Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para RyoPi

Justo como recuerdo (RyoPi)

 

Título: Justo como recuerdo.

Pairing: RyoPi / NewS (y un poco de otros pairings de Kanjani y KAT-TUN)

~Stereo – Nishikido Ryo~

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai

To: Risa, que ama a los Principitos con locura~ (gomen ne por haber tardado tanto en postear, perdí muchas veces el archivo mientras lo transcribía de mi cuaderno por culpa de mi celular u.uU Espero que te guste.)

 .

 .

El verano por fin había llegado a su fin… El paisaje a mi alrededor había cambiado de color tornándose con los cálidos tonos ocres y marrones del otoño. El bullicio de la ciudad debido a las vacaciones había cesado poco a poco después de que terminaran los festivales y junto con todo lo que dejaba de ser lo que era ayer… el amor que comenzó en mi adolescencia… ese primer amor, el que creí que sería eterno… también llegó a su fin.

“¿Es así cómo se siente un corazón roto?”

“¿Es éste el dolor de la separación?”

“Lo odio…”

No podía sino pensar en todo lo que habíamos compartido juntos. Llorar mientras recordaba cada mínimo detalle suyo, cada hábito y manía. Y las lágrimas no cesaban. Muerto en vida. Así era como me sentía sin su compañía.

Pero no pude odiarlo… Todo lo que soy ahora es gracias a él… Todo lo bueno que hay ahora en mi vida se lo debo a él y a su egoísmo.

¿Cómo pudo una relación de tantos años terminar de este modo?

Caminaba de regreso a mi departamento. Siendo viernes por la noche, Ryo-chan seguramente estaría en casa de Uchi o en algún bar con sus amigos de la banda; lo cual me daría tiempo para tomar una ducha y disimular de algún modo esos ataques de ansiedad que a menudo terminaban en un mar de lágrimas. Busco como siempre, las llaves en el bolsillo de mi pantalón y las deslizo suavemente en la cerradura. De un modo casi mecanizado me quito los zapatos y camino en silencio por el pasillo que lleva del recibidor a la sala, siguiéndome derecho hasta mi habitación. Ni siquiera me molesté en cerrar la puerta. Todo dentro de esas cuatro paredes me recordaba algo de él… su sonrisa mientras me miraba desde la ventana… su rostro dormido cuando se quedaba en el pequeño diván junto al balcón… su delgado cuerpo sobre mi cama hablando de mil y un cosas… su mirada coqueta desde la puerta del baño. En cualquier lugar a dónde mirara había un eco de su paso por mi vida que desaparecía casi tan pronto como aparecía frente a mis ojos.

Simplemente no pude más…

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COMO AYER… (RyoPi)

COMO AYER…

One-Shot

~ I-za-na-i-zu-ki ~

25-04-10

Para: Senko


“Me pregunto hace cuánto que estamos así… Mmm… ¿Seis años?… ¿Siete años?… A estas alturas qué más daba, ¿no crees Ryo-chan? El caso es que aún ahora estamos… En este momento la verdadera pregunta es… ¿Por cuánto tiempo más podremos estar así¡…”

“Aunque los problemas a nuestro alrededor nunca nos habían afectado demasiado, últimamente eras muy frío y distante conmigo Yamapi… y por más que pensaba al respecto, no lograba encontrar la razón de tu comportamiento…”

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-Lo siento Ryo-chan… por ser tan tonto como para pensar que había alguien más en tu corazón…-

-Yamapi…después de siete años deberías saber que eso no es posible…-

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UNOS DÍAS ANTES.

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-¡Buenas~!- Su voz inundó de pronto aquel salón lleno de espejos cuando llegó a la agencia ese viernes soleado.

-Hola Ryo-chan…- Koyama fue el primero en responder su efusivo saludo.

-¡Buenos días Ryo!- La dulce e infantil sonrisa de Tegoshi le dio la bienvenida como cada mañana.

-¡Hola Tegonyan!- Tal como era su costumbre, Nishikido lo despeinó al pasar a su lado. Masuda y Kato lo saludaron con un simple movimiento de cabeza pues estaban vocalizando.

-¿Y Yamapi?-  Se le hizo extraño no verlo en su sala de ensayos siendo que siempre era muy puntual.

-Mmm… creo que está con Toma-chan, vino a buscarlo hace rato pero Yamapi no estaba… así que cuando le dijimos fue a buscarlo…- Ya que Tegoshi solía hablar de más, a Nishikido le quedó claro que eso era justamente lo que había pasado, Tegoshi podría ser indiscreto pero no mentiroso. Incapaz de hacer algo de momento, aquel chico de expresión fría y mirada inocente se cambio de ropa y guardó sus cosas en el casillero rojo marcado con su nombre justo antes de salir del salón. Después de todo, además de su trabajo con NEWS, también tenía responsabilidades con Kanjani8… para él, hoy sería un día bastante ocupado, pues mientras con nos tenía ensamble para el nuevo sencillo que lanzarían, con los otros estaba en planeación para la gira de conciertos del 2009.

