Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Tegoshi Yuya

Kojiciento. Cap4

Capítulo 4.

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Al día siguiente, Seto despertó entre cajas de pizza y latas vacías de Sake barato.
Había sido una noche agitada entre la celebración de quien sabe qué y la evidente diversión que se traían Kame y Jin en la otra habitación.
Sonó el timbre, pero antes de que alguien pudiera ir a abrir, Tomo ya se encontraba dentro.
– ¡See-chan!. ¡Estás vivo!. – Gritaba Tomo mientras se abría paso entre los cuerpos de todos los presentes.
– ¿Dónde está Dori? ¡¿Pensabas que estaba muerto?!.
– Dori no vino… Pero en su lugar, ¡he traído a Ryo!.
– ¡Ryo!. – Fueron corriendo todos a recibirlo, incluidos Kame, Jin y Ueda.
Seto se quedó recostado sobre las cajas vacías de cartón.

– Bueno chicos… – Hizo una pausa. – Y Ueda… He ideado un plan mucho mejor que el anterior.
– ¡Dilo hombre!. – Dijo Koki.
– Hacemos que Seto se venda a Kenzo, lo convence de que lo haga dueño de los P-Ponnys; una vez Seto en el poder, mezcla ambas compañías: D-Johnnys y P-Ponnys… Me entrega el poder a mí, así que quedo como presidente, Tegoshi será mi hermosa secretaria… Ustedes, los empleados, Shige… Pensaré algo útil para él… Taguchi, podría ser el animador que atrae clientela haciendo ridiculeces bajo el rayo del sol… También podemos seguir explotando a Yamapi y sacando provecho del amor de ciertas personitas – señalo hacia Kame y Jin- … Y Seto-kun será… ¡El intendente!. – Ryo exponía los nuevos planes con las latas vacías del piso mientras todos, en círculo observaban perplejos ante tanta inteligencia y perversidad.
– ¡No quiero hacer limpieza nunca más!.
– Es tu destino See-chan. – Dijo Tomo.
– Pero mientras tanto, tenemos que seguir fingiendo que le somos fieles a Ed-sama y tenemos que seguir actuando en esas horribles películas porno…
– ¡PELÍCULAS PORNO!. – Grito Seto mientras saltaba de la basura. – ¡¿SALEN EN PELÍCULAS PORNO?!.
– Así es…
– ¡No quiero!. – Seto se volvió a poner pálido y cayó sobre el piso.
– Bueno, Takizawa podría tener toda clase de planes para nosotros, así que no digan nada y sigan como si nada… Tampoco le digan nada a Kenn ni a Matsumoto, seguro que ellos desde los J-Johnnys también planean algo malo. – Ryo aplastó dos latas y salió del departamento, todos fueron tras de él, excepto Seto que seguía impactado.

Como ya había pasado un buen rato y nadie había vuelto, Seto inconcientemente se puso a levantar todo el desastre y a fregar el piso, sacudir el polvo de los muebles y poner todo en su sitio.
“Quiero salir en revistas y tener 50 photobooks, escuchar mis canciones en la radio y ver mi rostro en la TV… Pero, ¡no salir de muerde almohadas en una película casera!” Pensaba mientras se sonrojaba y mejor cambio sus pensamientos.
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En todo Japón, todo el mundo estaba agitado ya; los adultos preparaban rápidos desayunos e iban rumbo al trabajo, los niños miraban televisión mientras se alistaban para ir al colegio y las jovencitas, despertaban dándole los buenos días a los afiches de sus D-Johnnys y P-Ponnys favoritos que se encontraban pegados sobre corchos y la pared.

En algún lugar, la cabeza de Hideaki Takizawa se llenaba de los “Buenos días” que siempre recibía.
– Buenos días mis queridas fans… ¡Tengo que hacer algo por ustedes!. – Decía en voz alta.
Se levantó, tomó una rápida ducha y emprendió camino hasta su adorado trabajo.
Cuando llegó, fue directo a la oficina de Ed-sama y entró decidido.
– Buenos días Takki, llegas temprano hoy.
– Sí señor, tengo una buena alarma despertadora…
– Bueno, hablemos de los negocios de esta quincena…
– Sí, verá… Parece que D-Johnnys y P-Ponnys se fusionarán, ¿cierto?. Por lo que, tendremos más trabajo y esas cosas… Además, de que los miembros de ambas agencias se han visto envueltos en varios escándalos recientemente…
– Así es, pero siempre lo solucionas tú. – Interrumpió Ed-sama.
– Sí, pero ahora tengo una idea mejor…
– ¿Se trata de un nuevo súper-escándalo?.
– Todo será improvisado, señor.
– Perfecto… Bueno, ¿de cuánto estamos hablando?.
– Aún no es seguro, pero hablaré con ellos y lanzaré la convocatoria.
– Y adviérteles que si no se presentan hoy mismo a verme, no recibirán su parte.
– ¿Y cuándo la han recibido?.
– ¡Ve y llámalos!

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A la semana siguiente, Seto seguía viviendo en el apartamento de Jin con los demás, y de vez en cuando Dori y Tomo iban de visita.
Una de esas ocasiones, llegaron con prisa y anunciaron que dentro de pocas horas se llevaría a cabo el plan de Takizawa.
Todos salieron corriendo, Ueda llevaba casi arrastrando a Seto, quien no quería ir.

Llegaron de nuevo al prostíbulo disfrazado de agencia: El edificio principal de los P-Ponnys.
Ed-sama hizo una mueca perversa al ver a todos los chicos llegar; pero ésta se marcó más cuando notó como Ueda forcejeaba con Seto para hacerlo entrar.
Takki los dirigió a la sala de reuniones, donde tres hambrientas fans por jugosos chismes los esperaban.

