Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Yamada Ryosuke

Un beso vale más que mil palabras (InoDai)

Título: Un beso vale más que mil palabras.
Pairing: Inoo & Daiki / Hey! Say! JUMP

Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai 
To: Yad (jojojo después del mil años *y varias veces de reescribir algunas partes* por fin quedó tu fic, nena n.nU) que fue una de las primeras JUMPers a las que conocí ^^b
N/A: No podía soportar la idea de que al final, Takaki fuera el único que se quedara solito u.uU Así que Nat es culpable de que escribiera este final XD.
13/Nov/2011 .

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Hacía un par de meses que no recibía carta de su mejor amigo, y es que desde que había entrado a la preparatoria, el pobre apenas si había tenido tiempo para sí mismo. Y era justo porque entendía su situación, que se había puesto tan feliz cuando el cartero llegó a su casa esa mañana con aquel sobre blanco en la mano. Y no era que hubiera estado esperando por él porque supiera que llegaría, sino que era su turno para ayudar a regar las plantas del jardín, así que estaba ahí justo cuando el hombre de amable sonrisa le saludó desde el otro lado de la verja.
-Qué haces, Daiki-kun?…-
-Matsuzaka-san, buenos días. Le ayudo a mi madre a cuidar el jardín…-
-Oh, ya veo… Sigues siendo un buen chico, tu madre debe estar muy orgullosa de ti…-
-Gracias…-
-Y de hecho, justo vengo a entregar algo que es para ti… De américa.-
-Una carta para mí?!-
Apenas si la tuvo entre sus manos, le dio las gracias al cartero, cerró la llave del agua y entró corriendo a la casa para subir las escaleras hasta la habitación del fondo, donde se encerró para leer la carta de su querido amigo en la comodidad de su cama.
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“Ari-chan!
Cómo estás?…
Aquí el clima sigue muy loco. A veces llueve y hace frío, pero de pronto sale el sol y hace mucho calor.
Las cosas en el instituto siguen sin novedad… Es aburrido estar en una escuela sin ustedes. Los extraño. Aquí no tengo con quien comer pastel a la 1:00 am debajo de un kotatsu viendo programas tontos en la TV… Aún tienen el kotatsu en tu habitación, ne?
Mi inglés ha mejorado bastante. Al menos ya entiendo casi todo lo que me dicen. Keito-kun me escribió hace poco, el malvado escribió todo en inglés!, puedes creerlo?… Pero es bueno, me ayuda a practicar.
Cómo van tus exámenes?
Debes estar por comenzar tus finales, ne?… Ganbare!
Aunque no pueda estar ahí para ayudarte a estudiar, sabes que desde el otro lado del mundo hay alguien deseándote toda la suerte del mundo!
Discúlpame por no haber escrito en tanto tiempo…
Mis padres se empeñaron en meterme en un montón de clases extraescolares, así que apenas si tengo tiempo para hacer toda la tarea que me dejan y dormir.
De cualquier modo te prometo no volver a durar tanto sin escribirte…
Cuidate mucho, Ari-chan…
Estaré contando los días para regresar a casa.
Te quiero mucho…
Chinen Yuri!”
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-Chii-chan…- Aunque había sido la más breve de sus cartas, le resultaba la más significativa.
Era imposible de disimular la alegría que experimentaba en ese instante. Misma que le duró durante todo el día.
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Una gota de color. (YamaChii)

 
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Título: Una gota de color.
 Pairing: Yamada & Chinen / HSJ
~Memories- Hey! Say! JUMP~  
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai
(N/A: Historia paralela del Okajima ^^b)

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-Qué vas a hacer durante las vacaciones, Yama-chan?…- Su pregunta me tomó por sorpresa, lo cierto es que no tenía ni la más remota idea de los planes que tendría mi familia, si es que había algunos; hacía mucho que no íbamos todos juntos durante las vacaciones de verano, por lo general mi hermana mayor y yo terminábamos yendo a casa de la abuela en Hokkaido, mientras mi hermana menor y mi madre se quedaban en casa con mi papá saliendo de vez en cuando de paseo. Yuto por el contrario no salía a ningún lado en esa época porque eran sus primos quienes venían de visita.

-Mmm… yo también me lo pregunto… mis padres no han dicho nada al respecto, por qué?, tienes alguna idea?…- A veces se le ocurrían cosas tontas pero que siempre resultaban geniales y la verdad es que este verano no me llamaba en lo más mínimo pasar todo el tiempo con mi hermana.
-Es que Kame-chan me llamó esta mañana, parece que pasará las vacaciones en mi casa, viene con un amigo suyo, parece que su amigo conoce a alguien que tiene una banda, dijo que eran geniales, creo que darán un concierto la próxima semana y quería saber si… quieres ir conmigo… Qué dices?- Ahí estaba de nuevo esa carita de cachorro abandonado que me ponía siempre que en realidad quería algo y no sabía como pedirlo.
-Ok… Sí estoy aquí para entonces, iré contigo al dichoso concierto… Pero que quedé constatado que sólo me estás utilizando porque sabes que tu primo no te va a hacer caso porque estarán ahí sus amigos…-
-Cómo lo supiste?!!!- Abrió los ojos como platos. Era tan fácil hacerlo tener esa reacción, a veces me preocupaba que fuera tan inocente.
-Es que siempre eres demasiado obvio… todo se te nota a través de los ojos…-
-En serio?!!!- Corrió al baño para mirarse en el espejo.
-Jajajajaja… no tienes remedio, sabes?!-
-De nuevo me estás tomando el pelo, verdad?-
-No… sólo hablaba en lenguaje figurado…- Seguimos otro rato haciendo el tonto hasta que el sol comenzó a descender y se hizo hora de que mi mejor amigo volviera a casa, así que lo acompañé a la estación del metro y nos despedimos como de costumbre con uno de sus chistes malos que extrañamente sí eran graciosos, sólo por el hecho de que él los contara. Cené y me dormí, Yuto vendría por mí a medio día para ir al parque de diversiones. A veces me costaba creer que sólo le gustaba ir por los granizados que vendían en la fuente de sodas. Pero como siempre nos divertíamos como locos estando ahí, nunca le decía que no.
-Ohayoooou~!- Escuché fuerte y clara su voz desde la banqueta. Entreabrí los ojos enojado porque llegaba mucho antes de la hora acordada y yo moría de sueño, pero al ver qué hora era en mi celular, hasta me caí de la cama del susto. Me levanté corriendo y me medio vestí mientras me lavaba los dientes. Tomé mi gorra favorita y bajé a toda prisa.
-Ya me voy mamá!…-
-Que te vaya bien, Ryo-chan!- Cerré la puerta al salir y bajé la cabeza uniendo ambas manos a la altura de mi cara para pedir perdón.
-Gomen, gomen… No me fijé que la hora de mi despertador estaba mal…-
-Jajajaja… ven…- Yuto se me acercó al ver que no me movía y me quitó la gorra, estaba muerto de risa. Por las prisas ni siquiera me miré en el espejo antes de salir como de costumbre, así que no me fijé que tenía un calcetín en la cabeza, el cual seguramente estaba en la gorra y yo ni cuenta me di.
-Oh… Gracias…- Me metió el calcetín en el bolsillo de la bermuda. Me alegré de que al menos estuviera limpio, aunque creo que no hubiera podido sonrojarme más de lo que ya estaba en ese momento aún si hubiera estado sucio.
-Yama-chan siempre es lindo, ne?- Las risitas que respondieron su pregunta me hicieron mirar enseguida en dirección a donde él miraba. Me sentí mal, pero es que era tan pequeña que ni siquiera había reparado en su presencia. -Yama-chan, te presento a Chinen Yuri… Yuri-chan, este es Yama-chan, Yamada Ryosuke, mi mejor amigo desde el jardín de niños…-
 
 
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Si te vas… (Yamajima)

Título: Si te vas.

Pairing: Yamada & Yuto / HSJ

~Si te vas – UFF

To: Akemi (espero que te guste, pekeña ^^)


-Ohayou~!-

-Oh! Yuto-kun, buenos días!-

-Yama-chan, ya viste en que salón estarás este año?… Aunque… eso no se aplica a ti, verdad?, por supuesto que no!… este año también estarás en tu clase siendo el mejor promedio de toda la escuela…-

-Mmm… aún no… sé que no estudié lo suficiente el último período y mis exámenes fueron un desastre, así que me da miedo que mis notas hayan bajado tanto como para estar en otra clase…-

-Mmm~… ya veo… debería verlo por ti, entonces?-

 

Ni siquiera esperó a que le diera una respuesta, salió corriendo en dirección a la pizarra de anuncios donde sin duda estarían pegadas las listas de los grupos de este año. Yamada en verdad tenía mucho que temer, desque que entró al instituto había pertenecido a la clase A, en realidad siempre había sido el número uno desde que ingresó a la escuela elemental porque poseía un gran intelecto y le gustaba mucho estudiar, pero por alguna extraña razón, últimamente parecía no poder concentrarse lo suficiente como para estudiar apropiadamente durante la época de exámenes y mucho menos podía poner atención en clase o hacer las tareas; de algún modo, era como si dentro de su cabeza hubiera una cosa mucho más grande e importante ocupando sus pensamientos, y ese algo se estaba volviendo cada vez más y más fuerte con el paso de los días.

 

Siguió caminando por la calzada principal de aquella elegante y privilegiada escuela con la mirada clavada en el piso adoquinado, cerrando los ojos con fuerza con una sola suplica en mente: “por favor… que no esté en su clase…” Un par de zapatos se detuvieron justo frente a él así que levantó la mirada.

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La música perfecta (Okajima)

 

Título: La música perfecta.

Pairing: Keito & Yuto / HSJ

~

To: It-chan

El calor cada vez se volvía más insoportable, pero la verdad es que eso no nos importaba, aún cuando se hacía un poco imposible que nos estuviéramos quietos dentro del salón de clases, porque eso sólo significaba que las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina y era lo que más esperábamos del ciclo escolar, empezando porque nos encantaba participar en los festivales escolares y poder estar hasta tarde en la escuela sin tener que estar en clases o en detención. Además… la verdad debo confesar que lo que más me gustaba del festival de verano, era que podía pasar tiempo con él…

 

Lo conocí en primer año durante la ceremonia de inicio de curso. Al ser la nota más alta de ingreso al Instituto había sido el elegido para dar el discurso de bienvenida para los alumnos. Siempre pensé que sería sólo otro ñoño más, con su camisa impecablemente blanca y bien fajada y mucho gel en el cabello para que el peinado de lelo hiciera juego con unos lentes anticuados, pero para mi total sorpresa, no pude seguir burlándome del ñoño con Yamada porque cuando puso un pie sobre el entarimado y lo vimos, distaba completamente de verse como yo lo describía, excepto en la parte de que usaba mucho gel, de otro modo creo que no podría lograr aquel peinado genial, o más debería decir despeinado?,  pero bueno, la cosa es que usaba unos tennis de marca, la camisa desfajada y la corbata floja y mal anudada, se veía como el típico chico malo que encima de todo era el más inteligente de la escuela. Comenzó a hablar. Su voz… Vaya… Era una voz imposible de ignorar, profunda y encantadora con ese acento que lo hacía parecer  aún más genial. Al final olvidó cómo decir algo y lo dijo en inglés haciendo que todos estallaran en carcajadas, yo no pude ni reír, al ver su sonrisa me quedé congelado. Regresé a la realidad cuando mi mejor amigo me habló para informarme que Chinen, nuestro otro mejor amigo, estaba formado con los de otra clase, seguramente porque había llegado tarde y era el lugar más cercano a la puerta. No sería divertido ser reprendido durante el primer día de clases, aunque siendo ese chico seguramente se libraría del castigo con alguna de sus mentiras y su carita de ángel… era un demonio pequeño y encantador. No me sorprendía en lo más mínimo que todas las personas lo amaran, incluso Yamada se sentía atraído por él; aún cuando se esforzaba mucho en disimularlo, yo me había dado cuenta enseguida, no por nada era mi mejor amigo desde que nos conocimos en el jardín de infancia. Pero aquello no me molestaba, después de todo podía entender cómo se sentía… en ese mismo instante yo acababa de tener el mismo tipo de sentimientos por ese chico.

 

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Sueños y Pesadillas (TakaYama)

Título: Sueños y Pesadillas.

Pairing: TakaYama

To: Dahlia

 

 

“¿Dónde estaba?, no tenía la certeza; había corrido tanto  que ni siquiera recordaba que corría; lo único que tenía en claro era que tenía que seguir corriendo; eso, lo que sea que fuera lo que venía detrás de él estaba cada vez más cerca, si se detenía seguramente  lo atraparía y definitivamente no quería que lo alcanzara.

 

¿Seguía en Tokio? No podía estar del todo seguro, estaba demasiado oscuro, todos los callejones por donde había pasado estaban sucios, húmedos y desiertos… No podía ser Tokio, o sí? Ya no tenía fuerzas  para seguir huyendo… Al llegar a la avenida simplemente no pudo no pudo más y se desplomó sobre el asfalto; ni siquiera había estrellas en ese cielo azul plomizo sobre él, era tan deprimente que prefirió cerrar los ojos; definitivamente sus recuerdos le darían una mejor última imagen.

 

Escuchaba sus pisadas, claqueando en el concreto de la banqueta, acercándose más y más a él… hasta que sintió su aliento pestilente y caliente sobre su rostro. Algo goteaba sobre su rostro, tibio y viscoso resbalando por sus mejillas.

 

¿Había desaparecido? ¿Se había ido? Aquellas desagradables sensaciones habían desaparecido. Sin dar crédito a su buena suerte abrió los ojos sólo para encontrarse con dos pupilas sangrantes y negras que lo miraban fijamente mostrándole una informe hilera de dientes amarillentos pero afilados que se asomaban a través de esa aterradora sonrisa, listos para arrancarle la cara con esa mordida… Su grito desgarrado fue la señal para la acometida, como si la criatura esperara ver justo esa expresión de terror para atacar…”

 

 

 

 

Me desperté gritando empapado en sudor.

-¿Estás bien? Respira… ya pasó…- Me decía Yuto, mi compañero de habitación sentado a mi lado dándome palmaditas en la espalda tratando de hacerme sentir un poco mejoro que por lo menos volviera a respirara con normalidad. Ni siquiera podía hablar. Como cada vez que tenía esa pesadilla, me había despertado justo en el momento en que esa cosa horrible me atacaba y, como siempre, había despertado tan asustado y confundido que ni siquiera estaba seguro de estar realmente despierto y, por tanto, a salvo.