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-¡Gaaaachapin~!- Sin lugar a dudas reconocía aquella voz simplona y aguda a la primera, luego de tantos años de escucharla, era imposible no saber que era él.

-¡Subi!… ¡No me llames así en público!, ¡¿Cuántas veces te lo he dicho?!- Esa mirada tierna de pronto se volvió amenazante. Al ver que estaba molesto, Subaru echó a correr y se abrazó a la espalda de Yokoyama, quien venía por el pasillo perpendicular al que ellos recorrían.

-¡Yoko~!… ¡Sálvame~!… Ryo-chan da miedo…-

-Mmm… ¿y no será culpa tuya por llamarlo Gachapin a primera hora de la mañana?-

-¿Ah? ¿Lo escuchaste?-

-Ni modo que no… siempre lo gritas a todo pulmón…-

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Aunque Yokoyama también se reía de la situación, decidió no ser el escondite de Subaru para no quedar en medio de la zona de batalla, pues Nishikido no quitaba aquella expresión aterradora de su rostro.

-¿Ryo…?-

-¡Hina!- Al ver a Uchi, el rostro de Subaru se iluminó por una brillante sonrisa de tranquilidad… pues como por arte de magia, Nishikido volvió a sonreír, después de todo, Uchi siempre tenía ese efecto en él.

-¡Hola chicos! ¿Mucho trabajo?-

-Sí, desde que te fuiste, estos dos no dejan de darme problemas…- Aunque pareciera que Yokoyama lo decía en broma, su comentario tenía mucho de verdad, a final de cuentas, Uchi siempre había sido quien mantenía controlado a Ryo y quien terminaba sus pleitos tontos con Subaru.

-Jejeje… entonces, ¿debería volver con ustedes?-

-Sí, definitivamente debes volver…- Aquello se había vuelto ya una broma recurrente entre todos ellos, era un hecho que Uchi jamás podría volver ni a NEWS ni a Kanjani, aún cuando se le había permitido volver a la agencia, el jefe había decidido no levantarle el castigo impuesto un par de años atrás.

De pronto se hizo un extraño silencio en el que parecía que sólo Nishikido y Uchi se comunicaban en un lenguaje inaudible e incomprensible para los otros dos, quienes optaron por mejor darles su espacio… Después de todo, era la primera vez que se encontraban frente a frente desde que Uchi se había mudado a Tokyo cuando regresó a la agencia.

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A diferencia de otros días, Yamashita había llegado tarde al edificio, lo cual extrañó en sobremanera a Koyama, quien solía ser el segundo en llegar y esta mañana encontró la sala de ensayos vacía.

-Buen día Yamapi…-

-Buenos días Koyama…-

-¿Qué tienes?, te ves decaído…-

-Mmmm… algunos pequeños problemas personales… no pasa nada, ya los solucionaré… espero…- Fue el modo en que su líder pronunció aquella última palabra lo que dejó a Koyama preocupado. Aunque la relación entre todos los miembros del grupo era bastante buena, la verdad es que Yamashita siempre se había mantenido un tanto alejado, ¿o sería más adecuado decir que los había mantenido alejados de él?

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Y si bien en un principio se sentían mal por ello, habían aprendido a aceptarlo y a respetarlo; a final de cuentas, siempre concluían que sus razones tendría para actuar de esa manera; y como de cualquier manera, parecía no afectar al agrupo, pues no había problema.

-Ne, Yamapi, hace rato te vino  a buscar Toma…-

-¿No te dijo que quería?-

-Noup… sólo le preguntó a Tegoshi por ti…-

-Ok, gracias… iré a buscarlo en lo que llegan los demás.- Que su viejo amigo fuese a buscarlo no era de extrañar, lo que se le hizo raro fue que no lo llamara al celular al no encontrarlo.

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-¿Has estado bien?- por fin Nishikido rompió el silencio ocultando su nerviosismo en los bolsillos de su chamarra azul mientras hablaba nuevamente con Uchi en el restaurante cerca de su casa, habían decidido platicar tranquilamente fuera de los ojos curiosos de los chicos de la agencia aprovechando que era el día libre.

-Si… vivir en Tokyo es mucho más duro de lo que pensaba…- Sabía que había un tanto de mentira en sus palabras, pero Uchi se esforzaba en sonreír para no preocuparlo.

-¿Por qué no me habías llamado en todo este tiempo?- Hacía ya un año que le habían permitido volver, un año en el que no había estado en contacto con él.

-Ambos estábamos demasiado ocupados supongo… tampoco tú me llamaste…- La dulzura en su sonrisa no hacía más que enfatizar la tristeza de su mirada. Nishikido se sonrojó un poco lo que de inmediato bajó la mirada.