– ¡Bienvenidos queridos D-Johnnys y P-Ponnys!. – Decía animosamente Takki. – Hemos organizado esta convivencia con tres afortunadas fans y aquí ellas preguntarán cosas a ustedes como parte de una encuesta comercial.
– Ah~, Takki y su perversa manera de ver los negocios. – Susurró Ryo.
– Bien, les presentaré a los chicos: – Takki hizo música de tambores -.

De los P-Ponnys: Nikishido Ryo -quien traía cara de fastidio-, Akanishi Jin -quien estaba fumando-, Kamenashi Kazuya -que miraba y escuchaba atento-, Ueda Tatsuya -quien impedía que Seto saliera corriendo-, Nakamaru Yuichi -que también miraba con atención y le ayudaba a Takki a hacer la música-, Tanaka Koki -quien cuidaba de su hermano-, Tanaka Juri -quien jugaba con el cabello de Seto-, Yamada Ryosuke -quien alejaba a Chinen de su hombro-, Chinen Yuri -Que dormía sobre el hombre de Ryosuke- y Seto Koji -quien a como de lugar, quería huir-. Así como todos los demás que no están aquí hoy pero que seguro ustedes, las queridas fans, ya conocen.

De los D-Johhnys: Matsumoto Jun -quien se miraba las uñas-, Yamashita Tomohisa -quien molestaba a Jin-, Tegoshi Yuya -quien sonreía y hacia guiños para las fans-, Masuda -quien también interactuaba con las fans-, Kenn -quien se había unido a la fumadera con Jin-, Shige, Tamamori, mi querido Tsubasa -quien estaba al lado de Takki-, Ikuta Toma, y también todos los que faltan el día de hoy.
Después Takki tomó aire y fue a buscar un poco de agua.

– Bueno, la dinámica de hoy es sencilla, ustedes les harán preguntas a los chicos y en base a sus respuestas, veremos si es conveniente mezclar ambas agencias. – Tsubasa había tomado el lugar de su amigo.
– ¿Tenemos que responder todas las preguntas?. – Preguntó Ryosuke desde su asiento.
– ¡Sí!. ¡Comencemos!. – Una fan levantó la mano enseguida.
– ¡¿A quién odian más de ambas agencias?!. – Preguntó.
– ¡Yo sé esa!, ¡Yo sé esa!. – Gritó Ryo. Todos lo miraron de reojo.
– Ryo, no es necesario que contestes a esa. – Dijo Takki quien ya había retomado su puesto como animador y moderador.
– ¡Pero yo sé la respuesta!. ¡Ganaré el premio!.
– ¡Esto no saldrá en la televisión ni en ningún otro medio de comunicación y no hay premios aquí!.
– Ah~~. – Ryo guardó silencio.
– ¡Yo tengo una pregunta para Ueda-sama!. – Dijo otra fan.
– Adelante…
– Ueda-sama… ¿Odias a Ryo?.
– No, para nada, de echo, le he comprado un pececito. – Respondió Ueda mientras sacaba de debajo de la mesa una pecera.
– ¡Que liiiindo!. – Chillaron las fans.- Ryo aceptó su obsequio gustoso.
– Deberíamos llamarlo “El pequeño pececito dorado de Ryo”. – Bromeó Koki.
Todos rieron.
La reunión duró 150 estúpidas preguntas más y aparte una sesión fotográfica y de autógrafos.

Cuando todos se iban, Ryo, pecera en mano, detuvo a Seto.

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El final del sueño (TegoMasu)

El final del sueño.

One-Shot

Tegomass

~Boku Rashiku/Tegomass~

07-05-10

To: Tal

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Mi madre a menudo decía esto cuando yo era pequeño: “los sueños son el tesoro de una persona… por eso nunca debemos perderlos…” Aún ahora creo que ella tiene razón… pero cuando era pequeño realmente no entendía el verdadero significado de sus palabras… supongo que apenas comienzo a entenderlo… pero el precio ha sido demasiado alto… Aunque como mi padre siempre dice: “las cosas que más valen son aquellas que más cuestan y que no pueden ser pagadas con dinero”, así que estoy seguro de que todo esto ha sido lo mejor, y a partir de este momento te guardaré como el tesoro más valioso de mi vida…

Sí, yo lo quería, siempre lo había hecho, así que era algo que todos, incluyéndolo, ya sabían; así que para todos era común que se refirieran a nosotros como si fuéramos pareja y que inclusive nuestras fans lo dieran por hecho escribiendo cientos de historias de ficción en las que él y yo solíamos ser los protagonistas; como a Koyama le gustaba mucho leer ese tipo de “novelas”, a veces llegaba emocionado a platicarnos lo que había pasado en alguna de ellas y con el tiempo fue inevitable que quedáramos enganchados por algunas de las historias, es que en verdad que hay fans con un increíble talento para escribir; incluso una vez, leí una en la que por cierto él y yo éramos los protagonistas… ¡Ah! Lo siento, creo que eso no es relevante en este momento, verdad? Bueno, creo que entendieron a qué me refiero, la cosa es que todos creían que nosotros en verdad estábamos juntos cuando en realidad no era así, sí, lo sé, pueden no creerme, pero nunca tuvimos ese tipo de relación.

Nuestra primera gira como Tegomass estaba por comenzar, estas dos últimas semanas antes del primer concierto serían sin duda las más pesadas; el grado de cansancio aumentaría al extremo y nuestro tiempo libre quedaría reducido a los descansos y a nuestras casas. Pero uno de nuestros sueños estaba por volverse realidad, así que estábamos dispuestos a darlo todo con tal de lograrlo, sin importar cuánto tuviéramos que sacrificar en el camino. Igual no me importaba, bueno, no es que me diera igual, no, más bien. Me refiero a que no me molestaba para nada, la idea de que a partir de ese día yo iba a estar todo el día todos los días a su lado me resultaba lo más genial de este mundo… Así es, si no estábamos juntos no era porque no quisiera… había muchas cosas de por medio, supongo que simplemente no era el momento.

