro-sensei te regañara de nuevo…- Le decía entre risas un chico bajito de cabello rubio vestido  con un overol corto a cuadros de colores llamativos.

-Cállate Yassu!… Estoy enojado!… no creo que quieras ponerte en lugar de la puerta, verdad?- Le decía con una sonrisa maliciosa. El chico lo miraba asustado negando insistentemente con la cabeza sin decir nada más, sabía que eso podía ser más que un comentario.

 

El profesor elogiaba si interpretación; fuera lo que fuera que lo tuviese tan inspirado, debía conservarlo, le había dicho. Ueda no pude más que sonreír y sonrojarse un poco ante aquel comentario y la mirada cuestionante de Ishigaki. Por alguna razón se sentía tan de buen humor que la clase le pareció durar apenas unos minutos… su rostro se iluminó al verlo de pie fuera del salón por detrás del profesor… gesto que no pasó para nada desapercibido por parte de Ishigaki, quien sonrió satisfecho de que dos personas a las que quería muchísimo pudieran ser felices juntas, y en ese mismo momento decidió ayudar a ese par… Los conocía lo suficiente, tal vez demasiado, como para saber que podrían pasar mil años antes de que se dieran cuenta por ellos mismos de lo que sentían el uno por el otro y que lo admitieran. De inmediato tomó su celular y puso en marcha su plan.

-Ishigaki-kun!!! No le había dicho ya que no usara esa cosa durante mi clase?!- La voz de profesor hizo eco dentro del salón.

-Lo lamento sensei…- En realidad no se arrepentía, lo había hecho con toda la intención de ser castigado.

-Ueda-kun, ya puede irse… para usted la clase ha terminado por el día de hoy.- Miró a su mejor amigo inseguro de salir, pero de inmediato Ishigaki lo detuvo.

-No te preocupes… mira!  Yori-kun ya está ahí… adelántense, si?-

-Mmm… seguro?… puedo salir y decirle…- Aún no parecía convencido de dejarlo pero de inmediato Ishigaki lo interrumpió.

-Sí, sí, segurísimo… los alcanzo cuando termine…- Por fin Ueda quedó satisfecho tras aquella sonrisa y salió del salón haciendo una reverencia de agradecimiento para el profesor.

 

-Ishigaki no viene?-

-Nop… lo castigaron…- Parecía bastante divertido con la situación, ya que él nunca había sido castigado.

-Oh, ya veo… entonces qué hacemos?, nos vamos?… Supongo que nos alcanzará luego, ne?- Aunque quería esperarlo, no pudo negarse a aquella sonrisa; así que bajaron las escaleras rumbo al jardín cerca del auditorio principal donde ellos solían comer desde que se unieron para formar la banda ya que era un lugar un tanto apartado y pocos iban por ahí. Kamenashi miraba incrédulo la expresión de felicidad de Ueda pero al mismo tiempo se sintió feliz de volver a verlo sonreír así.

-Eh?!… Qué raro!… Igo y Yoshi ya deberían estar aquí… no perdonan la hora del almuerzo…- Su celular empezó a sonar, así que contestó. Ueda lo miraba preguntándose por qué ponía esa cara de desilusión.

-Qué pasó?- Se atrevió a preguntar con miedo a parecer entrometido.

-Yone e Igo tienen examen en cinco minutos…- De nueva cuenta su teléfono había empezado a sonar… leyó el mensaje de texto y se fue al piso hasta quedar en cuclillas llevándose ambas manos a la cabeza y completamente desanimado.

-Estás bien?- Se preocupó pensando que le habían dado malas noticias.

-Yoshi tampoco vendrá… un kohai le pidió ayuda… ah~…- Suspiro jugando con sus agujetas. –Con lo mucho que había esperado este almuerzo…- Ueda podía sentir su decepción casi como si él también la sintiera.

– Y si te invito a comer?- Propuso apenas pensando lo que hacía, al verlo tan afligido sintió que tenía que hacer algo para lograr que volviera a sonreír.

– De verdad?!… Gomen! Era la primera vez que te invitábamos y todo salió mal…- Se veía muy lindo mirándolo desde abajo pasando de la felicidad a la tristeza en segundos.

-No te preocupes… Tal vez era el destino que sólo almorzáramos juntos tú y yo… no crees?- Ueda le sonreía extendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse. Fujiie no lo pensó dos veces y tomó aquella mano cuya calidez se evidenció debido a lo fría que estaba su mano. No pudo evitar sonrojarse al ver que Ueda también lo había notado, así que soltó su mano de inmediato.

-Ah!… Lo siento…- Le pareció que había sido un poco brusco.