-Lo siento… creí que estarías enojado conmigo… por lo de Yamapi… o que incluso pudieras odiarme…-

-Tonto. Jamás podría enojarme contigo, mucho menos odiarte… te lo dije entonces y lo sigo sintiendo ahora… Te amo Ryo-chan…- De entre toda la gente a la que Nishikido apreciaba, Uchi era el único que sabía de su relación con Yamashita, sólo después de escucharlo, entendió porque su amigo no podía corresponder sus sentimientos, pero eso no significó que sus sentimientos por él cambiarán con el paso de los años aún cuando no pudiera estar a su lado como quisiera.

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Yamashita y Toma caminaban rumbo al comedor; como solían hacer cada que tenían tiempo y sus horarios coincidían, disfrutaban de poder para algo de tiempo juntos, y a menudo se citaban para comer juntos. Nishikido le había dicho que tenía cosas que hacer, así que cuando Toma lo llamó por la mañana, Yamashita no dudo ni dos segundos en aceptar su invitación para ir a comer.

-Nee… Yamapi… ¿Cuánto más vas a seguir así?-

-No lo sé… la verdad es que ya me estoy hartando de estar así con él… no sé qué pasó entre nosotros…-

Su conversación quedó inconclusa cuando llegaron a su mesa Hasegawa y Kazama… Aunque ellos también eran grandes amigos de Yamashita, no quería preocuparlos ni hacer que cambiaran el concepto que tenían de Nishikido, después de todo ellos se llevaban bastante bien con él.

-¿También vienen aquí en los días libres?-

-Sí, este lugar nos trae buenos recuerdos de cuando aún éramos juniors.-

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-¿Y a qué hora se fueron siempre ayer?-

-Pasada la media noche… Yamapi y los NEWS se fueron a eso de las 7:00pm… pero nosotros teníamos que afinar algunos detalles…-

-Sí, me imagino… el Tour del “Puzzle” comienza la próxima semana, ¿verdad?… Supongo que estarán muy ocupados estos días…-

-De hecho… apenas si he dormido un par de horas; en días así es cuando se vuelve difícil estar en ambos grupos…-

-Ryo… debes resistir… Después de todo, no piensas renunciar a ninguno, ¿verdad?- El Sol se estaba poniendo cuando Nishikido se despidió de Uchi tras recibir una llamada de Subaru, otra vez le esperaba una larga noche en la sala de ensayos que Johnny-sama había improvisado para Kanjani. Más que el cansancio y el sueño, lo que afectaba a Nishikido era que Yamashita se había ido sin despedirse ese día.

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-¿Ryo-chan…?-  Tegoshi se acercó lentamente a la mesa donde estaba alguien recostado sobre su mochila.

-Tegoshi… buenos días…- le respondió una voz adormilada.

-Ryo-chan… ¿no fuiste a casa?-

-No… la reunión con los eitos terminó casi a las 4:00am… Y nosotros teníamos llamado a las 7:00am; si me iba a casa no iba a dormir nada…-

-No has desayunado, ne?, ¿te traigo algo de la cafetería?; ah… debes estar esperando a Yamapi, verdad? Me llamó cuando venía para avisar que llegaría tarde porque iba a pasar a comprar algo para comer… ¿Ryo-chan?-

Las palabras de Tegoshi no tuvieron nada de especial, sin embargo hirieron a Nishikido como si hubieran sido pronunciadas con la intención de matar. Al final no tuvo otra opción más que ocultarse entre sus brazos y su bolso para que su amigo no lo viera llorar.

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-¿Ikuta? ¿Qué pasa?…- Yamashita estacionó su auto rojo para responder el teléfono. Al parecer Toma había tenido llamado de última hora en el set de una de las películas que estaba grabando; al no haber desayunado, le pidió a Yamashita que le llevara algo de comer al estudio pues le quedaba de camino cuando fuera a la agencia. Aún cuando iba  con tiempo, Yamashita prefirió llamar a Tegoshi por si se le hacía tarde; después de todo, había algo de lo que quería hablar con su mejor amigo porque lo tenía preocupado desde la noche anterior… algo le decía que su querido Ryo-chan estaba comenzando a salir con alguien más.

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Su teléfono celular lo había despertado bruscamente hacía no más de una hora. Del otro lado, la voz de Nishikido le decía que no estaba bien. Ahora Uchi corría por el pasillo hasta la sala donde ensayara tantas veces atrás con NEWS. Dentro no había nadie excepto un chico delgado de chamarra azul que dormitaba apoyado sobre la mesa… las mangas de su sudadera se volvieron el pañuelo para secar aquellas lágrimas que habían sido olvidadas en el silencio.

-Hiroki…- Al ver que no era parte de sus sueños, Nishikido le sonrió levemente, gestó al cual Uchi respondió con un abrazo. Un abrazo tan cálido… el abrazo que Nishikido jamás se atrevería a pedirle.

