Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Taguchi Junnosuke

El Lugar Perfecto Cap.4

EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10

 

CAPITULO 4: El poder de un SENTIMIENTO.

 

Para cuando terminé con los chibikos, la clase ya debía haber comenzado. Corrí hasta la sala de ensayos y sólo encontré a Kame con Koki y Nakamaru, ellos practicaban sus habituales actos de comedia mientras Kame era su entretenido público que se botaba en la duela de la risa.

-Chicos… ¿y la clase?-

-La cambiaron para dentro de una hora…-

-Oh~… ¿y Ueda?-

-¿Qué, te has autonombrado su nana?- No pude evitar mirar feo a Koki, tenía un mal presentimiento. –Bájale, no? Sólo bromeaba… Debe estar en el baño…-

-No, no soy su niñera… sólo necesitaba preguntarle algo… ¿y Akanishi?-

-No ha venido desde el almuerzo… estaba en el pasillo, ¿no lo viste?- Kame apenas podía hablar de la risa.

-Ah ya veo, no me fijé… iré a buscarlo…- Salí del salón; dado que en el pasillo sólo estaban Toma y Hasegawa cuando pasé, mi reocupación aumentó. En el baño no estaba ninguno de los dos. A través del espejo vi algo en el piso que me pareció familiar. Entré y lo levanté… era el pañuelo de Ueda, había sido pisado… ya que él era bastante meticuloso con sus cosas supe que algo había pasado. ¿A dónde podía habérselo llevado? De pronto recordé su discusión en el vestuario. Salí corriendo hacia allá. Por supuesto… a estas horas no hay nadie ahí, si quería hacerle algo, ése era el lugar ideal en el momento ideal. La puerta estaba cerrada… ¿me había equivocado?… No, algo en el modo en que latía mi corazón me decía que estaban ahí. Corrí a la caseta del velador.

-Hola… ¿podría prestarme la llave del vestidor? Olvidé algo ayer y parece estar cerrado…-

-Sí, pero devuélveme las llaves enseguida, está bien? Se supone que no debo prestárselas así como así…-

-Sí, ahora mismo las traigo…- Las tomé y salí corriendo de nuevo por el pasillo. Abrí con cuidado y corrí de regreso. –Aquí están… gracias…- El velador me miraba un poco sacado de onda. Corrí nuevamente. El lugar seguía en silencio. Nuevamente oía aquél ruido. Entré totalmente decidido. Akanishi tenía a Ueda contra el casillero, lo jaló con fuerza y lo sometió contra la banca sentándose sobre el él mientras sujetaba sus manos sobre su pecho dejándolo inmóvil.

-…me hiciste quedar como un imbécil frente al idiota de Taguchi…- Se inclinaba sobre él, se oía molesto.

-¡Eso no es mi culpa Jin!- Ueda trataba de levantarse pero Akanishi no se lo permitía.

-¡Ya me harté de esto!¡Ahora lo haremos a mi modo!- Sentí que la sangre se me iba a la cabeza al ver que trataba de quitarle la ropa. Ni siquiera lo pensé, me fui sobre él.

-¡Déjalo!- Lo tomé por la espalda y lo jalé hacia atrás haciéndolo caer de la banca.

-Junno…- Cuando se levantó vi que tenía un golpe cerda de la boca, su labio inferior sangraba.

-¡Taguchi! ¿Tú? ¿De nuevo?- Akanishi me miraba molesto mientras se levantaba.

-Sí, yo otra vez… y habrá una próxima y otra si no te dejas de idioteces y dejas a Ueda tranquilo de una vez por todas…-

-Jajajaja… ¿Crees que puedes amenazarme? ¿Un inútil como tú?- Se abalanzó contra mí estampándome de espaldas contra los casilleros. En verdad dolía, no de en balde Ueda tenía aquellos moretones.

-¡Jin, déjalo!…- Ueda corrió hacia nosotros y jaló a Akanishi del brazo para que me soltara.

-¡Cállate Ueda! No me vayas a salir con que ahora te gusta este idiota…-

-¿Y si así fuera, qué? Eso no es de tu incumbencia Jin…-

-Lo es porque tú y yo estamos juntos, ¿recuerdas?-

-¡No Jin! Pretendimos estarlo, pero no funcionó…- Me soltó sólo para ir hacia él.

-¡Perfecto! ¡Entonces terminemos todo aquí mismo!… volverás a estar solo y abandonado, del mismo modo en que lo estabas hasta que vine a ti…- Nunca había visto a Akanishi tan enojado. Lo empujó bruscamente haciéndolo caer para luego salir empujándome con fuerza.

-¿Ueda, estás bien?- Mi incliné para darle la mano, al ver que no se levantaba me preocupé. Me arrodillé junto a él y vi que lloraba. –No lo escuches…- Me armé de valor y lo abracé, apoyando su cabeza contra mi pecho, temblaba… sus lágrimas no se detenían. –No estás solo… yo nunca te dejaré solo…- Sus manos se aferraron con desesperación a mi brazo. Nos quedamos ahí en silencio mientras lloraba entre mis brazos.

