Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para NEWS

Una Mentira. (RyoTego)

UNA MENTIRA

One-Shot

RyoTego

~After love / FT Island~

11-08-10

To: Luz

 

 

 

 

“Amor”…

Me pregunto en qué maldito momento bajé la guardia…

Ni siquiera lo vi venir… cuando menos pensé ya estaba tonta e irremediablemente enamorado de su sonrisa boba e inocente, de sus labios seductores que siempre buscaban un beso, del brillo casi demoníaco de sus ojos cuando me miraba… estaba enamorado como un estúpido del calor de su cuerpo entre mis brazos, de su maldad y su cinismo, del molesto y ridículo timbre de su voz cuando me susurraba con su vocecita infantil al oído, del olor de su piel por las mañanas… En verdad que soy un idiota! Sabía que había alguien más… Siempre hubo alguien más… y aún así creí ciegamente en cada una de sus palabras, creí completamente en su “amor”

“Volveré a tu lado…”

¿Cómo pude haber sido tan tonto como para creerle? ¿Qué me dio? ¿Qué me hizo? Derribó mi mundo, traspasó las barreras de mis propias limitaciones, me desarmó de pies a cabeza, me volvió adicto a su aroma, a sus caricias, a sus besos, me trastornó por completo… y luego me dejó… con una promesa… una promesa que aún lo espera para ser cumplida…

 

 

 

 

Como cada viernes por la noche, la avenida estaba atestada de personas que buscaban escapar por un par de horas de su rutina cotidiana. Cafés, bares, restaurantes, karaokes, cines, salas de juego… todos estaban a reventar, El ruido de las conversaciones ininteligibles de la multitud comenzaban a darle un espantoso dolor de cabeza, no era para menos, había bebido demasiado… Era la única manera de soportar que Yamashita se acostara con él pensando en su eterno amor imposible, llamándolo por su nombre. Sabía perfectamente que todo éso sólo lograba destruir poco a poco su corazón, pero también entendía que era el único amor que podrían recibir de él.

 

Hacía tanto que se había percatado de lo que sentía por él, el mismo tiempo desde que aquel chico de cuerpo escultural e irresistible y labios tentadores le había dicho que nunca podría corresponder sus sentimientos. Las mismas noches desde que lo hizo suyo en su departamento a pesar de lo que le había dicho. Sin embargo había una sola parte de él que nunca había tocado: sus labios. “Lo siento Ryo-chan…”, le había dicho volviendo el rostro para impedir que lo besara. Así había sido desde entonces y comprendió que a pesar de todo lo que habían compartido juntos, éso nunca iba a cambiar: lo amaba. Sus labios, al igual que su corazón le seguirían perteneciendo a aquel fantasma de su pasado pero aún así lo amaba.

 

Debía protegerse de algún modo… a ese paso terminaría como un juguete carente de emociones… esconder sus sentimientos, sí lo mejor para ambos sería dejar de anhelar que lo correspondiera. A Yamashita le gustaba su nuevo “yo”. Se había vuelto perverso, cínico, extrovertido, cosa que iba a la perfección con su forma tan fría y despreocupada de ser. Por fin había desistido en sus intentos por ocupar un lugar que jamás le pertenecería, ahora era sólo lo que necesitaba… alguien con quien desahogar sus ansías locas de estar con Kamenashi otra vez, alguien que no se lo recordara en lo más mínimo, alguien totalmente opuesto a su tierno, educado y sonriente inolvidable primer amor.

 

Los ladridos de ese perro le taladraban la cabeza. Con toda seguridad lo patearía hasta Sapporo si lo encontraba. Y ahí estaba, su perfecta oportunidad para liberar todo el odio y la frustración que sentía contra sí mismo en ese momento por empeñarse en usar esa máscara que tanto parecía gustarle a Yamashita.

-¿A qué diablos le está ladrando?- Reparó de pronto en la pequeña figura agazapada sobre la barda baja alrededor de aquella casa, que trataba en vano de ahuyentar a la criatura que lo amenazaba agitando la mano con desesperación. No alcanzaba a escuchar con claridad su voz debido al escándalo del animal pero estaba casi seguro de que era una chica, por su complexión y la forma en que se sostenía de la rama del árbol por el que probablemente había trepado en su intento por ponerse a salvo.

 

Miró a su alrededor en busca de algo que le pudiera servir para lanzarle y espantarlo, pero por la zona donde estaba era obvio que no lo iba a encontrar, así que terminó por aventarle su termo del café. No había sido tan satisfactorio como esa patada que tenía pensada pero igual consiguió que se alejara a toda prisa chillando de dolor pues le había dado justo en la cabeza.

 

Se acercó para recoger su termo y volver a meterlo en su mochila. Vio desparramadas en el piso las cosas que probablemente habían estado dentro de la bolsa de papel que yacía hecha trizas a unos pasos del árbol.

-Ya puedes bajar…- Dijo sin mirar hacía arriba, recogiendo lo que había quedado intacto.

-No puedo…- levantó la vista de inmediato. Pese a su dulzura, definitivamente ésa no era la voz de una chica.

-¿Eh? ¿Por qué?- su respuesta le había parecido estúpida.

 

El chico estiró la mano para mostrársela. Estaba cubierta de sangre. Una de dos: o el perro lo había mordido o se había cortado al escapar de él.

-Te ayudaré… apoya los pies ahí…- Decía señalando una de las ramas al tiempo que dejaba las cosas en el piso y se subía a la rejilla de metal que rodeaba el árbol.

-No puedo…- De pronto notó que su voz sonaba desesperada pero Ryo no era muy paciente y no estaba de muy buen humor debido a su velada y el dolor de cabeza.

-Ok… entonces quédate ahí…- Se bajó de un salto, se sacudió el pantalón y se agachó para recoger sus pertenencias.

-No! Por favor… no te vayas…- Se inclinó demasiado perdiendo el equilibrio, pero sus reflejos fueron lo suficientemente rápidos como para evitar que se cayera. No hubo ninguna mueca de dolor cuando cerró con fuerza la mano sobre la madera, cosa que le pareció extraña a Ryo porque ciertamente estaba herido, no?

 

Algo en su voz le impidió dejarlo hay, tal cual le decía su cabeza. Volvió a subir, aferrándose de una rama y apoyando uno de los pies en la pared le ofreció la otra mano. El chico se movió lento y apoyó el pie izquierdo donde Ryo había indicado. Sus ojos se cerraron por un segundo, ahí estaba la mueca de dolor, pero Ryo no alcanzó a verla. Respiró hondo y aguantó su peso para bajar de la barda y pasar al árbol. Tomó su mano para ayudarlo, estaba muy fría pero su tacto le resultó agradable. Se distrajo un instante, algo había caído frente a sus ojos. La pequeña mancha en la banqueta se veía roja a pesar de la tenue luz amarillenta de la lámpara de la esquina… una más… y luego otra. Alzó la mirada, su pierna desnuda ostentaba unas delgadas líneas del mismo color. El chico se resbaló cuando trató de mover la herida para bajar. Ambos estaban contra las losetas de cemento. Ryo se llevó la mano a la cabeza, estaba un poco mareado por el golpe y sofocado pues el chico le había caído encima. Sintió que se levantaba un poco apoyando ambas manos sobre su pecho, entrecerró los ojos buscando verlo con claridad: el rostro sobre él era hermoso, “demasiado lindo para ser un chico…” pensó divertido. Trató de levantarse pero el gestó de dolor le desfiguró la expresión, de inmediato se llevó la mano a la pierna.

-No deberías hacer eso, se puede infectar… ¿Vives por aquí? ¿Hay cerca un hospital?- El chico lo miró y asintió a sus dos preguntas.

-A unas calles por allá…- Señaló al norte, se sentó de lado ayudado por Ryo, quien ya estaba de pie analizando lo que haría.

-Ok… sube…  te llevaré… No quiero agregar una muerte a mi nefasto repertorio del día de hoy…- A pesar del dolor, logro robarle una sonrisa. Ah, qué agradable le había parecido aquel leve sonido y qué maravillosa sonrisa la suya. Yamashita casi nunca sonreía y casi siempre que lo hacía era solamente para quedar bien con los demás. Tomó su mochila y se la colgó por enfrente. Se puso en cuclillas de espaldas a él.

-Gracias…- Le dijo por fin mientras rodeaba su cuello con ambos brazos y un par de manos cálidas lo sujetaban con fuerza. Le costó un poco de trabajo pero se puso de pie al primer intento, en cuanto lo levantó tomó sus piernas por los costados y echó a andar calle arriba.

-¿Cómo te llamas?- Necesitaba distraerse con algo, la punzada en su cabeza no ayudaba a facilitar el esfuerzo de cargarlo en una calle de subida.

-Tegoshi… Yuya Tegoshi… ¿y tú?- Por alguna extraña razón, aún cuando su timbre de voz le parecía estúpido, le resultaba agradable y hasta relajante.

-Nishikido… Ryo…- Respondió tan cortante como solía ser siempre con los desconocidos.

-¿Vives por aquí? Creo que te había visto antes… ¿Dónde fue…?- Le molestaba la gente parlanchina, pero esta vez no le importó en lo más mínimo. –Ah! Ya sé!… Sueles visitar el parque junto a la estación a media noche, no?- Parecía orgulloso de sí mismo por haberlo recordado. Al contrario de Ryo, quien estaba sorprendido de que lo supiera.

-¿Tú también vas ahí a esa hora?- Le pareció raro que alguien más aparte de él gustara de los paseos nocturnos.

-Sí, cada noches… siento que es el único lugar donde puedo respirar, ser yo y relajarme… me gusta mucho escucharte cantar…- Se quedó callado, eso lo había pensado en voz alta sin querer; lo bueno de que no pudiera verle el rostro, era que no vería que se había sonrojado al escucharlo. Temía que se hubiera enojado ante su silencio por el comentario, pero su risa lo desconcertó.

-Vaya! Al menos a alguien le gusta…- Notó cierto grado de ironía en sus palabras. No importaba. Al menos era mejor que un reclamo furioso de su parte.

 

Cuando menos pensaron ya habían llegado al hospital. La herida no era muy grave pero tenía que ser tratada de inmediato.

-¡¿Eh?!- Parecía desesperado al no encontrar algo en sus bolsillos. –No está! ¿Dónde está?-

-¿Qué buscas?- Se preocupó un poco ante su reacción.

-Mi celular… no está…- Por fin dio con la razón… el bolsillo de un costado de su bermuda estaba rasgada, tal vez cuando fue mordido, debió habérsele  cuando trepó al árbol para evitar que lo atacara una segunda vez, había logrado distraerlo con sus compras el tiempo suficiente para subir hasta la barda del jardín.

-Toma…- Le extendió un celular en color negro, poco llamativo y demasiado anticuado para alguien de su edad, pero igual lo tomó. Su madre debía estar horriblemente preocupada por él, siempre lo estaba; y su abuela era incluso capaz de salir a buscarlo con semejante frío.