 

Al ver que lo miraba y que parecía más consciente, Yuto se levantó y encendió la luz. De entre todos los chicos de mi clase me alegraba que hubiera sido él mi compañero de habitación porque me llevaba bastante bien con él desde que nos conocimos en primer año de secundaria. La mayoría de los chicos de la escuela eran, o demasiado egocéntricos o demasiado nenas como para poder entablar algún tipo de conversación con ellos, ya no dijéramos una amistad. Y por si eso no fuera suficiente, de los pocos chicos interesantes, muchos eran del grupo de los abusones, “los exprimidores”, como los llamábamos usualmente, pues consideraban a todos los que no fueran parte de su selecto grupo como “naranjas” cuyo propósito en la vida era sólo dar el jugo que, claro, sería bebido por ellos. ¿El resto? Pues los que no estaban dentro de ninguno de los grupos antes mencionados, eran, obviamente, mis amigos: Yuto Nakajima, que como les dije, era mi compañero de cuarto, un chico más alto y delgado que yo y que parecía estar siempre hiperactivo y feliz pero que igual tenía sus ratos de madurez y seriedad; Yuri Chinen, un chico demasiado lindo físicamente para ser un chico, pero como sabe que lo es, lo explota al 1000% para obtener lo que quiere, sí, lo sé, podrían creer que es un poco manipulador, y lo es, pero no lo hace con mala intención, a pesar de eso es un buen chico, es mi otro mejor amigo y a diferencia de Yuto, Chinen es bueno en los deportes, así que me divierto mucho estando con él, además de que me gusta poder cuidar de él ya que es pequeñito; Daiki Arioka,  el inseparable mejor amigo de Chinen de toda la vida, es un chico tranquilo pero divertido que a veces es tan inocente que se vuelve el blanco de nuestras bromas, aunque es mayor que nosotros no lo parece, así que a veces lo confunden con uno de nosotros; Keito Okamoto, nuestro callado amigo que había sido transferido desde Inglaterra a finales del año pasado y que, aunque por lo general era muy reservado, siempre abre la boca para decir algo interesante, sobre todo si lo dice en inglés, además de que gracias a él ya no nos iba tan mal en dicha asignatura; y por último pero no menos importante, estaba Kei Inoo, quien al igual que Daiki, estaba ya en la preparatoria, no era sólo por ser nuestro superior, pero Inoo siempre se esforzaba en darnos un buen ejemplo siendo responsable y estudiando duro, incluso se había nombrado nuestro coordinador de estudios, siempre lo he admirado mucho, aún cuando no puede ser el ejemplo perfecto todo el tiempo debido a su naturaleza bromista y risueña.

 

Sí, esos chicos se habían vuelto mis mejores amigos aquí dentro… ¿Qué? ¿No lo había mencionado? Sí, la nuestra era una Academia varonil que abarca desde primaria hasta preparatoria y donde sólo los chicos más sobresalientes tanto física como intelectualmente o aquellos con el dinero suficiente son admitidos, pues tanto los administrativos como los docentes creen firmemente que cultivarán los frutos perfectos del futuro de la sociedad.

 

Debo admitir que a pesar de lo idiotas o pesados que fuesen muchos de los de por aquí, el nivel académico nunca había defraudado mis expectativas. Al paso que iba, con toda seguridad obtendría mi acceso directo a la Universidad, que aunque estaba cerca de la Academia y pertenecía al mismo corporativo, se manejaba como una institución educativa aparte; incluso estaba seguro de que obtendría una beca completa debido a mis notas sobresalientes y a mi desempeño deportivo, sobre todo en el equipo de soccer. Además, gracias a Inoo, seguramente los demás también podrían lograr entrar y seguiríamos juntos por varios años más. Podría resultar duro o drástico, pero aquí, si no cumples con las expectativas  de la Academia eres expulsado; claro que hay cierto grupo inmune no sólo a ésta sino a todas las demás reglas gracias a los gordos cheques mensuales que expedían sus padres… Exacto… Los exprimidores. Así que no era de extrañar que muchos se convirtieran en sus lamebotas sólo por la remota posibilidad de que alguno de ellos intercediera a su favor en caso de que fuera necesario; cosa que no era muy probable siendo objetivos, pues ellos no son del tipo que hacen algo por alguien a quien no consideren parte de ellos.

 

Sí, en efecto, aunque parecen ser un montón, lo cierto es que en realidad son un grupo muy reducido. A nosotros, en secundaria, nos hacen nefasta la existencia un grupito de chicos de primer año: Yuma Nakayama, su lidercillo, un chico con carita de ángel que manipula descaradamente a toda la gente a su alrededor sin tentarse siquiera el corazón con tal de sacar ventaja o hacerlos sufrir, y quien además de ser bueno en los estudios destacaba también en los deportes, razón por la que se había realmente popular aún a pesar de ser bastante tímido e introvertido. Su mejor amigo y mano derecha, Kento Nakajima, un chico listo y amigable con una personalidad atractiva que lo llenaba de seguidores, confieso que me agrada bastante pero por precaución es mejor mantenerse alejado de ellos; luego estaba Fuma Kikuchi, un chico dulce y tímido que siempre anda cerca de Kento de Kento y que resulta peligroso porque de alguna manera siempre se entera de lo que pasa tanto en la escuela como en el dormitorio; y por último Misaki Takahata, quien a pesar de su apariencia frágil y educada, era el que siempre amenazaba e intimidaba a los demás, por lo general no habla mucho, lo cual es bueno porque cuando lo hace deja por lo menos llorando a los demás, muchos dicen que tiene una lengua venenosa.

 

Por otro lado, en la preparatoria mandaba Yuya Takaki, un chico alto y delgado de apariencia delicada y rostro inocente, que siempre se veía melancólico y taciturno, no solía hablar mucho, algunos decían que no necesitaba hacerlo para obtener lo que quería, otros creían que era porque era un estúpido y arrogante de primera, la verdad es que ninguna de las dos era cierta, simplemente no le gustaba mucho hablar pero tenía una voz hermosa. Con él estaban siempre Kota Yabu y Hikaru Yaotome; el primero mayor y el segundo menos que él, eran sus mejores amigos desde primaria. Aunque no lo pareciera, Takaki no era muy paciente y a menudo perdía los estribos y prefería arreglar las cosas a golpes; en esos casos nadie lo detenía por temor a que se desquitara con ellos; no obstante, Yabu, que siempre actuaba racional y desaprobaba la violencia, era quien intervenía para calmarlo, sólo si consideraba que las acciones de su amigo no eran justificables porque de lo contrario se limitaba a mirar a otro lado; Hikaru, por el contrario, era bromista y escandaloso, amaba llamar la atención pero al mismo tiempo era un poco sádico, era él quien daba las órdenes para “castigar” a los que se lo merecían, e incluso muchas veces daba las golpizas en persona.

 

Aún cuando había otros chicos más fuerte y agresivos en la Academia, este trío había sido siempre el más temido, pues si te ganabas su odio lo más seguro es que suplicarías por el infierno antes que seguir a su merced.

 

Los siete caminaban a menudo por los pasillos y jardines; aún cuando entre ambos grupitos no se consideraban realmente amigos, por algún vínculo extraño habían acordado mantenerse unidos. Personalmente creo que los mayores lo habían decidido pues pronto dejarían la escuela y necesitaban dejar su legado en “buenas manos”; después de todo, una vez que se graduaran y comenzaran a asistir a la Universidad ya no les resultaría tan sencillo seguir controlando todo por aquí, además de que no creo que le vieran beneficios a eso pues tendrían un nuevo territorio que conquistar y nuevas almas que atormentar, imagino que para alguien como ellos eso sería lo más lógico, no?

 

-¿De nuevo la misma pesadilla?- Se sentó nuevamente en mi cama; ya me había acostumbrado a ver aquella expresión angustiada en sus ojos cuando me miraba en estas circunstancias. Así es, no era la primera y con toda seguridad, no sería la última vez que me pasaría esto. Mi pesadilla de la infancia se había vuelto recurrente ahora y aún después de tantos años, seguía sin encontrarle el más mínimo significado.

-Sí… me estoy hartando de esto, sabes?… Ya no tengo cuatro años como para seguir teniendo pesadillas…- Alguien llamó a la puerta, miré mi despertador seguro de que no era una hora conveniente para hacer o recibir visitas. Yuto se levantó para abrir mientras yo me quitaba la playera y me limpiaba el exceso de sudor con ella.

-Chii-chan… ¿qué pasó?- Tenía un par de lagrimitas a punto de desbordársele. Estaba un poco pálido, ni siquiera llevaba puestas sus pantuflas.

-Estaba asustado… Morimoto-kun no me ha dejado en paz toda la noche… cuando se metió al baño me escapé de la habitación…- El nudo en su garganta le entrecortaba la voz. -¿Puedo quedarme aquí esta noche?… por favor…- Nos miró suplicante, sus palabras fueron un hilito apenas audible de voz.

-Seguro… ven aquí…- Levanté las cobijas para que se metiera en mi cama. Digo, ¿cómo decirle que no a este chico? Sobre todo con esas lagrimitas rodando por sus mejillas. Y es que por supuesto que no lo iba a dejar con ese acólito del diablo, ¿qué?, ¿olvidé mencionarlo? ¿Sí? Ryutaro Morimoto es uno de los de primero, el lamebotas por excelencia de Yuma, un escuincle bajito como Chinen con un horrible sentido del humor que siempre estaba molestando a nuestro amigo porque le gusta y como es Morimoto quien siempre le va a Yuma con los chismes que tienen que ver con él, pues como agradecimiento lo hizo el compañero de cuarto de nuestro pobre Chinen, ya que su anterior compañero era Kento pero ahora estaba en su habitación… Todo un enredo, no? Pero espero que hayan entendido. La cosa es que ese pequeño mequetrefe disfrutaba molestar y acosar a chinen a cualquier hora, le gustaba hacerlo llorar porque decía que era como ver a una chica, y como ya casi no lo lograba porque le habíamos aconsejado que se aguantara de llorar frente a él, se había ensañado más con él en las últimas semanas.

 

Una vez que se metió entre las cobijas a mi lado, lo arropé y Yuto apagó nuevamente la luz. Despertarlo por la mañana fue toda una odisea. Cuando llegamos a su habitación, Morimoto ya no estaba. Se bañó y se vistió a toda prisa y corrimos a clase. Keito ya estaba ahí. Logramos llegar justo antes de que el profesor entrara. Matemáticas me gustaba mucho, así que no me importaba que tuviéramos esa clase en la primera hora, pero no a todos les agradaba la idea y el profesor despertaba a algún incauto con frecuencia a mitad de la clase. Esta  vez no había sido la excepción. De ahí en más la clase transcurrió de lo más tranquila; a las diez nos dirigimos al comedor para desayunar. Como de costumbre, Takaki, Yuma y sus amigos ya estaban comiendo cuando llegamos.

 

Aún cuando no quería hacerlo, miré discretamente hacia su mesa porque sentí que alguien me miraba fijamente, sólo para descubrir que era Takaki. Mi corazón dio un vuelco increíble y desvié la mirada de inmediato, ¿por qué me estaría viendo?, ¿no hice nada malo o sí? Sentí que alguien tomaba mi mano.

-¿Estás bien Yama-chan?- Chinen había notado mi preocupación de inmediato, él siempre había sido quien mejor me conocía.

-sí, no pasa nada…- No quería preocuparlo por algo sin sentido así que me apresuré en sonreír y tomamos asiento. Takaki aún me miraba, su rostro inexpresivo me desquiciaba, nunca sabías qué era lo que ese chico estaba pensando. En verdad di gracias de que Yabu robara su atención en ese momento. Estaba tan confundido que en cuanto terminamos del desayuno les propuse que nos fuéramos al jardín, aún faltaban veinte minutos para que comenzara la siguiente clase y lo cierto es que no quería seguir en la mira del chico más temido de la escuela.

-Te ves pálido Yamada…- Yuto y Keito se sentaron junto a mí mientras Chinen y Daiki jugaban con un perrito que suele rondar por los jardines de la escuela.

-Van a creer que estaba alucinando, pero Takaki me estuvo mirando todo el rato en el comedor… Apenas si pude terminar lo que había en mi plato…- Me dejé caer de espaldas sobre el pasto.

-Me di cuenta… y también él…- Yuto señalaba con la cabeza a Chinen, quien volteó y nos sonrió.

-¿Hiciste algo que pudiera molestarlo?- Keito se veía en verdad preocupado. Por más que lo pensé sólo volví a negar con la cabeza.

 

Al poco rato escuchamos la campana anunciando el inicio de la siguiente clase. Historia era el fuerte de Yuto pero el calvario de Keito, al resto de nosotros realmente nos daba igual la clase, así que siempre se nos pasaban rápido las dos horas.

 

El profesor acababa de salir del salón cuando comenzamos a escuchar un escándalo en el pasillo. Chinen y Yuto, siempre movidos por su insaciable curiosidad, corrieron para salir a ver qué pasaba. Chinen al ser más rápido llegó primero a la puerta y cuando la abrió se topó directamente con Takaki que lo miraba con molestia, venía escoltado por Yabu y Hikaru como de costumbre. Takaki miró de reojo a Chinen y luego a Yuto, los dos estaban inmóviles frente a él. Luego, como me temía, sus ojos se posaron directo sobre mí; nuevamente sentía aquella extraña sensación flotándome en el estómago. Vi llegar a Daiki por detrás de ellos, pero no dijo nada, se quedó entre la multitud que estaban afuera de nuestro salón como espectadores.

 

Esperaba que en cualquier momento abriera la boca para decir algo, pero nunca lo hizo. Después de mirarme por casi un minuto, se dio media vuelta y se fue, empujando un poco a Daiki que estorbaba en su camino, sus dos inseparables amigos lo siguieron mirándose el uno al otro con cara de incomprensión total.

-Nunca me había dado cuenta de que Takaki-senpai tiene una cara muy linda… Si no fuera tan malvado la mayor parte del tiempo, seguramente lo haría mi amigo…- El modo en que lo dijo y su mirada me dejaron en claro que no lo decía en broma, si Chinen creía que ese chico podía tener remedio era porque así era.

-¡Chii-chan! ¡Cállate!… Te puede oír…- Yuto lo regañó, tomándolo por los hombros y girándolo contra sí para que lo mirara a los ojos mientras le decía aquello. Ante su carita de puchero, daiki caminó hasta ellos y puso las manos sobre las mejillas de Chinen, gesto que siempre hacía para tranquilizarlo o regañarlo dulcemente.

-Yuri… sé que no lo dices en juego y eso es lo que nos preocupa. Entiende que tus inocentes palabras podrían ser malentendidas tanto por Takaki-san como por sus amigos y lo que menos queremos es que te pase algo malo…- Apoyó su frente contra la de Chinen y lo abrazó.

 

Mi corazón dejó de latir descontroladamente y esa sensación oprimiendo mi pecho desapareció por completo gracias a las palabras de Daiki y a la sonrisa de Chinen, la cual significaba que había entendido perfectamente lo que tratábamos de decirle.

-¿Están bien?- Inoo entró corriendo a nuestro salón. Parecía fantasma de lo blanco que estaba.

-¿Tan pronto te enteraste?- No me extrañaba, él iba en la misma clase que ellos.