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-¡Buenos días Yamapi!-

-¡Buenos días Tegoshi!… ¿Ryo-chan ya llegó? No puedo contactarlo al cel…-

-Sí, está arriba, bajé para dejarlo dormir un poco más, ¿sabes? Que bueno que le trajiste el desayuno, no pudo ir a casa anoche… se ve tan cansado… ¡Lo bueno es que te tiene a ti a su lado!-

-¡¡¡Tegoshi~!!!-

-¡Keii-chan!-

Tegoshi dejó a Yamapi ahogándose en un mar de confusiones y remordimientos. Movido por un impulso que ni siquiera llegaba a comprender, echó a correr escaleras arriba mientras Tegoshi lo miraba con una sonrisa de satisfacción al pensar que había hecho algo bueno por sus dos amigos.

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-¿Yamapi?— ¡Yamapi!…- A lo lejos, doblando por el pasillo, Kamenashi creyó haber visto a su amigo; por alguna razón, lo conocía tanto, que algo en la manera tan desesperada en que corría, lo hizo preocuparse e ir detrás de él.

Yamashita permanecía de pie cabizbajo sujetando inseguro el picaporte de aquella puerta de madera. Respiró hondo, como intentando llenarse de valor y abrió  suavemente la puerta para no asustarlo si aún dormía, sólo para ver el momento exacto en el que Uchi tomaba a Nishikido entre sus brazos.

-Yamapi… ¿Qué te pasa?… Te hablé pero…- La voz de Kamenashi se apagó de súbito al ver lo que provocaba las lágrimas de Yamashita; delatando su presencia, Uchi los vio de pie en la entrada y de inmediato soltó a Nishikido.

-Yamapi… ¡Espera Yamapi!…- Uchi trató de ir tras él pero Nishikido lo sujetó con fuerza si decir nada, dejándolo desconcertado al ver que le decía que no con la cabeza.

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Estando frente al espejo vio ese rostro que tanto le desagradaba, todo era culpa del mar de lágrimas que había derramado la noche anterior hasta caer dormido. Antes de partir, se puso los lentes de sol y subió como cada mañana a su auto… el día le parecía simplemente gris…

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La alarma de su despertador hacía eco por todas partes obligando a Uchi a levantarse e ir hasta su habitación para apagarla. Nishikido todavía dormía, pero aún así se veía completamente exhausto, la alarma del celular comenzó a sonar también, pero él sólo se rebullía entre las cobijas. Un par de lágrimas atrapadas entre sus pestañas lo dejaron a sus ojos como muy pocos antes lo habían visto… como un niño frágil y vulnerable que necesitaba ser cuidado. Uchi tomó el celular y pasó nombres hasta llegar al que buscaba.

-¿Subaru-san?… No… soy Uchi…-

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El paso del segundero de aquel reloj colgado sobre la blanca pizarra lo torturaba sin cesar. Ya eran casi las 10:00am y Nishikido aún no llegaba y su celular sonaba una y otra vez sin respuesta. Harto de aquel sonido, salió de la sala de ensayos aprovechando el descanso para dar un paseo.

-Yamapi… ¿cómo estás? Anoche no te llamé pero…- En cuanto le vio puestas las gafas oscuras, supo lo que quería esconder… Toma sabía perfectamente que Yamashita odiaba cómo lucía su rostro después de haber llorado. No dijo nada para que el nudo en su garganta, que intentaba disimular pasando saliva, no terminara en llanto; así que sólo abrazó a su viejo amigo para tratar de brindarle algún consuelo; ya más tarde seguramente le diría qué había pasado, aunque por cómo estaba, sabía que definitivamente se debía a Nishikido.

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Para cuando despertó, el reloj sobre la mesita de noche junto a su cama marcaba la 1:00pm. Su corazón se aceleró de pronto y un escalofrío recorrió su espalda… por primera vez en años, se había quedado dormido sin ir a la agencia.

-¿Ryo?… ¿Qué pasa?… Te ves pálido…-

-Hiroki… ¡Aaah! ¡Me van a matar!-

-Será mejor que te calmes… hace horas que llamé a Subaru-san y le dije que no irías a la agencia hoy… “Si Subaru-san se lo dice a Johnny-sama, no habrá ningún problema”… Eso fue lo que pensé…- La sonrisa de Uchi en la cocineta mientras preparaba la comida tranquilizó por completo a Nishikido, quien sintió que su alma regresaba a su cuerpo con aquel suspiro de tranquilidad tras escuchar lo que le decía.

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-Me voy…-

-¿Yamapi? ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?-

-Pi-chan… extrañas a Ryo-chan, ne?, ¿estás preocupado por él?- Preocupados por su amigo, Koyama y Tegoshi habían permanecido a su lado todo el rato. Ya que todo el día había estado desanimado y distraído, Takizawa había sugerido que pospusieran la prueba vocal para cuando Yamashita se sintiera mejor y que Nishikido estuviera presente, al haber estado los 5 de acuerdo, Shige se había quedado ensayando con la guitarra y Masu había vuelto temprano pues al parecer tenía una cita.