-Ma…? Sí, soy yo… lo siento… lo sé… tranquila… sí… sí… escucha… es que pasó algo… sí… en el hospital… No grites!!!- Se despegó por un instante el teléfono de la oreja. Ryo no pudo evitar soltar una risita al escuchar hasta donde estaba la voz preocupada de la mujer al otro lado del teléfono.

 

Al finalizar la llamada le regresó el celular dándole a cambio una sonrisa encantadora, tras lo cual se despidieron uno del otro, ambos con la esperanza de volver a verse algún día aún cuando ninguno de los dos se atrevió a decir palabra alguna.

 

Sí, Ryo recordaba cada detalle de aquel primer encuentro cómo si hubiera sido ayer. Algo en ese ser lo había cautivado. Su monótona y aburrida vida continuaba entre latas de cerveza y las caricias de Yamashita, siempre oculto de los ojos de los demás dentro de su apartamento. De pronto se sintió harto de esa vida. Quería algo más. Quería volver a escuchar su tonta voz y su risa infantil y escandalosa… ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Cómo esperaba volverlo a ver si ni siquiera tenía su número? Y por principio de cuentas… ¿Por qué esperaba verlo aparecer ahí en el parque si seguramente todavía no podía caminar?

 

Un par de días más pasaron obviando el hueco que se había formado entre ellos. Estaba decidido. Terminaría con su senpai de una vez por todas. A final de cuentas, esa relación no le deparaba nada a futuro… ¿podía siquiera considerarse éso una relación? Todo se volvió claro de repente.

 

¿Había tomado la decisión correcta? Caminaba un tanto cabizbajo, chocando de tanto en tanto con algún joven estudiante o un aburrido oficinista. Todo se arreglaba con una de sus sonrisas y una expresión de arrepentimiento. Como siguiendo más una necesidad que un impulso, sus pies terminaron por llevarlo hasta el sitio donde siempre e sentía relajado y en el cual conseguía olvidarse de todo. Los últimos destellos de luz solar teñían de un bello color naranja el cielo entremezclado con algunos tonos purpúreos  en el cielo nocturno. Las primeras estrellas comenzaban a decorar la noche. Un celular sonaba en alguna parte… que importaba.

-Es bonito, verdad?- alguien le hablaba desde atrás al tiempo que empujaba el columpio donde se había sentado. Quería volverse,  mirarlo, preguntarle cómo estaba, preguntar tantas cosas; pero no se atrevía… tenía miedo de que su figura se desvaneciera en el aire como tantas otras veces, así que permanecía observando ese cielo entre las copas de los árboles.

 

Cuando el columpio por fin se detuvo, lo vio apoyado sobre uno de los tubos, mirándolo con una sonrisa. Ryo lo miraba incapaz de hablar.

-Creí que tampoco vendrías hoy… supongo que fue un mal día… ¿quieres que te haga compañía?- Se sentó en el columpio a un lado de donde estaba regalándole sonrisas al por mayor.

-¿Esperabas verme?- Por fin rompió el silencio en que se hallaba sumergido desde que se percató de su presencia.

-Me costó mucho contenerme de llamarte…- Que rostro más inocente. –No sabía si me recordarías…- Se levantó de un salto y se paró justo frente a él, como si se debatiera consigo mismo de hacer algo o no. –Tampoco quería que te enojaras por haber guardado tu número sin tu permiso…-

-Yo también… quería llamarte… pero no lo hice…- Cuando lo vio dar un paso hacía él acortando la distancia que los separaba, comenzó a ponerse un poco nervioso. El chico ya no le pareció tan inocente.

-Debiste hacerlo, sabes?… Así no hubiera tenido que esperar aquí en vano los últimos cinco días…- Dio un paso más, sus piernas tocaron las de Ryo, quien no podía ni moverse ni quitarle los ojos de encima. –Tendrás que compensarme de algún modo, sabes?- Tegoshi tomó sus manos, que se aferraban a la cadena, entre las suyas. Un escalofrío le recorrió la espalda a Ryo.

-A-ah… sí?… y… q-qué quieres a c-cambio?…- Su corazón comenzó a latir más aprisa, se sentía estúpido tartamudeando así. Le sonreía.

-A ti…- Su respuesta fue concisa y directa. Se inclinó hasta alcanzar sus labios y lo besó… así sin más… lo besó. Para Ryo era la primera vez que experimentaba aquellas sensaciones. Si bien al principio no supo qué hacer, tan pronto como liberó sus manos y las llevó hasta la nuca del menos, el beso no hizo más que profundizarse y las emociones que recorrían su cuerpo no hacían más que volverse más intensas- ¿Éso era besar? ¡Por todos los cielos! ¿Cómo había pasado todos estos años privándose de ello?

 

Tegoshi permanecía sentado en sus piernas disfrutando de aquellas ansías salvajes de devorarlo entero que parecían haber estado suprimidas en algún rincón pequeño y que sin saber haber desbordado en un segundo. La manera en que lo besaba y lo acariciaba comenzaba a excitarlo en sobremanera. Su espalda era sensible u ahora sentía sus dedos largos y un poco fríos mientras lo aferraba contra su cuerpo besando su cuello como si quisiera deshacerse de toda barrera material entre ellos en ese preciso momento. Le rodeó el cuello con sus brazos, lo besaba como si pusiera la vida en ello. Se recorrió un poco más contra su pecho. Su pierna notó lo que había despertado con sus besos dentro de los pantalones del chico que lo abrazaba y al que abrazaba envueltos en una pasión desmedida.

-Vayamos a tu casa…- Le susurró al oído jadeando. Ryo pudo ver sus mejillas sonrojadas y ese brillo ardiente de deseo en sus ojos. Rodeó su cintura con sus brazos y lo besó mientras se ponía de pie levantándolo consigo sin el menos esfuerzo, en realidad le pareció bastante ligero. Teniendo su cuerpo tan cerca del suyo, se dio cuenta de que no era el único que se sentía así de estimulado. Su sonrisa, aunque un poco perversa debido a esa mirada, no pudo más que arrancarle una risita de complicidad al chico. Sus pies volvían a tocar el piso. Ryo lo había soltado, tomó sus cosas del piso y echó a andar. Se volvió y le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera. Tegoshi entrelazó sus dedos por detrás, le sonrió y echó a correr tras él.

 

El elevador hasta el quinto piso les sirvió para continuar con el juego de caricias y besos que parecía haber terminado en el momento en que salieron del parque. Su actitud se había vuelto un poco más salvaje y dominante, cosa que le parecía encantadora a Ryo, quien pensaba que el pequeño sólo estaba tratando de seguirle el paso. A esa hora de la madrugada no era para nada raro que no hubiera nadie que los viera y se persignara al ver lo que se hacían por el pasillo. Sólo había cuatro puertas en ese piso, avanzaron entre risas nerviosas y botones abiertos hasta la segunda del lado derecho. Estaba tan ansioso que no podía ni meter la llave, al final se le cayeron al piso y Tegoshi fue quien abrió riéndose de él por su poca habilidad, ganándose un par de mordidas en el hombro.

 

Apenas se cerró la puerta tras ellos, comenzaron a deshacerse de  esas molestas prendas que separaban sus manos del resto de su piel; chocando en su camino hacía la recamara con cuanta cosa tenía Ryo en la casa. Pero, ¿a quién rayos le importaba?, ya lo recogería… luego… si se acordaba.

 

Que diferente lucía el chico sobre la cama de lo que estaba acostumbrado a ver sobre esas sábanas. La piel era blanca y tersa, carente de musculatura, casi como una chica… y bien podría ser una, de no ser por el miembro erecto bajó sus pantalones desabrochados que lo incitaba a abalanzarse sobre él, quien lo miraba respirando agitadamente casi como suplicándole que lo hiciera… No sería educado de su parte seguir haciéndolo esperar, verdad? Su adorable e inocente Tegoshi podía pescar un resfriado por llevar tan poca ropa si no lo hacía entrar en calor.

-Date prisa!…- Le lanzó una de las almohadas que estaban sobre la cama en la cara. Esa diabólica sonrisa trajo consigo una mirada de lo más pervertida que fascinó a Tego de la cabeza a los pies, era la primera vez que veía ese tipo de expresión en el rostro de Ryo; quien avanzaba hacía él abrazando la almohada con ambas manos cubriéndose el pecho y parte de la cara con ella; cuando se acercó lo suficiente, la dejó por un costado y lo tomó por los tobillos jalándolo un poco a la orilla de la cama para quitarle el pantalón. Un pequeño gemido se le escapó de los labios en el proceso. Estaba acostumbrado a ser quien tomara control de la situación. Yamapi, que era cómo sus amigos llamaban a Yamashita, nunca tomaba la iniciativa cuando estaban en la cama, así que ya se había hecho a la idea de que esta vez también tendría que marcar el ritmo de la noche. Se quitó la camiseta blanca de tirantes y el pantalón sin dejar de mirar a su amante. Tegoshi miraba su cuerpo marcado por el ejercicio mientras se mordía suavecito el labio inferior, Ryo había logrado su cometido al desnudarse frente a él. Se sentó apoyando los codos en la cama para contemplarlo mejor. Ryo subió avanzando de rodillas lentamente como si acechara a su presa antes de atacarla. Pero su dulce presa soltó una carcajada maliciosa… apenas lo tuvo a su alcance, rodeó su cuello con sus delgados brazos y lo giró ayudado de sus piernas para dejarlo boca arriba contra el colchón. Estaba un poco confundido, ¿podía un gatito ser capaz de devorar a un león? Sus pensamientos se alejaron con ese primer gemido que salió de su boca sin control cuando sintió la calidez y la humedad de su lengua sobre su sexo… sus manos estaban ocupadas acariciándolo y tocándolo por aquí y por allá. Por primera vez le tocaba recibir lo que tantas veces él mismo había dado. Y si su lengua se sentía así de bien, la sensación fue mil veces mejor cuando lo metió por completo dentro de su boca sin previo aviso. Su espalda se arqueó debido al desborde de placer que lo inundó de repente. Una de sus manos jugaba ahora a través de su pecho, subiendo y bajando acariciándolo apenas con las yemas de los dedos para luego pellizcar sus pezones a la vez que entraba de nuevo en su boca mientras la otra mano seguía el mismo moviendo que sus labios. Su lengua lo recorría de la base a la punta para perderse otra vez dentro de su boca. ¿Cómo podía Yamapi permanecer tan tranquilo mientras le hacía lo mismo, si él con trabajo podía callarse lo suficiente como para volver a tomar aire?

