Johnnylandia

Un lugar de ficción fangirleska de Ikemens asiáticos!!!

Archivo para Yamashita Tomohisa

Telaraña (kamePi)

Título: Telaraña

Autor: Lilith

Pairing: Kamenashi Kazuya & Yamashita Tomohisa + OC

Fandom: Johnny’s Jimusho

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai  / Angs / Romance / Escolar / AU / Todo público

09/06/14

To: Ai-chan, que es una de las dos culpables de que yo le haya tomado tanto gusto al KamePi aunque eso signifique separar al AKame TwTo Otanjoubi Omedetou, pekeña! Espero que podamos seguir acumulando recuerdos Johnnysticos juntas por muchos años más! ^^ I luv u ❤ 

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Todo sucedió de un modo tan lento que apenas si fui consciente de lo que pasaba hasta que había sido demasiado tarde.

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Tomo y yo nunca habíamos sido los mejores amigos. Para ser sinceros, nos odiábamos mutuamente. ¿Cuándo había iniciado esa situación? La verdad ni siquiera lo recordaba. Pero para cuando entré al instituto, ya era un hecho que no nos soportábamos y que si terminábamos coincidiendo en algún lugar, seguramente discutiríamos o incluso nos agrediríamos, con suerte solo nos miraríamos mal y nos ignoraríamos; todos lo sabían y todos preferían no estar cerca cuando esas cosas ocurrían… cosa que, para mi pesar, sucedía cada vez más a menudo ahora que estábamos nuevamente en la misma escuela. Adiós nuevamente a mis pacíficos días de instituto. Al menos hasta que él se graduara y yo pudiera recuperar mi tranquila vida de estudiante.

-Deberías simplemente ignorarlo, Kame-chan…- Era lo que Ueda siempre decía y yo sabía que tenía razón, pero simplemente no podía. Una vez que lo tenía frente a mí y que me miraba de ese modo que tanto me molestaba, ya no podía pensar, simplemente se me calentaba la sangre y quería golpearlo, hacer desaparecer esa cara suya que tanto me sacaba de quicio. -…no me gusta verte con esa expresión molesta en tu carita.- Fue inevitable que una sonrisita se me dibujará en los labios cuando me tocó la punta de la nariz con su dedo de ese modo tan dulce que solo él tenía.

-Tat-chan…- Y cómo a menudo pasaba, sus tiernas caricias y sus suaves labios sobre los míos, eran lo único que podía hacerme dejar de pensar en Tomo y su cara de palo arrogante. Ueda siempre había tenido ese extraño poder sobre mí. Solo él era capaz de hacerme olvidar todos mis problemas y preocupaciones.

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Nos habíamos conocido en una librería durante mi viaje escolar a Yokohama al final de mi primer año de secundaria. Ese día también había peleado con Tomo, ni siquiera recuerdo por qué, sólo recuerdo que por segunda vez nos habíamos agarrado a golpes en un parque cercano a la casa de huéspedes donde estábamos; molesto por haber sido derribado nuevamente frente a todos, me había ido a caminar en un vano esfuerzo por tranquilizarme antes de poder volver.

-¿Estás bien?…- Me habían extendido un bonito y caro pañuelo de seda de color azul marino con ribetes plateados. Levanté la mirada dispuesto a desquitar un poco de mi frustración con el niño de papi que se atrevía a sentir lastima por mí… pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta cuando miré esa brillante sonrisa dedicada únicamente para mí.

 

Imborrable (RyoTego)

Título: Imborrable
Pairing: Tegoshi & Ryo / NewS

Tipo: One-shot
~Kesenai – Tegoshi Yuya
Género: Shonen-Ai 
To: Luz, mi partner hermosa que se ha vuelto adicta al RyoTego por mi culpa y sigue queriendo más de esta historia XD pero por gracia o desgracia, con este shot se cumple la trilogía y la historia llega a su final ^^b
N/A: Secuela del fic “Una mentira” y paralelo al fic “Una vez más”