Pero regresando a lo que estaba diciendo, a pesar del agotamiento físico y mental que nos traería, los dos estábamos esperándolo con ansias. Como no teníamos que preocuparnos por bailes y coreografías, nuestros ensayos me permitían disfrutar de una de las cosas que más me gustaban: escucharlo cantar. Sí, de entre todos los Tegoshi que había conocido a lo largo de estos años, el que más me gustaba era sin duda el Tegoshi Yuya que irradiaba toda esa luz cuando cantaba. Después de toso, ésa era la verdadera razón por la que había aceptado que nos debutaran como Tegomass hace dos años… Tiempo durante el cual, tener nuestro propio concierto parecía sólo un lejano sueño, pero habíamos trabajado con todas nuestras ganas y las fans nos apoyaban de un modo sorprendente, así que el sueño se había hecho realidad… o al menos estaba a una nada de hacerlo.

Cuando menos pensamos, la gira estaba por terminar. Tegoshi parecía realmente feliz, siempre con esa radiante sonrisa que lograba llevarse lejos las preocupaciones y dificultades que nublaban mi cielo, volviendo mis días soleados. Aún cuando nuestro manager nos había reservado habitaciones individuales, él había terminado colándose en mi cuarto cada noche, después de todo, a Tego no le gustaba estar solo, pues a menudo, cuando estaba nervioso o hiperactivo, le daba insomnio y nada odiaba más que estar a solas y aburrido. Supongo que al no estar cerca Koyama y Shigeaki, mi compañía le resultaba mucho mas agradable que la del manager… para su desgracia, yo rara vez tenía problemas para dormir, así que al final terminaba en mi cama viendo la tele o jugando videojuegos… Aún así ninguna de esas veces lo había encontrado  a mi lado al despertar. La primera vez que lo veía por las mañanas era cuando entraba efusivamente a darme los buenos días para que bajáramos a tomar el desayuno juntos.

Y así, todos nuestros días durante los conciertos eran divertidos y relajados. Aún cuando fueran días en los que tuviéramos mucho trabajo, estando a su lado todo estaba bien, a veces incluso terminábamos improvisando… él tocando la guitarra y yo la batería… aunque en realidad no se podría decir que lo mío fuera realmente muy artístico o musical, verdad? Sin embargo, reír y hacer el tonto a su lado era en verdad algo de un valor incalculable.

Y como podrán imaginar, al tener menos fans persiguiéndonos y menos gente del staff a nuestro alrededor, nosotros habíamos aprovechado cada momento juntos al máximo… pero aún así, seguíamos sin repetir lo que habíamos hecho tantos años atrás… En verdad quería volver a estar con él, besarnos, ser  uno…

Ahora pareciera que sólo estábamos juntos siendo poco más que amigos… menos que novios. Ya no puedo reclamarle nada, después de todo es mi culpa, yo tomé la decisión… Estaba demasiado asustado en aquel momento y no tenía las fuerzas para luchar por estar con él… Y aunque ahora estaba dispuesto a todo, temía que sus sentimientos hubieran cambiado… Sí, sabía que aún me quería, que aún estaba en su corazón, pero no dejaba de preguntarme si ahora había alguien más.

De pronto ésa noche después del último concierto, estando a solas sentado a la orilla de la piscina sintiendo el agua en mis pies, me descubrí a mi mismo al borde de las lágrimas tras escucharlo al teléfono con alguien que seguramente era Koyama… ¿podría ser él quien ahora ocupaba sus pensamientos? Pensándolo bien, lo había estado llamando más de tres veces al día durante todos los días desde que comenzamos los ensayos, él también le llamaba a menudo, incluso fue a varios de nuestros conciertos… Era tan tonto… debí haberlo notado antes. No, no debía llorar… sabía que esto podía pasar desde el momento en que le dije “no deberíamos continuar…”

Había sido tan tonto… tan cobarde… Ahora debía ser fuerte y aceptar las cosas. Ya no podía regresar el tiempo… Si ahora sólo podíamos estar así de cerca, eso era mejor a no tenerle. Me sentía cansado, así que me fui a dormir temprano; al otro lado de la puerta podía escuchar todavía su risa; entré a mi habitación, ni siquiera prendí la luz… Me quedé recordando tantas cosas… pensando…

Me despertó el tacto suave de su mano sobre mi mejilla… “¿Qué tienes?” preguntaba en un susurro en mi oído al tiempo que desvanecía con sus labios los rastros de aquellas lágrimas que contra mi voluntad se las habían arreglado para escapar. No era capaz de decir algo, mi corazón latía fuera de control al tenerlo tan cerca; movido por un impulso lo rodeé por la espalda atrayéndolo contra mi pecho. Pese a su incomprensión, terminé por abrirle mi corazón y decirle todas esas cosas que había estado guardando durante estos últimos años. Ya no me importaba si parecía patético ante sus ojos… sólo quería que supiera cómo me sentía.

La verdad es que nunca hubiera predicho este final… cuando menos pensé sus manos estaban perdiéndose lentamente sobre mi cuerpo y sus labios devoraban desesperadamente los míos mientras me repetía una y otra ves el “te amo” que tanto había querido escuchar.

Cuando abrí los ojos por la mañana, su delgado y cálido cuerpo continuaba acurrucado contra mi pecho, contemplándolo con una boba sonrisa teniéndolo entre mis brazos, me sonrió tímidamente antes de darme como siempre los buenos días. En ese segundo que se volvió eterno, me di cuenta de que mi sueño había llegado a su final… había dejado de ser sólo un sueño y ahora se había vuelto mi mayor tesoro… uno que no tenía precio.

¡Ah! Se pregunta ¿qué pasó después?

