Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para TaNaka

La Playa. (TaNaka)

– No estaba acostumbrado a que las cosas no salieran como las planeaba; sin embargo me parecía algo totalmente divertido y hasta creía que podía ser cosa del destino. Pues gracias a eso, había redescubierto la felicidad.
Y no es que antes no fuera feliz, pues todo lo que hacía me gustaba y lo disfrutaba, sólo que ahora; era mucho mejor, gracias a ti, Yuichi.
– Tonto, no deberías decir cosas así. – Decía Nakamaru totalmente sonrojado.
– Quiero que lo sepas todo. – Por su parte, Koki sonreía encantado al ver la expresión de su compañero.
– Lo sé. – Nakamaru estaba bañado en sudor. Se recostó sobre el pecho de Koki y con sus dedos jugueteó encima del abdomen del otro.
– Hoy, extrañamente fuiste bastante dulce, Koki.
– De todas formas, te gusta. ¿No?. – Koki hablaba de una manera coqueta y jalaba los cabellos de Nakamaru. El otro sólo guardó silencio y siguió recorriendo el cuerpo del otro con sus dedos.
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Jin había despertado abrazado de Kame, lo cual le extrañó, pero le gustaba que en ocasiones iba a meterse a su habitación, pues en el reparto nunca les tocaría juntos. Lo abrazó más fuerte, aunque él esperaba amanecer con los pies de Koki sobre el rostro.
Kame también despertó y le sonrió a Jin.
– Koki me ha intercambiado el cuarto.
– ¿Porqué?.
– Dijo que quería ensayar un poco con Nakamaru, pues aún no le sale el rap… Y yo, quería estar contigo.
Kame se levantó, visitó y despidió de su cómplice con un beso en la frente.
– Ve a buscarlo antes de que alguien lo note. Nos vemos después.
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Koki apartó a Nakamaru y le dio un par de besos más antes de vestirse y decirle que ya tenía que volver con Jin.
– Es muy temprano. Todavía faltan dos horas para que nos levantemos. – Se quejaba Nakamaru al mirar que el reloj marcaba las 5:00am.
– Sí, pero hace 3 horas que vine y tenemos que dormir bien. – Alguien toco a la puerta, era Kame que iba con una enorme sonrisa en el rostro.
– ¿Qué tal ha estado Jin hoy, eh Kame?. – Molestaba Koki.
– Igual que Yuichi, totalmente desnudo. – Kame señalo a Nakamaru quien aún estaba recostado en la cama y las sábanas apenas le tapaban un poco.
Pasó de largo y se arrojó contra la otra cama que aún estaba intacta y perfectamente tendida. – Que bueno que no han tocado mi cama. – Dijo y se dispuso a dormir otro rato.
– Iré a probar a Jin entonces. – Bromeó Koki.
– ¡No lo toques!. – Chillaron Kame y Nakamaru al mismo tiempo.
– Buenas noches chicos. Me voy.
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En la tarde, los chicos descansaban de una sesión de fotos que acaban de hacer.
Taguchi proponía jugar en el computador buscaminas o algún juego que molestara la existencia de Jin.
Koki y Nakamaru se echaban miraditas, Kame escuchaba atento y Jin enredaba los cabellos de Ueda con su dedo índice y hasta se disponía a hacerle trenzitas.
– Estoy cansado. – Dijo Nakamaru. – Iré a descansar.
– Bueno, bueno, te perderás la diversión. – Coreaban los demás.

Aún sabiendo que todos se la pasarían en grande, Nakamaru se fue directo a la habitación.
Tomó un libro y decidió seguir leyendo y conociendo las fantasiosas aventuras de “Mr. Took”.
Un rato después, alguien llamó a la puerta, al creer que se trataba de Kame que había olvidado algo, dijo que estaba abierto.
Tal fue su sorpresa al darse cuenta, al cabo de un instante en el que no escuchaba a su amigo silbando como solía hacer, y dejar de lado su lectura, cuando se encontró con la mirada reprobatoria de Johnny,
– Johnny-san, ¿ha pasado algo?. – Dijo incrédulo.
– Nada de eso Nakamaru-san. Mejor dicho… Sí. – Hizo una pausa. – Vamos por comida de mar. –
Nakamaru no podía decirle que no a su jefe, así que accedió.