-Era de lo único que hablaban todos desde que entramos a clase después del desayuno… pero no creí que se refirieran a ustedes…- No estaba acostumbrado a hacer actividades físicas, así que se esforzaba en recuperar el aliento después de haber corrido hasta aquí.

-¿Y que fue lo que dijeron?- que fuera Keito y no Yuto quien preguntara me tomó por sorpresa y al mismo tiempo me dio a entender que estaba más preocupado de lo que parecía.

-Dijeron que Takaki estaba buscando a uno de los de tercero… uno de los amigos de Chinen Yuri…- Dijo lo último con un tinte de angustia en la voz al tiempo que miraba a Chinen que seguía en brazos de Daiki sentado en sus piernas.

-¿Sabe mi nombre?- Chinen no pudo evitar sobre emocionarse al oírlo. Pero el resto de nosotros teníamos el mismo pensamiento en mente: éso no era nada bueno.

-Chii-chan… eso no es bueno. Si sabe tu nombre no es porque esté interesado en volverse tu amigo sino porque seguramente Ryutaro se lo dijo. Si Takaki-kun tiene algo contra Yama-chan y Ryutaro lo ayuda, entonces tú sales perdiendo, ¿entiendes a lo que me refiero?- Chinen nos miró a todos a los ojos y luego se echó a llorar en brazos de Daiki por lo que Yuta le había dicho.

-Sólo tengan cuidado, si?… Si algo llegara a pesar, que espero no suceda, iré a hablar con Takaki personalmente. Nunca hemos estado en malos términos, así que sé que al menos me escuchara…- Se despidió de nosotros y regresó a su salón pues la próxima clase estaba por empezar. Daiki se llevó a Chinen al baño para que se lavara la cara y nosotros tres nos quedamos en el aula. Teníamos que idear un plan para mantenernos lejos de problemas, sobre todo por el bien de Chinen, porque el que me dieran una paliza no era nada comparado con exponerlo a algo que le pudiera hacer su simpático compañero de habitación.

 

La clase de ciencias siempre pasaba volando, a todos nos fascinaba estar en el laboratorio haciendo experimentos; aunque el profesor era un poco amargado, sus clases eran por demás interesantes. Incluso Chinen terminó poniéndose de buenas mientras los líquidos dentro de  los tubos de ensaye cambiaban de color al agregar algunos reactivos.

 

Nuestra siguiente clase era deportes, así que tuvimos que ir al gimnasio para cambiarnos de ropa, como de costumbre terminé quedándome al último. De pronto alguien abrió la puerta, esperaba ver a Yuto o a Chinen que habían olvidado alguna cosa, pero el rostro con el que me encontré me sorprendió por completo.

-Yamada-san, verdad?- Yuma nunca me había dirigido la palabra, así que el hecho de que supiera mi nombre me hizo suponer que venía de parte de Takaki.

-Sí, ¿puedo ayudarte en algo Nakayama-san?- Que lo llamara por su nombre podía ofenderlo por mi exceso de confianza y si hacía como si no supiera quien era podía llegar a molestarlo. Su risa fue tan malintencionada que me desagrado bastante su actitud.

-¿A mí? Lo dudo… no veo en que podría servirme alguien como tú. Sólo vine a darte algo porque me lo pidieron…- Sacó un sobre de papel beige doblado por la mitad de su bolsillo del saco y me lo arrojó a los pies. Se dio media vuelta y se fue por donde vino son decir nada o mirarme siquiera.

 

Me quedé tan desconcertado por su pésimo carácter que seguí mirándolo hasta que lo perdí de vista. Levanté el sobre y vi que al frente en una esquina tenía escritas las iniciales “Y.R.”, por lo que deduje que de trataba de mi nombre. Ni siquiera se habían tomado la molestia de cerrar el sobre. De pronto me pregunté si Yuma había leído lo que estaba dentro, bueno, daba igual. Saqué la hojita de papel que estaba dentro y la leí.

 

-¡Yama-chan!… ¿Yama-chan?…- Cuando levanté las manos vi a Chinen mirándome lleno de curiosidad por aquello que robaba mi atención con tanta vehemencia. -¿Estás bien? Te estaba llamando pero parecías no escucharme… ¿Qué es éso?- Puso su dedito índice contra el papel que estaba en mis manos por encima de su cabeza.

-¿Esto?- Asintió con una sonrisita cuando  moví la carta en el aire. –Es sólo una nota, la encontré ahí tirada…- Apunté bajo la banca que estaba en medio del vestidor. Traté de no prestarle mucha atención al pedazo de papel, digo, si yo apenas si alcanzaba a entender lo que acababa de leer, ¿cómo iba a explicarles  a los demás? Además no tenía sentido, seguramente no era más que una broma o una excusa para darme una paliza al caer en su engaño. Lo mejor era olvidarme de todo y ya.

-¿Nos vamos a la clase? Y están haciendo los equipos…- Se me colgó de las manos, le gustaba hacer eso, sobre todo con Yuto porque era más alto.

-Claro… antes de que nos dejen con los malos…- Hice bolita el papel y lo tiré a la basura. Chinen y yo nos integramos al juego de voleibol que ya habían organizado.

 

Al finalizar la clase regresamos al vestidor, nos duchamos y nos volvimos a poner el uniforme para dirigirnos nuevamente al comedor. Exacto, lo primero que hice antes de entrar fue mirar al fondo, donde ellos siempre se sentaban. Se me escapó un suspiro de tranquilidad al ver que sólo estaban los de primero. No había señales de Takaki ni de sus amigos, a veces comían en su habitación, así que no se me hizo raro que no estuvieran por aquí.

 

Entramos y después de ir por nuestra comida caminamos hasta la mesa donde usualmente nos sentábamos, nos gustaba ese lugar porque estaba junto a la ventana y lo suficientemente cerca de la puerta como para correr en caso de ser necesario, lo cual sucedía a menudo por culpa de los “exprimidores”.

 

Al ver que Yabu y hikaru entraban al comedor se me heló la sangre, pero el miedo dio paso a la duda cuando no lo vi entrar a él. ¿Podría ser que…? No… ¡Claro que no!… Pero que tonto que era.

 

Aún quedaba media hora para que se terminara la hora de la comida pero ya todos habíamos terminado; incluso Keito e Inoo que siempre repiten plato. Estábamos platicando sobre lo que haríamos el fin de semana, que era cuando nos permitían salir de la Academia, cuando alguien abrió la puerta de una patada. No pude evitar sudar frío cuando vi que era Takaki. Un silencio sepulcral se apoderó de toda la estancia. Nadie se atrevía a hacer o decir nada mientras pasaba por temor a llamar su atención y que se desquitara con el primero que se le acercara lo suficiente.

-Parece estar bastante molesto…- Susurró Chinen cuando se acercaba a donde estábamos nosotros.

-Yuri… shhh…- Daiki lo hizo callar justo a tempo para que no lo escuchara. Pero el pánico me envolvió cuando se detuvo justo después de habernos pasado y giró el rostro en dirección a donde estábamos.

 

Fue sólo por unos segundos, lo sé, pero estoy seguro de que me miró sólo a mí. Se volvió y reanudó su camino. Se dejó caer sobre su silla haciendo mucho ruido al mover todo lo que estaba sobre la mesa. Sus amigos lo miraban estupefactos sin saber lo que estaba pasando.

 

Hikaru comenzó a hablar rompiendo por fin la horrible atmósfera que nos rodeaba. Al poco rato todo había vuelto a la normalidad. Takaki sonreía de vez en cuando por lo que le decían, pero en cuanto miraba hacía donde yo estaba, regresaba esa mirada que me erizaba la piel.

-¿Estás bien?- Inoo se inclinaba lo más que podía por sobre la mesa para hablarme en voz baja, como temiendo que los chicos al fondo del enorme comedor pudieran escucharlo.

-Creo que no lo estaré dentro de poco…- La verdad es que no pensé mucho lo que decía.

-¿Eh? ¿Por qué dices eso, Yama-chan?- Yuto tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no decirlo a gritos.

-Es que cuando estaba en los vestidores…- No pude terminar de decirlo; justo en ese instante sentí su fría y penetrante mirada fija sobre mí. Algo dentro de mi cabeza me aconsejó guardarlo en secreto. -…golpeé a Yuma sin querer, nos sabía que estaba ahí dentro…- Me sabía mal por ellos mentirles pero ese chico tenía un modo de saber casi todo lo que pasaba dentro de la escuela y su estaba enojado conmigo no quería que tomara represalias contra mis amigos, así que era mejor mantenerlos lo más alejados que fuera posible de todo esto.

-¿Cómo crees?- Yuto parecía totalmente engañado y preocupado debido a mi “altercado” con Yuma.

-Mmm… supongo que te disculpaste y no le importó en lo más mínimo, verdad?- Asentí sólo una vez. –Mmm… sí, yuma-kun es un poco arrogante a veces, pero ya se le olvidará, no te preocupes Yamada…- Inoo tenía una particular forma de hacer sentir mejor a la gente.

-¿y si nos vamos un rato al jardín?- Propuso Keito, lo cual sinceramente me pareció una excelente idea, así que no me opuse para nada.

 

Aún cuando no podía verlo, sentía cómo no me quitaba los ojos de encima. El resto de la tarde estuve lo bastante distraído como para vaciarme incluso la harina encima durante la clase de economía doméstica. Chinen no paraba de reír diciendo que parecía un daifuku. No tuve más remedio que ir al lavabo cerca de la cancha de fútbol, que era lo más cercano que tenía, para sacudirme el polvo blanco de la ropa y el cabello y lavarme la cara para dejar de parecer fantasma.

 

Mientras caminaba me quité el saco para sacudirlo. Al llegar me remangue un poco la camisa blanca y abrí el grifo para que comenzara a correr el agua, a veces salía un poco sucia al principio, por eso era mejor dejarla pasar un rato antes de usarla. Como tenía mucho calor, sentir el agua fría sobre mi piel fue realmente agradable. Como no se me quitaba la que tenía en el cabello, opté por meter la cabeza, lo cual fue de bastante ayuda. Creo que mi cerebro sufría de un sobre-calentamiento por haber estado pensando tanto sobre Takaki y la nota; y claro, las consecuencias que todo esto podría traerme a mí y a mis amigos. Me quedé bajo el chorro un par de minutos y luego cerré la llave. Me quité un poco del exceso de agua con las manos, luego sacudí un poco la cabeza y me enderecé. Fue hasta entonces que me di cuenta de que los de tercero de preparatoria estaban en deportes porque podía ver a Yabu caminando por un lado de la cancha animando a Hikaru que corría durante el partido. Lo cual me pareció bastante ilógico y contraproducente pues acabábamos de comer y hacer actividad física con el estómago lleno era algo horrible, por no decir que estúpido.

 

Me giré porque escuché a alguien detrás de mí. Todo pasó tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de pensar, mucho menos de reaccionar. Ni siquiera parpadeé. El peso de su cuerpo sobre el mío me obligó a sentarme por lo que se me mojó un poco el trasero. Su mano resultaba extraña y agradablemente cálida sobre mi mejilla, a la vez que la otra se apoyaba sobre el bebedero por mi costado derecho pues al ser mucho más alto que yo tuvo que agacharse bastante. Este chico me estaba besando y yo era incapaz de reaccionar en lo más mínimo para impedírselo… porque… de algún modo… sentir sus labios tibios y suaves sobre los míos… me gustaba más de lo que era capaz de admitir.

 

¿Cuánto había durado? ¿Unos segundos? ¿O acaso habían sido horas? ¿Tenía importancia? ¡Al diablo con el tiempo!

 

Vi como abría los ojos lentamente sonrojándose al notar que lo miraba, tras lo cual agachó la mirada y escondió las manos en los bolsillos.

-¡Yuyan~!- No podía verlo pero sabía que era Hikaru quien lo llamaba. –Con que aquí estabas… es hora.- Hasta entonces reparó en mi presencia. -¿es él?- Takaki le aventó su celular cuando sacó la mano, la forma en que me miró antes de darse la vuelta para ir con su amigo fue tan extraña que por un momento olvidé quien era Takaki en realidad y todo lo que hasta ahora había hecho. Parecía una persona completamente diferente la que me miraba a través de esos ojos claros e inocentes.

-¡Yama-chaaan~!- Chinen llegó corriendo pasándolos de largo como si ni siquiera los hubiera visto y se echó a mis brazos. Cosa que no pasó desapercibida a Takaki que seguía con la mirada a mi pequeño amigo desde que lo vio acercarse. –Yama-chan, ¿estás bien? ¿te hizo algo?- Fue hasta que escuché su pregunta que caí en cuenta de lo que acababa de pasar. No pude evitar ruborizarme hasta las orejas. -¿Yama-chan?, ¿te sientes mal?, ¿estás enfermo?… Tu cara se puso un poco roja… ¿fiebre?- Puso primero su mano sobre mi frente para revisar mi temperatura y luego me abrazó dulcemente. –Vamos, Yama-chan, volvamos; si te sientes mal yo cuidaré de ti…- Tiró de mi brazo con fuerza haciendo que me pusiera de pie, estiré la manos para tomar mi saco que estaba sobre el barandal que servía de protección contra posibles balonazos y fui arrastrado rumbo al aula donde teníamos clase en ese momento.

 

Takaki no se movió ni un centímetro hasta que no pasamos de él. Lo último que vi fue nuevamente aquella máscara inexpresiva, pero esta vez no era a mí a quien miraba sino a Chinen, quien había sacado su pañuelo para secarme las gotas de agua que todavía rodaban por mi rostro. ¿Por qué Takaki lo miraba de ésa manera? ¿Cómo saber qué era lo que pasaba por su mente si estaba sólo ahí, inmóvil, mirándonos fijamente como si nonos mirara al mismo tiempo? ¿Acaso estaba celoso? ¿Tal vez enojado? De pronto, cuando Chinen abrió la puerta y me topé con una extraña mirada por parte de Daiki al verlo tomando mi mano, entendí que tal vez, y sólo tal vez, Takaki había sentido y pensado lo mismo, yo ya me había dado cuenta de que a este chico le gustaba Chinen, pero si él no hacía ni decía nada yo no era nadie para interferir. Sin saber por qué, me dieron ganas de echar a correr de regreso y explicarle que se equivocaba, que Chinen y yo sólo éramos muy buenos amigos… Momento… ¿por qué tendría que hacer éso? ¿en qué demonios estaba pensando? ¿qué rayos pasaba conmigo? Comencé a sentirme un poco mareado.

 

Con lo despistado que estaba y lo decaído que me veía no fue para nada difícil que todos, incluida la profesora, se convencieran de que “estaba enfermo”, por lo que me mandaron a la enfermería a recostarme un rato.

 

El doctor no me preguntó nada, cuando me miré en el espejo entendí porque todos daban por hecho que me pasaba algo; me veía un poco pálido pero mis mejillas estaban teñidas de una leve coloración roja, en parte debida probablemente a que no podía quitarme de la cabeza el recuerdo de mi primer beso.