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Todo en Tokio seguía tal cual como lo había dejado cuando me fui hacía varios meses, ni siquiera recordaba cuántos. Lo único que había cambiado era el color de los árboles, comenzaban a tornarse anaranjados y a perder sus hojas, sin duda el otoño estaba por terminarse pronto para dar paso al invierno. El viento, un tanto frío para mí pues venía de haber estado en un lugar más templado, me lastimaba los ojos, que aún seguían irritados de tanto llorar, mientras el taxi avanzaba a gran velocidad sobre el asfalto. Él, el chico que había sido mi primer amor y que se había ido un día sin decir una sola palabra dejándome una profunda herida que tardó mucho tiempo en sanar, de pronto me llamó un día para decirme que quería verme, que necesitaba arreglar las cosas conmigo, rogando que lo perdonara, que volviera a estar a su lado, amándolo como cuando éramos adolescentes. Y yo, en un arranque de estupidez y melancolía, salí corriendo detrás de un fantasma de mi pasado en busca de respuestas, sin detenerme a pensar en cuánto lastimaría a la persona que ahora amaba y que sin duda alguna, también me amaba, al chico de ojos tristes y hermosa sonrisa que seguramente lloraría amargamente días enteros preguntándose qué había pasado. Y durante todo el camino en el autobús rumbo a mi pueblo natal, las lágrimas habían surcado mi rostro sin descanso. Me odiaba. Me odié con todo el corazón por herir de ese modo a quien con tanto amor había cuidado de mí hasta sanar mi corazón destrozado. Me odié por hacerle lo mismo que él me había hecho a mí años atrás. Por dejarlo sin explicaciones, con sólo un estúpido y confuso mensaje de voz cuyas palabras no pensé bien y que sin duda le habrán destrozado el corazón en cuestión de segundos. Me odié porque no pretendía hacerle daño, tan sólo quería cerrar una vieja herida para poder dar por fin vuelta a la página y continuar escribiendo nuestra historia… juntos. Sí. Porque en el momento en que subí al autobús y cerré los ojos dejando que los recuerdos de mi vida antes de Ryo regresarán a mi mente, me di cuenta de que nunca podría perdonar a mi primer amor, me había dejado una marca imborrable y por mucho que llenara los huecos que tenía en mi pasado, jamás podría volver a ser mi presente,  mucho menos mi futuro. Aunque lograra volver a unir los fragmentos de mi corazón, las grietas y marcas seguirían siendo evidentes. Sí. Fui a buscarlo para decirle todo lo que no había podido gritarle cuando me dejó, para decirle cuánto lo odiaba por todo el dolor que me hizo pasar, y finalmente, agradecerle, pues había sido a causa de su egoísmo y su falta de sinceridad que yo había encontrado a Ryo y había superado por fin su impronunciado adiós. Después de eso volvería a casa, le pediría perdón a Ryo por haberme ido de ese modo, le explicaría todo lo que pasó y si me perdonaba, le haría el amor hasta que no pudiera recordar lo sucedido nunca más.

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Mentira y Verdad (KamePi)

 
Título: Mentira y Verdad.
Pairing: Yamapi / NewS & Kamenashi/KAT-TUN
~DREAMS – NewS~
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai
To: Ai-chan, que ama tanto a este par que gracias a su amor por ellos, se dio el milagro de habernos conocido hace años gracias a uno de mis fics ^3^ luv u girl
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-¿Me amas?- Me preguntaba quedito mientras continuaba besando los lóbulos de mis orejas y paseando las yemas de sus dedos por sobre mi pecho desnudo.
-¿Por qué siempre me preguntas eso después de que hacemos el amor?…- Hacía mucho que quería preguntárselo pero no me atrevía. Era algo que me inquietaba en sobremanera aunque tratase de mentirme a mí mismo. Temía a su respuesta, me aterraba que sintiera que no lo amaba de verdad, que dijera que siempre me lo preguntaba porque no era capaz de demostrarle lo que sentía por él.
-Lo siento…- Me pareció tan frágil acurrucado entre las sábanas aferrándose de ese modo a la almohada. Como si fuese a estallar en mil pedazos de un momento a otro. Odiaba que se apartara así de mí, pero tocarlo en ese momento me provocaba pavor. No quería herirlo de ninguna manera. Su pobre corazón ya había tenido suficiente para sus 25 años.
-Kame… no te disculpes, sí?… No debí preguntar tonterías… Sí. Te amo con cada celular de mi cuerpo y cada milímetro de mi corazón…- Acaricié suavemente su cabello a la altura de la nuca. Había descubierto que era algo que realmente le gustaba que le hiciera. Lo conocía desde siempre y sin embargo no hicimos más que odiarnos por más de la mitad de nuestras vidas. Ninguno se hubiera imaginado en aquel entonces que  estaríamos de este modo algún día.
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Ni siquiera recuerdo cuándo fue que empecé a amarlo de esta manera. Cuando menos pensé, lo que sentía por él era tan grande que ya no me cabía en el cuerpo. Y aunque traté de disimularlo con todas mis fuerzas, al final no pude seguir reprimiendo mis sentimientos y terminé robándole un beso después de encontrarlo a mitad de la noche en la entrada de la agencia, con el rostro bañado en lágrimas y un enorme moretón debajo del ojo. Ni siquiera tenía que preguntarle qué le había pasado o quién le había dejado así la cara. Aquello no hizo más que armarme de valor para tomarlo entre mis brazos y confesarle lo que tan secretamente había guardado durante el último año por respeto a aquel a quien consideraba un buen amigo y de quien Kamenashi había estado enamorado toda su vida… El idiota que no había sido capaz de valorar al maravilloso chico que le había entregado su amor sin pensarlo dos veces.
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Una vez más. (RyoTego)

Título: Una vez más.