-Tegoshi… para… si sigues… yo… voy a…- Decía entrecortadamente mientras gemía y se aferraba con ambas manos de las sábanas. Tegoshi, quien no le había quitado los ojos de encima más que para parpadear, lo miraba satisfecho mientras le daba lo que al parecer era su mejor noche. Al suponer lo que Ryo trataba de decirle, aumentó la velocidad en el movimiento de su mano rozando levemente con la lengua mientras lo tenía dentro. La expresión  de su rostro vino acompañada de aquel chorro caliente y espero que le llenó la boca. Ahora veía su pecho subir y bajar tratando de recuperar el aliento. Lo había hecho terminar como nunca.

Tegoshi lo miraba con una perversa sonrisa dibujada en los labios, lamiéndose los dedos. Se recostó a su lado y comenzó a besar y mordisquear su cuello y su oreja. Ryo se entregaba a su juego sin protestas, correspondiendo sus caricias y besos. Una vez que recuperó un poco sus fuerzas, se puso sobre él y lo despojó de la ropa interior con una mano al tiempo que lo acariciaba con la otra. Su mano se movía haciéndolo estremecer con cada arriba-abajo que daba; verlo disfrutar así lo excitaba también; al poco tiempo ya estaba nuevamente listo. Llevó sus dedos hasta su entrada posterior, qué agradable le resultaba escucharlo gemir de ese modo mientras introducía poco a poco su dedo… y la reacción fue aún mayor cuando metió un segundo dedo. No tomó mucho tiempo prepararlo, así que no lo hizo esperar más. Lo tomó suave y firmemente por la cadera y lo echó un poco hacia arriba poniendo debajo la almohada. Pensó en hacerlo lentamente para no lastimarlo, pero su vocecita exigiéndole que lo hiciera ya, lo llevó a penetrarlo de una sola vez… ¿Dónde había estado ese chico y todo su libido durante estos años desperdiciados en hacerle el amor a un cascarón programado para sentir placer evocando un recuerdo?

 

Aquella noche de tórrido romance y pasión desenfrenada se prolongó hasta que las estrellas desaparecieron. Ryo no podía más… Tegoshi también terminaba una vez más, cayendo rendido sobre su pecho. Sólo un par de minutos más tarde lo tenía profundamente dormido, en esa misma posición lo rodeó con los brazos y se giró para ponerlo sobre la cama; el pequeño gatito se acurrucaba desnudo contra su cuerpo buscando su calor. Se peleó un segundos con las sábanas y el edredón que estaban desparramados entre la cama y la alfombra hasta que logró sacarlas de debajo de su cuerpo y las echó encima. También sería la primera vez que dormía con la persona con la que había hecho el amor… ¿el amor? Sí, mientras contemplaba su carita durmiente se dio cuenta de que se había enamorado perdidamente de la frágil y seductora inocencia que yacía entre sus brazos; apartó con el dedo índice el cabello de su rostro, le besó por milésima vez los labios dulces.

-Buenas noches mi gatito…- dio un toquecito con la punta del dedo sobre su nariz y luego se quedó dormido abrazándolo.

 

Lo despertó el sonido del agua al caer que provenía de algún lugar. Se negaba a abrir los ojos, aún quería dormir, se sentía cansado. Palpaba la cama con la mano notando que algo le hacía falta. Al reparar en lo que era se levantó de inmediato. Tan sólo de recordar lo que habían hecho durante toda la noche se sintió excitado otra vez. ¿Qué más daba? Se enredó la sábana y bajó de la cama rumbo al baño. Ni siquiera tocó. Sólo se limitó a abrir la puerta dejando caer la tela que lo envolvía. Vio su cuerpo delgado, de tez un poco más oscura que la suya, difuminado a través de la puerta plástica color humo de la regadera. Abrió lentamente. Ni siquiera lo escuchó entrar, sólo sintió unas manos pequeñas y delgadas aferrándose a su pecho desde atrás mientras le besaban el cuello y los hombros. Aquella se volvió la ducha más larga y placentera de su vida.

 

Su ropa le quedaba un poco larga y holgada, cosa que no hizo más que volverlo aún más adorable mientras lo vestía. Era un consentido, le quedó más que claro que le encantaba en sobremanera ser mimado. A su lado Ryo podía volver a ser él mismo, ser quien era antes de Yamashita. Se complementaban de un modo más diabólico que divino. Incluso le había preparado el desayuno. Si bien Tegoshi se había empeñado en hacerlo al principio, Ryo temió por sus estómagos al ver lo que planeaba preparar con todos esos ingredientes que esperaban sobre la barra a ser agregados a la sartén que tenía en el fuego; así que sutilmente lo sacó de la cocina entre besos y trozos de fruta en los labios.

 

Con él se divertía todo el tiempo. No hubo necesidad de que salieron del departamento. Ambos prefirieron quedarse en el sillón viendo películas y comiendo cuanta comida chatarra encontraron en la alacena y el refrigerar, ni soñar que pudiera hacer algo así con Yamapi quien siempre estaba cuidando lo que comía. Sólo se separaron el rato en el que Tegoshi salió a la terraza para responder el celular. Pero no le dio mayor importancia y fue a la cocina para rellenar el bowl de las palomitas; sabía que lo más probable era que fuera su madre sermoneándolo por no haber llegado a dormir; su risa burlesca se volvió una carcajada ruidosa cuando lo vio despegarse bruscamente el teléfono, seguramente debido a unos de los gritos de la mujer. Volvió al sofá, se puso el refractario de cristal sobre el estómago, se rebulló entre los cojines y le puso play a la película.

 

Para cuando volvió a la sala después de una segunda llamada telefónica que se alargó más de lo que tenía previsto, ryo ya se había quedado dormido. Peses a cualquier cosa, le pareció realmente tierno mientras dormía.

-Parece un cachorrito…- levantó un poco el cojín sobre el que estaba recostado deteniendo su cabeza cuidando de no despertarlo y se sentó, recargándolo sobre su pierna izquierda. Ni siquiera notó cuando comenzó a hacerle piojito. Ya lo tenía como hábito, era una de esas cosas que le gustaba hacer pero no que le hicieran… le traía recuerdos un tanto dolorosos… de alguien más.

 

Por fin fueron usadas aquellas velas compradas hacía tantos años atrás que habían estado guardadas en una caja; ni siquiera recordaba muy bien donde las había dejado, cosa que divertía al chico descalzo sentado a media luz sobre el desayunador con los ojos vendados a la espera de que su amado terminara lo que estaba haciendo. Fueron el toque perfecto para aquella velada que comenzó con una deliciosa cena en la alfombra de la sala y terminó con todo un festín en la alcoba.

 

La siguiente mañana despertó entre sus brazos fuertes y bien torneados. Ryo lo miraba un poco ruborizado por haber sido descubierto mirándolo como un tonto mientras dormía.

-Buenos días… Tegonyan~- De nuevo ese golpecito en la punta de la nariz acompañado de una sonrisa enternecida.

-¿Ahora soy tu gato?- Decía el otro pegándose más a su cuerpo simulando el comportamiento empalagoso de aquel animal, apoyando la oreja contra su pecho.

-sí, así es… eres mi gatito, Tegorin…- Lo abrazó con fuerza enredando también sus piernas alrededor de su cuerpo pero sin hacerle el menor daño, sólo para hacerlo suyo, rodearlo por completo, protegerlo. Una carcajada.

-¡Entonces adóptame y dame amor todos los días como un buen amo!- Ahora él también reía ante semejante ocurrencia por parte del menor. Aunque la idea no le desagrado para nada, sino todo lo contrario.

-Lo estoy considerando bastante, sabes?- Le gustaba seguirle la corriente, quería saber si sólo lo había dicho como broma.

-¿Para que lo piensas? Sólo hazlo… Te amo…- Cerró los ojos entregándose de lleno a la melodía que escuchaba ahí dentro y que de pronto aumentó de ritmo.

-Entonces ya no te dejaré ir nunca…- Lo estrechó con fuerza, sintiendo como suya la tibieza de su piel suave y el dulce aroma de su cuerpo.

-No quiero ir a ningún lado si no estás tú, Ryo-chan… Quiero estar así contigo por siempre…- Se acurrucaba entre su pecho y sus brazos cual gatito ronroneando al recibir caricias amorosas mientras Ryo pasaba su mano por su cabello despeinándolo un poco. Esos besos… los besos más tiernos y profundos del universo.

 

Un par de días después de ese fin de semana fugaz y eterno, se lo llevó a vivir a su departamento. Siguiendo su pequeña roma privada, le había comprado inclusive un dije en forma de calavera de gato con las iniciales de sus nombres grabadas por la parte posterior, el cual Tegoshi siempre llevaba puesto. No había amor más entregado y verdadero que el que ellos se profesaban.

 

Cuando se enteró por terceros, casi se desmaya. No podía creer que Ryo, “su Ryo”, estaba viviendo con alguien. Lo había empezado a ver diferente, algo en él había cambiado volviéndolo fascinante e irresistible, pero nunca se imaginó que fuera debido a un amorío.

-Lo siento Yamashita-senpai…- Más que el haberle rechazado el beso, lo que le dolió profundamente fue que lo llamara así y no cómo siempre hacía cuando estaban a solas… como cuando lo amaba.

-¿Por qué Ryo-chan?- Ni siquiera podía decir si lloraba de dolor o de coraje mientras se abrazaba a él bruscamente producto de su propia desesperación.

-Tenías razón senpai… los labios sólo deben pertenecerle a la persona que amas…- Se sentía increíblemente bien asestarle el golpe de gracia con sus propias palabras, ésas que él le había dicho en aquel entonces cuando se le había confesado, cuando se habían entregado a su deseo por primera vez. Sujetó sus brazos para quitárselo de encima y de fue, dejándolo estupefacto mirando la nada.

 

Un mes más después Ryo fue ascendido. Ahora Yamashita trabajaría para él. Si acaso existía el karma, ahora se hacía presente, pero no lo disfrutaba tanto como había imaginado. Hasta cierto punto, el repentino cambio en Yamapi le preocupaba. Pero no quería preocuparse por ello. Estaba demasiado feliz por su logro personal. Llegó temprano a casa y en compañía de su pequeño y lindo novio fue a comprarse un auto, el cual por supuesto que se dieron a la tarea de estrenar aparcados justo bajo el árbol donde se habían encontrado por vez primera.

-Jamás amaré a nadie más… seré tuyo por siempre…- Le había dicho Tegoshi al oído jadeando mientras Ryo le hacía el amor.