 

Corrí la cortina del último cubículo y me tiré de espaldas sobre la cama. Mi corazón seguía latiendo demasiado aprisa. Por temor a que regresara la pesadilla me quedé sumido en un sueño superficial, por lo cual pude escuchar cuando alguien llamó a la puerta, no estaba muy consciente del tiempo así que no supe cuánto había transcurrido desde que había llegado.

-Doctor, ¿podría venir un momento?- Por su voz sabía que era Hikaru, no oí a nadie más. Volví a cerrar los ojos. Escuché cómo se cerraba la puerta quedándome a solas dentro de la habitación blanca. Comenzaba a quedarme realmente dormido cuando regresaron.

-Sí, polo ahí… tráeme éso…- Era la voz del doctor, sonaba un poco desesperado… como preocupado. Por entre las cortinas que me rodeaban sólo podía ver al doctor de espaldas a mí atendiendo a alguien que estaba acostado sobre la cama y que como no hablaba ni nada, supuse que estaba inconsciente. Hikaru permanecía de pie del otro lado, nunca había visto esa expresión en su rostro, así que di por hecho que debía ser Yabu quien yacía frente a él; todos sabíamos que ellos eran mucho más que simples amigos. No podía verlo porque el doctor me tapaba la mitad superior de su cuerpo, pero por cómo estaba Hikaru, no podía ser otro que Yabu. Al parecer estaba herido. Había muchas gasas manchadas de sangre dentro de un recipiente metálico que estaba sobre el carrito de primeros auxilios. Aunque la curiosidad me decía que siguiera mirando, el cansancio me obligó a volver a recostarme y dormirme un rato. Creo que después de todo, haberme mojado con agua fría con todo el calor que tenía no fue muy mala porque le provoqué un choqué de temperaturas a mi organismo y ahora pagaba por ello. Sería mejor que descansara un poco antes de irme al dormitorio.

 

Cuando abrí los ojos, la habitación estaba inundada de un agradable tono anaranjado. Todo estaba demasiado silencioso. Me asomé por entre la cortina pero no pude ver nada, la otra cortina también había sido corrida. Me incorporé y me volví a anudar la corbata y a ponerme los zapatos. Había un olor en el cuarto que me resultaba bastante familiar de alguna manera pero no podía recordar de dónde o por qué.

 

Justo cuando iba hacia la puerta me di cuenta de que la cortina no estaba del todo cerrada. El chico que yacía sobre la cama lloraba, podía ver como temblaba debido a los sollozos que se esforzaba en reprimir tapándose el rostro con el brazo izquierdo para evitar que alguien pudiera llegar a verlo así. El otro estaba cubierto por un vendaje de color blanco desde el antebrazo hasta los nudillos de la mano derecha. No sabía por qué pero no podía quitarle los ojos de encima. Sentí un deseo casi irrefrenable de correr a su lado y abrazarlo. Obvio, ni siquiera pude moverme. Su celular sonó. Se quitó el brazo de la cara para tomar el aparato del bolsillo de su saco, que estaba lleno de polvo y lo que seguramente sería su sangre. Justo en ese instante nuestras miradas volvieron a encontrarse. No podía decir nada; se veía tan frágil y vulnerable con las lágrimas en sus ojos y esa expresión infantil, que pensé que desaparecería en cualquier segundo. De cierto modo me costaba creer que era el mismo Takaki Yuya que yo conocía.

 

¿Miedo? ¿Cobardía? Sinceramente no lo sé… pero no pude seguir mirándolo a los ojos; agaché la vista y me di media vuelta para salir de ahí. De todos modos no iba a decir o hacer nada que lo ayudara. Simplemente no podía.

-No te vayas… por favor…- Su voz fue apenas un susurro que me atrapó por completo. Me quedé justo donde estaba, mi cuerpo se negaba a obedecer lo que le decía mi cerebro. Un extraño e incomprensible silencio se apoderó de todo mientras seguíamos mirándonos sin decir nada. Por la ventana podía ver un hermoso cielo. Al final caminé hacia él y me senté en una silla que estaba junto a la cama.

-¿Te duele?- Fue lo primero que se me ocurrió preguntar. Lo cual fue estúpido porque era seguro que dolía. Sabía que seguramente había golpeado a alguien después de que me fuera con Chinen.

-No por ahora… Creo que me inyectaron algo para evitarlo…- De nuevo cubría su rostro; seguía llorando, podía ver sus finas lágrimas cayendo sobre los mechones de cabello castaño cobrizo que estaban sobre la almohada.

-Oh… ya veo… menos mal… Parece doloroso… debió ser un buen golpe…- Sólo respondió inclinando un poco la cabeza en señal de afirmación. Lo que hizo después me tomó por sorpresa: se giró al lado izquierdo de la cama, dándome la espalda, otra vez sollozaba tratando de ahogar el llanto contra la almohada. Ni siquiera entendí por qué, pero cuando menos pensé, mi mano ya estaba sobre su cabeza acariciándolo con ternura, tratando de reconfortarlo del sufrimiento que parecía envolverlo. Sentí su mano sobre la mía. –todo va a estar bien…- Le dije en voz baja cerca del oído cuando me senté sobre la cama a su lado. Inexplicablemente estalló en llanto como un niño perdido al escuchar mis palabras. Se giró con brusquedad sentándose con el impulso y se abrazó a mí con desesperación. Lentamente mis brazos alcanzaron su espalda y correspondieron el abrazo. No volví a decir nada. Me pregunté hacía cuánto que no lloraba así. Era mejor que lo dejara desahogarse. Tal vez le hacía muchísima falta.

 

Poco a poco se calmó. Pero seguía sin apartarse de mí. Suspiraba y sollozaba de vez en cuando tratando de recuperar la compostura. Lo tomé por los hombros para echarlo hacia atrás y ver su rostro, pero se aferró a mí con más fuerza.

-No, por favor… debo verme horrible…- Decía escondiéndose más entre mi hombro izquierdo y mi cuello.

-No seas tonto… nunca podrías verte horrible…- ¿Qué acababa de decir? No me dio miedo haberlo dicho sino darme cuenta de que lo decía porque lo sentía de corazón. Cedió al segundo intento. Saque de mi bolsillo mi pañuelo y le sequé los restos de agua salada que aún se deslizaban por su piel. Él estaba equivocado. De algún modo, me resultaba definitivamente adorable. Reparé en que no dejaba de mirarme y me sonrojé.

-No lo entiendo… ¿por qué Yamada?- sus palabras me resultaron tan angustiadas que dolían, sin embargo no sabía de qué hablaba.

-¿Por qué qué? No sé a que te refieres…- Ni mentía ni me hacía el loco. En verdad no entendía lo que decía.

-¿Recibiste el sobre? ¡Leíste la carta?- Encogió las piernas contra su pecho y escondió el rostro entre las rodillas y su brazo.

-Sí, Nakayama-san me la dio, la leí después de que se fuera… pero la verdad creí que era una broma…- No estaba muy seguro de si debía decir eso último.

-Entonces, ¿por qué? Te dije que lo que te diría en esa carta sería verdad y que entendería si no acudías, como que estabas rechazándome porque yo…- No era mi intención interrumpirlo, pero lo que decía no tenía sentido para mí y necesitaba respuestas.

-¡¿Eh?! ¿De qué hablas?… La nota solo decía que tenías algo importante que decirme y que estarías esperándome detrás de la biblioteca a las 4:00 pm…- Éso era todo lo que había leído al abrir el sobre, así que todo lo demás que él mencionaba no tenía cabida dentro de mi cabeza.

-No, ¿cómo?, ésa era sólo la segunda nota…- Su mirada decía que no mentía.

-Yo… sólo recibí una nota dentro del sobre… eso fue todo lo que leí…- Lentamente todo iba tomando forma dentro de mi mente. Yuma estaba detrás de todo ésto.

-Eso quiere decir… ¿qué no me estabas rechazando?- Ahora era él quien se sonrojaba mientras mi miraba.

-¿Rechazarte? ¿A qué te refieres?- No podía ser verdad lo que pensaba, era tan absurdo que ni siquiera podía creer que lo haya considerado siquiera como una posibilidad. No podía ser que estuviera enamorado de mí. Me miró en silencio por unos segundos.

-Yamada…- Aún cuando aferraba con fuerza su rodilla podía ver que su mano temblaba. –Tú… a mí…- La sangre se agolpaba en sus mejillas, podía notarlo aún a pesar de la escasa luz rojiza que se colaba por la ventana. -¡Me gustas!- Sólo así, lo dijo tan fuerte y claro que no quedó espacio a dudas. Lo ridículo de mis pensamientos se había vuelto un verdad absoluta.

-Takaki, yo…- apenas si podía creer lo que pasaba. No me dio tiempo de decir algo. Nuevamente me besaba haciendo que me olvidara de todo lo demás. Había algo en este chico melancólico y dulce que comenzaba a atraerme de un modo irracional. De pronto me descubrí a mi mismo correspondiendo con absoluta seguridad y naturalidad ese beso.

 

Alguien llamaba a la puerta. Me dio un susto de muerte, haciendo latir aún más aprisa mi, ya de por si, acelerado corazón, con tanta fuerza que me obligó a saltar lo más lejos que pude de él. Suspiró resignado.

-Ay… Yabu si que sabe ser inoportuno…- Se levantó y estiró la mano para alcanzar sus zapatos para ponérselos.

-No, no te levantes… Yo abriré… No deberías mover tu mano…- lo empujé con cuidado de regreso a la cama y fui hacia la puerta.

-¡Yama-chan~! ¿Ya te sientes mejor?- Lo que encontré del otro lado  no fue a su amigo sino al mío; que apenas si me vio tras abrirle, se echó a mis brazos. Conociendo a este pequeño, seguramente estaba preocupadísimo por mí.

-Sí, la fiebre se ha ido…- Su sonrisa siempre lograba ponerme de buen humor. Puse mi mano sobre su cabeza y lo despeiné un poco.

-Ah~ menos mal… Vamos, debes probar el pastel que hice en la clase, como no pudiste estar con nosotros lo hice para ti; logré convencer a la maestra de que nos dejara sacarlo del salón para llevarlo al dormitorio…- Chinen parecía tan feliz de verme recuperado. Como de costumbre, me jaló para llevarme con él. Ni siquiera reparó en la presencia de Takaki, quien no estaba enojado cómo pensé que estaría cuando lo miré de reojo; en vez de eso noté que había bajado la mirada y que ocultaba el rostro con su brazo.

 

Todo el camino hasta el dormitorio fui sumido en mis pensamientos. Chinen no paraba de hablarme pero yo apenas si había prestado atención a algo de lo que decía. Subíamos las escaleras hacia el segundo piso, que era donde dormíamos los de tercero de secundaria y primero de preparatoria, y yo me había tropezado un par de veces por no fijarme por donde iba. Había un único pensamiento haciendo eco en mi cabeza sonando cada vez con más fuerza, al grado que terminó por obligarme a detenerme en seco haciendo que Chinen se sacudiera bruscamente y se volviera para mirarme con cara de preocupación.

-¿De nuevo te sientes mal, Yama-chan?- su voz me pareció en extremo dulce.

-Debo volver… olvidé algo…  y es muy importante…- La voz que me susurraba “regresa” terminó por gritarlo tan alto que no pude seguir ignorándola.

-¿Yama-chan…?- Me solté de su pequeña mano y eché a correr escaleras abajo tan rápido como era capaz de hacer.

 

Crucé el enorme jardín que separaba el dormitorio del resto de la Academia como si fuera perseguido por el diablo. A la pasada abrí la puerta de cristal de un empujón y corrí por el pasillo del primer piso hasta llegar a la enfermería, lo único que se escuchaba era el eco de mis pisadas resonando por todo el lugar a medida que pasaba.

 

No vi ninguna luz encendida, pero él tenía que seguir ahí, no? Supongo que no sería bueno que se moviera con la mano tan lastimada como la tenía. Abrí la puerta sin llamar siquiera. Tal como me temía, él ya no estaba ahí. Entré buscando indicios de donde pudiera haber ido, o peor aún, esperando que siguiera por ahí, en algún lugar. Pateé algo en el piso al acercarme a la cama donde había estado. Regresé y encendí la luz. Su celular estaba medio despedazado y esparcido por el piso. Reuní todas las partes y lo prendí. Por suerte aún funcionaba.

 

Me asusté mucho cuando sonó mientras cerraba la tapa. Era Yabu. No respondí, pero a los pocos segundos después, volvió a timbrar. Esta vez era Hikaru. Después nuevamente Yabu. Su insistencia me parecía rara y al final decidí responder.

-¿Si?… no… Soy Yamada… ¿eh?… ¡no!, lo encontré en la enfermería… no, él no está aquí…- Lo que Hikaru dijo después hizo que me sentará. Después de que terminara de decirme todo lo que había pasado, me di cuenta de que tenía que encontrarlo inmediatamente porque de lo contrario podía pasar algo terrible… él estaba planeando escaparse de la escuela. No se había lastimado por haber golpeado a alguien como yo había pensado. Había discutido con su padre por teléfono después de la comida. Estaba tan enojado que rompió la ventana del salón de un puñetazo; se había cortado el brazo al hacerlo. Su padre le acababa de dar la noticia de que su madre estaba gravemente herida en el hospital debido a un accidente y había dado órdenes a la escuela de que no le permitieran  salir bajo ninguna circunstancia de las instalaciones; lo cual incluía no haberlo llevado al hospital para tratar la herida que se había buscando salir de aquí aunque fuera lastimándose a si mismo. Takaki había amenazado al director con escaparse si no lo dejaban salir por las buenas. Hikaru me explicó que su madre era la persona más importante en la vida de Takaki y no quería que muriera sin haberse despedido de ella.

 

Hikaru dijo que Takaki conocía un lugar por el cual era fácil salir de la Academia sin que nadie se percatara siquiera, pero por desgracia no sabía cual era ese lugar. Pero yo tenía una ligera idea al respecto. Cuando le pregunté si sabía qué había detrás de la biblioteca, dijo que ése era el único sitio a donde ellos nunca lo acompañaban, pues Takaki decía que ése era un lugar importante y especial para él y nunca, bajo ninguna circunstancia los había dejado acompañarlo cuando iba ahí.

 

Creo que iba a preguntarme cómo era que yo sabía de la existencia de ese sitio pero ni siquiera le di tiempo de que lo hiciera. Algo me dijo que fuera allí enseguida y no quise desobedecer mi presentimiento. Todavía sentía mis piernas como de gelatina, pero les ordené que corrieran como nunca antes. Sabía que tenía que darme prisa. Si él trataba de trepar o saltar alguna barda con la herida que tenía, lo más seguro es que no acabaría nada bien.