Pairing: Ryo & Tegoshi/ NEWS

 ~One more time, one more chance – Yamasaki Masayoshi~

Tipo: One-shot

Género: Shonen-Ai

To: Luz (partner, espero que te guste la conti tanto como la primera parte y que dejes de odiar a la Hime por hacer llorar a la Hebi XD  en el prox shot lo perdonarás)

N/T: Esta es la secuela del fic “Una Mentira” )

 

Se había ido. Todo mi mundo era una prueba de su paso por mi vida. Mi cama, mi ropa, mi almohada, todo aquí seguía oliendo a él. Todas las noches me despertaba empapado en sudor llorando debido a la angustia y al miedo de estar solo y veía su rostro desvanecerse de mi lado cuando trataba de tocarlo buscando un poco de consuelo en su sonrisa dulce.

Sabía que no estaba ahí, no tenía por qué estar ahí, lo entendía a la perfección, pero aún así, tontamente lo buscaba en cada rincón de la casa al llegar, esperando que hubiera vuelto mientras no estaba y que me diera la bienvenida como siempre en medio de un abrazo y miles de besos, pero la respuesta era siempre la misma: un silencio absoluto que me oprimía el pecho hasta hacer que mis lágrimas fluyeran sin cesar, hasta que ya no podía llorar más.

Lo veía en todas partes. Fuera a dónde fuera e hiciera lo que hiciera, él siempre estaba ahí en algún lugar. ¿Cuántas veces me había desviado de mi camino a casa al salir de la oficina por ir detrás de alguien que juraba que era él sólo para comprobar al final que no era más que una mala pasada de mi imaginación desesperada por recuperarlo?

Ah… estaba tan cansado de ver su figura en alguna estación del tren,  cruzando alguna calle, dentro de alguna tienda, saliendo del centro comercial. Tan cansado de escucharlo llamarme de pronto mientras yo caminaba cabisbajo en medio de la multitud haciéndome voltear súbitamente tan sólo para comprobar que no estaba ahí. ¿Hasta cuándo se iba a prolongar esta pesadilla? Mi mente estaba a punto de cruzar esa delgada y apenas perceptible línea entre la imaginación y la locura. Sí, sabía que no tenía por qué estar ahí… pero mi mente no dejaba de evocarlo a cada segundo, alimentada por mi corazón con cada recuerdo vivido que evidenciaba su ausencia haciendo del vacío que me había dejado, un abismo oscuro, temible y eterno al que estaba a punto de caer inevitablemente. ¿Cómo no pude presentir el final de esta historia? Creí que lo conocía, que sabía lo que sentía, cómo pensaba. Me equivoqué… puede que así haya sido siempre, que sólo haya sido su entretenimiento, un premio de consolación, o que algo ajeno a su voluntad lo apartara de mi vida… eso era lo que yo quería creer, que se había ido porque no tenía más remedio que hacerlo… tal vez nunca lo sabré. Estaba tan felizmente enamorado de cada milímetro de su existencia que no pude ver lo que estaba pasando. Tal vez no quise verlo.

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My Beloved (TomaPi)

 

Si me preguntan que fue lo que pensé de él la primera vez que lo vi, no mentiría si dijera que fue casi amor a primera vista. Ese día llegué a la agencia sintiéndome un poco mal de la garganta, el día anterior había estado hasta muy tarde con Nino, Aiba y Jun en el karaoke cantando y haciendo el tonto hasta que nos quedamos sin una gota de energía. Así que no era para menos que incluso me viera un poco ojeroso y demacrado, ya que ellos lucían exactamente de ese modo. Moría de frío, razón lo suficientemente poderosa como para motivarme a bajar las escaleras en busca de la máquina expendedora de bebidas. Y claro, como era de esperar, los otros tres muy considerados como eran, vieron burro y se les antojó viaje, conclusión: me encargaron cuanta cosa se les ocurrió en ese momento; la verdad es que salí de nuestra sala de ensayos un poco preocupado de cómo rayos iba a hacer para cargar todas esas cosas yo solo. Ya más hecho a la idea que otra cosa, bajé escalón tras escalón repitiendo en voz baja su pedido… No, no es que esté loco, bueno, no tanto, es sólo que esa es mi mejor táctica para no olvidar las cosas; así como muchas personas tienen memoria fotográfica, yo recuerdo muy bien lo que escucho. Cuando llegué al pasillo lo vi por primera vez. Estaba frente a la máquina como si le suplicara algo, sus pequeñas manos sobre el acrílico iluminado desde dentro por las tenues luces de neón que le conferían un brillo casi mágico; luego, simplemente se sentó en cuclillas. Di un paso adelante preocupado de que le hubiera pasado algo. Lucía realmente indefenso en ese momento. Al principio pensé que era una chica, lo confieso, pero es que incluso su voz era demasiado dulce, susurrando cosas apesadumbrado con la mirada baja. Me acerqué a él sabiendo de antemano lo que lo afligia, para ayudarlo.

 

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