 

Un año pasó como si hubiera sido un suspiro. Ryo subía corriendo las escaleras destrozada su calma por la desesperación y la angustia que se habían apoderado de su cuerpo, incapaz de creer en las palabras que había escuchado media hora antes en un mensaje en el buzón de voz de su celular. Sus manos temblaban, las llaves estuvieron a punto de caérsele un par de veces. No podía ver nada en el interior. Todas las luces estaban apagadas cuando llegó. Ni siquiera se molestó en encenderlas. Cruzó toda la estancia librando obstáculos en dirección a la recamara. Nada parecía haber cambiado, todo estaba perfectamente acomodado en su lugar… No. Todo había terminado. Había demasiado orden… Su corazón latía descontroladamente como si quisiera escapársele del pecho para ir a donde estuviera Tegoshi. Sudaba frío. Cerró los ojos y prendió la luz de la lámpara. Respiró hondo repitiéndose en voz baja que todo estaría bien, que éso no era más que producto de su imaginación, abrió los ojos. Sus cosas habían desaparecido. No estaban sus botines favoritos bajo la cama, la sudadera negra con calaveritas que usaba cuando salían a caminar por la noche al parque no estaba sobre el respaldo del pueblecito de la esquina donde se sentaba a leer. No fue necesario abrir el closet para saber que el resto de su ropa tampoco estaría. Cayó de rodillas al piso derramando amargas lágrimas que rodaban por sus mejillas… un rostro carente de vida. Su corazón estaba hecho añicos esparcido por todo el departamento junto con todos los besos y sonrisas que habían compartido. Su alma desgarrada expresaba todo el dolor que sentía con gritos de agonía.

 

Yamashita permanecía de pie en el marco de la puerta; él lo había traído a casa, preocupado al extremo al ver su semblante inexpresivo tras haber escuchado el mensaje de Tegoshi. De no haber si do porque estaba a su lado, Ryo probablemente se hubiera desmayado en ése mismo instante; estaba tan pálido, temblando… luego salió corriendo de la oficina sin decir nada. Yamapi pensó lo peor. Sí, lo amaba. Al perderlo se había dado cuenta de cuánto lo necesitaba y de cuánto lo amaba pero… se había dado cuenta demasiado tarde. Aún así no quiso alejarse de él. Ahora lo miaba impotente, tan frágil y herido acurrucado sobre sí mismo en el piso, llorando. Quería acercarse… tomarlo entre sus brazos… brindarle consuelo… hacerlo sentir que él estaba ahí, a su lado… decirle que lo amaba… que él no había ido ni iría nunca a ningún sitio… pero no lo hizo, sabía que no serviría de nada. El corazón de Ryo había sido envenenado con la peor toxina del planeta… el adiós. Un mar de lágrimas podrían no ser suficientes para curarlo. Por primera vez Yamapi odio a Tegoshi con todo su corazón; no por haberle robado a Ryo, no por haberlo alejado de él durante todo este tiempo, no por haberlo amado del modo en que él nunca quizo hacerlo… sino por haber jugado con él de esa manera… por todas sus mentiras… por cada una de las lágrimas que ahora derramaba por su culpa… por la forma en que egoístamente decidió terminarlo todo… por la estúpida promesa con la que lo dejó solo en esa habitación que ahora le parecía tan oscura y fría… Lo odió con toda su alma por saber que jamás volvería… Y se odió a sí mismo… por no haber hecho nada para evitar todo su sufrimiento.

 

No… ya no podía contemplar aquella escena. Se dio la vuelta y recargó la espalda contra el muro exterior de la habitación para dejarse caer hasta quedar sentado con los codos apoyados en las rodillas y el rostro escondido entre el cabello y sus brazos… Tapando sus orejas con las manos para no seguir escuchando, deseando no poder oír cuánto sufrió su amado Ryo.

 

“¿Ryo-chan?… Debes estar ocupado, verdad? Te he estado llamando toda la tarde… se alargó tu junta?… Mmm… Lo siento… escucha, no quiero que llores ni que corras detrás de mí después de escuchar esto… Quiero que sepas que he sido muy feliz contigo, te lo juro… lo sabes, verdad?… Pero la vida me dio una segunda oportunidad… No te estoy dejando… Te prometo que si ésto no funciona volveré a tu lado y nunca más me alejaré de ti… Si ya no queda nada en mi pasado para mí, quiero un futuro contigo… Te amo… por siempre…”

 

Anuncios

Kojiciento. Cap 8 -Final-

Capítulo 8

.
Ed-sama, después de recuperarse de la resaca, llamó a todos los chicos a su oficina.
Ahora ambas agencias eran una misma.
El dorama empezó con éxito. Parecía que a las personas les gustaba una historia tan extraña y cotidiana.

.
————————————————

.
Seto, Tomo y Dori: Siguieron viviendo juntos. Ahora todos trabajan mucho y son más unidos. (Seto busco un trabajo como intendente, Tomo no hace nada útil y Dori lleva parte del sustento al hogar).

Ed-sama: Le gustó aquello de la parranda, así que cada sábado sale con el trío feliz por ahí… Aunque ahora, se llaman “el cuartero feliz”.

Ueda: Siguió siendo feliz, bello y trabajando duro junto a los demás.

Ryo: Fue feliz con su pececito dorado. Y sin pleitos.

Takki: Siguió organizando todo y buscó por toda la agencia su par favorito de calcetines (el cual nunca encontró).

Kenn: Seguía llevando su doble vida de Sachiko, pero ahora, lo disfrutaba.

Jin y Kame: Siguieron viviendo juntos, como siempre. Jin formó la asociación de ‘fiesteros unidos’. (Kame, al igual que Uepi siguió siendo bello, perfecto, único, etcetcetc).

Koki, Maru y Juri: Se mudaron permanentemente al departamento 4×4 de Jin.

Chinen y Ryosuke: Continuaron sus estudios alternando con el trabajo y eso.

Yamashita: Siguió con su éxito por ahí y se convirtió en vocero de ‘fiesteros unidos‘.

Matsumoto, Tamamori, Tsubasa, Taguchi, Tegoshi, Masu, Shige, Ikuta, las 3 fans y todos los demás que tuvieron una pequeñisima aparición en esta historia; también fueron felices (??).

Fin~!

Kojiciento. Cap 7

Capítulo 7.

.
No podían creerlo.
Recogieron todo el desastre que habían echo y se fueron directo a casa de Jin.
Cuando llegaron, volvieron a leer cuidadosamente cada anotación y después, llamaron a Ryo y a los demás.
Cuando ya estaban todos reunidos, Seto y Kenn los miraban totalmente serios.
Y pusieron la carpeta sobre la mesa.
– ¡Somos nosotros!. – Dijo Koki.
– Sí… Pero antes lean la primer página. – Así lo hicieron.

“{¡Ohayou querido Ed-sama!, Takki al habla.
Bueno verá, estaba pensando en hacer otro escándalo o algo así, pero como no se me ocurre nada bueno por el momento, he decidido iniciar un nuevo proyecto.
Claro que una vez fusionados los D-Johnnys y los P-Ponnys, éste iniciará enseguida.

Kenzo está interesado también, así que será bueno.
Bueno, me he tomado la libertad de recolectar toda la información y las ideas para usted, querido señor. Espero que le agraden los colores que elegí para lo que considero importantes.
¡Será todo un éxito!.}”.

Todos se miraron entre sí rascándose la cabeza y deseando dejar de leer. Si se trataba de esos sucios planes que imaginaban, preferían no entrar en detalles.
Avanzaron despacio hacia la siguiente página.
“{Kojiciento}”. Decía en letra demasiado grande.

En la siguiente, venía una foto de Seto con algunas notas moradas y rosas.
“Koji será el protagonista de esta historia… Desde que lo contrató supe que era el indicado… Espero que a estas alturas ya sepa cocinar bien…

Es el típico ama de casa… Amo de casa. Y vive en un mundo de fantasía donde todo es amor y paz. Todos los días  cocina para él y su familia (Akanishi: El hijo mayor, Chinen: La hija menor y Yamada: El hijo adolescente rebelde-descarrillado que sigue a su hermano mayor en todo). También, los domingos lava todas las camisas de su querido esposo (Ueda) y todas las mañanas va con sus amigos y vecinos.
Pero no todo es feliz para Seto, ya que tiene que hacer mucha limpieza y por lo mismo no ha cumplido su sueño de ser cantante… Así que siempre, a cualquier hora del día, lo pueden escuchar cantar y cantar.
(¡Oh, pobrecillo!). Había apuntado Takki.

A la siguiente hoja, venía la foto de Ueda:
Ueda será el esposo de Seto, trabaja mucho y es el esposo ideal.
Todo parece perfecto… Pero puede ser que tenga un amante o algo así.
¡Sí lo tiene!, (Taguchi servirá para esto)… ¡Pero Taguchi también está con Nikishido!
(Todo un cuadrado-amoroso, ¿eh?).

Sakurada y Yanagishita:
Los mejores amigos de Koji.

Las fotografías de Kame, Koki y Juri estában ahí:
Kamenashi y los dos Tanakas; serán los vecinos de la familia de Ueda y Koji.
Son huérfanos, así que el hijo mayor Koki tendrá que cuidarlos bien.
Kamenashi está enamorado del hijo mayor de Koji (¡ah esto no es ficción!).
Koki también vive enamorado de Nakamaru. (Siempre le dejan todo el trabajo sucio a Koki).

Maru y Jun venían a la otra hoja:
Nakamaru y Matsumoto son compañeros de piso y de trabajo…
Familia cercana de Yamashita, Kenn y los demás.
(¡Y que malvado será Matsumoto!).

Luego, aparecieron Tsubasa, Takki, Tamamori y Toma:
Mi querido Tsubasa, yo, Tamamori e Ikuta, formamos otra familia feliz. Donde, no sucederán desgracias y serémos vecinos también de Seto y los demás.

La penúltima serie de fotografías incluía a Yamapi, Kenn y Tegomass.
Tegoshi y Masuda, son hijos de Yamashita y Kenn. (Y por puro fanservice, para aquello del rating, habrá shonen-ai-incesto entre los dos hermanitos).

“{Bueno querido jefe ese es el reparto por ahora, luego hablaremos de la historia… Pero antes, ¡necesito que compre los D-Johnnys ya!.
Kenzo está interesado en mi historia, así que con gusto la producirá.
También es necesario que no le diga nada de esto a los chicos hasta que todo esté echo.

Y con esto, ya hice mucho por mis queridas fans. ¡Dos pájaros de un tiro!}”.

Seto y los demás dejaron de leer y empezaron a reír imaginando la historia y aplaudiendo a la gran imaginación de Takki.
Sus carreras no se acabarían, no harían cosas malas y sucias (del todo), y Kenzo era un famoso productor de doramas y películas.

– Pero esperen… Ryo ha dicho que tendrían que seguir saliendo en…
– Sí, eso es cierto… Pero sólo algunos lo hacen y por voluntad propia. – Dijo Ueda. – Como Ryo.
– ¿Entonces todos nos equivocamos y Takki y Ed-sama sólo planeaban una nueva historia para nosotros?.
– Creo que sí. – Dijo Kenn.
– Bueno… Me siento bien de saber que no es nada malo…
– ¿Lo ves?. ¡Te lo dije!. ¡No te metería en nada malo See-chan!. – Dijo Tomo.
– Sí, como no… – Se quejó Seto.