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La hora de la comida había transcurrido agradablemente entre risas y recuerdos. Nishikido siempre había disfrutado así de la compañía de Uchi. Tenían tanto de que hablar que no se dieron cuenta de lo tarde que era; Nishikido aún seguía en pijama así que se fue a cambiar apenado de ver que Uchi si se había cambiado al despertar.

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Pensando en lo que Toma le había dicho toda la semana, Yamashita había decidido enfrentar de una vez por todas la situación… Iría a buscar a Nishikido, ya fuera para solucionar todo o para terminar de la mejor manera; después de todo, sabía que sería imposible que dejaran de verse por completo como las parejas normales.

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Aunque no era muy aficionado a los juegos de video, por culpa de Tegoshi y Ninomiya, Nishikido había terminado por comprarse una consola de videojuegos, después de todo, detestaba la idea de perder siempre contra ellos. Ahora arrastraba a Uchi a su nuevo pasatiempo con la firme convicción de encontrar en él un compañero de prácticas, ya que Yamashita se divertía más sólo viéndolo jugar.

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Debido a los nervios, subía lentamente los escalones, sumido en una nube de miedo y preocupaciones que no sabía cómo procesar. Ahora Yamashita estaba de pie afuera del apartamento con la mano apoyada en la puerta, inseguro de tocar o de usar su llave. Todo su sentimiento de culpa se volvió furia al ver que era Uchi quien le abría la puerta. Ni siquiera quiso escuchar explicaciones, de inmediato se dio la vuelta al ver a Nishikido sentado relajadamente en el sillón de la sala de estar, dejando tanto a Uchi como a Nishikido con los ojos abiertos de par en par.

-¡Yamapi!¡Espera!- Nishikido salió corriendo tras él temiendo que fuera la última vez que lo veía como su pareja; después de todo, Uchi se lo había dicho demasiadas veces esa tarde… tenía que arreglar las cosas con Yamashita si no quería arrepentirse de haberlo perdido en el futuro.

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Al escuchar su voz llamándolo con un tinte de pánico y desesperación, Yamashita sintió que le daba un vuelco el corazón.

-Yamapi…- Sus brazos se cerraron con fuerza alrededor de su cuerpo desde atrás. En su espalda podía sentir su tibia respiración.

-¿Por qué insistes en irte sin siquiera tomarte la molestia de escucharme? ¡Si simplemente quieres terminar conmigo, no es necesario que seas tan frío e indiferente!… Sólo dime que ya no me amas…-

-Ryo-chan…- Su voz fue más un suspiro cuando puso suavemente sus manos sobre las de él. -¿Con que derecho me dices eso si eres tú quien me ha cambiado por otro?- Ahora parecía reprocharle toda una vida.

-¿Ah? ¿De qué demonios hablas?… Yamapi, tú eres el único al que siempre he amado y el único al que amaré, no puede haber nadie más en mi corazón…- Las palabras de Nishikido tocaron profundamente dentro de su corazón… Había miles de emociones diferentes revoloteando por todo su cuerpo.

-¡No me mientas!… ¡Si en verdad quieres estar con Uchi sólo dilo!, pero no juegues más conmigo…- Al final lo que salió de su boca no fue para nada lo que sentía en realidad.

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Sabiendo que Yamashita estaba al borde de las lágrimas, Nishikido lo tomó por los hombros girándolo suavemente para mirarlo a los ojos.

-Yamapi… mírame… ¿crees que miento cuando digo que eres el único al que amo?…-

-Perdóname… Estaba aterrado sólo de pensar que alguien más se había ganado tu corazón…-

-Yamapi… escúchame… nadie más puede tener mi corazón… porque mi corazón sólo te pertenece a ti…- Con un apasionado beso que había sido reprimido por demasiado tiempo, Nishikido borró todas las dudas e inquietudes de su amado Yamashita.

-Lo siento Ryo-chan… por ser tan tonto como para pensar que había alguien más en tu corazón…-

-Yamapi… después de siete años deberías saber que eso no es posible.-

Nuevamente estaba ahí esa deslumbrante y perversa sonrisa que tanto amaba de Nishikido… esa sonrisa que no le había sido concedida por más tiempo del que hubiera querido soportar… Pero de ahora en adelante podía estar seguro de que nadie se la podría arrebatar jamás.

Un nuevo día (RyoPi)

UN NUEVO DÍA
One-Shot
RyoPi
~Code~ / NEWS
12-10-09
 

  

Amanecía como todos los días, un nuevo día monótono comenzaba para mí; estaba tan cansado… sólo quería seguir soñando, descansar un poco, dormir… escapar de mi realidad.

Pero como siempre, el ruido infernal de su despertador llegaba hasta la tranquilidad de mi habitación para arrebatarme la paz que tanto apreciaba.