-¿Cómo me encontraste…?- Preguntó cuando por fin se calmó.

-La verdad no estoy seguro… creo que sólo lo sabía…-

-¿Encontraste el pañuelo, verdad?-

-¿Lo dejaste ahí a propósito?-

-Sabía que me buscarías… quería que me encontraras…- Mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido.

-En cuanto lo vi supe que algo había pasado…- Metí la mano en el bolsillo de mi pantalón y le devolví el pañuelo.

-¿Podrás perdonarme?… Por haber sido tan tonto…-

-¿A qué te refieres Ueda? No digas esas cosas…-

-Por no haber visto que tú siempre habías estado ahí para mí… siempre fuiste el único que estuvo conmigo…- Escucharlo decir eso me tomó por sorpresa. Se separó un poco de mí limpiándose las lágrimas con la manga de la sudadera, me miró tímidamente a los ojos… -Junno…-

-¿Qué pasa Ue…?- Me calló con un beso. Sentía que estaba soñando.

-Llámame Tatsuya, si?- En verdad debía estar soñando.

-¡Ah! ¡Duele!- De plano me pellizqué con fuerza el brazo para asegurarme. Su risa hizo eco en aquel lugar vacío. Escucharlo reír así me hacía increíblemente feliz. Otra vez reíamos sin razón, pero no importaba… éramos felices… juntos.

 

Me levanté y le di la mano, esta vez la tomó sin dudarlo un segundo. Salimos del vestidor riéndonos de Akanishi. Conociéndolo, en verdad que debía estar enojado por lo que había pasado.

-¿Te duele?- Pregunté mirando su labio.

-No mucho…- Echó a reír nuevamente. –Ah, lo siento…- Puso su dedo pulgar en mi labio inferior deslizándolo suavemente; luego lo quitó y me lo mostró, había sangre en su dedo. Por inercia me llevé la mano a la boca, pero entendí que la sangre no era mía. Me sonrojé al mirar sus labios… Todavía no podía creer que por fin los había sentido sobre los míos. Se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano.

-Volvamos…- Dijo con una sonrisa jalándome de la mano.

 

En el salón de ensayos, los cuatro estaban tonteando como de costumbre. Cuando entramos Akanishi se quedó mudo y luego se acercó a Ueda con cara de preocupación.

-Uepi, ¿estás bien? ¿Qué te pasó?- Preguntaba sujetándole la mejilla que él mismo le había golpeado.

-Sí, estoy bien… me caí…- Kame volteó a verme y luego pasó la mirada de Ueda a Akanishi.

-Ven, déjame ver…- Lo rodeó con el brazo y se lo llevó para que se sentara. Ueda me lanzó una fugaz mirada llena de desconcierto. Ninguno de los dos supimos qué hacer o qué decir.

-Voy por hielo… ¿me acompañas Taguchi?- Decía Kame al pasar junto a mí. Salimos del salón sin decirnos nada, mirándonos de vez en vez con la misma expresión de querer preguntar qué pasaba pero sin animarnos a decir algo. –Oye Taguchi…- Por fin Kame rompió el incómodo silencio que nos envolvía.

-¿Qué pasa?-

-Cuando encontraste a Ueda… ¿estaba con Jin, verdad?- Su pregunta me sacó de onda, era inútil mentirle, mi cara obviaba la respuesta.

-Sí… ¿cómo lo supiste?-

-Taguchi… si en verdad te importa tanto Ueda como pienso, será mejor que lo alejes de Jin… es demasiado inestable… emocionalmente hablando… y Ueda… lo que menos necesita en este momento es tener que lidiar con Jin. Me preocupa que pueda hacerle daño. Jin sólo lo ve como su juguete actual… Al final, al único al que puede entregarse completamente es a Yamapi… Siempre ha sido así, por eso las cosas entre nosotros no funcionaron… y tampoco lo hará con Ueda. –Sus palabras hacían eco en algún lugar dentro de mí… Sabía que tenía razón… pero no estaba muy seguro de qué debía hacer. -¿Volvemos?- Me dijo con el hielo envuelto en una toalla cuando salía de la cocina.

-Kame… tú conoces mejor a Akanishi… ¿En verdad crees que sea capaz de lastimar a Ueda?- Me quedó claro que lo que le había hecho hasta ahora era nada comparado con lo que podía hacerle.

-Aunque por el momento diga que lo ama, lo cierto es que sólo se encaprichó con él porque por el carácter dócil de Ueda Jin puede someterlo fácilmente y eso le gusta… Me temo que no renunciará a él de buenas a primeras… A diferencia de Yamapi o de mí, lo que dice le afecta a Ueda porque lo conoce demasiado bien, así que se vale de jugar con sus miedos y emociones para tenerlo bajo su control. Solía hacer lo mismo conmigo hasta que Yamapi habló conmigo y me hizo salir del agujero donde Jin me mantenía… Aún cuando eso significó que ellos se pelearan. –Después de lo que dijo muchas cosas se volvieron claras en mi cabeza… La separación entre Kame y Akanishi… la pelea con Yamashita… el por qué de su enojo cuando se enteró de lo de Ueda con Nishikido… Su actual actitud tanto con Kame como con Yamashita… Y todo me hacía concluir lo mismo: Akanishi estaba mal de la cabeza.