Mientras estaban en el elevador, Johnny se fue sin rodeos,
– Tanaka-san y tú… ¿Qué clase de relación llevan?.
– La… Boral. Pero también, fuera del trabajo claro, somos amigos.
– Eso ya lo sé. Pero, sabes que otro tipo de relación está prohibida, ¿verdad?.
– Sí… Pero ya le he dicho que no es nada. – Nakamaru quería reír pero tuvo que hacerlo para si y admitir que en ocasiones y casos muy especiales, también tenía que decirle no.
– Pro-hi-bi-das. – Repitió Johnny.
Enseguida, por la cabeza de Nakamaru pasaron las infinitas muestras de cariño que había visto y oído a lo largo y ancho de la agencia, tanto con sus compañeros de grupo, como los demás. Echó a reír a carcajadas, al notar que incluso se daban frente a las narices de Johnny,
– Si yo fuera tú, no me reiría Nakamaru-san… Anoche vimos a Koki salir de la habitación de Kamenashi-kun y la tuya… También vimos a Kamenashi, pero él fue al baño.
– Practicábamos, eso es todo. Kame también nos ayudo, pero … le dolió el estómago…
– Lo siento Nakamaru-san, no quise culparlos. – El móvil de Johnny sonó así que esté contestó e inmediatamente cuando llegaron a la planta baja se despidió, alegando que tenía negocios pendientes y que la comida de mar quedaría para otro día.

Nakamaru fue caminando hasta la piscina donde estaban todos lanzando chorros de agua hacia la cara de Taguchi.
– ¡Nakamarad!. – Gritó Jin cuando lo vio.
Todos, ante la advertencia de Jin salieron corriendo del agua hasta donde estaba Nakamaru para mojarlo también dejando de lado a Taguchi. Jin, resbaló y cayó de sentón.
Una vez que lo mojaron, Koki, Kame y Ueda lo cargaron para lanzarlo junto a Taguchi, Jin se les unió enseguida que se levantó.

Una vez que habían cumplido su cometido, las bebidas embriagantes que Jin y Ueda habían pedido antes ya estaban sobre la mesa. Como borreguitos siguiendo al pastor, una vez más todos fueron hacia allá; olvidando a Nakamaru y a Taguchi.
– ¡Nos olvidaron!. ¡Nos olvidaron!. ¡Me gusta estar con ellos aunque se aprovechen de mí!. – Decía Taguchi.
– Iré a secarme… Sólo a ellos se les ocurre echarme con todo y ropa, pero, me vengaré.
Nakamaru salió empapado, lo cual notó Koki que no le apartaba la mirada de encima.
Se levantó y llevó consigo un par de toallas.

– ¡Yuichi, vamos a secarte!.
– Sí, gracias. Nakamaru se quitaba la playera.
– Vamos a tu cuarto por ropa seca… Yo también quiero cambiarme. ¿Quiéres ir a pasear?.
– ¡Sí!.
– Bueno, apresúrate. – Koki exprimió las ropas mojadas sobre la toalla de Jin y sus lentes de sol que había dejado allí y tomó por los hombros a Nakamaru para guiarlo directo al ascensor.
– ¿Por qué has mojado lo de Jin si al final de cuentas ya estaba húmeda?… Además, Kame querrá compartir sus cosas con él
– ¡Ah que problema!. Bueno, lo de los lentes lo joderá un rato.