Kojiciento. Cap6

Capítulo 6

.
Seto se quedó callado, agradeció estar a oscuras y sólo llevar una pequeña lamparita que ya había apagado. Llevó sus manos hacia su nariz para no hacer ningún ruido y no gritar.
Se escuchó un fuerte golpe…
– Auch, auch… ¡Dueele!. – Era la voz de un hombre, una voz que Seto ya había escuchado antes. Decidió alumbrar con la lámpara aún presa del pánico y con las uñas enterradas en la tela de su asiento.
Grande fue su sorpresa al encontrar a Kenn tirado en el piso, sobre el costal.

– ¡Kenn!. ¡¿Qué haces aquí?!.
– ¡Chico nuevo!… ¡Menos mal que eres tú y no nadie más!. – Seto ayudaba a levantarse a Kenn.
– Sí… ¡¿Por qué traes vestido?!. – Señaló sorprendido hacia el cuerpo de Kenn. – ¡Y los labios pintados de rojo pasión!.
– Em… ¿Estrategia?.
– ¿De qué hablas?.
– Bueno, parece que tú también estás aquí por lo mismo, así que te contaré… Ed-sama tiene esta agencia de talentos, utiliza a los chicos para explotarlos y demás… Quería hacer esta agencia mucho más grande, por lo que iba a comprar a los D-Johnnys con ayuda de Kenzo, pero para eso, tenía que mandarle chicos a Kenzo para que él, produzca toda clase de cosas sucias… Y así, las carreras de estos chicos vayan en ascenso, aunque no en el medio que ellos quisieran…
– ¿Kenzo es el que hace las películas xxx?.
– Sí… Eso tengo entendido…
– ¿Y tú que haces con vestido?.
– Yo trabajo en los D-Johnnys, pero también trabajo encubierto aquí como Sachiko… ¿Entiendes?.
– Sachiko es… Mujer…
– Sí sí… Bueno, el punto es que, he venido a por el planificador de Ed-sama para ver si será mejor seguir con la compra de D-Johnnys y cual es nuestro futuro…
– Yo también vine por eso… O algo así. – Seto sacó de su chaqueta los trozos de papel arrugado en los que Ryo había expuesto el plan.
– ¡Ah que lindos dibujos!. ¿Quién los hizo?. – Kenn miraba encantado el plan.
– Ryo…
– ¡Le diré que me dibuje algo!.
– Bueno bueno, hagamos lo que dice aquí: busquemos todos los documentos y alguna cosa de valor.
– Entiendo… Creo que su súper agenda la guarda en… – Kenn fue directo hacia un cuadro en la pared y lo retiró de ella, se encontraron con una caja fuerte.
– ¿Cuál será la clave?. ¡Estamos perdidos!. – Chillo Seto.
– No no, será algo fácil… 1234. – La caja fuerte no abrió.
– Déjame intentar. – Dijo Seto. – 5678. – Incorrecto.

Dos intentos después, al no obtener resultados, Seto decidió llamar a Ryo y los demás.
– ¿Si diga?… ¿Ueda?… ¡Necesito la clave de la caja fuerte.
– No la sé, te pasaré a Ryo…
– ¿Ryo?… La clave de la caja…
– No la sé… Pregúntale a Takki…
– ¿Takki?… Sabes la clave de…
– No la sé~ No la sé~ querido Seto. Intenta con Chin-chan, él se la pasa metido en esa oficina.
– ¡Pero tu también!. Además, ¡¿Qué hace Chinen en un bar?!.
– ¡Seto-kun!. ¡Esto es muuuuuuuy divertido!. PumChaPumcha.
– ¡Chin-chan está ebrio!. – Dijo Seto asustado.
– ¡Hacen muuucho alboroto por una estúpida contraseña!. ¡Podría ser 2402 o algo así!. – Seto escuchaba la voz de Jin del otro lado.
– No puede ser 2402 Jin, sólo tú utilizas esa clave. – Decían Koki y Maru.
– ¡Ese niño ha interrumpido la fiesta!. – Seguía quejándose Jin. – Bueno, tengo una idea meeejor… Ed-sama, si tuvieras que poner una clave a algo y no quisieras que nadie la adivinara… ¿Cuál pondrías?. – Preguntaba.
– ¡Eso es fácil chicos!… ¡Es… claaaaro iiip… que podría… 11iiip22!.
– Ya lo tienes, ahora deja de molestar que nos divertimos viendo a Ed-sama beber descontroladamente. – Jin cortó la conversación.
– ¡La tengo Keen!. ¡Y Ed-sama está totalmente perdido!. ¡Hacía ‘iiip’ y todo!.
– Bueno bueno, ¿cuál es?.
– 1122. – Seto puso la clave, se escuchó un pequeño chasquillo proveniente de la caja fuerte. Abrió.

Dentro de ésta, encontraron una gruesa carpeta de aros, en la portada se podía leer ‘Ponnys & D-Johnnys’. Y también se podía apreciar otra escritura más abajo que ponía: ‘(Proyecto súper-hiper-mega-secreto :D)’. Era la letra de Takki.
Ambos se miraron extrañados y empezaron a hojear.
Había fotos de todos los P-Ponnys y de los J-Johnnys también… Debajo de sus fotografías había pequeñas notas de distintos colores.
Después de leer hoja por hoja, Seto y Kenn echaron a reír y guardaron la carpeta en el costal de Seto.

Kojiciento. Cap4

Capítulo 4.

.
Al día siguiente, Seto despertó entre cajas de pizza y latas vacías de Sake barato.
Había sido una noche agitada entre la celebración de quien sabe qué y la evidente diversión que se traían Kame y Jin en la otra habitación.
Sonó el timbre, pero antes de que alguien pudiera ir a abrir, Tomo ya se encontraba dentro.
– ¡See-chan!. ¡Estás vivo!. – Gritaba Tomo mientras se abría paso entre los cuerpos de todos los presentes.
– ¿Dónde está Dori? ¡¿Pensabas que estaba muerto?!.
– Dori no vino… Pero en su lugar, ¡he traído a Ryo!.
– ¡Ryo!. – Fueron corriendo todos a recibirlo, incluidos Kame, Jin y Ueda.
Seto se quedó recostado sobre las cajas vacías de cartón.

– Bueno chicos… – Hizo una pausa. – Y Ueda… He ideado un plan mucho mejor que el anterior.
– ¡Dilo hombre!. – Dijo Koki.
– Hacemos que Seto se venda a Kenzo, lo convence de que lo haga dueño de los P-Ponnys; una vez Seto en el poder, mezcla ambas compañías: D-Johnnys y P-Ponnys… Me entrega el poder a mí, así que quedo como presidente, Tegoshi será mi hermosa secretaria… Ustedes, los empleados, Shige… Pensaré algo útil para él… Taguchi, podría ser el animador que atrae clientela haciendo ridiculeces bajo el rayo del sol… También podemos seguir explotando a Yamapi y sacando provecho del amor de ciertas personitas – señalo hacia Kame y Jin- … Y Seto-kun será… ¡El intendente!. – Ryo exponía los nuevos planes con las latas vacías del piso mientras todos, en círculo observaban perplejos ante tanta inteligencia y perversidad.
– ¡No quiero hacer limpieza nunca más!.
– Es tu destino See-chan. – Dijo Tomo.
– Pero mientras tanto, tenemos que seguir fingiendo que le somos fieles a Ed-sama y tenemos que seguir actuando en esas horribles películas porno…
– ¡PELÍCULAS PORNO!. – Grito Seto mientras saltaba de la basura. – ¡¿SALEN EN PELÍCULAS PORNO?!.
– Así es…
– ¡No quiero!. – Seto se volvió a poner pálido y cayó sobre el piso.
– Bueno, Takizawa podría tener toda clase de planes para nosotros, así que no digan nada y sigan como si nada… Tampoco le digan nada a Kenn ni a Matsumoto, seguro que ellos desde los J-Johnnys también planean algo malo. – Ryo aplastó dos latas y salió del departamento, todos fueron tras de él, excepto Seto que seguía impactado.

Como ya había pasado un buen rato y nadie había vuelto, Seto inconcientemente se puso a levantar todo el desastre y a fregar el piso, sacudir el polvo de los muebles y poner todo en su sitio.
“Quiero salir en revistas y tener 50 photobooks, escuchar mis canciones en la radio y ver mi rostro en la TV… Pero, ¡no salir de muerde almohadas en una película casera!” Pensaba mientras se sonrojaba y mejor cambio sus pensamientos.
.
————————————————————

.
En todo Japón, todo el mundo estaba agitado ya; los adultos preparaban rápidos desayunos e iban rumbo al trabajo, los niños miraban televisión mientras se alistaban para ir al colegio y las jovencitas, despertaban dándole los buenos días a los afiches de sus D-Johnnys y P-Ponnys favoritos que se encontraban pegados sobre corchos y la pared.

En algún lugar, la cabeza de Hideaki Takizawa se llenaba de los “Buenos días” que siempre recibía.
– Buenos días mis queridas fans… ¡Tengo que hacer algo por ustedes!. – Decía en voz alta.
Se levantó, tomó una rápida ducha y emprendió camino hasta su adorado trabajo.
Cuando llegó, fue directo a la oficina de Ed-sama y entró decidido.
– Buenos días Takki, llegas temprano hoy.
– Sí señor, tengo una buena alarma despertadora…
– Bueno, hablemos de los negocios de esta quincena…
– Sí, verá… Parece que D-Johnnys y P-Ponnys se fusionarán, ¿cierto?. Por lo que, tendremos más trabajo y esas cosas… Además, de que los miembros de ambas agencias se han visto envueltos en varios escándalos recientemente…
– Así es, pero siempre lo solucionas tú. – Interrumpió Ed-sama.
– Sí, pero ahora tengo una idea mejor…
– ¿Se trata de un nuevo súper-escándalo?.
– Todo será improvisado, señor.
– Perfecto… Bueno, ¿de cuánto estamos hablando?.
– Aún no es seguro, pero hablaré con ellos y lanzaré la convocatoria.
– Y adviérteles que si no se presentan hoy mismo a verme, no recibirán su parte.
– ¿Y cuándo la han recibido?.
– ¡Ve y llámalos!

.
————————————————————
.
A la semana siguiente, Seto seguía viviendo en el apartamento de Jin con los demás, y de vez en cuando Dori y Tomo iban de visita.
Una de esas ocasiones, llegaron con prisa y anunciaron que dentro de pocas horas se llevaría a cabo el plan de Takizawa.
Todos salieron corriendo, Ueda llevaba casi arrastrando a Seto, quien no quería ir.

Llegaron de nuevo al prostíbulo disfrazado de agencia: El edificio principal de los P-Ponnys.
Ed-sama hizo una mueca perversa al ver a todos los chicos llegar; pero ésta se marcó más cuando notó como Ueda forcejeaba con Seto para hacerlo entrar.
Takki los dirigió a la sala de reuniones, donde tres hambrientas fans por jugosos chismes los esperaban.