 

Kame abrió la puerta y caminó hasta donde estaban Ueda y Akanishi… disimuladamente se interpuso entre ellos con el pretexto de ponerle el hielo en la mejilla.

-Oye Taguchi, sirve de algo… ven acá y sujeto esto…- Al instante comprendí lo que intentaba. Me apresuré y cambié lugares con él.

-Kazuya… también yo estaba aquí, ¿sabes?- Le decía siguiéndolo con la mirada.

-Sí, pero a ti te necesito acá para seguir ensayando.- De mala gana se levantó y caminó hacia él. Koki y Nakamaru se limitaron a observar como hacían a menudo… Koki porque no podía meterse en las cosas entre AKame  porque ambos eran sus amigos y Nakamaru porque simplemente no intervenía en los asuntos de los demás a menos que pudieran afectar al grupo… Yo usualmente tampoco me metía, aún cuando la mayoría de las veces estaba de parte de Kame, por temor a las represalias de Akanishi… y Ueda no se metía porque decía que no le importaba. Aún así, últimamente los piques entre Kame y Akanishi se habían vuelto frecuentes y aunque todos sabíamos que era debido a su relación pasada, preferíamos evitar mencionarlo porque sólo empeoraba las cosas.

-Gracias Junno…- La voz de Ueda recuperó mi atención alejándome de Kame y Akanishi.

-Ah, no hay de que… Tatsuya…- Sentía raro llamarlo así, después de todo, él seguía siendo mi senpai. De nuevo sonreía, eso me dio gusto.

El Lugar Perfecto Cap.3

EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10

 

CAPITULO 3: La fuerza de las PALABRAS.

Eran casi las tres de la mañana… no estaba seguro de qué era, pero había escuchado algo. Comenzaba a quedarme nuevamente dormido cuando lo oí otra vez. Me senté sólo para comprobar qué era… Al parecer Ueda tenía una pesadilla. Aún en sueños Akanishi lo atormentaba… me pregunté hacía cuánto que se lo aguantaba y por qué.
-…no me dejes solo…- Por su voz parecía que estaba a punto de llorar y mi corazón se sentía intranquilo. De pronto muchas cosas parecieron tomar sentido… Pesé a que él parecía preferir estar solo, la verdad es que no sabía cómo no estarlo… y entendí que su soledad no hacía más que lastimarlo. “Ya no quiero estar solo…” repetía entre lágrimas. Sinceramente sólo quería abrazarlo pero no me atrevía… sujeté su mano.
-Shhh… no estás solo… yo siempre estaré contigo…- Le decía en voz baja cerca del oído mientras acariciaba su cabello. Para mí era algo insignificante en comparación de un abrazo, pero luego de un par de minutos, pareció tranquilizarse; me recosté junto a él apoyando mi frente con la suya, sujetando sus manos entre las mías. –Descansa Ueda… no pasa nada, aquí estoy…- La expresión de su rostro se relajó hasta devolverme al chico apacible al que le besé la frente al darle las buenas noches… y de aquel mal sueño sólo habían quedado los rastros de agua salada atravesando su carita dormida.
No supe cuándo me quedé dormido hasta que desperté al carme de la cama, Aún me sobaba la cabeza cuando vi su sonrisa adormilada.
-¿Estás bien?- Decía apenas abriendo los ojos.
-Espero que sí… ¿dormiste bien?- Le devolví la sonrisa.
-Sí… creo que es la primera vez en varias semanas que logro dormir de corrido sin despertar…-
-¿Eh? ¿No habías estado durmiendo bien?-
-No… toda la noche me despertaba… creo que he tenido muchas pesadillas últimamente…- Se sentaba estirándose un poco con los ojos cerrados.
-Mmmm… ya veo…-
-¿Qué cosa?- Preguntaba curioso mirándome de reojo.
-Eso explica por qué Ueda había lucido un par de ojeras impresionantes estos últimos días…- La verdad es que no me atreví a decirle que sabía de sus pesadillas, eso implicaría confesar que lo había cuidado y me daba mucha pena hacerlo, me daba miedo su reacción, así que simplemente me callé.
-Jasjajajaja… no, esas son parte de mi nuevo look… me quedan, no?-
-Mmmm…- Lo miré como si me molestara su comentario. -¡No! A Ueda definitivamente le sienta mejor esa sonrisa…- Señalé sus labios mientras se reía. Se sonrojó un poco.
-Jajaja que cosas dices Taguchi…- Desvió la mirada a otro lado. -¡No es cierto! ¿Ya son las ocho?- Se paró de un salto de la cama al ver la hora, de hecho si no quito los pies me los hubiera aplastado.
-¡No puede ser! Todavía debo ir a mi casa, bañarme y cambiarme… legaré tardísimo…- Me levanté tranquilamente.
-Calma… calma… Métete a bañar…- Lo empujé hasta el baño. –Mientras, te buscaré algo de ropa. –Abrí la llave del agua caliente y cerra la puerta al salir. Entre mi ropa encontré un pantalón y una sudadera negros que seguramente le quedarían bien pues a mí me venían un poco cortos, saqué de la comoda una playera gris claro y se las puse sobre la cama. –Iré a bañarme al cuarto de mis padres, te dejé la ropa sobre la cama, las toallas están en el estante, en la parte de abajo…- Me apoye en la puerta de acrílico y luego salí de la habitación.
-Gracias…- Fue lo único que oí al cerrar la puerta.