Pues en cuanto volvimos a Tokio, les dije a los chicos que de ahora en adelante Tegoshi y yo éramos novios y que sin importar qué o quién, siempre estaría a su lado…

El sonido de tu voz (TegoMasu)

EL SONIDO DE TU VOZ
One-Shot
TegoMasu
~Deep Night Kimi Omou~ / Hey! Say! JUMP
19-10-09


Y aquí vamos de nuevo… no pude evitar suspirar pues ya sabía a lo que me atenía. Era domingo por la tarde, el viento invernal siempre le ponía un poco rojas la nariz, las mejillas y las orejas, así que usaba la bufanda azul a cuadros que le había regalado en su cumpleaños y un gorro azul que le daba un aspecto lindo y casi angelical; llevaba un pantalón de mezclilla oscuro, una camisa de vestir blanca y las manos enguantadas dentro de los bolsillos de su chamarra negra. Caminábamos por los pasillos del centro comercial buscando el regalo de cumpleaños para Nishikido-kun, y como siempre, terminamos frente al aparador viendo algo que él quería. Sus ojos brillaban con esa inocencia y fascinación que sólo poseen los niños; apoyando ambas manos contra el aparador sonreía y decía tonterías con voz aniñada que me causaban gracia pero que prefería ignorar. Sabía perfectamente que si le hacia caso caería en su juego y terminaríamos comprando algo para él en vez de para Nishikido-kun; cuando salí de casa esta mañana me prometí a mi mismo que no permitiría que pasara esta vez, así que lo mejor que podía hacer era ignorarlo cada que ponía cara de cachorrito suplicante, lo cual era algo realmente difícil de conseguir considerando su particular forma de ser.

“Ne, ne… Masu… ¿no te parece bonito?”, decía una y otra vez cada que veía algo que le gustaba esperando que le dijera “sí, es bonito, ¿te lo quieres probar?” como siempre hacía, ¡pero no!… esta vez no lo iba a hacer… Por eso lo ignoraba, me paraba a su lado sólo unos segundos sonriéndole en silencio y luego comenzaba a caminar para obligarlo a seguir nuestro camino… Y toda la tarde había funcionado… Hasta ahora.

Tegoshi era infantil, terco, egoísta y caprichoso… siempre haciendo lo que le daba la gana… siempre diciendo lo que siente sin pensar en las consecuencias… Y aún así, él se había convertido en la persona más especial en mi vida. Verlo con esa expresión frente a aquel escaparate era más de lo que yo podía soportar… estaba ahí con esa carita a la que nunca le había podido decir que no… me pregunto si después de tanto años él se había dado cuenta de que eso era mi punto débil y si ahora abusaba de ello… porque en ese momento sentía como si así fuera.

Aún cuando no quería, terminé parado a su lado contemplando aquel aparador lleno de bolsos y mochilas que para colmo eran realmente geniales. “Ne, Masu… ¿Cuál te gusta más?” me preguntó tomándome completamente por sorpresa, ya que estaba esperando que dijera algo como “ese se vería genial con mi chamarra azul, ¿verdad?” y no algo que no tuviera que ver con él sino conmigo. No supe qué contestar… esto era algo que no pasaba a menudo. La última vez que me preguntó qué quería, terminamos tres días de “vacaciones” en Osaka para que yo pudiera comer brochetas de pulpo y carne de res hervida. Definitivamente este chico muy raro y estaba un poco loco pero siempre era divertido y optimista, además de que él tenía eso que a mí me faltaba… se tomaba las cosas con mucha calma. Claro, siempre y cuando no se tratara de algo que conllevara ganar o perder, sobre todo en los deportes, porque entonces se transformaba completamente… aunque ese lado suyo también me gustaba: tan decidido y apasionado que a veces hasta daba miedo.

Aunque se me ocurrieron muchas respuestas, la verdad es que al final no dije nada y terminé por sólo reír estúpidamente diciendo que era mejor que nos diésemos prisa si queríamos encontrar un regalo para antes de que anocheciera, a lo que él se limitó a asentir con la cabeza… ¿Qué había sido eso que vi en su mirada? Fue fugaz pero pude notarlo aunque él trató de ocultármelo: había un aire de tristeza en sus ojos que no me gustó para nada. Sentí como si algo oprimiera dolorosamente mi corazón, quise preguntarle qué tenía pero no me atreví. Si me decía que era por culpa mía no podría evitar abrazarlo y decirle muchas cosas con tal de que no se volviera a sentir así. Y eso era algo que no debía hacer.

Sí… debo admitirlo. La mayor parte del tiempo en que estaba a solas con él sólo buscaba el menor pretexto para demostrarle mis sentimientos y si se presentaba la oportunidad, decirle lo que sentía por él directa y sinceramente. Lo primero sucedía muy a menudo y de igual manera me hacía feliz. Por desgracia era obvio que lo segundo aún no ocurría pero yo poseía algo de lo que él carecía casi por completo: paciencia. Estaba decidido a tener lo que yo quería de él, por lo que esperaría hasta que fuera el momento ideal… para ambos.

Seguimos caminando, buscando y buscando… Hacer feliz a Tegoshi con un regalo era algo bastante fácil pero lograrlo con Nishikido… en el mejor de los casos sólo diría “Ah, gracias…” con una evidente expresión de “no me gustó para nada”; por eso usualmente recurríamos a preguntarle a Yamapi o a Uchi qué regalarle… y aún así, el año pasado terminó jugando frezbie con el CD que le compré… ah, al menos debo decir que se divirtió un rato con mi regalo… hasta que terminó hecho pedazos contra una pared.

“¿Masu?… ¿Masu?” me decía suavemente con una sonrisa, creo que me había sumergido demasiado entre mis pensamientos porque sinceramente no lo escuché cuando me preguntó si no tenía hambre. Sí, admito que él tenía sus ratos de amabilidad interpersonal… lo que comenzaba a darme miedo es que vinieran uno tras otro, aunque la verdad es que no me molestaba, era algo raro pero se sentía bastante bien… el sentir que yo le importaba y que se preocupaba por mí.