 

Era la primera vez que me aventuraba en aquella parte de la escuela, así que no la conocía en absoluto y si a eso le sumábamos las pésimas condiciones de iluminación que había, no era para nada extraño que me fuera tropezando o resbalando con cuanta cosa me topaba en el camino. Un poco más delante de donde yo estaba escuché un ruido, como algo que se arrastraba. Aguanté la respiración para ver si el sonido seguía y tratar de identificarlo pero no podía. Traté de levantarme pero algo de lo que me había caído encima mantenía mi pierna atrapada y la otra me dolía mucho probablemente debido al golpe que me di. El celular de Takaki sonaba en alguna parte… ¿dónde estaba? ¿Qué acaso no lo traía en la mano mientras corría? Vi la pequeña luz azul intermitiendo como a un metro de donde estaba atrapado. Debía alcanzarlo, seguro era Hikaru de nuevo preguntándome si había encontrado a Takaki; aquel sonido aumento de intensidad, como si se acercara a mí  pero ni siquiera me importó, tenía que contestarle, necesitaría ayuda para salir de aquí; pero por más que estiraba la mano no lograba acercarme ni un poco al bendito aparato. Había dejado de sonar. Me enfoqué en quitar las cosas que tenía sobre la espalda para ver si lograba alcanzarlo, las nubes habían ocultado por completo la luna dejándome sumido entre la penumbra. De pronto pude escuchar algo así como pasos. Una espeluznante y familiar sensación me recorrió de pies a cabeza. Lancé un grito de terror al ver justo sobre mi cara un par de círculos rojos iridiscentes y una dentadura afilada que se me acercaba. Era justo como en mi pesadilla… bueno, bastante parecido… pero en ese momento sólo pude pensar en eso y no pude hacer otra cosa más que gritar.

-¿Yamada-kun…?- Alguien había alejado a la cosa ésa de mí y por alguna razón su voz me parecía bastante conocida, así que dejé de gritar. Quien quiera que fuera me hacía sentir a salvo. Comenzó a quitar las cosas que me aprisionaban. –Aguanta, ya casi termino… te sacaré de aquí…- Me hablaba de un modo tan dulce que hasta mi corazón regresó a latir con normalidad.

-Takaki-kun…- No necesitaba verlo para saber que era él. Una vez que el miedo desapareció de mis venas, entendí que todo él estaba anclado con profundidad dentro de mi corazón… su aroma… su voz… su forma de hablar… El dolor me estremeció cuando quitó lo que había caído sobre mi pierna.

-¿Te duele mucho?… ¿puedes levantarte?… Dame la mano…- Puso mi mano en su hombro y me rodeó por la cintura para servirme de apoyo. Aunque dolía bastante no debía ser muy grave; no sentía nada roto y no parecía sangrar de ninguna parte, salvo por los raspones que probablemente tenía en dos o tres partes del cuerpo.

-Menos mal…- Cuando por fin logré entender todo con claridad, me sentí realmente aliviado de que Takaki estuviera sano y salvo y que no hubiera hecho nada estúpido o impulsivo. Poco después lo noté junto a mí sentadito como esperando a que lo acariciara, era el perrito con el que Chinen jugaba a veces, me pregunté qué estaría haciendo en la escuela a esas horas. Y no pude evitar sonrojarme por haberme asustado tanto por un simple cachorro.

 

-¿Menos mal, qué?…- Su voz me trajo de vuelta lejos de mis pesadillas. Podía sentir su tibia respiración muy cerca de mí, lo cual hacía que se me erizara un poco la piel y que sintiera un hueco extraño en el estómago, ¿era esta sensación lo que denominaban “mariposas en el estómago”?

-Que no te pasó nada… que no te escapaste de la Academia… que te encontré…- Era extraño estarle diciendo eso a un chico y que por ése mismo chico me sintiera así.

-¿Cómo supiste?…- Se quedó callado por un momento. –Yamada-kun… ¿estabas preocupado por mi?- Sabía, aunque ciertamente no podía verlo, que se había sonrojado, su voz sonaba bastante apenada y eso me pareció lindo. Era como si ahora empezara a conocer al verdadero Takaki.

-Supongo… no…- Negué con la cabeza. –Sí… realmente no entiendo muy bien porque pero sí, me preocupé mucho por ti… temía no poder volver a verte…- Simplemente no podía frenar las palabras ni los sentimientos que habían comenzado a desbordarse después de haber estado reprimidos por tanto tiempo.

 

Durante algunos minutos no fuimos capaces de decir nada sólo se escuchaban los ladridos del perrito que correteaba por aquí y por allá persiguiendo una bolsa de plástico, pero sentí que me había estrechado más contra su cuerpo y esa sensación de calidez que me envolvía me hizo sonreír. A pesar de todo, él no era la mala persona que todos creímos.

 

Abrió con cuidado la puerta de cristal por donde yo había entrado hacía un rato y caminamos por el mismo pasillo hasta llegar a la enfermería, que continuaba con la luz encendida, tal cual la dejé cuando salí corriendo para buscarlo. Me ayudó a sentarme sobre la cama y subió mi pierna con cuidado para no lastimarme. Me quitó el zapato y el calcetín y subió el pantalón hasta la rodilla. Revisó cuidadosamente mi tobillo. Fue hasta una repisa con puertitas de cristal y tomó un botecito, en cuanto lo vi supe que se trataba del antinflamatorio con anestésico que usábamos para las lesiones deportivas. Me sorprendió que él lo supiera porque nunca lo había visto haciendo algo dentro de la cancha, por lo general sólo se ponía el uniforme deportivo y se saltaba la clase para dormir por ahí o se quedaba sólo mirando a Hikaru y a Yabu. Me miró y sonrió.

-Aunque no lo creas, estoy en el equipo de fútbol desde la primaria… es sólo que no me agrada eso de correr bajo el sol y sudar sin una buena razón…- La forma en que hablaba y se reía era algo nuevo y maravilloso  de ver, algo que no había visto antes, y, por tanto, me había dibujado una sonrisa boba en los labios mientras lo veía aplicándome el ungüento.

-Yo… no lo sabía… y sinceramente, nunca me lo hubiera imaginado…- Me sonrojé un poco, por el hecho de que me hubiera adivinado el pensamiento y por lo que me hacía sentir cuando me miraba; nunca creí que este chico pudiera mirarme porque yo no era para nada parte de su mundo.

-¿Sabes una cosa Yamada-kun…?- Dijo después de un breve silencio mientras me aplicaba el ungüento también en el tobillo.

-¿Qué…?- No sé si me miraba de reojo, pero por inercia negué un par de veces con la cabeza, completamente desconcertado ante su pregunta, al tiempo que lo veía tomar una venda de uno de los cajones del mueble detrás de él. Entonces entendí que pasaba mucho tiempo en esta habitación.

-Creo que no tardarás mucho en darte cuenta de que lo que sientes por mí no es otra cosa que amor… ¿y sabes?, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para que eso pase lo más rápido posible…- Se quedó callado así sin más y sus palabras me dejaron boquiabierto; ¿cómo podía estar tan seguro de lo que siento, si ni siquiera yo estoy muy seguro de lo que es?

 

Durante todo el rato en que estuvo vendándome no me miró ni una vez, estaba totalmente concentrado en lo que hacía. Poco a poco el dolor había comenzado a desaparecer.

-¡Listo!…- Colocó suavemente mi pie sobre la cama debajo de una almohada y me sonrió. –Eso deberá bastar por ahora…- Se levantó y caminó un par de pasos hasta el carrito de primeros auxilios, el cual acercó hasta donde estaba. –Dame tu mano…- Por inercia miré su mano extendida y luego miré la mía, tenía un enorme raspón de un lado que llegaba hasta la muñeca. Tomó mi mano con delicadeza al ver que yo no reaccionaba. ¿Cómo había visto esto si ni siquiera yo me había visto la herida?

 

Destapó un bote, que sólo por el color del que tiñó la gasa, supe que era yodo y me limpió con cuidado para quitar los restos de tierra que pudiera tener; luego mezcló unos líquidos de colores brillantes y me lo aplicó con una bolita de algodón.

-Ah… lo siento…- Comenzó a soplar mientras seguía aplicándolo al ver que había hecho una mueca de dolor; esa cosa ardía como si me hubiera echado limón. Pero ese malestar quedó de lado al ver la actitud tan tierna y protectora que había adoptado conmigo de repente. Mi corazón se aceleró sin control. Había algo en sus labios… su textura… su color… ¿en qué estaba pensado?

-¿Todavía te arde?- Se detuvo súbitamente al ver que sacudía la cabeza para alejar los pensamientos que seguían empeñándose en ocupar mi cabeza pensando que era por el dolor.

-¿Eh?… No… no tanto…- Podía sentir como el rubor teñía de rojo mis mejillas, ni siquiera quise levantar la mirada.

-¿Podrías cerrar tu ojo un momento?- Su pregunta me pareció de lo más rara pero de algún modo sabía que no iba a hacerme nada, así que le hice caso. Sujetó mi barbilla con cuidado y ladeó un poco mi cabeza, sentí algo húmedo y fresco en el pómulo y luego la punzadita de dolor que me hizo apretar los dientes, el dolor disminuyó a medida que él soplaba suavemente sobre la herida. –Espero que no te queden cicatrices… creo que no me lo perdonaría…- Parecía realmente angustiado por ello mientras me ponía una gasa para cubrir el raspón.

-No te preocupes por eso Takaki… Sólo es un raspón…- Su comentario me causó gracia así que también me reí, él me miró extrañado y luego también se rió. Por primera vez escuchaba su risa y veía su verdadera sonrisa. No podía dejar de mirarlo.

-¿Qué pasa…?- Creo que se sintió un poco acosado por mi forma de mirarlo porque se reía nervioso.

-Nada… sólo pensaba que el verdadero Takaki me gusta mucho más que el Takaki que yo había conocido hasta ahora y al que tenía miedo hasta de que me mirara siquiera…- Me incliné hasta alcanzar sus labios. Supongo que él tenía razón. Sólo era cuestión de tiempo que lo admitiera y él ni siquiera tuvo que presionar las cosas. El sólo hecho de que fuera él mismo y de que fuera sincero consigo mismo y conmigo, fue más que suficiente para que lo que había estado guardando dentro de mi corazón pudiera ser demostrado sin miedos.

 

Aunque ahora que lo pienso, sigo temiendo, pero no por lo que Takaki pueda pensar o hacer contra mí, sino por lo que todos los chicos a los que les gusta vayan a hacer cuando se enteren de que a partir de esta noche él y yo hemos decidido estar juntos… pero bueno, dejaré que las cosas sigan fluyendo a su ritmo.

 

Pero por la manera en que reaccionó a ése primer beso mío, sé que nunca dejará que nada malo me suceda, estoy seguro de que me protegerá de cualquiera que lo intente… ¿Qué cómo puedo estar tan seguro?

 

Porque sé que yo estoy dispuesto a morir por él y por eso mismo, quiero simplemente vivir por él… para poder estar siempre a su lado.

 

Un Rayo de Luz. Cap 4 -Final-

UN RAYO DE LUZ
Fic x Cap
YamaChii
~ Bokura no machi de~
04-07-10

Capítulo 4: Iluminado por la luz de tus ojos.

.

El doctor volvió unos minutos después y al ver que la inflamación había bajado considerablemente, procedió a ponerme la férula en la nariz. Me tuve que quedar otro rato ahí acostado, para evitar que se cayera la venda de yeso por estar muy fresca. Miré el reloj que estaba en la pared de enfrente… ya había pasado casi media hora desde que habíamos llegado a la enfermería.

-Yamada, Yabu… problemas!!!- Yuto entró de súbito, ni siquiera llamó a la puerta, con lo cual dedujimos que algo muy malo había pasado, pues siempre era muy educado.

-Qué pasa Yuto?- Yabu se paró para darle palmaditas en la espalda, venía muy agitado, probablemente había corrido.

-Chinen y Yuma… están peleando… en la sala de los NYC!…-

-Qué?!!!- Como por inercia me levanté de la cama, mis oídos no daban crédito a lo que estaba escuchando…

-Sí… Chinen vino a ver cómo estabas poco después de que se fueran de la sala de ensayos… El ambiente estaba un poco tenso ahí… De pronto Chinen nos miró a todos y nos dijo “Por qué actúan como si supieran lo qué le pasó?”, estaba enojado… y luego Hika-chan le dijo “Pues porque en cierto modo, todos, hasta tú, sabemos lo que pasó!” y Chinen se fue contra Hika-chan y lo tomó por el cuello de la chamarra, pero Hika no hizo por moverse y seguía mirándolo cómo cuando nos regaña… Y Takaki llegó y abrazó a Chinen por la espalda y le dijo “Por qué no puedes entender lo mucho que sufre Yama-chan por tu bien?…” y Chinen después de mirarlo como cachorrito regañado, salió corriendo rumbo acá…- Yuto siempre hablaba de bulto cuando se trataba de este tipo de cosas, y aunque usualmente me resultaba gracioso, esta vez no podía reír… -Nos quedamos todos callados cuando se fue… no sabíamos qué hacer, Inoo y Hika dijeron que sería mejor que siguiéramos ensayando para no meternos en más problemas… los demás accedieron de buena gana, pero entonces Daiki-kun y yo fuimos tras Chinen porque estábamos demasiado preocupados para recordar los pasos de la coreografía…- A pesar de lo mucho que dijo, hablaba tan rápido que no tardó más que un par de minutos en decirnos todos… cuando estaba nervioso hablaba demasiado y a gran velocidad.

-Encontraron a Chinen?- Yabu no le tenía paciencia a Yuto en estos casos, porque contaba con demasiados detalles las cosas…

-Sí… no hizo por detenerse cuando le hablamos, Daiki lo tomó de la mano cuando le preguntó qué tenía, pero Chinen se zafó… estaba llorando, pero no parecía triste… sino más bien decepcionado o molesto… Dijo que tenía que ir a hablar con Yuma… se fue de regreso por donde nosotros veníamos y nos dejó ahí parados a medio pasillo… En eso vimos que el doctor entraba a la enfermería… así que volvimos al salón…- Yabu y yo nos volteamos a ver pensando exactamente lo mismo.

-Podría ser que… nos escuchó?…- Yo no me atrevía a decirlo… la sola posibilidad hizo que se me fuera la sangre del cuerpo… no podía ser!

-Pero eso no fue lo malo…- Yuto nos interrumpió de pronto…

-Entonces por qué no lo dices de una vez?!- Yabu estaba desesperado así que terminó por tomarlo por los hombros y lanzarle una mirada de reprensión.

-Es que luego Kento y Fuma vinieron corriendo a la sala de los JUMP… Chinen fue a buscar a Yuma a la sala de los juniors, pero como lo notaron actuando extraño vinieron a decirnos… al parecer iban rumbo a la sala de los NYC… por lo que dijeron, Chinen llevaba casi arrastrando a Yuma… lo bueno es que el sensei no estaba en ese momento porque de ser así…- Yuto siguió hablando pero yo ya no podía prestarle atención, mi cabeza estaba trabajando aún más rápido de lo que él hablaba… Sí… definitivamente Chinen lo había escuchado todo… y definitivamente debía estar molesto… y era seguro que terminaría reclamándole a Yuma lo que había hecho… y si eso pasaba, Yuma podía hacerle daño…

No lo pensé dos veces… me levanté y medio me puse los zapatos para salir corriendo de ahí… tenía que encontrarlos antes de que pasara algo.