– ¡Bienvenidos queridos D-Johnnys y P-Ponnys!. – Decía animosamente Takki. – Hemos organizado esta convivencia con tres afortunadas fans y aquí ellas preguntarán cosas a ustedes como parte de una encuesta comercial.
– Ah~, Takki y su perversa manera de ver los negocios. – Susurró Ryo.
– Bien, les presentaré a los chicos: – Takki hizo música de tambores -.

De los P-Ponnys: Nikishido Ryo -quien traía cara de fastidio-, Akanishi Jin -quien estaba fumando-, Kamenashi Kazuya -que miraba y escuchaba atento-, Ueda Tatsuya -quien impedía que Seto saliera corriendo-, Nakamaru Yuichi -que también miraba con atención y le ayudaba a Takki a hacer la música-, Tanaka Koki -quien cuidaba de su hermano-, Tanaka Juri -quien jugaba con el cabello de Seto-, Yamada Ryosuke -quien alejaba a Chinen de su hombro-, Chinen Yuri -Que dormía sobre el hombre de Ryosuke- y Seto Koji -quien a como de lugar, quería huir-. Así como todos los demás que no están aquí hoy pero que seguro ustedes, las queridas fans, ya conocen.

De los D-Johhnys: Matsumoto Jun -quien se miraba las uñas-, Yamashita Tomohisa -quien molestaba a Jin-, Tegoshi Yuya -quien sonreía y hacia guiños para las fans-, Masuda -quien también interactuaba con las fans-, Kenn -quien se había unido a la fumadera con Jin-, Shige, Tamamori, mi querido Tsubasa -quien estaba al lado de Takki-, Ikuta Toma, y también todos los que faltan el día de hoy.
Después Takki tomó aire y fue a buscar un poco de agua.

– Bueno, la dinámica de hoy es sencilla, ustedes les harán preguntas a los chicos y en base a sus respuestas, veremos si es conveniente mezclar ambas agencias. – Tsubasa había tomado el lugar de su amigo.
– ¿Tenemos que responder todas las preguntas?. – Preguntó Ryosuke desde su asiento.
– ¡Sí!. ¡Comencemos!. – Una fan levantó la mano enseguida.
– ¡¿A quién odian más de ambas agencias?!. – Preguntó.
– ¡Yo sé esa!, ¡Yo sé esa!. – Gritó Ryo. Todos lo miraron de reojo.
– Ryo, no es necesario que contestes a esa. – Dijo Takki quien ya había retomado su puesto como animador y moderador.
– ¡Pero yo sé la respuesta!. ¡Ganaré el premio!.
– ¡Esto no saldrá en la televisión ni en ningún otro medio de comunicación y no hay premios aquí!.
– Ah~~. – Ryo guardó silencio.
– ¡Yo tengo una pregunta para Ueda-sama!. – Dijo otra fan.
– Adelante…
– Ueda-sama… ¿Odias a Ryo?.
– No, para nada, de echo, le he comprado un pececito. – Respondió Ueda mientras sacaba de debajo de la mesa una pecera.
– ¡Que liiiindo!. – Chillaron las fans.- Ryo aceptó su obsequio gustoso.
– Deberíamos llamarlo “El pequeño pececito dorado de Ryo”. – Bromeó Koki.
Todos rieron.
La reunión duró 150 estúpidas preguntas más y aparte una sesión fotográfica y de autógrafos.

Cuando todos se iban, Ryo, pecera en mano, detuvo a Seto.

El final del sueño (TegoMasu)

El final del sueño.

One-Shot

Tegomass

~Boku Rashiku/Tegomass~

07-05-10

To: Tal

.

Mi madre a menudo decía esto cuando yo era pequeño: “los sueños son el tesoro de una persona… por eso nunca debemos perderlos…” Aún ahora creo que ella tiene razón… pero cuando era pequeño realmente no entendía el verdadero significado de sus palabras… supongo que apenas comienzo a entenderlo… pero el precio ha sido demasiado alto… Aunque como mi padre siempre dice: “las cosas que más valen son aquellas que más cuestan y que no pueden ser pagadas con dinero”, así que estoy seguro de que todo esto ha sido lo mejor, y a partir de este momento te guardaré como el tesoro más valioso de mi vida…

Sí, yo lo quería, siempre lo había hecho, así que era algo que todos, incluyéndolo, ya sabían; así que para todos era común que se refirieran a nosotros como si fuéramos pareja y que inclusive nuestras fans lo dieran por hecho escribiendo cientos de historias de ficción en las que él y yo solíamos ser los protagonistas; como a Koyama le gustaba mucho leer ese tipo de “novelas”, a veces llegaba emocionado a platicarnos lo que había pasado en alguna de ellas y con el tiempo fue inevitable que quedáramos enganchados por algunas de las historias, es que en verdad que hay fans con un increíble talento para escribir; incluso una vez, leí una en la que por cierto él y yo éramos los protagonistas… ¡Ah! Lo siento, creo que eso no es relevante en este momento, verdad? Bueno, creo que entendieron a qué me refiero, la cosa es que todos creían que nosotros en verdad estábamos juntos cuando en realidad no era así, sí, lo sé, pueden no creerme, pero nunca tuvimos ese tipo de relación.

Nuestra primera gira como Tegomass estaba por comenzar, estas dos últimas semanas antes del primer concierto serían sin duda las más pesadas; el grado de cansancio aumentaría al extremo y nuestro tiempo libre quedaría reducido a los descansos y a nuestras casas. Pero uno de nuestros sueños estaba por volverse realidad, así que estábamos dispuestos a darlo todo con tal de lograrlo, sin importar cuánto tuviéramos que sacrificar en el camino. Igual no me importaba, bueno, no es que me diera igual, no, más bien. Me refiero a que no me molestaba para nada, la idea de que a partir de ese día yo iba a estar todo el día todos los días a su lado me resultaba lo más genial de este mundo… Así es, si no estábamos juntos no era porque no quisiera… había muchas cosas de por medio, supongo que simplemente no era el momento.

Pero regresando a lo que estaba diciendo, a pesar del agotamiento físico y mental que nos traería, los dos estábamos esperándolo con ansias. Como no teníamos que preocuparnos por bailes y coreografías, nuestros ensayos me permitían disfrutar de una de las cosas que más me gustaban: escucharlo cantar. Sí, de entre todos los Tegoshi que había conocido a lo largo de estos años, el que más me gustaba era sin duda el Tegoshi Yuya que irradiaba toda esa luz cuando cantaba. Después de toso, ésa era la verdadera razón por la que había aceptado que nos debutaran como Tegomass hace dos años… Tiempo durante el cual, tener nuestro propio concierto parecía sólo un lejano sueño, pero habíamos trabajado con todas nuestras ganas y las fans nos apoyaban de un modo sorprendente, así que el sueño se había hecho realidad… o al menos estaba a una nada de hacerlo.

Cuando menos pensamos, la gira estaba por terminar. Tegoshi parecía realmente feliz, siempre con esa radiante sonrisa que lograba llevarse lejos las preocupaciones y dificultades que nublaban mi cielo, volviendo mis días soleados. Aún cuando nuestro manager nos había reservado habitaciones individuales, él había terminado colándose en mi cuarto cada noche, después de todo, a Tego no le gustaba estar solo, pues a menudo, cuando estaba nervioso o hiperactivo, le daba insomnio y nada odiaba más que estar a solas y aburrido. Supongo que al no estar cerca Koyama y Shigeaki, mi compañía le resultaba mucho mas agradable que la del manager… para su desgracia, yo rara vez tenía problemas para dormir, así que al final terminaba en mi cama viendo la tele o jugando videojuegos… Aún así ninguna de esas veces lo había encontrado  a mi lado al despertar. La primera vez que lo veía por las mañanas era cuando entraba efusivamente a darme los buenos días para que bajáramos a tomar el desayuno juntos.

Y así, todos nuestros días durante los conciertos eran divertidos y relajados. Aún cuando fueran días en los que tuviéramos mucho trabajo, estando a su lado todo estaba bien, a veces incluso terminábamos improvisando… él tocando la guitarra y yo la batería… aunque en realidad no se podría decir que lo mío fuera realmente muy artístico o musical, verdad? Sin embargo, reír y hacer el tonto a su lado era en verdad algo de un valor incalculable.

Y como podrán imaginar, al tener menos fans persiguiéndonos y menos gente del staff a nuestro alrededor, nosotros habíamos aprovechado cada momento juntos al máximo… pero aún así, seguíamos sin repetir lo que habíamos hecho tantos años atrás… En verdad quería volver a estar con él, besarnos, ser  uno…

Ahora pareciera que sólo estábamos juntos siendo poco más que amigos… menos que novios. Ya no puedo reclamarle nada, después de todo es mi culpa, yo tomé la decisión… Estaba demasiado asustado en aquel momento y no tenía las fuerzas para luchar por estar con él… Y aunque ahora estaba dispuesto a todo, temía que sus sentimientos hubieran cambiado… Sí, sabía que aún me quería, que aún estaba en su corazón, pero no dejaba de preguntarme si ahora había alguien más.

De pronto ésa noche después del último concierto, estando a solas sentado a la orilla de la piscina sintiendo el agua en mis pies, me descubrí a mi mismo al borde de las lágrimas tras escucharlo al teléfono con alguien que seguramente era Koyama… ¿podría ser él quien ahora ocupaba sus pensamientos? Pensándolo bien, lo había estado llamando más de tres veces al día durante todos los días desde que comenzamos los ensayos, él también le llamaba a menudo, incluso fue a varios de nuestros conciertos… Era tan tonto… debí haberlo notado antes. No, no debía llorar… sabía que esto podía pasar desde el momento en que le dije “no deberíamos continuar…”

Había sido tan tonto… tan cobarde… Ahora debía ser fuerte y aceptar las cosas. Ya no podía regresar el tiempo… Si ahora sólo podíamos estar así de cerca, eso era mejor a no tenerle. Me sentía cansado, así que me fui a dormir temprano; al otro lado de la puerta podía escuchar todavía su risa; entré a mi habitación, ni siquiera prendí la luz… Me quedé recordando tantas cosas… pensando…

Me despertó el tacto suave de su mano sobre mi mejilla… “¿Qué tienes?” preguntaba en un susurro en mi oído al tiempo que desvanecía con sus labios los rastros de aquellas lágrimas que contra mi voluntad se las habían arreglado para escapar. No era capaz de decir algo, mi corazón latía fuera de control al tenerlo tan cerca; movido por un impulso lo rodeé por la espalda atrayéndolo contra mi pecho. Pese a su incomprensión, terminé por abrirle mi corazón y decirle todas esas cosas que había estado guardando durante estos últimos años. Ya no me importaba si parecía patético ante sus ojos… sólo quería que supiera cómo me sentía.

La verdad es que nunca hubiera predicho este final… cuando menos pensé sus manos estaban perdiéndose lentamente sobre mi cuerpo y sus labios devoraban desesperadamente los míos mientras me repetía una y otra ves el “te amo” que tanto había querido escuchar.