Para mi total sorpresa, más tardé en decirle que más bien tenía sed que en lo que me sujetó por la muñeca y me arrastró hasta la cafetería más cercana. Al final terminamos comiendo pastel para acompañar el té de frutas que pedimos. Ni cuenta nos dimos de que las horas habían transcurrido porque ambos estábamos cómodamente platicando sobre mil y un cosas, recordando sobre todo buenos momentos que habíamos vívido juntos desde que nos conocimos; traer aquellas cosas de vuelta a mi cabeza fue un poco extraño, me llenaban de una mezcla de tristeza y alegría, pero verlo sonreír así mientras hablaba me hacía realmente feliz, así que el dolor fue soportable.

De pronto los dos reparamos en que el flujo de personas había aumentado considerablemente en comparación con las que había cuando llegamos. Él no pudo evitar decir en voz alta un “¡¿eh?!” al ver lo tarde que era; todavía no íbamos siquiera a buscar el regalo, pronto la mayoría de las tiendas comenzaron a cerrar y la frustración en ambos se hizo presente. Estuvimos todo el rato viendo sólo cosas que le gustaban a Tegoshi y ahora ya no podíamos seguir buscando el regalo de Nishikido. “Perdón…” susurraba él sonrojándose mientras escondía su rostro de mi mirada. Verlo hacer eso fue demasiado para mí, me acerqué a él y puse mi mano sobre su hombro… “lo volví a hacer…” decía al borde las lágrimas. Lo abracé diciéndole “no te preocupes, aún nos queda el próximo fin de semana para comprarlo…” para tratar de tranquilizarlo al notar que lloraba.

Brusca y repentinamente se apartó de mí. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano pues se había quitado los guantes para comer y no se los había vuelto a poner. Parecía molesto pero no entendía por qué. “Me voy a casa” dijo con un frío tono de voz y acto seguido comenzó a caminar lo más rápido que pudo hacia la salida. Me quedé inmóvil un momento. ¿Qué rayos había pasado? El no saberlo me mataba. Resultaba obvio que estaba así por mi culpa pero no sentía que hubiera hecho algo para que se pusiera así. Luego caí en cuenta de que se alejaba de mí y algo en mi cerebro le ordenó a mi cuerpo que fuera tras él porque cuando menos pensé ya estaba corriendo detrás de él.

Cuando salí del Centro comercial lo perdí de vista y el pánico me envolvió, no quería que se fuera así. Volteé en todos lados y entonces lo vi. Caminaba en sentido contrario de donde debía ir para volver a casa. ¿A dónde iba? Avanzaba con la cabeza baja como mirando al piso y con las manos en los bolsillos de la chamarra. Hacía mucho frío. El blanco de su respiración se desvanecía poco a poco en el aire después de salir de su boca. Reanudé mi carrera, lo llamaba pero parecía no escucharme. Cuando finalmente lo alcancé lo rodee con mis brazos por la espalda, recargando mi frente en su nuca, respirando agitadamente tratando de recuperar el aliento. Él sólo se quedó ahí de pie llorando y en silencio.

“No vuelvas a hacer eso… no te vuelvas a ir así” le susurraba lentamente. Mientras lo tenía abrazado noté como comenzaba a temblar, sollozando… podía sentir sus lágrimas resbalando por mis brazos. Trató de zafarse pero lo retuve a la fuerza como lo tenía, esta vez no lo dejaría irse y menos en el estado en que estaba. No supe si se cansó de forcejear o si sólo se dio vencido pero se quedó quieto un breve instante para luego estallar en llanto… por primera vez lo vi llorar sinceramente, siempre prefería esconderse o encerrarse en algún lugar cuando lloraba así, tratando de ahogar el ruido con algo para que no nos diéramos cuenta pero tanto Koyama como yo lo habíamos escuchado en más de una ocasión y si en ese entonces era doloroso oírlo, esta vez dolía mucho más. “Eres un estúpido Masu…” me decía entre lágrimas… “No me importa que lo creas, no te dejaré ir a ninguna parte así como estás” le respondí un poco serio mientras el apretaba con fuerza los puños. “¡No lo digo por eso! ¿Qué no te diste cuenta de que yo sólo quería estar contigo el día de hoy? ¡Sé perfectamente lo que voy a regalarle a Ryo-chan, desde hace semanas que lo compré! ¡Eso era sólo un pretexto que usé porque quería estar contigo!… yo sólo quería…” su voz fue quebrándose hasta desvanecerse entre lágrimas. No pude evitar abrazarlo con fuerza. Sentía como si se me fuera a salir el corazón del pecho. El momento por el que tanto había esperado por fin estaba aquí y había sido él quien lo había puesto ante mí.

Me quedé sin palabras… Él tenía razón… yo era un estúpido. Todo este tiempo él sólo había estado poniendo su mayor esfuerzo en demostrarme cuánto le importaba… cuánto me quería. Él siempre me había mostrado su verdadera personalidad… porque quería ser honesto conmigo… que conociera todo de él… que lo quisiera cómo era… Y yo no había podido darme cuenta… Todo este tiempo él me había querido del mismo modo en que yo lo quería y no lo había notado. Por el contrario le había dicho muchas cosas que debieron haberlo lastimado y que pedieron haberlo desilusionado pero a pesar de eso él seguía queriéndome… “Perdóname… por no haber notado antes que también sentías lo mismo que yo…” le susurré por fin dulcemente al oído. Sus lágrimas siguieron fluyendo pero ya no las sentía… ahora eran sus cálidas manos las que sujetaban mis brazos que aún permanecían alrededor de su cuerpo en un abrazo que no parecía que fuera a terminar jamás. Y en el silencio de esa noche pude sentir como su corazón latí al mismo ritmo que el mío mientras el sonido de su voz hacia eco en mi corazón.

 
*Nota de la autora: La notita musical indica la canción que inspiró el Fic. Así que si escuchan la canción después de leerlo, el sentimiento de la canción será un poco diferente, ne?