-Yama-chan!!! A dónde vas?! Te vas a lastimar!!!- Me sabía mal ignorar así a Yabu después de lo preocupado que había estado por mí… pero Chinen era lo más importante para mí.

Corrí por el pasillo, pasando de largo nuestra sala de ensayos subí las escaleras y di vuelta para tomar el pasillo que llevaba hasta la sala de los NYC…

-Yamada-kun!- Kento se sorprendió un poco al verme llegar… solo. Fuma, Hikaru y Daiki estaban también en el pasillo… Al parecer ninguno de ellos había querido entrar… Desde afuera no podía escucharse nada, sólo veía a Chinen de espaldas a mi mientras hablaba con Yuma… Tomé el picaporte de la puerta… tenía miedo, estaba nervioso… pero debía armarme de valor.

-Yabu… Yuto…- Al parecer habían venido detrás de mí… Hikaru y Daiki fueron hacia ellos, Kento y Fuma se me quedaron viendo un momento y luego también se alejaron un poco rumbo a donde se habían quedado los demás…

Respiré hondo y abrí la puerta…

-… ¡accidente o no, debiste decírmelo! ¡Dijiste que éramos amigos, que podía confiar en ti! ¡¿Sabías de mis sentimientos y aún así lo hiciste?! ¡Eres horrible Yuma-kun! ¿Acaso todo este tiempo estuviste actuando de este modo mientras yo no me daba cuenta? ¿Estuviste tratando así de mal a Yama-chan todo este tiempo?… ¡Lo preguntaré sólo una vez más!… ¿Es verdad que te cae mal Yama-chan?- Yo nunca había visto así a Chinen… no había ni rastro del niño lindo e infantil que siempre solía ser, si bien ya lo había visto enojado y serio, en nada se comparaban con el tono de voz y el lenguaje corporal que tenía en este momento… no podía verle el rostro, pero aún así sabía qué tipo de expresión tenía mientras le decía aquello.

-¡Sí!… Me cae mal… siempre ha sido así y él lo sabe… pero entiende por qué lo hice… todo este tiempo tú has estado sintiéndote así, pensando sólo en él y él nunca ha correspondido tus sentimientos… ni siquiera se ha dado cuenta de ellos!… él único que siempre te ha amado de verdad he sido yo!!!- Yuma se acercó a Chinen y lo abrazó… Escucharlo confesarle su amor me hizo un corto circuito mental… un escalofrío helado me recorrió de pies a cabeza, no entendía lo que Yuma había dicho antes de eso… ya no entendía nada de lo que estaba pasando…

-¡No me toques!- Su voz me trajo de vuelta a la realidad… Chinen lo apartó de un empujón… Yuma estaba atónito… -¡A mí no me importa si Yama-chan corresponde mis sentimientos o no! ¡Yo sólo puedo amar a Yama-chan!-  Mi corazón latía como si estuviera a punto de explotar… ¿en verdad había escuchado bien?-

-Chinen… quédate conmigo!- Yuma se veía ahora patético ante mis ojos… pero al mismo tiempo lo admiré por haber tenido el valor de hacer algo que simplemente yo no podía… Seguía estúpidamente de pie en la entrada… no sabía qué hacer…

-Sí no puedes llevarte bien con la persona que más quiero… tú y yo simplemente no podemos ser amigos Yuma-kun…- Yuma lo sujetó bruscamente por el brazo para evitar que se fuera, la expresión de dolor que emitió Chinen hizo que mi cuerpo por fin saliera del estado en el que había estado.

-Yuma! Suéltalo!- Abrí la puerta de golpe y entré corriendo… pese a cómo me sintiera, no iba a permitir que le hiciera daño.

-Yama-chan!…-  Chinen me miraba entre aliviado y asombrado.

-No te metas Yamada! Acaso no fui lo suficientemente claro cuando te dije que no interfirieras?- Nuevamente me hablaba con aquel aire despectivo que tanto me molestaba.

-Yuma…- Chinen lo volteó a ver con una mirada fulminante… Yuma reparó en que había sido demasiado descuidado y había dejado caer su teatro de mentiras frente a Chinen…

-Sí… fuiste muy claro… pero yo nunca dije que me quedaría de brazos cruzados y mucho menos que te dejaría ponerle un dedo encima a Yuri!!!- De pronto perdí el control de mí mismo y lo golpeé con todas mis fuerzas en la cara… Perdió el equilibrio y se cayó… pero ni siquiera por ello soltó el brazo de Chinen y se lo llevó al piso con él. Ya me tenía harto, quería darle una paliza, aún cuando sabía que no debía hacerlo… además él también parecía estar de acuerdo en arreglar esto por las malas.

-Yamada! Yuma! Basta!…- Hikaru y Yuto me sujetaron por la espalda y me alejaron de él mientras Yabu y Kento hacían lo mismo con Yuma. Daiki ayudaba a Chinen a levantarse, pues en nuestro estúpido afán por ajustar cuentas me había olvidado de todo… me sentí culpable y apenado… no podía ni mirarlos a los ojos. Yuma se zafó de un jalón y salió completamente enojado, Kento y Fuma se disculparon por todo y se fueron detrás de él… después de todo, Yuma era parte de su grupo y sería complicado si tenían problemas entre ellos, había dicho Kento mientras se despedía de mí, y quien iba a entender eso mejor que yo, verdad?

Al ver a Chinen al borde de las lágrimas me sentí miserable… era mi culpa que tuviera esa expresión tan triste en su carita, no? Todos fueron a ver cómo estaba Chinen, pues pensaron que Yuma le había hecho algo y que por eso yo lo había golpeado… simplemente aproveché la oportunidad y la confusión para salir de ahí… tenía muchas cosas en que pensar.

Caminaba rumbo a la terraza cuando vi a uno de nuestros senpai de KAT-TUN hablando con alguien a quien no alcanzaba a ver porque la columna del vestíbulo lo tapaba… de pronto volteó hacia donde yo estaba, y pensando que tendría que fingirle una sonrisa como otras veces, me tomó por sorpresa aquella expresión de enfado, sino es que repulsión contra mí… Ahora lo veía venir…

-¡Oye! ¡Yamada!- Akanishi estaba con Yuma, ahora podía verlo de pie junto a la columna, y probablemente ya le había contado alguna de sus mentiras…

-¿Qué pasa senpai?- No debía mostrarle inseguridad ni miedo… por lo que sabía de él, se aprovechaba con facilidad de sentimientos como esos para amedrentar a las personas, incluso si sólo estaba bromeando… y yo no estaba para aguantarlo…

-¿Te parece correcto ir por ahí golpeando a tus kohai y compañeros de grupo?- Sin más ni más me empujó con ambas manos haciéndome retroceder un par de pasos para no caer…

-Supongo que debe ser peor que andar por aquí golpeando a chicos casi 10 años menores que tú, verdad?- Conocía perfectamente esa voz.

-Yokoyama-senpai…- Llegó y se interpuso entre nosotros, Maruyama-senpai y Yasuda-senpai venían con él, al parecer acaban de salir de ensayo.

-Yoko… será mejor que no te metas…- A Akanishi parecía no importarle estar en desventaja de número, pues seguía con su habitual actitud altanera.

-El que no debería meterse eres tú Akanishi-san…- Yokoyama-senpai le acababa de dejar en claro que no se rebajaría a su nivel y que no le parecía que se tomara aquellas confiancitas con él. -…Esto es cosa de los chicos… pero si te empeñas en interferir, no voy a quedarme de brazos cruzados si te metes con Yamada-kun… Si Nakayama-kun te tiene a ti para defenderlo… Yamada-kun nos tiene a todos nosotros y a sus amigos… me pregunto cuántas personas más estarán dispuestas a ponerse de tu lado y el suyo?…- le decía cínica pero educadamente mientras señalaba a Yuma con la mirada y el rostro. El resto de los Kanjani estaba ahí, guardando cierta distancia.

-Yama-chan!- Inoo y Takaki venían corriendo por el pasillo, Takaki estaba al teléfono, probablemente con Yabu, quien también estaría buscándome. Kento, Fuma y Yugo permanecían expectantes, pero sin intención alguna de meterse, pues también se consideraban mis amigos y Yuma no era conocido precisamente por llevarse bien con nadie que no fuera Kento o los HS7 WEST…

-¿Qué está pasando aquí?- Kamenashi-senpai venía acompañado de Yamashita-san.

-Kame…- La actitud de Akanishi-senpai cambió de inmediato.

-Hey… Kamenashi-kun… serías tan amable de explicarle a tu colega que no debe meterse en los pleitos entre los juniors…- La sonrisa amable de Yokoyama-senpai y el tono de voz en que le decía aquello hicieron que Kamenashi entendiera al momento lo que estaba pasando, pues después de ver mi rostro, de inmediato volteó a ver a Yuma y luego le lanzó una mirada furiosa a Akanishi-senpai.

-Yamada!- Yuto venía corriendo seguido de Hikaru.

-Oh! Yuto-kun!- Tan pronto lo vio, Kamenashi-senpai fue a saludarlo tan afectuosamente como hacía siempre. Luego se giró hacia donde yo estaba. –Yamada-kun… escuché que habías tenido un accidente hace un rato… estás mejor? Parece doloroso para haber sido una simple caída…- le lanzó una mirada severa a Akanishi-senpai… -Será mejor que te cuides, no debes dejar que empeoré, de acuerdo?- Me dio una suave palmadita en el hombro al tiempo que me sonreía… -Yuto-kun, vengan a visitarme pronto, va? Les prepararé curry con arroz… Yokoyama… otsukaresama deshita…- Se despidió haciendo una educada reverencia… -Jin, nos vamos… tenemos entrevista, Ueda, Maru y Junno ya nos están esperando en la camioneta…- El modo en que se lo dijo fue completamente al tono en que se despidió de nosotros… Una vez que se vio solo, Yuma se alejó yendo detrás de su protector…

-Senpai… gracias… pero no tenías que hacerlo… Akanishi-senpai no es de los que dejan las cosas así, no quiero causarte problemas con él senpai…- Me preocupaba lo que había pasado… Tanto Kamenashi-senpai, como Yamashita-senpai y Akanishi-senpai, eran de los Johnnys consentidos de la agencia, no quería que eso le causara problemas a nadie…

-Naaaah! No te preocupes por él… dice más de lo que hace… además, no haría nada que hiciera enojar a Kamenashi y a Yamapi…- Yokoyama-senpai había vuelto a sonreír y hacer el tonto como siempre.

-Además… no dejaríamos que se meta con nuestro querido Yama-chan~! Yoko y Ryo-chan no nos lo perdonarían… ne?- Agregaba Maruyama-senpai mientras se acercaban a donde estábamos.

-Ves… no te preocupes… además si Akanishi quiere problemas, siempre puede vérselas conmigo… o con Koichi…- Subaru-san se acercó y me dio un golpecito en el hombro, sus palabras escondían algún tipo de burla de la cual no estaba yo muy seguro pero que preferí omitir suponiendo que lo decía porque Domoto-san era cómo el papá de los KAT-TUN.

-Y por si eso no fuera poco… tus amigos tampoco te dejarían solo…- Cuando miré hacía donde Yokoyama-senpai apuntaba discretamente, los JUMP estaban ahí… incluso Kento y el resto de los BIShadow seguían ahí junto con otros juniors.

-Chicos…- Sentía que se me iban a salir las lágrimas… estaba demasiado feliz…  De pronto me di cuenta de que ni Chinen ni Daiki estaban con ellos… y aunque al principio me sentí un poco mal, al final me alivió que al menos no estarías solo…

-Bueno… será mejor que nos vayamos a casa… estamos muertos… Si necesitas algo sólo llámame, de acuerdo?- Nishikido senpai se paró junto a mí y me dio un empujoncito… sus muestras de cariño siempre eran un poco bruscas, pero no me molestaban.

-Sip… gracias…- Me despedí de ellos con una sonrisa mientras les decía adiós con la mano.

-Yamada… estás bien?- Yabu corrió hacía mi para revisar la férula… incluso yo lo había notado… se había movido de lugar y la sangre había empapado las gasas con algodón que me había puesto el doctor dentro de la nariz. –Será mejor que volvamos a la enfermería… Chicos! Será mejor que todos regresen a sus actividades…- A Yabu le preocupaba mi nariz y que alguno de los sensei se enterara… como ya le había causado muchos problemas, decidí sólo hacer lo que me decía y me fui con él de regreso a la enfermería.

-Yamada! Qué pasó?- En el pasillo nos encontramos a Keito… al ver la sangre en las gasas también se preocupó.

-Nada… fue mi culpa por haber corrido… estaré bien…- Sonreí como siempre y seguimos caminando…

-No es nada grave… sólo procura no forzar demasiado la mano por un par de días…- Dentro, el doctor hablaba con alguien.

-Sí… entiendo…- Esa voz sólo le pertenecía a una persona.

-Será mejor que no lo dejen levantar cosas pesadas ni apoyarse sobre esa mano, de acuerdo…- Alguien más estaba con ellos.

-Sí doctor… le explicaré a los demás y le diré también al sensei de baile…- No me extrañó en lo más mínimo que fuera Daika quien estuviera contigo.

-Ok… listo… ya pueden irse chicos…-

-Gracias Takeda-sensei…- Por tu vocecita sabía que habías llorado… Segundos después por fin los ví… Tu mano derecha estaba vendada hasta la muñeca… me sentí culpable… probablemente había sucedido cuando Yuma te tumbó o mientras peleábamos.

-Yamada-kun! Qué te pasó? Te dije que no hicieras movimientos bruscos…- El doctor seguía regañándome mientras me revisaba y me sentaba en la cama donde segundos  antes estabas tú. Escuché que la puerta se abría mientras me quitaba la férula, el dolor cuando me quitó las gasas opacó el sonido cuando la cerraron a su paso.

Me quedé en silencio mientras el doctor hacía su trabajo… me sentía mal por hacerlo trabajar doble por mi culpa…

-Será mejor que te quedes aquí hasta que la férula se seque… de acuerdo?… Oh, cierto!, Yabu-kun… Ikeda-san estaba buscándote, no se oía muy contento…- Que nuestro manager estuviera buscando a nuestro líder, sólo podía significar que se había enterado de lo que había pasado…

-De acuerdo… Yama-chan, será mejor que descanses, si no alcanzo a volver, pídele a alguno de los chicos que te acompañe a casa, ok?- Yabu salió de la habitación acompañado del doctor… no alcancé a oír lo que le decía, pero preferí ignorar todo por un rato… saqué los audífonos del bolsillo de mi pantalón y me quedé escuchando música por más de una hora… el doctor había estado en su escritorio leyendo y firmando algunos papeles… Comenzaba a morir de aburrimiento cuando por fin el doctor se acercó a mi, apagué la música pues apenas si escuchaba lo que me decía.