-No te preocupes… nos vamos?- Fujiie sólo le asintió y echaron a andar. Ueda siempre educado, no le dio mucha importancia a lo que había pasado, por el contrario, le pareció un gesto lindo de su parte, señal de que Fujiie se preocupaba por él. Desde una ventana del tercer piso, Ishigaki y los demás observaron a aquel par mientras se alejaban.

 

Iba tan absortó en la conversación y en su compañía que ni siquiera se percato de que habían salido de la escuela hacía buen rato y de que iban caminando por el mismo camino por donde siempre volvía a casa después de clases. Al notarlo, se paró en seco.

-Ueda… este…- Le daba un poco de pena interrumpirlo porque estaba diciéndole algo sobre recitales de invierno en Inglaterra.

-Qué pasa?- Él parecía de lo más tranquilo y despreocupado.

-Ammm… la cafetería… está para el otro lado, no?-

-Lo sé… es que no vamos para allá…- Respondía él con una sonrisa.

-Eh?!…- A Fujiie no le quedó más remedio que seguirlo pues había retomado el paso, pareciendo seguro de lo que hacía y no estaba seguro de querer arruinárselo.

Parallel World Cap.4

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FuDa

~Hana no mau machi / Ueda~

To: Lexi

CAPITULO 4: La melodía que bailaba en la oscuridad.

 

Esos días no le gustaban mucho… sus cosas siempre se mojaban, tenía que usar la secadora del pelo cada noche para secar sus tenis al volver a casa, además hacía frío y eso no era muy de su agrado… lo único que le gustaba de la época de lluvias era que se hacían charcos por toda la ciudad. Le gustaba demasiado correr entre los charcos y mojar a Yodogawa cuando se paraba inocentemente cerca de alguno… no por nada sus tenis siempre terminaban mojados. Hoy sin embargo, ni siquiera había pensado en saltar directo sobre aquel charco cuando llegó a saludar a su mejor amigo… aquella triste expresión que había visto en el rostro de Ueda el día anterior aún estaba presente aunque no cerrara los ojos.

-Oh! Fuka! Buenos días!- Yodogawa miraba extrañado a Yonemura, pues Fujiie parecía no sentirse del todo bien ya que no le había respondido el saludo.

-Fujiie~… la Tierra llamando a Fujiie…- Yonemura agitaba la mano frente a su cara tratando de llamar su atención.

-Eh?!- Más que distraído parecía preocupado por algo… cosa rara en él porque no solía ser del tipo que se hunden en preocupaciones. Esa expresión en su rostro casi les dio miedo.

-Fuka, estás bien?- De entre todas las personas que lo querían, Yodogawa había sido siempre quien más se preocupaba por él… tal vez porque lo conocía desde siempre… tal vez porque eran mejores  amigos… tal vez porque eran compañeros de escuela desde jardín de niños… tal vez porque eran parte de la misma banda… pero la verdad es que por encima de que todas eran razones de sobra… la única que le importaba, era que Fujiie era la persona más especial e importante de su vida.

-Un!… no pasa nada… sólo es algo raro que pasó ayer… aunque nada tenía que ver conmigo…- Pronto volvió a su habitual sonrisa y ése brillo en su mirada que tanto le gustaban; así que su preocupación terminó por desvanecerse por completo cuando esa sonrisa tan particular en sus labios justo antes de saltar donde estaba mojando un poco su pantalón y zapatos.

-Fujiie!- Yonemura detestaba que lo mojar pero al final terminaba en su juego y al poco rato ya estaban todos pateando charcos mojándose unos a otros atacados de la risa. Incluso Ishigaki, quien usualmente era el más serio y tranquilo, terminaba uniéndose al resto de sus amigos… esta vez no había sido la excepción.

 

Amaba tanto los días lluviosos… sobre todo si estaba nublado, tanto como ver el cielo el nocturno o tocar el piano… el extraño pero agradable sentimiento que le provocaba era una gran fuente de inspiración para su música; además, por raro que pudiera parecer, la lluvia y el cielo gris lo ponían de buen humor… odiaba el sol, siempre lo hacía sentir mal físicamente, además hacía calor y él sólo soportaba el calor si venía de la mano de la dorada arena y un profundo mar azul. Apenas si había logrado dormir, no había sido  porque no tuviera sueño ni porque siguiera pensando en aquel beso entre su ex y su amigo, aunque ciertamente Akanishi era el culpable… por alguna razón había bebido demasiado y toda la madrugada había estado llamándolo… primero al celular y una vez que lo apagó tras no contestarle por segunda vez, comenzó a marcar al teléfono de casa… cuando lo dejó descolgado, la víctima fue la contestadora. Lo que más le molestaba era que conociéndolo, estaba 100% seguro de que para cuando despertara no recordaría absolutamente nada, dejando todo el peso de sus palabras sólo para Ueda. Odiaba traer semejantes ojeras, así que decidió usar sus lentes todo el día… En verdad que odiaba a Akanishi en ese momento; se había metido con dos de las cosas más preciadas que tenía: sus horas de sueño y su vanidad. Si no tuviera examen, seguramente no hubiera ido a la Universidad, sabía que estaría de mal humor.