Llegaron a la habitación y Nakamaru se quito las bermudas empapadas y las sacó al balcón. Koki esperaba pacientemente de pie. Cuando por fin Nakamaru volvió, Koki se lanzó a sus brazos y lo besó suavemente en los labios.
Nakamaru correspondía muy bien a cada beso, talvez, demasiado bien, lo cual notó Koki al pasar automáticamente su mano por los calzoncillos mojados de su compañero.
– Te amo Yuichi.
– Yo te amo más a ti. – Nakamaru se apartó y sacó del clóset unos boxers limpios y otras bermudas. Se vistió enseguida.
– Vamos a mi cuarto, yo también quiero ponerme una playera fresca.

Al llegar a la habitación correspondiente, los dos se dieron cuenta de la presencia de un letrero de papel mal pegado que Koki no había notado durante la madrugada. “Baños: Hombres” decía y tenía un feo dibujo de un papel de baño sonriente.
Claro que había sido obra de Kame para pasar desapercibido ante los ojos del jefe.

Una vez que ya ambos estaban listos, salieron del hotel y caminaron sobre la playa.
Había un hermoso atardecer y charlaban amenamente hasta que Nakamaru cogió de la mano al otro.
– ¿Sabes algo?. Hoy ha venido Johnny a preguntar sobre lo nuestro.
– ¿Le has dicho la verdad?.
– No… Porque nos va a matar y no quiero perderte. – Koki detuvo el paseo y abrazó al pelinegro.
– No digas eso… Si se da cuenta, nos regañará o lo utilizará como estrategia publicitaria ya ves que ha hecho en algunos casos.
Pero de igual manera, yo estaré contigo sin importar que…
– No tengo miedo de eso. Sólo un poco.
– Tonto. – Koki se sentó sobre la arena y le pidió a Nakamaru que hiciera lo mismo.
Nakamaru se recargó sobre el hombro del otro y cerró los ojos.
Koki pensó un momento y se puso de rodillas frente a Nakamaru, lo recostó sobre la arena húmeda.

Lo besó primero suavemente en los labios, luego en el cuello y una vez más en los labios.
Nakamaru le quitó la playera al otro, así como los pantalones y la ropa interior.
También Koki hizo lo mismo con delicadeza.
– Siempre quise hacerlo al aire libre Yuichi.
– Nos pueden ver…
– Este sitio está desolado y ya está oscureciendo.
El momento transcurrió lentamente entre besos y caricias. Cada vez que Koki entraba a Nakamaru, se deslizaba con extremo cuidado y suavemente.

Cuando Koki advirtió el cielo estrellado, pensó que deberían estar buscándolos, así que le pasó sus ropas a Nakamaru y también se vistió de prisa; pero en vez de irse de una buena vez, siguieron besándose.
De pronto, la marea comenzó a ponerse más fuerte y una gran ola los alcanzó empapándolos de nuevo y arrastrándolos un poco hacia el mar.
Ambos sonrieron y se levantaron.

Caminaron de regreso al hotel, a lo largo de la playa. En eso, divisaron 4 siluetas que iban hacia ellos, fueron corriendo para ver si se trataba de los demás.
Efectivamente, ueda iba aferrado al brazo de Taguchi y Kame iba montado sobre la espalda de Jin como tanto le gustaba hacer.
Todos iban bromeando y algo alcoholizados.
– ¡Hoy a sido divertido!. – Decía Taguchi. – Aunque me ignoraron el 80% del tiempo.
– Sí, ha sido divertido. – Dijo Johnny que salía de entre las olas del mar con una cámara en la mano.
– ¡¡¡JOHNNY-SAN!!!. – Chilló Nakamaru.
– No te preocupes Nakamaru-san, me equivoqué de cámara y me he traído la que no es a prueba de agua, pero de igual manera, ya tengo planes para ustedes dos.
Por cierto, ¿alguien sabe por que en el baño están regadas las cosas de Akanishi-kun y las de Tanaka-kun?. ¡Hasta hay camas!.
– Ahh Johnny-san no tiene remedio. – Dijo Nakamaru.

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