Para cuando volví, él ya se había terminado de vestir, yo aún llevaba puesta sólo la toalla… había olvidado llevarme mi ropa.
-Lo siento… olvidé mi ropa… estaré listo en unos minutos.-
-Tranquilo… gracias a ti ya no hay prisa… parece que siempre estás ahí para salvarme…- Me pareció exagerado su comentario.
-Claro que no… no puedes decir que te salvé sólo por darte ropa limpia…- Echó a reír de repente.
-Sí, en eso tienes razón…- Por su expresión comprendí que había algo más allá en sus palabras que no había alcanzado a entender.
-¡El desayuno está listo!- Se escuchó la voz de mi mamá desde la cocina.
-Sí mamá… enseguida vamos…- Luchaba con mi ropa para no perder la toalla al salir de la habitación, Ueda levantó la playera que se me había vuelto a caer y la puso en la cama pues tenía las manos ocupadas.
-Bajaré primero… vístete aquí…- Salió sin darme opción a negarme, amarrándose las agujetas de los tenis antes de cerrar la puerta.

Me quedé mirando un rato su sonrisa mientras hablaba con mi madre.
-Junno… no te quedes ahí, ven a sentarte también…- Ueda volteó al escuchar que me hablaba.
-Sí, sí, ya voy…- Me senté junto a él, mi madre nos servía el desayuno mientras Ueda terminaba de exprimir las últimas naranjas.
-Toma…- Me sirvió el primer vaso con una sonrisa de oreja a oreja.
-Gracias…- Le di un trago, amaba el jugo de naranja natural.
-¿Está bueno?- Me miraba lleno de curiosidad. –Ah, menos mal… es la primera vez que hago jugo de este modo…- Agregó después de ver que asentía a su pregunta.
-¿En verdad?- Preguntaba mi madre desconcertada. -¿Qué tu mamá no te hace el desayuno?- Parecía enojada.
-No… cuando vivíamos juntos la servidumbre se encargaba de esas cosas… Ahora que vivo solo, el único jugo que bebo viene en envase tetra pack…- Se reían un poco apenado.
-¡Eso no puede ser posible! ¡Junno, debes traerlo a desayunar más seguido, entendiste?!… Con razón estás tan pálido querido, pero ya verás que pronto esas mejillas toman color… anda come más…- Le ponía un par de hotcakes más en un platito y más tocino y huevo sobre el arroz. Ueda le agradecía inclinando levemente la cabeza mientras comía felizmente. Sin duda era uno de los mejores desayunos de mi vida.

Mi madre nos despidió desde la banqueta, ondeando la mano hasta que nos perdió de viste. Desde que yo era pequeño tenía esa costumbre. Tal vez ella lo decía en broma, pero la verdad es que Ueda tenía mucho mejor aspecto esta mañana. Cosa que no se podía decir de Akanishi, quien seguramente había dormido poco o nada a juzgar por la cara que traía. Aunque pretendió no vernos, lo cierto es que le molestó en sobremanera que llegáramos juntos. Caminamos por el pasillo rumbo a nuestra sala de ensayos mientras él se quedaba en el lobby con Kame y Toma-kun.
-¿Estás bien? No pensé que nos fuésemos a topárnoslo así en cuanto entráramos…- Me preocupaba que se quedara a solas con él. Sobre todo después de que vi cómo lo trataba cuando se molestaba.
-No te preocupes… no sé muy bien por qué, pero desde que desperté tengo el presentimiento de que todo estará bien…-
-¡Buenos días~!- Nakamaru y Koki entraron tan ruidosos como siempre y aunque normalmente les hubiera seguido el cotorreo, esta vez mis pensamientos estaban en otra parte. ¿Pudiera ser que lo que le había susurrado anoche mientras dormía se hubiera quedado en alguna parte de su subconsciente? Me costaba creerlo, pero lo que había dicho me daba esperanzas.

De no haber estado presente, juraría que nada había pasado entre Akanishi y Ueda. Sabía que era un cínico, pero no creí que llagara a ese grado. Conforme avanzaba el día me di cuenta de que su comportamiento era completamente malintencionado. Ueda estaña tan desconcertado como yo… ahora con mayor razón sabía que no debía dejarlo a solas con él.