Cuando abrí los ojos por la mañana, su delgado y cálido cuerpo continuaba acurrucado contra mi pecho, contemplándolo con una boba sonrisa teniéndolo entre mis brazos, me sonrió tímidamente antes de darme como siempre los buenos días. En ese segundo que se volvió eterno, me di cuenta de que mi sueño había llegado a su final… había dejado de ser sólo un sueño y ahora se había vuelto mi mayor tesoro… uno que no tenía precio.

¡Ah! Se pregunta ¿qué pasó después?

Pues en cuanto volvimos a Tokio, les dije a los chicos que de ahora en adelante Tegoshi y yo éramos novios y que sin importar qué o quién, siempre estaría a su lado…

COMO AYER… (RyoPi)

COMO AYER…

One-Shot

~ I-za-na-i-zu-ki ~

25-04-10

Para: Senko


“Me pregunto hace cuánto que estamos así… Mmm… ¿Seis años?… ¿Siete años?… A estas alturas qué más daba, ¿no crees Ryo-chan? El caso es que aún ahora estamos… En este momento la verdadera pregunta es… ¿Por cuánto tiempo más podremos estar así¡…”

“Aunque los problemas a nuestro alrededor nunca nos habían afectado demasiado, últimamente eras muy frío y distante conmigo Yamapi… y por más que pensaba al respecto, no lograba encontrar la razón de tu comportamiento…”

.

-Lo siento Ryo-chan… por ser tan tonto como para pensar que había alguien más en tu corazón…-

-Yamapi…después de siete años deberías saber que eso no es posible…-

.

.

UNOS DÍAS ANTES.

.

-¡Buenas~!- Su voz inundó de pronto aquel salón lleno de espejos cuando llegó a la agencia ese viernes soleado.

-Hola Ryo-chan…- Koyama fue el primero en responder su efusivo saludo.

-¡Buenos días Ryo!- La dulce e infantil sonrisa de Tegoshi le dio la bienvenida como cada mañana.

-¡Hola Tegonyan!- Tal como era su costumbre, Nishikido lo despeinó al pasar a su lado. Masuda y Kato lo saludaron con un simple movimiento de cabeza pues estaban vocalizando.

-¿Y Yamapi?-  Se le hizo extraño no verlo en su sala de ensayos siendo que siempre era muy puntual.

-Mmm… creo que está con Toma-chan, vino a buscarlo hace rato pero Yamapi no estaba… así que cuando le dijimos fue a buscarlo…- Ya que Tegoshi solía hablar de más, a Nishikido le quedó claro que eso era justamente lo que había pasado, Tegoshi podría ser indiscreto pero no mentiroso. Incapaz de hacer algo de momento, aquel chico de expresión fría y mirada inocente se cambio de ropa y guardó sus cosas en el casillero rojo marcado con su nombre justo antes de salir del salón. Después de todo, además de su trabajo con NEWS, también tenía responsabilidades con Kanjani8… para él, hoy sería un día bastante ocupado, pues mientras con nos tenía ensamble para el nuevo sencillo que lanzarían, con los otros estaba en planeación para la gira de conciertos del 2009.

.

.

.

-¡Gaaaachapin~!- Sin lugar a dudas reconocía aquella voz simplona y aguda a la primera, luego de tantos años de escucharla, era imposible no saber que era él.

-¡Subi!… ¡No me llames así en público!, ¡¿Cuántas veces te lo he dicho?!- Esa mirada tierna de pronto se volvió amenazante. Al ver que estaba molesto, Subaru echó a correr y se abrazó a la espalda de Yokoyama, quien venía por el pasillo perpendicular al que ellos recorrían.

-¡Yoko~!… ¡Sálvame~!… Ryo-chan da miedo…-

-Mmm… ¿y no será culpa tuya por llamarlo Gachapin a primera hora de la mañana?-

-¿Ah? ¿Lo escuchaste?-

-Ni modo que no… siempre lo gritas a todo pulmón…-

.

Aunque Yokoyama también se reía de la situación, decidió no ser el escondite de Subaru para no quedar en medio de la zona de batalla, pues Nishikido no quitaba aquella expresión aterradora de su rostro.

-¿Ryo…?-

-¡Hina!- Al ver a Uchi, el rostro de Subaru se iluminó por una brillante sonrisa de tranquilidad… pues como por arte de magia, Nishikido volvió a sonreír, después de todo, Uchi siempre tenía ese efecto en él.

-¡Hola chicos! ¿Mucho trabajo?-

-Sí, desde que te fuiste, estos dos no dejan de darme problemas…- Aunque pareciera que Yokoyama lo decía en broma, su comentario tenía mucho de verdad, a final de cuentas, Uchi siempre había sido quien mantenía controlado a Ryo y quien terminaba sus pleitos tontos con Subaru.

-Jejeje… entonces, ¿debería volver con ustedes?-

-Sí, definitivamente debes volver…- Aquello se había vuelto ya una broma recurrente entre todos ellos, era un hecho que Uchi jamás podría volver ni a NEWS ni a Kanjani, aún cuando se le había permitido volver a la agencia, el jefe había decidido no levantarle el castigo impuesto un par de años atrás.

De pronto se hizo un extraño silencio en el que parecía que sólo Nishikido y Uchi se comunicaban en un lenguaje inaudible e incomprensible para los otros dos, quienes optaron por mejor darles su espacio… Después de todo, era la primera vez que se encontraban frente a frente desde que Uchi se había mudado a Tokyo cuando regresó a la agencia.

.

.

.

A diferencia de otros días, Yamashita había llegado tarde al edificio, lo cual extrañó en sobremanera a Koyama, quien solía ser el segundo en llegar y esta mañana encontró la sala de ensayos vacía.

-Buen día Yamapi…-

-Buenos días Koyama…-

-¿Qué tienes?, te ves decaído…-

-Mmmm… algunos pequeños problemas personales… no pasa nada, ya los solucionaré… espero…- Fue el modo en que su líder pronunció aquella última palabra lo que dejó a Koyama preocupado. Aunque la relación entre todos los miembros del grupo era bastante buena, la verdad es que Yamashita siempre se había mantenido un tanto alejado, ¿o sería más adecuado decir que los había mantenido alejados de él?

.

Y si bien en un principio se sentían mal por ello, habían aprendido a aceptarlo y a respetarlo; a final de cuentas, siempre concluían que sus razones tendría para actuar de esa manera; y como de cualquier manera, parecía no afectar al agrupo, pues no había problema.

-Ne, Yamapi, hace rato te vino  a buscar Toma…-

-¿No te dijo que quería?-

-Noup… sólo le preguntó a Tegoshi por ti…-

-Ok, gracias… iré a buscarlo en lo que llegan los demás.- Que su viejo amigo fuese a buscarlo no era de extrañar, lo que se le hizo raro fue que no lo llamara al celular al no encontrarlo.

.

.

.

-¿Has estado bien?- por fin Nishikido rompió el silencio ocultando su nerviosismo en los bolsillos de su chamarra azul mientras hablaba nuevamente con Uchi en el restaurante cerca de su casa, habían decidido platicar tranquilamente fuera de los ojos curiosos de los chicos de la agencia aprovechando que era el día libre.

-Si… vivir en Tokyo es mucho más duro de lo que pensaba…- Sabía que había un tanto de mentira en sus palabras, pero Uchi se esforzaba en sonreír para no preocuparlo.

-¿Por qué no me habías llamado en todo este tiempo?- Hacía ya un año que le habían permitido volver, un año en el que no había estado en contacto con él.

-Ambos estábamos demasiado ocupados supongo… tampoco tú me llamaste…- La dulzura en su sonrisa no hacía más que enfatizar la tristeza de su mirada. Nishikido se sonrojó un poco lo que de inmediato bajó la mirada.

-Lo siento… creí que estarías enojado conmigo… por lo de Yamapi… o que incluso pudieras odiarme…-

-Tonto. Jamás podría enojarme contigo, mucho menos odiarte… te lo dije entonces y lo sigo sintiendo ahora… Te amo Ryo-chan…- De entre toda la gente a la que Nishikido apreciaba, Uchi era el único que sabía de su relación con Yamashita, sólo después de escucharlo, entendió porque su amigo no podía corresponder sus sentimientos, pero eso no significó que sus sentimientos por él cambiarán con el paso de los años aún cuando no pudiera estar a su lado como quisiera.

.

Yamashita y Toma caminaban rumbo al comedor; como solían hacer cada que tenían tiempo y sus horarios coincidían, disfrutaban de poder para algo de tiempo juntos, y a menudo se citaban para comer juntos. Nishikido le había dicho que tenía cosas que hacer, así que cuando Toma lo llamó por la mañana, Yamashita no dudo ni dos segundos en aceptar su invitación para ir a comer.

-Nee… Yamapi… ¿Cuánto más vas a seguir así?-

-No lo sé… la verdad es que ya me estoy hartando de estar así con él… no sé qué pasó entre nosotros…-

Su conversación quedó inconclusa cuando llegaron a su mesa Hasegawa y Kazama… Aunque ellos también eran grandes amigos de Yamashita, no quería preocuparlos ni hacer que cambiaran el concepto que tenían de Nishikido, después de todo ellos se llevaban bastante bien con él.

-¿También vienen aquí en los días libres?-

-Sí, este lugar nos trae buenos recuerdos de cuando aún éramos juniors.-

.

-¿Y a qué hora se fueron siempre ayer?-

-Pasada la media noche… Yamapi y los NEWS se fueron a eso de las 7:00pm… pero nosotros teníamos que afinar algunos detalles…-

-Sí, me imagino… el Tour del “Puzzle” comienza la próxima semana, ¿verdad?… Supongo que estarán muy ocupados estos días…-

-De hecho… apenas si he dormido un par de horas; en días así es cuando se vuelve difícil estar en ambos grupos…-

-Ryo… debes resistir… Después de todo, no piensas renunciar a ninguno, ¿verdad?- El Sol se estaba poniendo cuando Nishikido se despidió de Uchi tras recibir una llamada de Subaru, otra vez le esperaba una larga noche en la sala de ensayos que Johnny-sama había improvisado para Kanjani. Más que el cansancio y el sueño, lo que afectaba a Nishikido era que Yamashita se había ido sin despedirse ese día.

.

.

.

-¿Ryo-chan…?-  Tegoshi se acercó lentamente a la mesa donde estaba alguien recostado sobre su mochila.

-Tegoshi… buenos días…- le respondió una voz adormilada.

-Ryo-chan… ¿no fuiste a casa?-

-No… la reunión con los eitos terminó casi a las 4:00am… Y nosotros teníamos llamado a las 7:00am; si me iba a casa no iba a dormir nada…-

-No has desayunado, ne?, ¿te traigo algo de la cafetería?; ah… debes estar esperando a Yamapi, verdad? Me llamó cuando venía para avisar que llegaría tarde porque iba a pasar a comprar algo para comer… ¿Ryo-chan?-

Las palabras de Tegoshi no tuvieron nada de especial, sin embargo hirieron a Nishikido como si hubieran sido pronunciadas con la intención de matar. Al final no tuvo otra opción más que ocultarse entre sus brazos y su bolso para que su amigo no lo viera llorar.