Dentro de cinco minutos entraría gritando alguna estupidez con esa sonrisa tonta en su rostro adormilado, menuda forma de arruinarme la mañana ¿no? Y eso sería sólo el comienzo del día, me pregunto ¿por qué demonios no actúa como una persona de su edad? Aunque lo que en verdad me saca de quicio es que creo que sólo muestra ese lado infantil cuando está conmigo. Es tan molesto…

Y justo como esperaba, aún a través de las almohadas y cobijas sobre mi cabeza pude escuchar como mi puerta se abría de golpe mientras él gritaba un “¡Buenos días Pi!” y saltaba sobre mi cama empujándome bruscamente para que me “despertara”.

“¡Déjame en Paz, maldita sea!” Era lo único que quería decirle, pero como de costumbre, no me atreví. Era ruidoso, molesto y demasiado contradictorio, pero lo amaba, a pesar de todo yo lo amaba como un estúpido y por eso mismo era tan doloroso tenerlo cerca de mí todos los días.

“Venga Pi, despiértate, es hora de desayunar”, decía una y otra vez con ese dulce tono de voz que tanto me gustaba, mientras yo me rebullía boca abajo entre mis cobijas sujetando con fuerza mi almohada contra mi cabeza poniendo todo mi esfuerzo en ignorarlo.

No sé en qué diablos estaba pensando cuando le ofrecí quedarse en mi casa cuando se mudó a Tokio; sabía que no era una buena idea tener tanta convivencia con él sabiendo perfectamente lo que sentía y aún así cuando menos pensé ya se lo había dicho.

Creo que en el fondo la sola idea de que se quedara con alguien más me molestó tanto que lo preferí conmigo que en casa de Yuu, Ikuta o peor aún, con Uchi; sí, creo que la verdad es que no me agradaba que estuviera cerca de Uchi, no lo soportaba, me moría de celos.

A final de cuentas, como de costumbre terminé por salir de mi cama para bajar a desayunar con él, ¿qué más podía hacer?, si no me levantaba, él comenzaría a hacerme cosquillas y alimentando a su demonio interior con mis gritos y mi risa desesperada, terminaría encima de mi espalda picándome por todas partes y no me sentía capaz de controlar todas las sensaciones que detonaba Ryo-chan en mí, así que preferí huir de él, dejándolo totalmente sorprendido de cabeza en el piso ente almohadas y cobijas.

Me dolía admitirlo pero cuando no estábamos frente a los demás prefería tratarlo fríamente para protegerme a mi mismo del dolor de herirlo; era un cobarde y un egoísta, pero sólo actuaba pensando en lo mejor para él.

No quería repetir la historia que viví con Kame hace tantos años por habernos permitido cruzar la delgada línea entre la amistad y el amor; me resultó horrible tener que estar en el mismo lugar que él viendo como le daba a Jin todo lo que antes me había dado a mí, y más sabiendo cuán importante era Jin para mí; sufrí mucho en aquél entonces, y no quería volver a pasar por eso, me preocupaba sobre todo por Ryo, él no era tan cínico como Kame y no lo superaría tan fácil; después de tantos años de convivir con él me habían servido par conocerlo bien y después de estar viviendo juntos había aprendido a no equivocarme con él; aunque no lo demostraba, en realidad era un chico muy tierno y sensible, creo que eso era lo que más me gustaba de él, la contradicción entre su exterior maldito y arrogante y su interior tímido y dulce. Había aprendido a amar las dos caras de la moneda y hasta cierto punto yo era el único que lo conocía lo suficiente para controlarlo cuando era necesario; eso me gustaba, él me hacía sentir que me necesitaba así que yo siempre trataba de protegerlo, incluso de sí mismo y, sobre todo, de mi mismo.

Y era sobre todo por esa necesidad mía de protegerlo que lo había amado en secreto durante todo este tiempo; aún cuando a veces me lo reprochaba viendo como a pesar de mis esfuerzos, tanto Uchi como las estúpidas esas con las que salía de vez en cuando lo lastimaban una y otra vez volviéndolo más frío y reservado, porque una parte de mí me decía repetidamente que yo era el único que podría hacerlo feliz.

Mientras me lavaba la cara, el agua fría se llevaba consigo mis tibias lágrimas, era hora de colocarme mi vieja máscara frente al espejo, del mismo modo en qué lo había hecho estos últimos años para fingir que él no me importaba.

Cuando salí, estaba sentado en mi cama, ya tendida y mis cosas ordenadas sobre la mesita de noche, esperándome, como siempre con una brillante y hermosa sonrisa. Mi celular sonaba en algún lugar de mi habitación, ¿dónde lo había dejado anoche? Tras hacer memoria unos segundos, recordé que lo había guardado en la bolsa de mi chamarra, así que lo encontré ahí.