La hora de la comida había terminado. Koki me había estado molestando como de costumbre mientras Nakamaru y Ueda platicaban como solían hacer durante esa hora, supongo que se sentía más a gusto hablando con él porque tenían la misma edad. Akanishi había estado pegado a Kame todo el rato ignorando por completo a Ueda y uniéndosele a Koki de vez en cuando para quitarme la comida del plato o cualquier otra maldad que se les ocurriese mientras comíamos; Kame se limitaba a reír o regañarlos diciéndoles que estaban peor que los juniors.

Volvíamos a nuestra sala para reposar los quince minutos que quedaban antes de las clases de canto cuando nos topamos a algunos de los chibikos en el pasillo.
-Juri-kun~…- Koki y Nakamaru corrieron hacia el salón de los juniors al ver al hermanito de Koki entrando. Me adelanté apara alcanzar a Kame y a Ueda cuando oí que me llamaban,
-Taguchi-kun… senpai…- Volteé y vi que eran Yuto y Yamada. Aunque no quería me detuve para ver qué querían.
-¿Qué pasa chicos?-
¿Crees que tengas algo de tiempo? ¿Podrías ayudarnos con los pasos para tu solo?… Aún no nos salen…- No podía negarme; después de todo se estaban esforzando para que mi solo fuera genial durante el Shonen Club de esta semana.
-Sí, seguro…-
-¡Yuto-kun~!- Kame llegó corriendo y lo abrazó. De inmediato volteé y vi que Akanishi y Ueda no iban juntos. Akanishi estaba con Toma y Hasegawa, Ueda iba al salón de ensayos. Al menos eso me tranquilizó un poco, pero igual debía desocuparme cuanto antes.

El lugar Perfecto Cap.2

EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10
 
 
CAPITULO 2: EL brillo de una SONRISA.

¿Cuánto tiempo estuvimos corriendo?… No tenía ni idea… Nos detuvimos porque ninguno de los dos podía seguir corriendo. No habíamos dicho nada durante todo aquel rato, tal vez no había nada que decir… Tal vez no había nada que quisiéramos decir… Pero aún cuando nos habíamos detenido, seguíamos sujetándonos con fuerza la mano, era como si ambos sintiéramos que algo malo pasaría si nos soltábamos. Lo miré bajo la luz amarillenta de la lámpara de aquel solitario parque donde nos encontrábamos… su cabello aún húmedo estaba completamente despeinado… su pecho subía y bajaba agitado mientras respiraba, algunas gotas de sudor bajaban desde su frente brillando con la tenue luz sobre su blanca piel. Supongo que se sintió observado, porque levantó la mirada, al comprobar que efectivamente lo estaba viendo, me sonrió. El miedo había desaparecido de sus ojos, me sentí aliviado… le devolví la sonrisa y pronto estábamos los dos riéndonos sin razón aparente. Su teléfono celular comenzó a sonar y finalmente tuve que soltar su mano… por la expresión en su rostro cuando vio la pantalla supe que era Akanishi. Como por un impulso mi mano le quitó el celular.
-¡Déjalo en paz!- Ni siquiera le di tiempo de decir algo, le colgué el teléfono. Comenzó a marcar nuevamente y lo apagué.
-¿Nos vamos?- Le dije a Ueda guardando su celular en el bolsillo de mi pantalón.
-¿A dónde?- Me miraba preocupado.
-A mi casa…- Me acerqué a él y abotoné su camisa, me quité la chamarra y se la di. –Seguramente irá a buscarte a la tuya, así que no puedes quedarte ahí… vamos…- Se puso mi chamarra, como pensé tenía frío… todo había pasado tan rápido que no hubo tiempo siquiera de tomar sus cosas.
-Gracias…- Caminamos varias calles sin tener idea de dónde estábamos. Ninguno quiso hablar sobre lo que había pasado… anduvimos sin rumbo platicando cosas sin sentido pero ambos estábamos bien con ello. Por fin llegamos a la avenida que daba hasta la agencia, en verdad habíamos corrido mucho. Bajamos las escaleras del subterráneo y esperamos hasta que llegó el tren. Cuatro estaciones después nos bajamos, de no conocerlo hubiera pensado que estaba enojado, pero sabía que sólo estaba demasiado cansado. Continuamos caminando platicando sobre lo que seguramente habría preparado mi madre para cenar; cuando por fin llegamos a mi casa se paró en seco antes de subir los escalones de la entrada.
-Será mejor que me vaya a casa… no quiero darle problemas a tu familia…-
-No digas tonterías… tú nunca serías un problema Ueda.-
-Junno… ¡Bienvenido!… ah, tienes compañía… ¡Pasen!- Mi madre había salido a abrir la puerta, probablemente me había oído pensando que estaba al teléfono pues Ueda usualmente hablaba en un tono bajito. Bajé los escalones, lo tomé de a mano y lo hice entrar.
-Pero que chico más lindo… ¿es tu amigo de la escuela?-
-No abuela, es mi compañero de trabajo…-
-¿Y tu amigo tiene nombre?- Preguntaba curiosa mi madre ante el silencio de Ueda.
-Ueda… Tatsuya Ueda… Mucho gusto…- Decía él apenado.
-Y además también su nombre es lindo…-
-¡Abuela! No lo molestes, es un poco tímido… Oye mamá, Ueda tuvo un problema, ¿no te molesta si se queda aquí esta noche, verdad?-
-Claro que no… es la primera vez que traes a alguien en mucho tiempo… eso quiere decir que son muy buenos amigos. Estás en tu casa Ueda-kun.- Le dio una palmadita suave en el hombro acompañado de una amable sonrisa y luego entró de vuelta en la cocina.
-Estaremos en mi cuarto…-
-Si hijo, cuando esté lista la cena los llamo…-
-¿Vamos?- Ueda parecía un gatito asustado, mirando todo a su alrededor como si fuera la primera vez que veía la casa de una familia.
-Todos en tu familia se quieren mucho, verdad?- Me dijo apenas entramos en mi habitación.
-Sí, así es… pero ¿por qué pareces sorprendido? Eso es así en todas familias… está un poco tirado… lo siento…- Quité algunos libros, discos y revistas de mi cama. –Siéntate…- Levanté la ropa y juguetes que estaban desparramados por el piso, y lo que no había podido lograr en toda la semana, había limpiado mi cuarto en tan sólo 10 minutos, durante los cuales él no me había dejado de mirar.
-La cena está lista…- Mi madre tocó y abrió la puerta como era su costumbre. -¿Eh? ¿Pero que pasó aquí?… Ueda-kun, deberías venir con más frecuencia… la habitación de Junno te lo agradecería…- Mi madre echó a reír tras decir aquello mirando incrédula que el tiradero que dejé en la mañana había desaparecido.
-Sólo si usted me invita…- Ueda sonreía como hacía mucho que no lo veía.
-¡Por supuesto!… Esta es tu casa, de acuerdo? Siéntete como de la familia y ven a visitarnos cuando quieras…-
-Gracias…- Ueda le hizo una reverencia, muy típico de él..
-Vaya, no seas tan formal… aún eres un niño, compórtate como tal…- Mi madre lo empujaba jugando en el hombro. Aunque seguía riendo, me di cuenta de que le había dolido. No quise preguntarle nada, ya tendría tiempo más tarde.