.

-¿Ikuta? ¿Qué pasa?…- Yamashita estacionó su auto rojo para responder el teléfono. Al parecer Toma había tenido llamado de última hora en el set de una de las películas que estaba grabando; al no haber desayunado, le pidió a Yamashita que le llevara algo de comer al estudio pues le quedaba de camino cuando fuera a la agencia. Aún cuando iba  con tiempo, Yamashita prefirió llamar a Tegoshi por si se le hacía tarde; después de todo, había algo de lo que quería hablar con su mejor amigo porque lo tenía preocupado desde la noche anterior… algo le decía que su querido Ryo-chan estaba comenzando a salir con alguien más.

.

Su teléfono celular lo había despertado bruscamente hacía no más de una hora. Del otro lado, la voz de Nishikido le decía que no estaba bien. Ahora Uchi corría por el pasillo hasta la sala donde ensayara tantas veces atrás con NEWS. Dentro no había nadie excepto un chico delgado de chamarra azul que dormitaba apoyado sobre la mesa… las mangas de su sudadera se volvieron el pañuelo para secar aquellas lágrimas que habían sido olvidadas en el silencio.

-Hiroki…- Al ver que no era parte de sus sueños, Nishikido le sonrió levemente, gestó al cual Uchi respondió con un abrazo. Un abrazo tan cálido… el abrazo que Nishikido jamás se atrevería a pedirle.

.

-¡Buenos días Yamapi!-

-¡Buenos días Tegoshi!… ¿Ryo-chan ya llegó? No puedo contactarlo al cel…-

-Sí, está arriba, bajé para dejarlo dormir un poco más, ¿sabes? Que bueno que le trajiste el desayuno, no pudo ir a casa anoche… se ve tan cansado… ¡Lo bueno es que te tiene a ti a su lado!-

-¡¡¡Tegoshi~!!!-

-¡Keii-chan!-

Tegoshi dejó a Yamapi ahogándose en un mar de confusiones y remordimientos. Movido por un impulso que ni siquiera llegaba a comprender, echó a correr escaleras arriba mientras Tegoshi lo miraba con una sonrisa de satisfacción al pensar que había hecho algo bueno por sus dos amigos.

.

-¿Yamapi?— ¡Yamapi!…- A lo lejos, doblando por el pasillo, Kamenashi creyó haber visto a su amigo; por alguna razón, lo conocía tanto, que algo en la manera tan desesperada en que corría, lo hizo preocuparse e ir detrás de él.

Yamashita permanecía de pie cabizbajo sujetando inseguro el picaporte de aquella puerta de madera. Respiró hondo, como intentando llenarse de valor y abrió  suavemente la puerta para no asustarlo si aún dormía, sólo para ver el momento exacto en el que Uchi tomaba a Nishikido entre sus brazos.

-Yamapi… ¿Qué te pasa?… Te hablé pero…- La voz de Kamenashi se apagó de súbito al ver lo que provocaba las lágrimas de Yamashita; delatando su presencia, Uchi los vio de pie en la entrada y de inmediato soltó a Nishikido.

-Yamapi… ¡Espera Yamapi!…- Uchi trató de ir tras él pero Nishikido lo sujetó con fuerza si decir nada, dejándolo desconcertado al ver que le decía que no con la cabeza.

.

.

.

Estando frente al espejo vio ese rostro que tanto le desagradaba, todo era culpa del mar de lágrimas que había derramado la noche anterior hasta caer dormido. Antes de partir, se puso los lentes de sol y subió como cada mañana a su auto… el día le parecía simplemente gris…

.

La alarma de su despertador hacía eco por todas partes obligando a Uchi a levantarse e ir hasta su habitación para apagarla. Nishikido todavía dormía, pero aún así se veía completamente exhausto, la alarma del celular comenzó a sonar también, pero él sólo se rebullía entre las cobijas. Un par de lágrimas atrapadas entre sus pestañas lo dejaron a sus ojos como muy pocos antes lo habían visto… como un niño frágil y vulnerable que necesitaba ser cuidado. Uchi tomó el celular y pasó nombres hasta llegar al que buscaba.

-¿Subaru-san?… No… soy Uchi…-

.

El paso del segundero de aquel reloj colgado sobre la blanca pizarra lo torturaba sin cesar. Ya eran casi las 10:00am y Nishikido aún no llegaba y su celular sonaba una y otra vez sin respuesta. Harto de aquel sonido, salió de la sala de ensayos aprovechando el descanso para dar un paseo.

-Yamapi… ¿cómo estás? Anoche no te llamé pero…- En cuanto le vio puestas las gafas oscuras, supo lo que quería esconder… Toma sabía perfectamente que Yamashita odiaba cómo lucía su rostro después de haber llorado. No dijo nada para que el nudo en su garganta, que intentaba disimular pasando saliva, no terminara en llanto; así que sólo abrazó a su viejo amigo para tratar de brindarle algún consuelo; ya más tarde seguramente le diría qué había pasado, aunque por cómo estaba, sabía que definitivamente se debía a Nishikido.

.

Para cuando despertó, el reloj sobre la mesita de noche junto a su cama marcaba la 1:00pm. Su corazón se aceleró de pronto y un escalofrío recorrió su espalda… por primera vez en años, se había quedado dormido sin ir a la agencia.

-¿Ryo?… ¿Qué pasa?… Te ves pálido…-

-Hiroki… ¡Aaah! ¡Me van a matar!-

-Será mejor que te calmes… hace horas que llamé a Subaru-san y le dije que no irías a la agencia hoy… “Si Subaru-san se lo dice a Johnny-sama, no habrá ningún problema”… Eso fue lo que pensé…- La sonrisa de Uchi en la cocineta mientras preparaba la comida tranquilizó por completo a Nishikido, quien sintió que su alma regresaba a su cuerpo con aquel suspiro de tranquilidad tras escuchar lo que le decía.

.

-Me voy…-

-¿Yamapi? ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?-

-Pi-chan… extrañas a Ryo-chan, ne?, ¿estás preocupado por él?- Preocupados por su amigo, Koyama y Tegoshi habían permanecido a su lado todo el rato. Ya que todo el día había estado desanimado y distraído, Takizawa había sugerido que pospusieran la prueba vocal para cuando Yamashita se sintiera mejor y que Nishikido estuviera presente, al haber estado los 5 de acuerdo, Shige se había quedado ensayando con la guitarra y Masu había vuelto temprano pues al parecer tenía una cita.

.

La hora de la comida había transcurrido agradablemente entre risas y recuerdos. Nishikido siempre había disfrutado así de la compañía de Uchi. Tenían tanto de que hablar que no se dieron cuenta de lo tarde que era; Nishikido aún seguía en pijama así que se fue a cambiar apenado de ver que Uchi si se había cambiado al despertar.

.

Pensando en lo que Toma le había dicho toda la semana, Yamashita había decidido enfrentar de una vez por todas la situación… Iría a buscar a Nishikido, ya fuera para solucionar todo o para terminar de la mejor manera; después de todo, sabía que sería imposible que dejaran de verse por completo como las parejas normales.

.

Aunque no era muy aficionado a los juegos de video, por culpa de Tegoshi y Ninomiya, Nishikido había terminado por comprarse una consola de videojuegos, después de todo, detestaba la idea de perder siempre contra ellos. Ahora arrastraba a Uchi a su nuevo pasatiempo con la firme convicción de encontrar en él un compañero de prácticas, ya que Yamashita se divertía más sólo viéndolo jugar.

.

Debido a los nervios, subía lentamente los escalones, sumido en una nube de miedo y preocupaciones que no sabía cómo procesar. Ahora Yamashita estaba de pie afuera del apartamento con la mano apoyada en la puerta, inseguro de tocar o de usar su llave. Todo su sentimiento de culpa se volvió furia al ver que era Uchi quien le abría la puerta. Ni siquiera quiso escuchar explicaciones, de inmediato se dio la vuelta al ver a Nishikido sentado relajadamente en el sillón de la sala de estar, dejando tanto a Uchi como a Nishikido con los ojos abiertos de par en par.

-¡Yamapi!¡Espera!- Nishikido salió corriendo tras él temiendo que fuera la última vez que lo veía como su pareja; después de todo, Uchi se lo había dicho demasiadas veces esa tarde… tenía que arreglar las cosas con Yamashita si no quería arrepentirse de haberlo perdido en el futuro.

.

Al escuchar su voz llamándolo con un tinte de pánico y desesperación, Yamashita sintió que le daba un vuelco el corazón.

-Yamapi…- Sus brazos se cerraron con fuerza alrededor de su cuerpo desde atrás. En su espalda podía sentir su tibia respiración.

-¿Por qué insistes en irte sin siquiera tomarte la molestia de escucharme? ¡Si simplemente quieres terminar conmigo, no es necesario que seas tan frío e indiferente!… Sólo dime que ya no me amas…-

-Ryo-chan…- Su voz fue más un suspiro cuando puso suavemente sus manos sobre las de él. -¿Con que derecho me dices eso si eres tú quien me ha cambiado por otro?- Ahora parecía reprocharle toda una vida.

-¿Ah? ¿De qué demonios hablas?… Yamapi, tú eres el único al que siempre he amado y el único al que amaré, no puede haber nadie más en mi corazón…- Las palabras de Nishikido tocaron profundamente dentro de su corazón… Había miles de emociones diferentes revoloteando por todo su cuerpo.

-¡No me mientas!… ¡Si en verdad quieres estar con Uchi sólo dilo!, pero no juegues más conmigo…- Al final lo que salió de su boca no fue para nada lo que sentía en realidad.

.

Sabiendo que Yamashita estaba al borde de las lágrimas, Nishikido lo tomó por los hombros girándolo suavemente para mirarlo a los ojos.

-Yamapi… mírame… ¿crees que miento cuando digo que eres el único al que amo?…-

-Perdóname… Estaba aterrado sólo de pensar que alguien más se había ganado tu corazón…-

-Yamapi… escúchame… nadie más puede tener mi corazón… porque mi corazón sólo te pertenece a ti…- Con un apasionado beso que había sido reprimido por demasiado tiempo, Nishikido borró todas las dudas e inquietudes de su amado Yamashita.

-Lo siento Ryo-chan… por ser tan tonto como para pensar que había alguien más en tu corazón…-

-Yamapi… después de siete años deberías saber que eso no es posible.-

Nuevamente estaba ahí esa deslumbrante y perversa sonrisa que tanto amaba de Nishikido… esa sonrisa que no le había sido concedida por más tiempo del que hubiera querido soportar… Pero de ahora en adelante podía estar seguro de que nadie se la podría arrebatar jamás.