 

 

Recuerdos inolvidables (KoyaTego)

RECUERDOS INOLVIDABLES
One-Shot
KoyaTego
~DREAMS~ / NEWS
16-10-09

Aún recuerdo la primera vez que lo vi…
Él estaba felizmente platicando con Shige y Kusano, ellos tres habían estado trabajando juntos desde que entraron en la agencia, así que a estas alturas no me sorprendió que fueran tan unidos. Parecía que estaban en un descanso de la clase de baile; Shige estaba tirado boca arriba sobre la duela de madera, Kusano acostado con las piernas levantadas apoyadas en la pared y Koyama sentado entro los dos inclinado hacia atrás apoyando el peso de su cuerpo en sus manos. Se veían agotados pero realmente felices. Cuando miré hacia el otro lado del salón vi por primera vez a Masu, practicaba algunos pasos de baile con Taippi. Pasando junto a mí entraron Yamapi, Toma, Ryo y Uchi acompañados de Tsubasa, detrás de ellos venían Jin, Kame, Yabu y Yuto, seguidos del resto de los KAT-TUN y varios de los Juniors.

Al parecer el descanso había terminado. Yo estaba de pie junto a la puerta y mientras esperaba a Tackey, vi a ese grupo de chicos dando todo de sí mismos mientras se divertían; contemplar aquella escena me hizo darme cuenta de que en verdad quería ser parte de todo eso, así que me sentí totalmente listo para demostrarles lo que yo podía hacer… mi espíritu de competencia estaba alimentado por el talento de aquellos chicos.

Por fin llegó Tackey. Me saludó tan cordial y afectuosamente como suele ser él diciéndome lo lindo que era y tras explicarme lo que iba a estar haciendo durante la clase, abrió la puerta gritando “¡buenos días chicos!” interrumpiendo a Tsubasa que les explicaba algunos detalles sobre la coreografía. Todos respondieron su saludo con entusiasmo. “Tegoshi será parte de esta familia a partir de hoy, háganlo sentir como en casa…” les decía con una gran sonrisa mientras me invitaba a pasar; aunque me sentía nervioso supe disimularlo muy bien, entré, los saludé y me presenté… me agradaba ser el centro de atención y que murmuraran entre ellos sobre mí en voz baja.

Miré alrededor buscando reconocer gestos que alimentaran mi ego, y de pronto, me topé con su mirada, me sonreía amablemente. “¡Bien! Sigamos con la clase… Tegoshi, por ahora trabajarás con Masuda, Taisuke y Hiromitsu… ¡cuiden de él chicos!” decía Tsubasa señalando a los tres chicos frente a mí. Y sin tiempo para saludos ni presentaciones personales, me integré al grupo y comenzamos a hacer ejercicios de calentamiento. Como Masu era el senpai se ofreció a explicarme todo lo que no entendiera; desde el principio hubo una extraña y genial conexión entre nosotros, pero él no me hacía sentir eso que sentía cuando Koyama me miraba… esa especie de escalofrío que recorría mi cuerpo como si me dieran toques.

Casi no podía creer que estaba en el mismo lugar que la gente a la que tanto admiraba. Recuerdo que después de un par de días Masu, a quién por cierto ya todos llamaban así por mi culpa, y yo ya éramos amigos aún cuando sus compañeros de la unit no me caían muy bien.

Un día, de camino a la estación del tren, tuve la sensación de que alguien me seguía mientras caminaba… más que miedo, me sentí sorprendido, era algo que nunca me había pasado. No supe por qué, pero mi perseguidor no me significaba amenaza alguna, seguí mi camino a paso rápido por precaución pero concluyendo que tal vez sólo era alguien con el mismo destino que yo. Una vez me hallé en el andén, me giré para ver quién, era la sombra misteriosa que me seguía y, para mi sorpresa, al mirar resultó ser Koyama, que se veía con la misma cara de asombro que yo. Se acercó a mí tímidamente, saludándome con una sonrisa, él siempre era amable con todos, respondí su saludo del mismo modo y luego caímos en un breve pero incómodo silencio; mismo que él rompió comenzando una platica estúpida de respuestas obvias preguntando “¿Así que tomas el tren para ir a tu casa?”… después de un par de preguntas de ese tipo no pude evitarlo y estallé a carcajadas, lo que pareció tomarlo por sorpresa por la expresión desconcertada en su rostro; después de eso subimos al tren entrados en una conversación más natural y amena sobre nosotros mismo, sin haberlo dicho sentí que ambos habíamos llegado al acuerdo de no hablar sobre la agencia.

Me sorprendió saber que nos dirigíamos a la misma estación cuando le pregunté dónde se bajaba, pero la verdad es que eso me hizo feliz, aún cuando no me atreví a preguntarle lo que en realidad quería y que no desaparecía de mi mente. De pronto su voz me devolvió a la realidad “¿Tegoshi?… te decía que si te parece bien que volvamos juntos a casa a partir de mañana…” me repetía gentilmente una vez que recuperó mi atención. No lo podía creer… era cómo si supiera lo que estaba pensando mientras soñaba despierto. Sin ponerlo a consideración le dije que sí. Bajamos del tren y caminamos mientras nos reíamos de las cosas tontas que nos habían ocurrido en el pasado. Despedirnos fue toda una travesía… estábamos en la esquina donde ambos tomaríamos caminos diferentes diciendo “nos vemos…”, “descansa…”, “hasta mañana…” una y otra vez. Era más que obvio que ninguno quería irse todavía a casa; al final mi celular sonó y como era mi madre, tuve que contestar y despedirme de él de una vez por todas. Tras colgar, vi el reloj y entendí el motivo de la preocupación en la voz de mi madre, pasaba de la media noche y nunca había vuelto tan tarde a casa.