A pesar de que me preocupaba que no le agradara la comida, se comió todo de lo más feliz; incluso mi padre lo bromeaba diciéndole que no era necesario ser tan educado a la hora de la comida en nuestra mesa. De hecho logró hacerlo que se comiera todo lo que quedaba en su plato usando sus dedos, justo como hacíamos todos. Parecía disfrutarlo… en verdad se veía feliz y eso me hacía inmensamente feliz a mí.

Reímos a carcajadas con las ocurrencias de mi abuela mientras veíamos una película todos juntos en la sala. Después se hizo hora de irnos a dormir, al menos los demás así lo harían. El sueño y el cansancio parecían haber desaparecido de él, volvimos a mi cuarto.
-Toma… será mejor que te cambies de ropa, esa no parece cómo para dormir… aunque tal vez te quede un poco grande…- Le pasé un pants y una de mis playeras.
-Ah, no te preocupes por eso…- Las puso sobre la cama y se quitó la camisa. Entonces lo vi, tenía algunos moretones cerca del hombro y otro por un costado y parecía haber más en la espalda.
-Ueda…-
-No te preocupes por esto…- Me dijo al ver que los miraba preocupado. –Desaparecerán por completo en unos días…- Se sonrojó. Me quedó claro que no eran los primeros, pero si esperaba que fueran los últimos.
-¿Duele mucho?…-
-Sólo si los toco…-
-Espérame, si?- Bajé corriendo hasta el baño de la planta baja, rebusqué en los estantes hasta encontrar la crema que mi madre siempre usaba cuando me golpeaba. Subí a toda prisa, él ya se había terminado de vestir.
-¿A dónde fuiste?-
-Quítate la camisa… esto es casi milagroso…- Parecía reacio a a obedecer, pero sabía que igual lo iba a hacer, así que esperé. Fui lo más cuidadoso que pude para no lastimarlo mientras le aplicaba la crema. –Listo!, hay que dejar que se sequé un poco… ¿qué te parece si por mientras jugamos algo?- Le dije señalando la consola de videojuegos conectada al televisor.
-¡Ok!… aunque te advierto que puedo dormirme de un momento a otro…-
-Ah, no te preocupes… Sí eso pasa, te echo una cobija encima y te acomodo…-
-Jajajajaja… bueno…-
-Escoge lo que quieras jugar, iré a ponerme otra ropa.- Me vestí en el baño y me lavé los dientes.. .Salí corriendo.
-¿Qué te pasa Taguchi?- Me preguntó al verme pasar rumbo a la puerta, bajé otra vez al baño.
-¡Aquí está!…- Subí de nuevo. –Toma…- Estaba un poco agitado, ya había corrido bastante por un día. Me sonrió al tomar el cepillo de dientes.
-Gracias… Junno…- Se dio la vuelta y entró al baño. Yo estaba estupefacto… nunca antes me llamado siquiera por mi nombre. Mi corazón latía como loco.