-…secó… ya puedes irte… será mejor que tengas más cuidado…- reafirmó la venda de yeso con un poco de cinta micropre y regresó a su escritorio…

-Gracias doctor… y perdón por las molestias…- Me puse los zapatos y salí de la habitación. Una vez fuera me estiré un poco… me sentía un poco adormilado… de tanto estar sin hacer nada me había empezado a dar sueño.

-Yama-chan…- Tu voz parecía más un susurro… me tomaste por sorpresa… cuando volteé, te vi sentadito en cuclillas fuera de la enfermería…

-Chii-chan! Qué haces? Estuviste ahí todo el rato?- Apenas si daba crédito a lo que veía…

-Un… estaba esperándote…- Te levantaste con cuidado para no lastimarte… la mochila te estorbaba un poco así que te di la mano para ayudarte…

Caminábamos de nuevo sin decir nada… casi todos se habían ido… era raro que alguien se quedara después de las 8pm en la agencia, sobre todo los juniors… tampoco me sorprendió que los chicos se hubieran ido ya… Mi mochila seguía donde la había dejado… guardé mis cosas tan rápido como pude… Continuabas parado cerca de mí sin decir nada… mirando al piso, aferrando con fuerza la correa de tu mochila que colgaba sobre tu pecho.

-Ahmm…Yama-chan…- Había un poco de timidez en tu voz.

-Que sucede Chii-chan…- Dejé lo que estaba haciendo y volteé hacía dónde estabas.

– Lo siento…- Si hablabas bajito no era debido a que te costara decir aquello, sino a que te aguantabas las ganas de llorar… -Por mi culpa pasaste por malos ratos… yo… Yama-chan…- Era raro que te costara encontrar las palabras indicadas, retorcías la correa entre tus dedos agachando la mirada. –Yama-chan… ¿me odias?… yo… entenderé si Yama-chan no quiere volver a hablarme… yo…- No soportaba ver tus lágrimas cayendo silenciosamente sobre tus manos mientras te esforzabas en disimular que llorabas… Simplemente no pude… y terminé tomándote entre mis brazos.

-No digas tonterías… nunca … sin importar lo que pudiera pasar… sin importar nada ni nadie… yo jamás podría odiarte Chinen…  porque… simplemente no podría vivir sin ti…- Te apreté con fuerza entre mis brazos… ya no tenía miedo de nada… lo único que me daba miedo era perderte… y ese miedo había desaparecido por completo…

-Yama-chan…- Apenas si pudiste pronunciar mi nombre… sentí como poco a poco tus brazos rodeaban mi cintura mientras continuabas llorando.

Ninguno de los dos dijo algo… simplemente las palabras no eran necesarias… Ese abrazo era capaz de decir con mayor claridad lo que había en nuestros corazones… Era la primera vez que nos abrazábamos de ese modo… pero aún así se sentía como si fuera algo tan habitual… era como si de algún modo nuestros cuerpos reconocieran que se pertenecían… podía sentir tu corazón latiendo más rápido de lo normal, del mismo modo en que seguramente podías sentir el mío…

-Yama-chan…- Aunque por fin habías dejado de llorar, tu voz seguía siendo apenas un hilito audible cerca de mi oído.

-¿Qué sucede Chinen…?- Me separé un poco para mirarte a los ojos… con el dorso de mi mano quité las lagrimitas que aún se empeñaban en decorar tu rostro.

-¿Podrías dejar de llamarme Chinen?…- Tú extraña petición me tomó por sorpresa… no entendía nada…

-Y entonces… ¿cómo debería llamarte?…-

-Antes lo hiciste… quiero que me sigas llamando así…- Ese puchero en tu carita me obligó a pensar en todo lo que había dicho con respecto a ti durante el día… De pronto la respuesta vino a mí al mirarme dentro de tus ojos que me miraban suplicantes…

-¿Yuri…?- Sí, mientras discutía con Yuma  te había llamado por primera vez por tu nombre… -¿Quieres que te llame por tu nombre?… – Era extraño, no estaba acostumbrado, pero que me lo pidieras me hacía feliz.

-Un…- Asentiste con una tímida sonrisa. -Quiero que Yama-chan me llame por mi nombre…- Tu sonrisita pícara me decía que había alguna razón detrás de aquello.

-¿Y porque Chii-chan…- Ese gesto de desaprobación me hizo corregir lo que decía. -…Yuri-chan quiere que lo llame por su nombre?- Ahora tenía aún más curiosidad.

-Porque quiero que Yama-chan me llame de un modo diferente a los demás… quiero ser especial para Yama-chan… porque Yama-chan es el más especial para mí…- Me tomaste completamente por sorpresa… jamás me hubiera esperado que en cuanto terminaras de decir eso me besarías… -Yama-chan… me gustas…- Susurraste en mi oído mientras te abrazabas a mí por el cuello. Sentía que moriría de felicidad en ése sólo momento.

-Yuri…- Ahora era yo quien te abrazaba… Acariciando tu rostro con mi mejilla. –Te quiero… siempre te he querido…- Por fin te lo había dicho… lo que había estado ocultando todos estos años… Por fin había llegado a ti… Tus ojos brillaban con una luz que nunca antes había visto… mirándome a mí… sólo a mí… sonreías de un modo tan puro… tan inocente… no podía dejar de ver tus labios… así que simplemente hice caso a lo que dictaba mi corazón y me incliné un poco para besarlos… Tus manos jugaban con mi cabello mientras te atraía suavemente contra mí… Un beso mágico que se prolongó hasta que la luz anaranjada del atardecer desapareció de la ventana… pero en mi mundo ya no era necesaria ninguna otra luz… ahora estabas a mi lado… y eras todo lo que necesitaba.

.

.

“¿Hacía cuánto que nos conocíamos?…

No es que no lo recordara, ¿sabes?…

Sino más bien que, en el momento en el que nuestros labios se encontraron por vez primera… nuestros corazones descubrieron que siempre habían estado juntos…”

Un Rayo de Luz. Cap3

UN RAYO DE LUZ
Fic x Cap
YamaChii
~ Bokura no machi de~
28-06-10

Capítulo 3: La verdad silenciada en una lágrima.

-¿Estás bien Yamada?- La pregunta de Yuto me tomó completamente por sorpresa. Aún cuando no era su costumbre meterse en los asuntos de los demás, siempre estaba al tanto de nosotros, de cierta manera, creo que se sentía un tanto responsable de nosotros porque éramos más pequeños que él, del mismo modo en que Yabu-kun se preocupaba de todos nosotros desde que fuimos llamados a formar parte de los JUMP.

-¡Claro! ¿Por qué lo preguntas Yuto?- Me sabía mal mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad, después de todo, lo había decidido, sí alguna vez le confesaba a alguien mis sentimientos, sería a Chinen.

-Mmmm… ya veo… es que hace un par de días que te noto como preocupado… tal vez sea sólo cansancio, ne?- Su habitual sonrisa regresó a su cara al ver la mía, Yuto era mi amigo, de cierto modo quería pedirle consejo, que me escuchara, pero no quería que las cosas cambiaran entre nosotros cuando descubriera lo que sentía por alguien más del grupo, de nuestros amigos… y menos si él también sentía algo por la misma persona que yo.

-Sí, supongo que debe ser eso…-

-Yama-chan… no será que sigue molestándote Nakayama-kun? Cuando los veo me da la impresión de que no le caes bien… Ha pasado algo entre ustedes?- Al escuchar lo que decía, me quedé helado, aunque a veces parecía un poco despistado debido a su exceso de felicidad cotidiano, la verdad es que Yuto siempre era muy observador… Jamás hubiera pensado que alguien pensara lo mismo que yo…

-Mmmm… Ya decía yo que no eran alucines míos… jejejejeje- Traté de hacerme el tonto… Hablar sobre Yuma llevaría a Chinen en algún momento, era mejor dejar todo como estaba.

-Yama-chan~! De qué hablan que están tan cerquita, eh?- De pronto sentí sus brazos delgados y el olor de su cabello alrededor de mi cuello, de la nada había aparecido justo para salvarme… o eso parecía… porque su abrazo no hizo más que disparar a tope los latidos de mi corazón.

-Ne~ Chinen… Ha pasado algo entre Yamada y Nakajima-kun? Me da la impresión de que a Yuma no le cae bien Yamada…- Sin más ni más Yuto le soltó aquella pregunta, aunque no le pude el rostro, de inmediato supe que su sonrisa había desaparecido.

-Claro que no! Yuma-kun no se lleva mal con nadie! Él es nuestro amigo!- Fue inevitable que se hiciera un incómodo silencio a la vez que todos los demás volteaban a la esquina donde nosotros estábamos… era raro que Chinen se enojara, y mucho más raro que gritara.

-Qué pasa Chii-chan?- Daiki y Takaki llegaron de inmediato hasta donde estábamos. Ver a Chinen era para ponerle lo pelos de punta a cualquiera, cuando se enojaba, perdía toda expresión angelical del rostro  y aparecía un Chinen completamente diferente… La verdad es que sólo lo habíamos visto así un par de veces, y siempre era yo quien lograba bajarle el enojo. Pero esta vez no sabía si podría manejar la situación.

-Yuto-kun está siendo malo con Yuma-kun… Él no trataría mal a nadie con intención! Mucho menos a Yama-chan!- Pese a la diferencia de estatura, Yuto parecía hacerse cada vez más pequeño frente a aquel “niño” que lo miraba fríamente.

-No estoy siendo malo Chinen! Ni siquiera estoy diciendo algo malo de Nakajima-kun… sólo estoy diciendo que a mí me parece que Yamada no le cae bien… es todo…- Yuto optó por no hacer las cosas más grandes, teníamos poco tiempo para ensayar antes de irnos al programa, no podíamos perder el tiempo en tonterías… porque para mí, cualquier cosa referente a Yuma, era una tontería.

-Y yo te estoy diciendo que no! Él nunca le haría algo malo a Yama-chan, verdad que los tres nos llevamos bien Yama-chan?- Mi corazón… de algún modo dolía… algo lo oprimía dolorosamente… no quería mentir! Pero decir la verdad… – Verdad Yama-chan?- Si mirada suplicaba una respuesta que no era capaz de dar… -Yama-chan?- Había dejado de sacudir desesperado mi mano… ahora me miraba casi preocupado por mi silencio.

-Lo siento Chinen… mentiría si dijera que todo está bien… es que a veces…- Ni siquiera me dejo terminar de hablar… Soltó mi mano un poco brusco y comenzó a hablar en el mismo tono de reproche que a Yuto.

-Tú también? Yuma es un buen chico… a veces actúa un poco frío pero es porque nunca había tenido amigos hasta que entró a la agencia!!! No deberían juzgarlo si no lo conocen! No me importa lo que piensen! Yuma es mi amigo y nada más me importa!!!- Dolía… dolía mucho… sus palabras se clavaban una a una cada vez más dolorosamente… lo que más había temido desde que todo esto empezó, finalmente había sucedido… No supe que decir… no supe cómo retenerlo… sólo lo vimos alejarse corriendo y salir a través de la puerta doble de madera… Todos nos mirábamos como diciéndonos lo mismo… pero ninguno se atrevió a decir algo… Chinen no regresó durante el resto del ensayo… y yo sentía que los colores de mi mundo se apagaban lentamente sin entender muy bien la razón… sabiendo solamente que se debía a la ausencia de ti… de tu luz…

-No te preocupes Yama-chan, seguro se le pasa rápido- Decía Inoo con una sonrisa, dándome palmaditas en el hombro mientras alistaba mis cosas para ir a darme una ducha rápida antes de irme al programa, esperaba que eso me ayudara a sentirme mejor.

-Inoo-chan tiene razón, ya verás que medita todo y cuando menos lo esperemos ya andará por aquí y por allá con su sonrisa haciendo cosas lindas como siempre…-  Yabu trataba de mantenerse tranquilo, pero algo en sus ojos me decía que también estaba preocupado de que no se le pasara tan fácilmente.

-Sí, gracias chicos! Tienen razón… esperemos a ver qué pasa…- Sonreía, pero me sentía un poco falso… era sólo que no quería darles más cosas de que preocuparse. Esto debíamos resolverlo sólo nosotros tres, no debía arrastrar los problemas del NYC hacia los JUMP… definitivamente no lo haría.

Las gotas frías caían incesantemente sobre mi piel, pero ni siquiera podía sentirlas… no podía sacarme de la cabeza esa mirada mientras lo defendía… nadie me miraba, y aún cuando lo hubieran hecho, no había modo de que se dieran cuenta… así que sin más ni más dejé rodar mi lágrimas entremezclándose con el agua de la regadera… No podía subir al escenario ahogándome en mí mismo por el dolor. La verdad es que ni siquiera me di cuenta cuando la puerta se abrió, mucho menos fui consciente de que alguien había entrado y que se acercaba a mí. Para cuando lo supe mi cara ya estaba contra el frío mosaico de la pared mientras me sujetaban bruscamente del cabello.

-Vaya, vaya… parece que has perdido Yamada… Por lo que acabo de escuchar Chinen ha decidido no elegirte a ti… así que espero que te mantengas calladito y lo más lejos de él que puedas… no quiero que me estorbes ahora que daré un paso adelante… entendiste?- Jaló con fuerza de mi cabello para aventarme de lleno contra la pared, fue inevitable que terminara en el piso al resbalar con el agua debido a la inercia de aquel brusco movimiento… No fue necesario voltear para saber que había sido él quien intentaba amenazarme… pensé en levantarme y darle un golpe en la cara con todas mis fuerzas… pero… eso sólo lograría alejar más a Chinen de mí… además… podía ver mi propia sangre diluyéndose con el agua, así que mejor me apresuré en revisar mi nariz… definitivamente no estaba rota pero se veía un poco inflamada y el golpe en mi mejilla definitivamente haría que la maquillista y el manager me riñeran… Tan desanimado como jamás creí sentirme mientras estuviera en la agencia, caminé hasta el estacionamiento donde la camioneta ya estaba esperando. Tal como pensé, tú ya estabas ahí… pero no estabas con él… Y aunque me pregunté por qué, al final no le di importancia. Subí en silencio sin mirarte siquiera, intentando ocultar mi rostro entre mi cabello aún mojado y la capucha de mi sudadera… Apoyé la cabeza contra el cristal y el chofer se puso en marcha… El silencio entre nosotros no hacía más que profundizar el dolor que sentía… un dolor tan fuerte que ni siquiera permitía que sintiera el dolor en mi nariz.

En cuanto nos detuvimos, abrí la puerta y bajé… Yendo a toda prisa directo al camerino ahogándome entre mis pensamiento…

-Yamada-kun… ¿qué te pasó?- Tal como pensé, al ver cómo la coordinadora de imagen abría los ojos de par en par en cuanto me quité el gorro, supe que a continuación vendría un terrible regaño.