Dormirme fue una tarea aún más difícil… había tantas cosas dando vueltas en mi cabeza, que no podía dejar de pensar; finalmente me quedé dormido tras liberarme jugando videojuegos.

Estaba tan cansado que no escuché la alarma de mi despertador, y me hubiera quedado dormido de no ser por mi mamá, que siempre subía a asegurarse de que ya me había despertado para que bajara a desayunar, Me bañé, me vestí y preparé mis cosas para irme. Volví a la cocina y tomé dos manzanas y un puño de chocolates del dulcero que mi abuela tenía en la mesita de centro de la sala de estar al salir. Iba cinco o seis minutos más temprano de lo que acostumbraba… tenía la tonta y vaga esperanza de encontrármelo de camino a la estación. Pasé la esquina donde nos habíamos despedido la noche anterior y me sentí un completo idiota, pues ni siquiera sabía si entrábamos a la misma hora… después de todo, él ya formaba parte de una unit y yo apenas estaba con los Juniors. Me puse los audífonos y presioné el botón de play en mi reproductor caminando cuesta abajo.

Inesperadamente alguien me abrazó por la espalda. “Te vas a quedar sordo” me decía él con una amplia y bella sonrisa mientras me quitaba uno de los audífonos, mi corazón latía sin control mientras sujetaba las manzanas dentro de los bolsillos de mi chamarra, pretendiendo mantenerme en la realidad. Me soltó y comenzó a caminar, “no te quedes ahí o perderemos el tren…” me decía andando hacia atrás para mirarme. Tuve que correr un poco para alcanzarlo.“Casi me quedo dormido, mi madre tuvo que subir a despertarme…” decía un poco apenado. Comencé a reír, al ver que de nuevo ponía esa cara de confusión, le platiqué lo que me había pasado esa mañana y él también estalló a carcajadas. Su risa era tan refrescante que me ponía de buen humor. Entonces me di cuenta de que constantemente miraba mis manos ocultas dentro de mi chamarra, “si caminas siempre así, te vas a lastimar si te caes…” su comentario me resultó gracioso, aunque se notaba que lo decía porque le preocupaba, era más que obvio que detrás se ocultaba un “¿Qué tienes ahí?”. Le extendí la mano con una sonrisa, él tomó feliz la manzana; subimos al tren y seguimos nuestra conversación entre risas y sabor a manzanas.

Toda la mañana fue extenuante; tanto Tsuyoshi como Tsubasa nos tuvieron horas y horas practicando coreografías y pasos de baile; y aunque me gustaba mucho el ejercicio, de no ser por Masu, esto no era tan divertido como veía a los KAT-TUN o a los K.K.Kity… Incluso los chibikos se divertían más. La hora del almuerzo se volvió mi momento más esperado y feliz del día. Íbamos a los vestidores para tomar un baño y cambiarnos de ropa antes de poder ir a la cafetería por órdenes de la agencia. Cuando salí, el estaba esperándome, se veía tan contento de verme como yo a él. Comenzamos a andar por el pasillo platicando sobre lo difícil que había sido la clase y esas cosas cuando Shige y Kusano nos alcanzaron… Sí, debí suponerlo… por un momento me había olvidado de ellos; pero quería estar con él, así que no me importó demasiado… además tenía la impresión de que terminaría siendo gran amigo de esos dos. Shige era un chico realmente interesante y maduro, y Kusano era tan… Kusano, eso no era algo malo, al contrario, eso era lo que me resultaba tan divertido de él, siempre estaban tan llenos de energía que Koyama terminaba cansado de estarlos cuidando.

Los descansos no eran muy largos o tal vez era sólo que el tiempo pasaba volando cuando estaba con ellos… de cualquier manera, éramos felices. Claro que después de mi tiempo con él, mi parte favorita llegaba después de la comida: las clases de canto e interpretación vocal. A pesar de que nos dividían en varios grupos, tuve la suerte de poder estar con él al mismo tiempo en el salón aunque no en el mismo grupo, al menos podíamos vernos. Desde el primer día me sentí realmente bien con todos los halagos y cumplidos que recibía gracias a mi voz, tanto los senpai como los profesores titulares se sorprendían con las notas que podía alcanzar y se mostraban complacidos por mi trabajo. Pero aún cuando eso me agradaba, lo que más me gustaba era saber que él me escuchaba siempre aunque estuviese del otro lado del salón; la primera vez que me escuchó cantar tenía una expresión de total asombro, pero me dí cuenta de que ahora sólo los disfrutaba, sería realmente genial para mí si lo hiciera feliz con mi voz… pero hasta ahora nunca había nada al respecto, a excepción de decirme como mil millones de veces que yo era genial lo único que quería escuchar era si se sentía feliz al escucharme cantar… Desde ese entonces ya era un completo narcisista… Y al igual que ahora, no me importaba en lo más mínimo y a él tampoco parecía molestarle.

Nos despedimos de Ohno y Tackey, quienes habían estado con nosotros en la clase; ya era hora de volver a casa y creo que ambos lo estábamos esperando con ansias. Estaba tan ansioso que terminé de arreglarme antes que todos, por lo que lo esperé en la entrada. Al escuchar su voz sentí un vuelco en el corazón, pero luego me pregunté por qué habría de venir hablando solo… pero no lo estaba; Shige venía con él. Debo admitir que sentí una extraña decepción y que hubiera preferido mi primera opción y reírme de él por ello, pero tuve que esperar para escuchar de su boca lo que me negaba a creer por mí mismo: que Shige nos acompañaría porque también vivía cerca de nuestras casas.

Los días pasaban y aunque estaba con él, no era lo mismo. Comencé a obsesionarme con el baile para liberarme un poco; casi todo el tiempo estaba con Masu, ahora incluso Taippi y Hiro me trataban bien.