Estuvimos jugando tal una hora o dos, nos divertían bastante los juego donde teníamos que matar monstruos o zombies. Era inevitable que terminaría quedándose dormido… lo supe desde que se arrebulló en la cama acomodando la almohada en la que se recargaba. Para cuando el display de la siguiente misión se había terminado él ya estaba profundamente dormido… me sorprendió que aguantara tanto rato, en verdad estaba cansado después de todo lo que había pasado. Guardé la partida y dejé pausado el juego, no podía dejarlo así, amanecería adolorido de la espalda, yo lo sabía perfectamente. En ese momento, al ver de nuevo los moretones me sentí enojado… Lo tomé con cuidado para recostarlo… no me había equivocado, los moretes en su espalda estaban mucho peores. Odié a Akanishi como nunca creí ser capaz de odiar a alguien. Puse su cabeza contra la almohada, fui por una manta al closet y lo tapé, no quería que se resfriara por dormir destapado y sin camisa. Justo en ese momento se giró hacía donde yo estaba atrapando mi brazo izquierdo bajo su cuerpo. Era la primera vez que tenía tan cerca su rostro… se veía tan tranquilo mientras dormía… Aparté el cabello de su rostro y besé su frente… zafé con cuidado mi mano, apagué todo y tendí el futón junto a la cama para dormir.

El Lugar Perfecto Cap. 1

EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10

 

CAPITULO 1: Una chispa de VALOR

La verdad es que si alguien me hubiera dicho que esto iba a pasar, yo me hubiera reído estúpidamente hasta terminar desmayado por falta de aire… y probablemente aún cuando despertara continuaría riendo ante lo absurdo de la mera posibilidad. Sin embargo, como a menudo pasa en mi vida, supongo que simplemente me siento afortunado de haber estado en el lugar indicado justo en el momento indicado…

Tras aquella pelea tan conocida entre Nishikido-kun y Ueda, pasando por el pleito entre nuestra “A” y nuestra “K” con Yamashita-san y cerrando con la suspensión de actividades de NEWS, todo se volvió un horrendo caos dentro de la agencia. Lo que había pasado era un secreto a voces, pero como no era novedad que ese tipo de cosas se dieran estando entre puros chicos, nadie hizo alboroto más allá de sorprenderse por el pleito de los AKame por la “atención” de Yamapi.

No me sorprendió para nada que el más afectado con todo esto hubiera sido Ueda… su nombre de pronto estuvo en boca de todos por culpa de Nishikido… lo que realmente pasó o no entre ellos se quedó entre ellos; al menos Ueda nunca dijo nada al respecto; personalmente, la noticia me tomó completamente por sorpresa, después de todo Ueda siempre era demasiado reservado con su vida privada y rara vez le hablaba a alguien sobre lo que le pasaba.

Contrario a lo que hubiera pensado, Akanishi aprovechó la situación para volver a pegarse a Ueda peor que su sombra… Eso me molestaba ya que antes de lo de Nishikido, Akanishi sólo veía a Ueda como su amigo, el líder de nuestro grupo y nada más… Y aunque para mí resultaba obvio que Ueda lo veía a él como algo más, Akanishi nunca quiso corresponderle… pensé que dadas las circunstancias por fin podría hacerlo feliz, pero no fue así… Akanishi parecía sólo presumir una medalla que jamás llevaría puesta… Y me odie a mí mismo por haberme quedado mirando desde la distancia. Akanishi siempre había sido así… egoísta y caprichoso; y aunque ya estaba acostumbrado a su comportamiento, esta vez no se lo podía perdonar… a ojos de todos él sólo estaba jugando con Ueda y en el estado emocional en el que se encontraba, no era para nada justo… Muchas veces quise simplemente alejarlo de él, incluso me dieron ganas de golpearlo con todas mis fuerzas, pero… no podía… para Ueda yo sólo era Taguchi… y nada más. No quería convertirme en un problema más para él… era lo único que podía hacer por él… y si el precio de su tranquilidad era mi silencio, estaba dispuesto a seguir ocultando mis sentimientos. Pero definitivamente no le iba a permitir a Akanishi que lo lastimara más de lo que ya había sido herido.

Ya era habitual que ellos fueran y volvieran juntos a todas partes… con el paso de los días muchos incluso pensaban que estaban juntos. Todos nosotros sabíamos que no era así, a pesar de que Akanishi se aferraba a estar todo el tiempo con él, Ueda se mostraba completamente indiferente y había ocasiones en las que incluso se le escondía para poder estar solo. Siendo como era, Akanishi pronto comenzó a perderle el interés y terminé concluyendo que sólo trataba de encelar a Kame y a Yamashita. Aún así seguían yendo y viniendo juntos a la agencia todos los días. Quería intervenir, pero realmente no sabía cómo, mis habituales estupideces podrían empeorar su estado de ánimo o hasta molestarlo… aún así sentía que mi compañía sería mil veces mejor que la de Akanishi para él.