Era Jin… menos mal, el que llamara tan temprano sólo podía significar una cosa: quería verme. Lo cual era perfecto para evitar tener que quedarme con Ryo-chan. Después de colgar el teléfono y quedar con Jin en treinta minutos, regresé al baño y me encerré para tomar un baño. Su rostro se había ensombrecido un poco aún cuando se esforzaba en sonreír cuando le dije que lamentablemente no podríamos desayunar juntos; ver esa expresión suya me partía el corazón, pero después de haber estado soñando con él toda la noche, lo único que quería era tomarlo entre mis brazos, besarlo, amarlo… Tenía que salir de ahí cuanto antes mientras aún tuviera fuerzas para resistirme a mis deseos.

Cuando salí del baño ya no estaba en mi cuarto; deduje que estaba en la cocina al escuchar el ruido de los trastes cuando los puso en el fregadero. Pobrecillo, había tenido que desayunar solo, con lo mucho que sabía que eso le desagradaba. Me apresuré a arreglarme el cabello, debía aprovechar que había entrado al baño para escapar. Sólo grité “nos vemos más tarde” desde la entrada y salí corriendo al escuchar que se abría la puerta, no quise darle tiempo a que me dijera nada, no podía mirarlo a los ojos; él de seguro debía odiarme por cómo lo trataba, yo mismo me odiaba por ello.

Llegué al parque cinco minutos antes, así que me resigné a tener que esperar a Jin por al menos quince minutos, últimamente la puntualidad no era su fuerte; recliné el asiento y encendí el estéreo. Un sonido familiar me sacó del momento de tranquilidad en que la música me había sumergido. Ryo-chan llamaba; dudé un par de segundos en contestar y cuando lo hice, para mi sorpresa fue Uchi quien me habló… “¿Por qué Uchi tenía el celular de Ryo-chan? ¿Acaso estaba con él?”, fue lo primero que pasó por mi mente, luego un mal presentimiento se apoderó de mí: algo le había pasado a Ryo.

Y mi corazón no estaba equivocado. Uchi había llegado a la casa hacía un par de minutos porque Ryo-chan lo había llamado asustado pidiéndole ayuda. Regresé a casa tan rápido como pude; teníamos que llevar a Ryo-chan al hospital… ¿Cómo pude ser tan idiota? Ryo-chan odiaba lavar trastes, siempre los dejaba sobre la mesa, ese ruido que oí desde la cocina… Debí haber bajado a ver que había pasado, sí lo hubiera hecho él no hubiera entrado al baño para lavarse la herida… Si hubiera bajado en aquél momento, ahora él no estaría tan mal porque lo habría llevado al hospital mucho antes.

Cuando abrí la puerta, Ryo-chan estaba sentado sobre el desayunador, se veía pálido; Uchi presionaba una de las toallas del baño contra su mano diciéndole que no se preocupara, que todo iba a estar bien. Ryo trataba de sonreír para evitar que sus lágrimas fluyeran por el dolor. Miré hacía la cocina… el piso estaba lleno de agua mezclada con sangre y cristales rotos.

El pánico y el remordimiento recorrían mi cuerpo. Debía controlarme, así no le sería de ayuda. “Estoy aquí” les dije estúpidamente, era obvio que escucharon cuando entré. Me acerqué a ellos tan rápido como me lo permitieron mis pies. Teníamos que ir al hospital ya, había demasiada sangre en el piso y en el fregadero, y ya habían usado un par de toallas tratando de controlar en vano la hemorragia. Aunque él se empeñaba en sonreírnos y decir que estaba bien, para los dos fue más que obvio que no era así. Parecía que temblaba, iba a poner mi mano en su frente para ver si tenía fiebre cuando se desplomó en mis brazos, se sentía helado. Le pedí ayuda a Uchi y lo cargué en mi espalda hasta el auto, una vez que Uchi estuvo dentro le pasé a Ryo-chan con cuidado y nos apresuramos para llegar cuanto antes al hospital.

Lo cargué hasta la sala de urgencias, al parecer había perdido mucha sangre; al ver su herida me preocupé aún más, iba a necesitar una transfusión y varias puntadas. Así que sin pensarlo dos veces, me ofrecí como donante, Uchi hizo lo mismo, aunque nuestros tipos de sangre no fuesen compatibles, serviría para que le pusieran la sangre que necesitaba cuanto antes; una enfermera limpiaba cuidadosamente la herida de su mano para suturarla, le supliqué que tratara de ser cuidadosa para que la cicatriz fuera lo más leve posible, ella sonrió y me dijo que haría su mejor esfuerzo para que quedará lo menos visible que se pudiera porque era una gran herida.

Uchi y yo tuvimos que esperar en recepción, debíamos proporcionar los datos de Ryo-chan pues tendría que quedarse internado al menos un par de horas.