 

A lo lejos vio a Ishigaki… s pesar de cómo se sentía se alegró al verlo, lo siguió un par de metro, tenía curiosidad por saber a dónde iba. Fujiie y un par de chicos le dieron la bienvenida, al verlos le extrañó que estuvieran un poco mojados, pero su duda fue resulta cuando vio que estaban de lo más felices jugando entre los charcos. Se quedó en la distancia contemplando a aquellos cinco chicos… envidiaba un poco a Ishigaki porque a diferencia de él, Ueda nunca había tenido un momento así; Akanishi se había encargado de alejar a la mayoría de los pocos amigos que tenía, dejando al final sólo a Okura, a quien apenas si veía pues estudiaba en Osaka; a Hiromitsu que prefería verlo lo menos posible para no causarle problemas con su pareja prefiriendo mantenerse en contacto por celular; a Kamenashi, su compañero de casa y a Ishigaki, a quien no había conseguido alejar por mucho que lo había intentado. Verlos reír de esa manera lo hizo sentir un poco miserable, ahora comenzaba a ver cuánto daño le había hecho aquel que decía amarlo. De prono, sin que pudiera darse cuenta, se vio atrapado por el brillo de aquella mirada, el encanto de esa sonrisa… por segunda vez en toda su vida sentía aquellas mariposas en el estómago. Asustado ante la simple y pequeña posibilidad de que aquel chico al que miraba le gustara, se alejó de ahí a toda prisa en busca del refugio y consuelo que sólo le daba el sonido del piano. Aquella habitación con escasa luz debido a las pesadas cortinas sobre las ventanas se volvió el lugar más tranquilo para él en ese momento. Ni siquiera se dio cuenta de que se había topado con Akanishi cuando subió corriendo las escaleras y mucho menos se percató de que había ido detrás de él ni de que en ese instante estaba de pie al otro lado de la puerta mirándolo a través de la angosta ventanilla al no poder entrar porque estaba puesto el seguro.

 

Subía los escalones rumbo a las salas de ensayos… por alguna razón se sentía un poco triste… después de todo, ya eran casi las 11 de la mañana y aún no lo había visto… al reparar en cómo se3 sentía se sintió avergonzado.

-… como si te lo toparas todos los días, Kazuyori…- Sus palabras y sus pensamientos quedaron de pronto atrapados por aquel sonido dulce y melancólico que flotaba nota a nota a través del pasillo. Fujiie siguió subiendo las escaleras, sin duda provenía del tercer piso pues era ahí donde se encontraba la sección de piano. Quería saber quién era el dueño de aquel sentimiento que le aceleraba el corazón inundándolo de algo cálido. No pudo evitar que se le escapara una expresión de asombro al ver al chico que miraba Ueda el día anterior bajando las escaleras justamente del sitio a donde él se dirigía. Sintiéndose un poco molesto al saberse conocido por alguien a quien no conocía en lo absoluto, Akanishi lo miró tan fría y despectivamente que Fujiie se sintió absolutamente intimidado tan sólo con su actitud y como por inercia desvió la mirada; pero ahora le quedaba claro que ese chico también estudiaba ahí.

-Será mejor que no me meta con él…- Se dijo a sí mismo pues era una persona a la que no le gustaba meterse en problemas… así que creyó conveniente mantenerse lejos de alguien como él. Siguió su camino en cuanto se aseguró de que Akanishi se había ido.

 

La música desapareció justo cuando llegó al pasillo. Creyendo que y no encontraría a quien tocaba se resignó a seguir hacia donde se dirigía por principio de cuentas. Ahora la melodía era mucho más romántica y colorida… Fujiie se dio la vuelta y avanzó movido por el sonido encantador. Del otro lado de la puerta pudo ver aquella hermosa sonrisa que tanto había anhelado observar desde que se había despertado; mantenía los ojos cerrados dejándose llevar por las notas entremezcladas con sus sentimientos. Simplemente quería seguir mirando a Ueda… aunque no pudiera sentarse a su lado.