Los días continuaron pasando y yo seguía en las mismas. Esa tarde salimos pronto de los vestidores y al final sólo quedaron ellos dos como siempre. Ueda nunca llevaba prisa y menos cuando se trataba de cambiarse y arreglarse antes de volver a casa, y Akanishi lo esperaba pacientemente distrayéndose con una cosa o con otra como siempre hacía.

Como había olvidado en el casillero el cargador de mi PSP, me despedí de los demás diciéndoles que se adelantaran, que trataría de alcanzarlos pronto pero si no lo lograba, pues que los vería por la mañana. Me entretuve por el rodeo que tuve que hacer para evitar a Nishikido que venía por el pasillo con Subaru y Yasuda, de verlo me daban ganas de golpearlo, pero sabía que Ueda se molestaría, así que lo mejor era evitar en la medida de lo posible ver siquiera su rostro. No escuché el escándalo que usualmente se traía Akanishi tocando la guitarra o cantando alguna canción en los vestidores, por lo que imaginé que ya se habían ido y entré sin decir nada. Abrí mi casillero y efectivamente ahí estaba el cargador, lo guardé en mi mochila… un ruido me hizo saber que no estaba solo. Algo o alguien había chocado contra los casilleros del otro lado de donde yo estaba.
-…¿Hasta cuándo vamos a seguir así?- Akanishi sonaba molesto… De nuevo el sonido de algo golpeando el metal. –No puedo creer que sigas así por su culpa… del modo en que estamos ahora es como si no estuviéramos, sabes? Comienzo a hartarme de tu actitud Ueda…- Sentí que se me iba la sangre del cuerpo tras escuchar aquello. No podía creerlo, ¿en verdad habían estado juntos todo este tiempo? –Me pediste que te ayudara a olvidarlo… ¡pero por hacer las cosas a tu modo sigues pensando en él! ¡¿No era yo quien te gustaba por principio de cuentas?!- Akanishi se escuchaba alterado, de nuevo algo contra el metal, pero el sonido fue diferente esta vez… Un sentimiento extraño oprimía mi pecho y decidí acercarme en vez de salir corriendo como me decía mi corazón. –Te dije que te haría olvidarlo, no?… ¡así que ahora no me salgas con que no puedes corresponderme!- Entonces lo vi… eso que chocaba contra el casillero no era otra cosa más que el cuerpo de Ueda… Akanishi lo sujetaba por la camisa, que estaba a medio abotonar, mirándolo casi enojado. Ueda permanecí en silencio y mirando el piso. Akanishi se inclinó hacía él y comenzó a besarle el cuello pasando sus manos por debajo de la camisa sobre su pecho… Ueda se quedó inmóvil apretando con fuerza los labios y de pronto por fin le pidió que se detuviera. Akanishi golpeó el casillero por un lado de su rostro con la palma de la mano haciendo que Ueda cerrara los ojos presa del miedo.
– Akanishi… ¿Qué demonios haces?- Cuando menos pensé ya había abierto la boca… la verdad es que Akanishi me daba miedo, a veces era un poco agresivo y yo le rehuía a esa clase de personas, pero no podía permitir que se aprovechara de Ueda de ninguna manera.
-Taguchi…- La voz de Ueda parecía estar a punto de quebrarse.
-¡No te metas en lo que no te importa Taguchi!-
-¿Y quién dice que no me importa?-
-Jin… ya basta…-
-¡Tú cállate!- Lo empujó contra el casillero otra vez.
-Y tú largo de aquí…- Me tomó por el brazo y me arrastró hacia la puerta. Algo dentro de mí me armó de valor, me zafé de un jalón… También Akanishi pareció sorprenderse con mi reacción.
-Sí… me voy a largar… pero me lo llevo conmigo.- Me di la vuelta y tomé a Ueda por la muñeca. Akanishi se puso frente a la puerta impidiéndonos salir.
-Ah, mira que cosas…- Comenzó a reírse cínicamente. –No me digas que… ¿acaso te gusta Ueda, Taguchi?-
-Sí… todo este tiempo en el que tú ni siquiera te percatabas de su existencia, yo he estado viendo por él.-
-Taguchi…- Apreté con fuerza mi mano sobre la suya al escucharlo decir mi nombre tan cerca de mí.
-Pero si no eres más que un perdedor Taguchi… y Ueda es sólo mío… será mejor que sigas como hasta ahora sólo mirando desde una distancia considerable, entiendes?- Dio un par de pasos hacia nosotros y trató de tomar la mano de Ueda pero no se lo permití.
-Pues a mí no me importa si él no corresponde mis sentimientos… me importa que él esté bien y que sea feliz con quien él decida… pero no lo voy a dejar contigo para que sigas jugando con él y aprovechándote de cómo se siente.- Me miró con desprecio, pero la verdad es que no me importó.
-¡Ueda! ¡Vámonos!…- Pasó por un lado de mí aventándome con el hombro. Ueda aferró mi mano con fuerza… definitivamente no se quería quedar con Akanishi. También le apreté la mano y eché a correr con él cerrando la puerta al salir, no quise ni voltear, seguramente Akanishi vendría tras nosotros y si me alcanzaba era seguro que amanecería adolorido y con moretones.