¡Jin! Me había olvidado de él… ¡Demonios! Tenía doce llamadas perdidas suyas, debía estar preocupadísimo, yo nunca llegaba tarde ni mucho menos lo había plantado. Debía llamarlo, disculparme con él y explicarle lo que había pasado. También debía llamar a Takizawa-senpai para que le dijera a Johnny-san lo que había sucedido. Llamé primero a la agencia, sabía que la llamada sería breve, tras colgar le marqué a Jin. No me sorprendió en lo absoluto que contestara al primer timbre; estaba histérico, sonaba como si hubiera estado llorando… y así había sido. Tras esperarme diez minutos me llamó sin respuesta y decidió ir a buscarme a mi casa, encontró la puerta sin seguro y cuando entró vio el desorden en la cocina y todas las toallas ensangrentadas, como no respondía el celular se preocupó muchísimo; escuché cómo suspiraba de tranquilidad después de que le dijera unas mil veces que yo estaba bien; cuando por fin se calmó me dijo que iba en camino al hospital, así que me senté a esperar… esperar noticias de Ryo-chan y esperar a que Jin llegara.

Aunque fui consciente de que sólo fueron unos quince minutos, sentí como si hubieran pasado horas. El abrazo de Jin me había tranquilizado bastante; él siempre tenía ese efecto en mí. Cuarenta minutos después de que llegamos, por fin el doctor salió para decirnos cómo se encontraba Ryo-chan. Ya habían detenido la hemorragia, sus heridas estaban suturadas y no habían sido dañados ninguno de los nervios de su mano, su nivel de glóbulos rojos había vuelto a la normalidad gracias a la transfusión y podríamos llevarlo a casa por la noche, por ahora debía permanecer en el hospital para tenerlo en observación. Tras explicarme los cuidados y precauciones que debía tomar con él, el doctor nos permitió entrar a verlo.

Aunque estaba inconsciente, sentí un gran alivio de verlo descansar. Me sentía inútil, Jin sujetó con fuerza mi mano al notar mi frustración. Uchi lloraba mientras apartaba delicadamente el cabello en la cara de Ryo-chan. De pronto de giró hacia mí bruscamente y me golpeó con fuerza. “¿Dónde demonios estabas cuando pasó esto? ¿No dijiste que tú ibas a cuidar de él?” me decía furioso mientras yo me limpiaba la sangre de la boca con el dorso de la mano, Jin me ayudaba a ponerme de pie.

Merecía ese golpe. Él tenía razón… si hubiera estado ahí, nada de esto hubiera pasado. Estaba a punto de romper en llanto… no por lo que Uchi seguía recriminándome, sino por todas las cosas de las que me arrepentía.

Uchi me tenía sujeto de la camisa contra la pared, Jin trataba en vano de que me soltara; nunca había visto a Uchi tan enojado. Aquí venía otro golpe… ni siquiera me iba a tomar la molestia de evadir su puñetazo… sólo cerré los ojos y lo esperé.

Una voz débil y pausada diciendo “Uchi detente por favor…” me hizo volver a abrir los ojos. Sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas a la vez que repetía “Uchi, por favor… sabes lo que él significa para mi…” cada que sus fuerzas se lo permitían. La fuerza cedió, de nuevo mis pies tocaban el piso… ¿Uchi estaba llorando?… Me soltó aunque era evidente que no quería hacerlo. Su brazo se movió violentamente… de todos modos iba a golpearme… sentí su puño pasar por un lado de mi cara y lo escuché impactarse contra la pared detrás de mi. Uchi salió de la habitación sin mirar a nadie. No entendí muy bien por qué, pero Jin salió detrás de él, parecía preocupado por él, tal vez se había lastimado.

Estaba a solas con él… y no sabía qué hacer. Había demasiadas emociones circulando por mi cuerpo en ese momento. “¿Estás bien Pi?” me preguntó casi susurrando; pensé mil cosas en cuestión de segundos y por fin me decidí… Ya no me importaba nada ni nadie que no fuera él… Me aproximé a su cama pensando en todo lo que me había dicho Uchi, creo que sus palabras en vez de disuadirme de seguir con Ryo-chan me habían despertado para estar con él.

Me senté sobre la cama cuidando de no hacerle daño y sujeté su mano… “Perdóname Ryo-chan… esto no hubiera pasado si yo hubiera estado contigo…”, apreté su mano sólo un poco para no lastimarlo, suspiré para contener las lágrimas y le dediqué una leve sonrisa. “Pero sabes… eso no volverá a pasar… de ahora en adelante siempre voy a estar contigo… quiero estar ahí para ti… si tu quieres…”, mientras cada palabra salía atropelladamente de mi boca, mis lágrimas recorrían mis mejillas para caer y perderse sobre su pecho.

Su silencio me aterró… después noté que sujetaba tan fuerte como podía mi mano… cuando por fin levante la cabeza para mirarlo, él asentía débilmente, sonriendo y llorando a la vez. Y sin nada más ocupando mi mente, me incliné sobre él y lo besé por vez primera. Ahora comenzaría un nuevo día todos los días… a su lado.