-Lo siento… no tuve cuidado en el baño… resbalé y me golpeé al caer…- No pude decir la verdad… aunque la verdad es que no quise hacerlo… Mientras ella sujetaba mi barbilla para revisar mi rostro, pude la mirada maliciosa de Yuma mientras se reía de mí…

-¿En qué demonios piensas? Deberías tener más cuidado… ¿por qué no tienes más consideración por nosotros…- Ella continuaba regañándome, pero ni siquiera podía escucharla… estaba furioso… y no podía hacer nada al respecto… al menos no por ahora… así que me limité a descargar toda mi ira y frustración apretando mis puños con todas mis fuerzas… Su risa me molestaba… en verdad que quería borrársela de un puñetazo.

-Chinen-kun… será mejor que te cambies de una vez…- Ni siquiera me había percatado de que estaba de pie detrás de mí… Por inercia giré mi rostro en dirección a donde la coordi miraba. La misma expresión… no… no era la misma… tú, a diferencia de ella, me mirabas con absoluta preocupación…

-Yama…chan…- Titubeabas… incluso parecías inseguro de acercarte… A través del espejo pude ver como el rostro de Yuma se contraía en una mueca de enojo.

-Chinen-kun~… vamos! Vamos! Debemos alistarnos rápido… gracias a Yamada-kun tendremos que hacerlo nosotros mismos… coordi-neechan estará ocupada por un buen rato~!- Trataba de hacerse el lindo… y lo conseguía a la perfección… te dejaste arrastrar por él, aún cuando fue obvio que no querías irte… pero así era mejor… después de todo, nuestras fans esperaban por nosotros y no podíamos decepcionarlas…

El trabajo de la coordinadora y de su asistente fue sorprendente… ni siquiera se notaba lo hinchada que estaba mi nariz… el dolor se había vuelto casi insoportable, pero debía demostrar mis capacidades actorales al máximo. Sus gritos, aplausos y sonrisas fueron una gran motivación para mí… mientras ellas fueran felices disfrutando de nuestra música, todo esto tenía sentido. Desmaquillarme fue todavía más doloroso… si normalmente tomaba más de 10 minutos que nos quitaran el maquillaje, esta vez me habían puesto mucho más… así que cada que presionaban con la esponja para retirarlo, dolía peor que cuando me estampó contra la pared. A través de las lágrimas contenidas en mis ojos pude verte de pie en la puerta mientras sujetabas el picaporte… Sufrías al verme así…

-Yama…chan?… yo…- También tú estabas con un nudo en la garganta, al escucharte en tendí que en verdad sufrías viéndome así…

-Chinen-kun~! Volvemos juntos?- Yuma era tan cínico… no entendía como nadie se daba cuenta de que todo él era una asquerosa fachada.

-Yo~!!! Yuma-kun! Chinen-kun! Otsukare~…- Aunque no lograba verlo, sólo al escucharlo supe que era Akanishi-san… también había estado en el programa, con todo eso de la promoción de sus conciertos como solista y esas cosas… No era que lo odiara también, era sólo que era muy cercano a Yuma, así que de cierto modo, también me caía mal… ellos eran muy parecidos… con el tiempo me había dado cuenta de ello… no por nada se llevaba tan bien, y él lo sabía, pues aunque siempre había sido “Yabu-kun! Yabu-kun~”, últimamente buscaba mucho a Yuma, algún modo me daba la impresión de que se veía a sí mismo en él… me sentía mal por Yabu, pero su actitud me resultaba insoportable a veces…

-Otsukaresama~ senpai…- Yuma parecía realmente feliz de verlo, después de todo, era uno de los senpai a los que más admiraba… Chinen se limitó a responder el saludo con una sonrisa.

-Gomen ne… Yuma-kun… esperaré a Yama-chan… aún tenemos trabajo con los JUMP…- La sonrisa de Chinen no era la de siempre… a través del espejo podía ver cómo me mirabas de reojo mientras le decías aquello.

-Eh? Eso quiere decir que ya has terminado el trabajo por hoy, Yuma-kun?-  De algún modo me alegro oírle decir aquello, probablemente lo invitaría a algún lugar y por fin me desharía de él por el día de hoy.

-Sip…- Por primera vez no parecía muy seguro de su respuesta. –Pero aún debo volver a la agencia a recoger mis cosas, he estado aquí desde el ensayo, y dejé mis cosas en mi casillero…- Su facilidad para mentir me dejó sin palabras. Era obvio que jamás admitiría que había estado en la agencia y mucho menos que fue él quien me había golpeado… Fue entonces cuando entendí por qué no estada en la camioneta cuando nos fuimos de la agencia.

-Pues entonces vayamos y de ahí te invito a comer… qué te parece?- Chinen ya ni siquiera les estaba prestando atención, sólo sonreía de vez en cuando educadamente, en realidad, aunque él no podía ver que yo lo miraba, había estado al pendiente de mi todo el rato… y de alguna manera, eso me hacía feliz.

-Chinen-kun… nos vemos mañana, ne? Me despides de Yamada-kun, ojala que mejore pronto…- Sus palabras destilaban mentiras, pero me daban igual…

-Sip~… Gracias Yuma-kun… yo le daré tu recado!- Los vi pasar por su lado en dirección a la salida. No pude evitar dar un respiro de tranquilidad, el dolor se había vuelto demasiado insoportable como para seguir aguantándome y soportarlos también a ellos al mismo tiempo… simplemente era demasiado para mí.

En cuanto mi tortura con el desmaquillante terminó, me puse de nuevo mi sudadera, me eché el gorro encima, tomé mi mochila y salí del camerino, estabas platicando con Koyama-senpai en el pasillo… Me sentía mal por irme sin decir nada, pero no quería hablar con nadie, lo cierto es que sólo quería llorar… Así que me fui directo a la camioneta y dejé que se escaparan una o dos lágrimas lejos de la vista de todos.

-Yama-chan…? Llegamos…- No supe cuándo me quedé dormido… tu dulce voz me arrancó del sueño que tenía… supongo que ya estaba demasiado cansado… porque por un momento me pareció que acariciaban mi mejilla mientras dormía… pero eso no podía ser verdad?…

-Oh… gracias Chinen…- Durante el resto del camino hasta la sala de ensayos no volvimos a cruzar palabras. Aquel recorrido habitual, me parecía horriblemente eterno. Me daba miedo entrar… sabía que tras cruzar aquella puerta me vería envuelto en una lluvia interminable e implacable de preguntas. El golpe se había enfriado, y por lo que podía ver a través del reflejo en el cristal de la puerta, ahora lucía un poco más aparatoso, probablemente debido a la brusquedad con que me removieron todas aquellas capas de maquillaje.

-Hey~! Han vuelto!!!- La voz de Yuto provenía de atrás de nosotros. No quise voltear… así que sólo asentí con la cabeza. –Qué tal les fue?-

-Genial~! Eso es super obvio, ne~?!- Chinen actuaba normal… creo que en cierta forma entendió lo que yo sentía en ese momento.

-Yama-chan?…- Pero no contaba en que dentro habían escuchado a Yuto y ahora Takaki estaba de pie frente a mí, con aquella expresión mezcla de asombro y preocupación con que me habían mirado todos en el camerino.

-Qué te pasó en la cara?!!!- Hikaru apartó con cuidado el cabello de mi rostro y me examinó. Yabu estaba de pie a su lado, como ese par solían hacer a menudo, intercambiaron un par de miradas y luego Yabu me tomó por los hombros y me hizo dar la vuelta. Inoo y Daiki se veían preocupados, de algún modo me pareció que tanto ellos como Hikaru y Yabu sabían lo que había pasado, pero eso no podía ser posible… o sí?

-Parece grave… será mejor que te lleve con el doctor, de acuerdo?… Chicos, quédense ensayando, acompañaré a Yama-chan a que lo revisen en la enfermería… Inoo-chan, Hikaru, los dejo a cargo…- Yabu actuaba como un padre preocupado… él siempre era así… y eso era bueno…

-Haaai~! Cuenta con nosotros!- Inoo también estaba preocupado, pero prefería mantenerse  tranquilo para no preocupar más a los demás… Y es que incluso Ryu-chan que siempre estaba en la baba, me miraba casi asustado.

Daiki me observaba en silencio, pasando la mirada de mí a Chinen… Yuto me miró del mismo modo en que Chinen lo había hecho minutos antes… sabía que en cuanto tuviera la oportunidad me preguntaría qué había pasado. Nadie dijo nada para evitar empeorar las cosas con Chinen, pero por alguna extraña razón, todos parecían pensar lo mismo que Daiki… me preocupaba Chinen… pero no podía hacer nada al respecto. Nadie decía nada… incluso Takaki se había quedado en silencio mientras Yabu me llevaba abrazado por el pasillo.

-Duele mucho, verdad?- La habitual sonrisa amable de Yabu se desvaneció tan pronto nos alejamos lo suficiente de ellos…

-Sí… un poco…- Aunque no entendía muy bien la razón, Yabu parecía enojado, cosa que era muy rara tratándose de él.

El médico me revisó con cuidado… Tal como pensé, la falta de cuidado de la asistente al desmaquillarme, había terminado por empeorar el daño… Había corrido con suerte de no tenerla rota, fue lo primero que dijo el doctor. Sin embargo, recomendó entablillarme por un par de días para evitar que pudiera lastimarme, como no podía hacerlo mientras estuviera inflamada, me dijo que tendría que aplicarme un poco de hielo para bajar la inflamación, por lo que deduje que pasaría un buen rato ahí dentro. El doctor salió un momento, al parecer uno de los juniors se había lastimado durante uno de los ensayos de baile y tenía que ir a verlo.

-Si quieres regresa al aula Yabu… no podemos atrasarnos por mi falta de cuidado…- Le dije en cuanto estuvimos a solas.

-Claro que no… esto es más importante Yama-chan… lo preguntaré sólo una vez y quiero que me digas la verdad… de acuerdo?- No pude contestarle… sabía hacia dónde se dirigía la conversación. –De acuerdo?- Rara vez Yabu se ponía tan serio… viéndolo así, podrían decir que hasta daba un poco de miedo…

-De… acuerdo…- No tenía caso seguir dándole vueltas al asunto… sabía que tarde o temprano tendría que decirles… Eran mis amigos y no quería mentirles.

-Yama-chan… Esto… no fue un accidente, verdad?… Fue Yuma-kun, verdad?- Que fuera tan directo me tomó por sorpresa… no creí que fuera a preguntar con aquella seguridad. Me quedé callado un par de minutos.

-Yuma es una persona valiosa para Chinen… del mismo modo en que Chinen es valioso para nosotros… entiendo que lo proteja… de igual manera hacemos nosotros con él…- Quería dejarle en claro lo que pensaba, pero su reacción me dejó sin palabras.

-Eso nos importa muy poco… para nosotros sólo son importantes Yama-chan y Chii-chan…no me interesa saber por qué te quieres quedar callado… Sé perfectamente que lo haces por el bien de Chinen, pero entiende Yama-chan… No puedes dejar que esto se quede así, sabes que si se lo propone, Yuma volverá a hacerte la vida cansada… no por nada Johnny-sama decidió no hacer permanente la unit la vez pasada… Lo volveré a preguntar, así que limítate a responder… Fue Yuma-chan?- Nunca había visto aquella expresión tan severa en el rostro de nuestros líder… Estaba preocupado por nosotros… y no se quedaría de brazos cruzados aún si no le decía lo que había pasado… prefería que se enterara por mi boca y no cuando esto pudiera llegar a sus oídos como algún chisme de esos que luego suelen expandirse como pestes dentro de la agencia.

-Sí…- Me sentía como un niño pequeño acusando al abusón de la escuela…

-No fue accidental… qué fue lo que pasó?-  En ese momento me quedó claro que Yabu no me dejaría hasta que le contase todo lo que había pasado… en cierto modo yo lo entendía… si estuviera en su lugar yo haría lo mismo, si alguien que me importa ha sido golpeado por alguien más, también querría saber todo lo que pasó y hacer algo para evitar que volviera a suceder.

-Yabu… prométeme que no se lo dirás a Chinen… no quiero que se siga sintiendo entre la espada y pared… al menos no por culpa mía…- En verdad no quería que Chinen llegase a odiarme por esto y creo que me destrozaría si le contaba y no me creyera.

-Ok… no le diré nada a Chinen… pero en algún momento deberás decírselo tú… de acuerdo? Tarde o temprano se dará cuenta del tipo de persona que puede llegar a ser Yuma… Así que dime qué fue lo que pasó.- Sólo atiné a asentirle con la cabeza… estaba ordenando las palabras dentro de mi cabeza, no quería decir las cosas de modo que sonaran a exageraciones.

-Yuma me amenazó en los vestidores mientras me bañaba antes de irme al programa…- No podía decirle la razón detrás de todo esto…

-¿Te amenazó?- Por la reacción de Yabu me di cuenta de que aún a él le costaba creer ese tipo de comportamiento por parte de Yuma, y no era para menos, aún a mí me costaba creer que alguien con cara de ángel pudiera esconder un demonio dentro. -¿Por qué?- Finalmente apareció la pregunta a la que tanto rehuía…

-Mmm… me dijo que no quería que estuviera tan cerca de Chinen…- No estaba mintiendo… sin embargo, tampoco estaba diciendo la verdad.

-¿Y por eso te golpeó?- Yabu no daba crédito a lo que le decía…

-Un…- asentí ligeramente, aún me dolía, con todo y que el hielo había empezado a adormecerme una parte del rostro. –La estampada contra la pared fue como una advertencia de que iba en serio con su amenaza…-

-¡¿Te estrelló contra la pared?!… Pensé que te había dado un puñetazo… cuando muy vil, que te había golpeado con algo… pero… eso fue demasiado…- Yabu tomó mi mano como sustituto de lo que probablemente hubiera sido un abrazo de no ser porque yo estaba recostado.

-Mmm… en cierto modo creo que lo entiendo… quiere demasiado a Chinen, sabes?… creo que sólo tiene miedo de perderlo…- Era verdad, ya que él y yo sentíamos lo mismo por la misma persona, no me resultaba algo difícil poder entender cómo se sentía, aún cuando no compartía su ideología… para mí estaba primero la felicidad de Chinen, aún si esa felicidad no podía ser a mi lado… pero Yuma… sólo veía su felicidad a su lado…

-Discúlpame Yama-chan, pero sin importar los motivos… lo que hizo fue muy bajo… hasta para usar la violencia hay maneras… no me molestaría si esto hubiera pasado al pelearse a puño limpio… pero eso ni siquiera fue una pelea…- Yabu estaba muy molesto.

-Lo sé… pero lo único que de verdad me preocupa es lo que vaya a pasar a partir de ahora…- No era mentira, no era que le tuviera miedo a Yuma, lo único que me daba miedo es que este tipo de cosas siguieran pasando y que pudieran extenderse hacia algún otro de los JUMP como Takaki, Yuto o Daiki, quienes también eran muy apegados a Chinen…

-No te preocupes… como su líder y como su amigo, no dejaré que las cosas vayan más allá…- La forma en la que Yabu actuaba me dejaba en claro porque era nuestro líder… y se lo agradecí profundamente.