Cuando terminamos las actividades esa noche, Koyama y Shige me estaban esperando para volver a casa. Aunque la platica era entretenida, sentía una especie de vacío y no pude evitar sentir celos de Shige al ver que él y Koyama tenían demasiado contacto físico… se abrazaban, se empujaban, se acomodaban el cabello, la ropa o simplemente se tocaban el uno al otro como parte de su lenguaje corporal y eso me molestaba; así que aunque todo el tiempo estuve al tanto de la conversación, la verdad es que intervine muy poco. Sí… me daba cuenta por primera vez de que estaba totalmente celoso y me molestaba esa sensación, pero en ese momento también despertó dentro de mí una idea: debía ser mejor que Shige a los ojos de Koyama, ser todo lo que quería y necesitaba, porque lo quería sólo para mí; además de que nada me molestaba más que el hecho de perder… y no iba a perder contra Shige.

Cuando bajamos del tren, ellos jugaban y reían saltando y corriendo por la calle, a veces hablaban o se reían de cosas que yo no entendía, pero aún así me daban risa, prefería sólo seguir mirándolo. Nos detuvimos en la esquina, Shige se giró y se despidió de ambos echando a andar en dirección a mi casa pues vivía un poco más lejos que yo. Con mi más sincera sonrisa le dije “¡buenas noches!”, Koyama iba a decir algo, pero al ver que no tenía intención de ir con Shige se quedó para sí mismo sus palabras y me miró con los ojos abiertos de par de par y una expresión de total desconcierto que desapareció tras una sonrisa mía.

No dijimos nada durante varios minutos. Ambos mirábamos calle arriba mientras la silueta de Shige se desvanecía entre las sombras. Un profundo suspiro de Koyama rompió el silencio, cosa que me caló hondo; se volvió hacia mí como para decirme algo, pero yo estaba muy molesto y sólo quise salir de ahí, así que no lo dejé decir nada, le dije un animado “¡hasta mañana!” y comencé a correr rumbo a mi casa.

Nunca hubiera esperado que corriera detrás de mí gritando mi nombre, así que ni siquiera me percaté de ello al principio, y cuando lo hice me paré en seco debido al impacto que me provocó. Traté de volver a correr pero él sujetó con fuerza mi brazo y me jaló contra sí para abrazarme. Mi cabeza estaba contra su pecho, podía escuchar cómo latía su corazón descontroladamente mientras sus brazos aferraban mi cuerpo contra el suyo; sentí como se empezó a entrecortar su respiración para comprobar lo que suponía: estaba llorando. Sus lágrimas comenzaron a caer sobre mi mejilla cuando apoyó su cabeza contra la mía. No era capaz de decirle nada, estaba demasiado confundido, decidí seguir mis impulsos y sin más lo abracé. Pude sentir como temblaba cuando puse mis manos sobre su espalda y luego se desmoronó sin que pudiera evitar que ambos termináramos en el piso… él permanecía abrazándome… llorando.

Sentí como poco a poco me apretaba escondiendo su rostro entre mi cuello y mi hombro, pausadamente susurrando “estúpido Tegoshi…”, ante lo cual no pude evitar emitir un “¿!aaah!?” que él respondió diciendo “Hace días que quería estar a solas contigo… pero cuando llegábamos aquí te despedías y te ibas con Shige… Últimamente casi no hablamos y estás muy serio… ¡me molesta!”, para luego estallar nuevamente en llanto. “Si prefieres estar con Masu sólo tienes que decirlo…” decía con un tono de voz triste y a la vez molesto después de suspirar. ¿De qué rayos hablaba?¿Acaso no era obvio lo que sentía por él?¿Y a qué venía su reclamo si él ya tenía a Shige?… Miles de preguntas más aparecieron en mi mente intermitiendo dentro de mi cabeza como luces navideñas… tras un esfuerzo inútil por ordenar las palabras, mejor las dejé salir como se les dio la gana:”¿Por qué metes a Masu en la conversación y a qué viene tu reclamo?¿Estás celoso?¿Yo te digo algo por qué hasta suspiras cuando Shige se va?”, mientras gritaba aquello rápida y atropelladamente, apretaba con fuerza mis puños que temblaban a mis costados.

“¡Sí!¡Estoy celoso!¿eso te molesta? He tratado de hacerte lo mismo usando a Shige, pero… ¡ni te importó! ¡Seguiste como sin nada y sólo he logrado que te alejes de mí y te acerques más a Masu! ¡Y ya no lo soporto!…” Sus palabras estaban teñidas de dolor y enojo… y a mí me hacían inmensamente feliz… instintivamente al escucharlo, mis manos volvieron a rodear su cintura; y más tranquilo lo escuché decir “no suspiraba por Shige… suspiraba por ti… porque por fin estaba a solas contigo…” Aunque me esforcé en tragarme mis lágrimas, al final fue en vano, cuando susurro dulcemente un “te quiero” en mi oído…

Mi corazón latía a un nuevo ritmo y la sensación me fascinaba. Lentamente subí mis manos a través de su espalda para acariciar su cabello mientras entre lágrimas de felicidad le decía “Perdóname… ha sido un verdadero estúpido… los dos lo hemos sido…” “No vuelvas a alejarte nunca más de mí…” me decía apretándome entre sus brazos. “Te lo prometo… estaremos juntos por siempre… cueste lo que cueste…”, por fin se lo había dicho.

Recuerdo que 2 semanas después nos llamaron temprano a la agencia, por supuesto llegamos juntos. Habían muchos Juniors en el salón de baile cuando entramos, uno a uno fueron llamándonos. Kusano, Shige, Masu, Yamapi, Ryo, Uchi, Mori, Koyama y yo. Ese día nació NewS. Y aunque estaba realmente feliz porque al fin debutaríamos, lo mejor de aquél día fue saber que a partir de ese momento él y yo estaríamos juntos dentro y fuera de la agencia todos los días haciendo nuestros sueños realidad.

*Nota de la autora:
me acordé de esto que escribí al ver ciertas fotos
de ciertos chicos cantandose en el piso en cierto concierto…*